martes, 19 de noviembre de 2013

TIRAR DE LA SÁBANA



Creo que a partir de ahora, para optimizar el tiempo, a veces actualizaré el blog con extractos de los mails que mando a algunos seres queridos.

Como en este caso: 

Lo que he aprendido con todos los proyectos en los que me he visto involucrado - incluyendo aquéllos que no han llegado a buen puerto - es que no sirve de mucho preguntarse si ha merecido o no la pena tomar las decisiones que se han tomado.

Es un deporte estéril eso de preguntarse "¿qué habría pasado si...?" Al final es como todo: Sacrificas unas cosas y gracias a eso, ganas otras.

Es como tirar de las sábanas en la cama: Si tiras de un extremo, le quitas un trozo de sábana al otro.

Salvo en casos puntuales de alquimia muy lograda, lo que inviertes en factura impecable lo sacrificas en autenticidad, y viceversa. Lo que inviertes en ritmo, lo sacrificas en profundidad, y viceversa. Lo que inviertes en coherencia, lo sacrificas en impacto, y viceversa.

Recuerdo cuando César leía las sucesivas versiones que íbamos escribiendo de (...), intentando conciliar - y enriquecer - nuestra visión con la de los (...), y él me decía: "Cada versión es más clara y coherente que la anterior, pero menos espectacular."

Al final te das cuenta de que, de una manera o de otra, vas a acabar lamentándote por lo sacrificado y considerando insuficiente aquello en lo que has invertido. Así que supongo que, como mínimo, las decisiones que tomemos deberían hacernos sentir vivos en el momento en el que las tomamos.

viernes, 8 de noviembre de 2013

“LA VIE EN ROSE” Y OTRAS MANERAS DE FOLLAR SIN COMPLEJOS.

 


Hoy me he enterado de que LVR Group ha recibido la ISO 90001, y me parece una buenísima noticia.

Para que puedas entender mi entusiasmo, te voy a explicar qué es LVR Group y qué es la ISO 90001. Y antes de explicar esas dos cosas, te voy a recordar una tercera:

Si estás leyendo esto, probablemente pertenezcas a una sociedad muy condicionada por la moral católica. Una tradición de la que hemos heredado tesoros valiosísimos pero también, en mi opinión, algunas taras.

- ¡Bah!, a mí no me metas en el mismo saco. Yo soy ateo.

Pues los ateos sois aún más vulnerables a todo eso, porque no hay persona más fácil de manejar que la que se cree a salvo, que la que “baja la guardia”, que la que subestima al “enemigo”.

Decía Baudelaire que: "La más hermosa de las jugadas del Diablo es persuadirte de que no existe". Y en estos tiempos caóticos, puede que dioses y demonios utilicen las mismas técnicas.

Creo que una de las principales “taras” que sufrimos consiste en lo siguiente: Aquello que se considera pecaminoso nos avergüenza, y damos por hecho que merece un castigo.

Da un poco igual que tu parte racional esté convencida de lo contrario. Hay un rumor de fondo que echó raíces en tu subconsciente incluso antes de que tú nacieras.

Un ejemplo bastante ilustrativo: Si miras porno en internet, asumes tu penitencia de antemano: Virus en el ordenador, troyanos, banners, intentos de estafa. Gran parte de los consumidores de porno se sienten más o menos culpables por ver ese tipo de material. Para ellos es algo prohibido, algo de lo que avergonzarse. Así se convierten en las víctimas predilectas de todo tipo de abusos, estafas y engaños. Son un blanco fácil. Prefieren dejarse timar, porque denunciar el delito implicaría declarar públicamente lo que desean callar: que entraron en la red a buscar porno. Porque, muy en el fondo, sienten que el Destino les ha hecho llegar el castigo que les corresponde.

La realidad empieza a estar dirigida por David Cronenberg: Los virus informáticos se  han convertido en el equivalente digital – y moral – de las enfermedades venéreas.

El sexo pasajero carga con esa clase de estigmas, gracias a una colección de prejuicios que nosotros mismos nos encargamos de perpetuar de manera más o menos inconsciente.

Seguro que todos hemos oído o leído alguna vez la siguiente frase despectiva en referencia a un hostal o una pensión:

Es de ésos que alquilan habitaciones por horas.

Acabas de leer esta frase, y seguro que la has imaginado pronunciada con cierto tono de asco. Y te has imaginado un lugar sórdido, con piojos en las sábanas, manchas sospechosas en las paredes y recepcionistas que te desnudan con la mirada. Quieres follarte a una persona de manera apresurada, clandestina... te han educado para que consideres que tu intención es turbia y te mereces ir a un sitio igual de turbio, en el que no te traten demasiado bien, en el que clandestinidad y decadencia vengan unidas de la mano.

Quizá tenemos demasiadas pelis en la cabeza. Quizá vivimos esa clase de trances no tanto pensando en lo que dice la Biblia, sino en lo cuenta su adaptación más soterrada y célebre (es decir: Hollywood)

Y por eso me parece tan prometedor e interesante lo que anunciaba al principio del post: LVR Group ha recibido la ISO 90001.

¿Qué es LVR Group?
Una empresa que ha creado en Barcelona hoteles de ésos “que se alquilan por horas”, con nombres tan sugerentes como “La Vie en Rose”.

¿Qué es la ISO 90001?
Pues un certificado de calidad muy oficial. Los tíos van, comprueban si el sitio funciona bien, si es recomendable, si son profesionales, si ofrecen un servicio satisfactorio. Es, para que nos entendamos, una especie de “estrella michelín” para pequeñas y medianas empresas.

¿Entiendes ahora por qué atisbo un brote de esperanza en la noticia?

Un comité serio y profesional que, dejando los prejuicios a un lado, reconoce la calidad de un “alquiler de habitaciones por horas” que pretende ser igual de serio y profesional.

Joder, yo veo ahí una mentalidad muy sana, una especie de evolución de paradigma, una declaración de intenciones: Nos parece muy respetable que alguien quiera pagar por un poco de intimidad para el sexo, así que vamos a esforzarnos para ofrecerles una experiencia de calidad.

Para otorgar el ISO 90001 ése se han tenido en cuenta cuestiones como la eficiencia del personal humano, la discreción con la que manejan tus datos personales, el hecho de que las habitaciones, las camas o las toallas estén impecables. Si quiero echar un polvo en una estancia, no quiero vestigios de los que estuvieron antes. Quiero hacer cosas sucias en sitios limpios.

Estamos en una época muy incierta, muy de crisis. Mucha gente se ve obligada a compartir piso con otras tres personas, o a volver a la casa de sus padres. Cada vez hay más gente que, si conoce a alguien en un bar, si la magia se le aparece de manera accidental, si de repente – por el motivo que sea – necesita solucionar un calentón, no tiene a dónde coño ir. ¿Qué haces? ¿Buscar el recoveco más sórdido de tu ciudad? ¿Pagar UN DÍA ENTERO en una pensión? ¿Hacerlo en el baño, contemplando entre embestida y embestida el dibujo de una polla y el teléfono de un tal Javi que “la chupa gratis”?

Llámame loco, pero a mí me encanta que exista la opción de pagar por varias horas y asegurarte un entorno cómodo, agradable, bien gestionado. Cuando uno se lanza a una aventura sexual tan espontánea, se está consagrando a lo impredecible. Puede ser un momentito de placer y “adiós muy buenas”. Puede ser “el comienzo de una gran amistad”. En ambos casos, te lo aseguro, cuando los años pasen – que diría Jose Alfredo – te va a apetecer guardar un buen recuerdo de la experiencia.

Habrá quien argumente que con cosas como éstas se pierden el misterio y el romanticismo. Habrá quien cante una oda a los poetas malditos que hacen rechinar los somieres de pensiones infectas. Habrá quien vea en estas iniciativas el fin de lo bohemio: ¡Tenían tanto encanto aquellos polvos de ascensor! ¡Perder la virginidad en el asiento trasero de un coche!

De pronto se suicidan muchos clichés hermosos de películas. Yo soy guionista, y pocas cosas nos ha hecho más daño a la hora de contar historias que, por ejemplo, la invención de los teléfonos móviles. Ahora cualquiera puede avisar a la Policía de que hay un asesino rodando la cabaña. ¿Qué hacemos? ¿Destruimos los teléfonos móviles para preservar el romanticismo de que Caperucita muera descuartizada porque la abuela no le puede mandar un WhatsApp?

Las pensiones marginales son románticas porque las sábanas no huelen en las pantallas de cine, ni en las páginas de los libros. El polvazo en el coche de Titanic, con los cristales empañados, es romántico porque lo vemos bajo los efectos del aire acondicionado de la sala.

Yo ya estoy cerca de cumplir los treinta y cinco. A estas edades prefiero que me lo pongan cómodo y bonito. Ya añadiré yo el romanticismo, a mi manera.

martes, 29 de octubre de 2013

A MÍ ME GUSTA EL CINE SOCIAL


Por ejemplo: Un camionero que quiere recuperar su camión secuestrado por la mafia china (rollo ladrón de bicicletas) y en el intento ayuda a una abogado feminista y a una periodista muy concienciada a desmantelar un negocio de trata de blancas.




A MÍ ME GUSTA EL CINE SOCIAL:

Por ejemplo: La historia de cómo la falta de subvenciones en el sistema educativo obliga a unos investigadores de la universidad a venderse al sector privado, con los riesgos económicos y los dilemas éticos que ello implica.




A MÍ ME GUSTA EL CINE SOCIAL:

Por ejemplo: Un anciano perteneciente a una minoría étnica de Estados Unidos que perdió a su familia en una guerra injusta apoyada por el imperialismo yankie, y que ahora intenta suplir al hijo que perdió ayudando a un huérfano de una familia desestructurada a afrontar sus problemas de bullying en el instituto.



 
A MÍ ME GUSTA EL CINE SOCIAL:

Por ejemplo: La especulación inmobiliaria amenaza las viviendas y la identidad cutural de una clase media que cada vez está más en peligro de extinción. Los "niños soldado" de esos barrios marginales tratan de conseguir dinero ilegal para ayudar a sus familias a defenderse de la opresión de los mercados. Para ello tienen que frecuentar lugares muy sórdidos, lidiar con la mafia y arriesgar sus vidas. Finalmente, fieles a las leyes del hampa, sólo podrán solucionar la vida de sus seres queridos con bienes de dudosa procedencia que deberán permanecer al margen de las inspecciones fiscales.



 
A MÍ ME GUSTA EL CINE SOCIAL:

Por ejemplo: Un pueblo oprimido, demonizado, sometido a un cruel exterminio por una sociedad que se ha encargado de deshumanizarlo mediante técnicas propagandísticas basadas en el miedo y en el lavado de cerebro.
No hagáis caso de la foto. Estoy hablando de "Starship Troopers".





TAMBIÉN ME GUSTAN LOS THRILLERS CHUNGOS ROLLITO HANEKE:

Por ejemplo: Una niñera de dudosa procedencia que droga a los niños para hacerlos más dóciles (a lo Madeleine) con la complicidad de un indigente que probablemente lo es porque también fue "cuidado" por ella de pequeño, iniciándose en el mundo del sexo y los estupefacientes. No contenta con ello, la niñera canaliza también sus ansias destructivas seduciendo al padre de los niños y provocando indirectamente que lo echen del trabajo. Por algún trauma relacionado con su pasado o alguna mierda freudiana, a esta loca le gusta convertir a los hombres en indigentes. Finalmente, la niñera se marcha de manera rápida y repentina para que las fuerzas de la ley no la atrapen.  

 

domingo, 20 de octubre de 2013

LO QUE NO NOS CUENTAN SOBRE LOS VIRUS


Los virus son un misterio. Tan rudimentarios que muchos biólogos se niegan a considerarlos seres vivos, pero al mismo tiempo tan complejos que ningún científico ha sido capaz de desentrañar todos sus misterios.

De hecho, los pocos investigadores que han estado a punto de esclarecer el enigma de la estructura del virus, de su funcionamiento... han muerto en extrañas circunstancias.

En parte porque conocer un virus ayudaría a curar las enfermedades que provocan, y al parecer eso no interesa.

Y en parte porque la estructura y el funcionamiento de estos seres microscópicos es la llave hacia un secreto escalofriante, con implicaciones bastante chungas.

Para explicaros a qué me refiero recurro a una fuente de información que todo el mundo conoce pero que nadie ser molesta en leer:

WIKILEAKS.

Seamos honestos. ¿Quiénes se han tomado la molestia de leerse todos los documentos de Wikileaks? Sólo unos pocos, y nunca les haremos demasiado caso, porque llegamos a la conclusión de que si alguien ha invertido tanto tiempo de su vida en algo así, debe de ser un PUTO LOCO.

Normalmente sólo conocemos de Wikileaks los resúmenes que nos ofrecen los medios de comunicación, o los líderes de opinión de internet. Ellos filtran ese torrente de información y nos cuentan sólo los "secretos" que les interesan.

Usan unos escándalos para eclipsar otros.

Una de esas muchas revelaciones eclipsadas tiene que ver con los virus. ¿Os acordáis de aquellos paranoicos que decían que el SIDA y el ébola habían sido creados por el gobierno? ¿Recordáis aquéllas teorías de que los documentos históricos están manipulados, que en realidad los virus no existieron hasta la segunda mitad del siglo XX?

Pues bien: Resulta que eso era sólo la punta del iceberg.

Voy a haceros (como si yo fuera uno de los grandes medios de comunicación) un resulmen de lo que se dice (y se prueba) en Wikileaks sobre los virus:

- Los virus son, por decirlo de un modo muy simplista, robots creados por el hombre. Pequeñas obras de nanotecnología, accionadas por control remoto desde ordenadores muy potentes.

- Cuando una persona enferma por culpa de un virus, no es algo accidental. Es una decisión que toman los grupos de poder que controlan estas máquinas microscópicas. Ellos dan la orden, y entonces los virus se activan dentro del organismo de esa persona (o grupo de personas) provocando la enfermedad.

- Salvo en casos relacionados con personas muy relevantes, la orden de activar cada virus no la dan directamente los poderosos, sino algoritmos informáticos programados de acuerdo con los planes a corto, medio y largo plazo de estos grupos de poder.

- En muchas ocasiones los virus reciben la orden de atacar para neutralizar a la población y hacerla más dócil. Si cotejáis las estadísticas de la OMS con los telediarios, notaréis que hay un notable aumento de las enfermedades víricas en víspera de elecciones, o cuando (por ejemplo) se preparan importantes manifestaciones de protesta (a menos de que se trate de manifestaciones organizadas secretamente por los grupos de poder, pero ésa es otra historia)

- En el resto de las ocasiones, los virus se dividen en dos tipos: 1) Los que están programados para atacar en estaciones del año concretas (creando rutinas cíclicas, claustrofóbicas que fomentan en la gente una mentalidad igual de clautrofóbica, resignada a parámetros rígidos) y 2) Los que están programados para hacernos enfermar de forma completamente aleatoria. (se trata de una técnica que inventaron los nazis: si administras los premios y los castigos de manera arbitraria y aleatoria, con independencia de cómo se haya comportado el sujeto, destruyes sus convicciones ideológicas, su fortaleza moral y su fe en que las cosas obedezcan a un sentido que las haga explicables. Los organismos de poder lo saben, y lo usan para crear una religión sin Dios)

- Estos "micro-robots" llamados virus no sirven únicamente para provocar enfermedades. También se usan para "espiar" lo que sucede en el interior de nuestros cuerpos. Qué comemos, qué ejercicio hacemos, qué nos excita, cómo reaccionamos fisiológicamente a la publicidad, los discursos políticos, los sueños... Los virus mantienen una conexión continua (y cada vez más sofisticada) con terminales de ordenador en las que toda esa información se almacena y se clasifica en bases de datos.

- Los virus no son el único ejemplo de ese tipo de nanotecnología en nuestras vidas. Hay dispositivos de vigilancia similares en casi todos los aparatos que tenemos en casa. Televisores, teléfonos móviles, microondas, ordenadores, routers... Un técnico podría desmontar y examinar cualquiera de esas máquinas sin encontrar nada sospechoso, porque hablamos de dispositivos del tamaño de un virus. Todo lo que hacemos en nuestros hogares es visto, escuchado y grabado. Cualquier cacharro que hayas comprado después de 1997 incorpora más tecnología avanzada de la que imaginas. Y no la usan sólo para espiarnos: Cuando lo estiman conveniente, esas nanomáquinas emiten ultrasonidos y ondas cerebrales capaces de provocarnos depresión, estados de ansiedad, adicciones, etc



Para comprender lo que he contado en toda su dimensión, necesitáis saber que me lo acabo de inventar. Nada de lo que he dicho es cierto o, si lo es, yo no tengo constancia de ello, o no tengo las pruebas. Mi intención era generar una realidad alternativa y hacerla coherente, verosímil (al menos en un primer vistazo sin análisis exahustivos) Para ello he manipulado ideas mías combinándolas con otros elementos que sí existen en la realidad, u otras teorías de las que sí se ha hablado de manera más masiva y continuada.

Me dedico a escribir, y creo que éste es un ejercicio que todo escritor debería hacer de vez en cuando: Imaginar que la realidad funciona con reglas diferentes a las que nos han contado e intentar encontrar explicaciones coherentes para rellenar cada hueco, cada punto débil en la argumentación.

Los psicólogos tienen un término científico para este tipo de comportamiento: Paranoia. Los escritores también tenemos un término para ello: Crear un buen universo para tu historia.

En otras palabras: Creo que todo escritor debería, por prescripción médica, inyectarse un poco de paranoia en las venas. De vez en cuando.

Recuerdo que hará unos diez u once años se me ocurrió un punto de partida para una novela: 

"En realidad los Gobiernos nos mienten. Todos los demás planetas de nuestro Sistema Solar están habitados. Estamos continuamente en guerra con marcianos, con venusinos, con habitantes de la Luna... y sólo unos pocos conocen estas verdades y luchan para mantenernos a salvo."

En aquellos tiempos no sabía yo que mucha gente sostiene una teoría similar a la que iba a contar en mi novela, y lo argumentan con (presuntas) pruebas, y hacen documentales, y dan conferencias.

Hay mucha gente buscándole la belleza conspiranoica a este mundo. Gente que sostiene que nuestro planeta es hueco por dentro y que sus entrañas están habitadas por otros seres. Gente que opina que nuestra sociedad está manipulada por seres extraterrestres de naturaleza reptiliana.

Ante este tipo de propuestas existen dos tipos de reacciones mayoritarias: 1) Tragárselo todito de manera irreflexiva porque "we want to believe" y 2) Ridiculizarlo todo, apartarlo de manera despectiva sin siquiera darle una oportunidad a esa información que se nos propone.


No voy a entrar aquí en qué hay de real en esas historia y qué hay de fábula. Para eso ya están los científicos.

Y yo no soy científico, soy escritor.

Sin ánimo de dogmatizar, creo que quienes nos dedicamos a contar historias deberíamos escuchar este tipo de cosas con el cerebro dividido: Una parte de nuestra cabeza con el escepticismo activado, buscando agujeros e incoherencias en el discurso... y otra parte de nosotros deseando que esa historia sea cierta, buscando en ella lo que tiene de belleza, de poesía...

Creo que un contador de historias desaprovecha gran parte de su potencial si no hace de vez en cuando el ejercicio de cuestionar lo obvio.

Creo que un contador de historias desaprovecha gran parte de su potencial si permite que lo racional subyugue y condicione su sentido de la maravilla.

Creo que un contador de historias desaprovecha gran parte de su potencial si no se molesta en encontrar las grandes verdades que se esconden en el interior de cualquier mentira.

Y cualquier teoría de la conspiración encierra verdades valiosísimas. Al margen de lo que sea o no real en ellas en un sentido literal, esas visiones "alternativas" de nuestro mundo lo explican mejor de lo que creemos. Nos informan sobre los anhelos que albergamos en nuestro interior, sobre cómo el inconsciente colectivo se ve en la necesidad de redefinir los arquetipos que estructuran nuestra manera de pensar y percibir.

Los antiguos paradigmas caducan y estamos construyendo otros nuevos. Y eso es mitología viva.

Estudiamos con veneración la mitología de los hombres antiguos, conscientes de las grandes verdades y las valiosísimas enseñanzas que se hallan encriptadas en dichos mitos, pero despreciamos la mitología del hombre actual, que adapta inconscientemente los antiguos símbolos a las realidades actuales; que busca una nueva magia porque la magia de antaño ya no le rima con el mundo de ahora.

jueves, 10 de octubre de 2013

EL PÁJARO AZUL


Muchos estaréis familiarizados con el MK-ULTRA: Un programa de lavado de cerebro y control mental desarrollado por la CIA en la segunda mitad del siglo XX.

A principios de los años cincuenta, esta inquietante iniciativa se conocía como PROYECTO BLUE BIRD.

PÁJARO AZUL.

No deja de parecerme curioso - y mosqueante - que un pájaro azul sea precisamente el logotipo de Twitter.

¿Es acaso Twitter una herramienta de lavado de cerebro?

¿Es acaso Twitter una herramienta de control mental?

A veces percibo algo muy perverso en la dinámica de Twitter. Creemos que arreglamos el mundo cuando exhibimos nuestros tweets. Quizá no nos damos cuenta de que con ello canalizan nuestra indignación hacia el terreno de lo estéril. Desvían nuestro sentido crítico hacia una vía muerta. Quizá no nos damos cuenta de que en lugar de usar nuestras energías en el campo de batalla, las dilapidamos en un circo romano.

¿Y qué decir de la limitación de 140 caracteres? En teoría está impuesta para convertir el TL en un canal de comunicación lo más dinámico posible. ¡Bravo!

Pero esa decisión trae consigo efectos secundarios.

¿Intencionados?

¿Inintencionados?

El límite de caracteres nos induce a expresar nuestras opiniones de la manera más tajante posible. Frases lapidarias. Argumentos anoréxicos a golpe de martillazo. Adiós a los matices.

El límite de caracteres nos anima a simplificar nuestro lenguaje al máximo, tanto en gramática como en ortografía. Nos recuerda a la neolingua de Orwell. Un lenguaje más simple que a la larga creará mentalidades más simples.

El límite de caracteres nos acostumbra a lo rápido y a lo fácil. ¡Que nos lo den todo hecho! Explica lo que piensas en una sola frase. ¡Sé claro, conciso! ¡El pitch del ascensor! Nos convertimos en seres pasivos. Cuando algo es demasiado complicado para nosotros, lo despreciamos en lugar de indagar, en lugar de analizar, en lugar de zambullirnos en ello.

Los usuarios de Twitter nos creemos más listos, más cultos y más lúcidos que el resto de los mortales, porque somos minoría... y estamos acostumbrados a que las minorías son la élite. ¿Quién sabe? Quizá los usuarios de Twitter seamos la ganadería de algún MK-ULTRA (real o simbólico). Cobayas de laboratorio.

¿Y qué decir de los valores inherentes a Twitter? Ego, individualismo, exhibicionismo. Obrar y opinar sin pensar en las consecuencias, como si todo fuera efímero, como si las palabras se las llevase el viento (que, ojo, en el fondo no deja de ser filosofía zen)

La película Scream 4 definió a esta generación tuitera con aquello de: "Yo no quiero amigos, quiero fans".

El proyecto Blue Bird (MK-ULTRA para los amigos) fue siempre acusado de idiotizar a la población introduciendo drogas de diseño (véase crack o LSD) ¿Quién sabe? A lo mejor con el pájaro azul de Twitter han logrado refinar su técnica hasta límites insospechados: Una droga digital que provoca los mismos efectos que esas otras drogas físicas: cambios en el comportamiento, idiotez, alteración en la percepción de la realidad, promesas de huir hacia un escenario irreal en lugar de enfrentarnos a los problemas concretos.

Y ahora, con vuestro permiso, voy a enlazar este post en Twitter, a ver si aumento mi número de followers.

martes, 10 de septiembre de 2013

PERSONALIZAR LOS MÉTODOS Y LA MÁQUINA DEL TIEMPO



Estoy escribiendo ese guión sobre telépatas del que os hablé hace dos entradas. Podría utilizarlo como excusa: "No actualizo el blog por culpa del guión". Pero los que me conocéis un poco sabéis que si estuviese ocioso tendría este sitio igual de descuidado.

Otra cosa que sabéis los que me conocéis un poco: Cuando ando inmerso en la escritura de algo más o menos personal, las reflexiones me surgen de manera espontánea, y también las ganas de compartirlas aquí.

Cosa número tres que sabréis quienes me conocéis un poco: Tengo una relación peculiar con los manuales de guión, a veces más hostil de lo que yo quisiera.

El rollito pedagógico ése me asusta: Los dogmas, los métodos basados en máximas lapidarias... No es algo malo por sí mismo, pero es peligroso cuando cae en mano de un idiota que asume todo de manera literal. Y aquí va lo más escalofriante: Todos somos - o podemos ser - ese idiota.

Todos somos inseguros, influenciables.

Todos hemos sido educados en un entorno en el que nos programan para asumir y obedecer - casi de manera automática - cualquier cosa que se haga llamar "norma" - o que esté formulada como tal -.

Todos somos propensos a ceder cuando el Diablo nos tienta con el perverso espejismo de lo fácil.

Yo me considero un coleccionista de excepciones.

Si alguien me dice que el detonante debe estar en la página 12 o en la 16... yo busco ejemplos de pelis que detonen más tarde, o que lo hagan mucho antes. Yo qué sé... ¿La Jungla 3?

Si me dicen que el protagonista debe tener un arco de transformación, voy corriendo a  Golpe en la Pequeña China y me consuelo en el regazo de Jack Burton.

El otro día leí un tweet que decía que: "En puedes dejar una tensión sexual no resuelta. En hay que resolverla para satisfacción del público: no te perdonan no hacerlo" y estuve a punto de contestar: EL APARTAMENTO.

No lo hice, porque el tweet estaba cargado de buena intención y pertenece a una cuenta de Twitter igual de útil y bienintencionada. Aunque yo necesite coleccionar esas excepciones para mantener los lobos a raya, esos consejos son válidos en la mayoría de las ocasiones.


Seguro que yo mismo soy una excepción en los manuales sobre escribir entradas de blogs, porque llevo más de diez párrafos y aún no he empezado a contaros lo que pretendía contar en esta entrada:


En este nuevo guión me he propuesto escribir sin escaletas ni reflexiones previas, en parte porque me conviene tenerlo escrito cuanto antes, y en parte porque NECESITABA volver a escribir de esa manera.


No me he detenido a definir los personajes. Quería ver qué descubría de ellos si simplemente empezaba a teclear y dejaba que me sorprendieran.


No he prestado atención a en qué página caía el detonante, en cuál el punto de giro, o si he suministrado en cada acto la información necesaria.


Simplemente escribir, tirando millas.


A estas alturas llevo escrita la mitad del guión (aproximadamente) y está siendo un proceso arduo, no lo niego. Es como salir de viaje llevando una mochila, y en ella los pocos trastos que te ha dado tiempo a meter en el minuto antes de partir. No te has acordado de incluir el mapa. La brújula se te marea en el bolsillo. Te metes por senderos accidentados, acabas parando a comer en sitios sórdidos... pero ¿qué cojones? gracias a eso, entre calvario y calvario, encuentras tesoros que no están al alcance de la visita guiada.


Tecleo en el guión, la historia me detona prontísimo pero no me preocupa ¡menudo ritmazo! Sigo adelante, dejo atrás el primer acto demasiado pronto, pero no echo nada de menos. ¡Qué carajo! ¡A lo mejor ésta no es una peli de actos! ¡Que les follen a los actos!


Luego me voy dando cuenta de que he ido amasando personajes que me gustan, que me parecen vivos... han ido generándose a base de rodar e impregnarse de todo lo demás, como la pelota de estiércol de un escarabajo. Es maravilloso.


Llega un momento en que esos personajes son autónomos: se caen bien o mal entre ellos, reaccionan mejor o peor a según qué cosas. Tú obedeces a sus designios, pero adviertes que el comportamiento de tus criaturas se contradice con lo que hacían al principio del guión. Entonces retrocedes a las primeras páginas y cambias tal escena y tal diálogo. 


Es algo mágico: En la escritura está inventada la máquina del tiempo. Una máquina que retrocede páginas en lugar de años.


A los seres humanos nos obligan a tomar decisiones importantes cuando aún no tenemos la madurez ni la edad necesarias para ello. Luego crecemos traumatizados, frustrados, contrahechos... A veces desearíamos que nuestro "yo adulto" pudiese retroceder al pasado y decir a nuestro "yo" de cinco años: "Cuando estés en el instituto conocerás a una chica llamada (...), no pierdas tanto tiempo con ella, es una zorra. Y no aceptes ese trabajo dentro de veinte años: te va a amargar la vida. Ah, y cuando el presidente diga que al año siguiente saldréis de la crisis, no le creas."


Los escritores sí podemos hacer eso con nuestras criaturas. El personaje puede descubrir maravillas sobre sí mismo y luego retroceder a sus orígenes; cambiar lo necesario para afianzar esa trayectoria.


Lo bonito de todo eso es que cuando retrocedo y añado las cosas que necesitan mis personajes... el detonante termina estando donde dicen los manuales, y el primer punto de giro tres cuartos de lo mismo. 


Es lógico


Por mucho que coleccione excepciones, soy consciente de que las normas de escritura y de estructura no están ahí por capricho, sino por inducción. Hemos llegado a ellas tras observar cómo esas reglas acaban cumpliéndose en (casi) todo lo que funciona.


No obstanteeeeeee... Me gusta que una historia llegue a esos lugares siguiendo su propio camino, manchándose de sus propias circunstancias concretas.


Imagino que un ingeniero automovilístico, tras hacer los primeros diseños de un coche necesitará construir un prototipo y ponerlo a correr DE VERDAD en una pista. De esa manera pueden testearlo sobre el terreno, ver en qué destaca, en qué flaquea, contra qué imprevisto tiene que enfrentarse... Tras ello, harán cambios en el diseño, construirán un prototipo mejor... y así sucesivamente. ¡Si la Fórmula 1 ha convertido ese sistema en deporte!


A mí me gusta hacer eso mismo con mis personajes: Soltar el prototipo sobre el papel, teclearlo, sudarlo, replantearlo...


Muchos piensan que es mejor tener a los personajes muy claritos ya en la escaleta, porque así te ahorras trabajo de escritura. Pero es que para mí sólo es "trabajo" cuando lo escribo así, dictado por otra persona (aunque esa otra persona sea yo mismo) Cuando me lanzo al teclado con mi mochila y mi brújula averiada, ya no se trata de trabajo: es diversión.


Para ahorrarme las objeciones de los más quisquillosos, intentaré dejarlo bien clarito: Esto es lo que me funciona a mí, y me parece muy respetable que a otros les funcione todo lo contrario. Por eso este post se titula "Personalizar los métodos".


(La imagen de cabecera es de la película Dreamscape. Desde el principio tenía muy claro que iba a ser uno de los referentes más confesos para mi guión de telépatas)


miércoles, 4 de septiembre de 2013

GENTE QUE TIENE IDEAS



Se llama Rafael Alguacil. Es fan de James Bond, de Zemekis, de Chicho Ibáñez Serrador y de muchas otras cosas. Le conocí en la universidad. Éramos compañeros de clase. Y desde entonces le quiero muy, muy cerca en todos mis proyectos.

Cuando colaboro Rafa, su trabajo consiste en tener ideas.

Ejemplo ilustrativo: Hace años se me ocurrió la idea de hacer una peli con cacahuetes ambientada en un MANÍcomio llamada Gritos en el Pasillo.  Rafa dijo: "¿Por qué no usas cosas de los frutos secos en el universo de la peli? Por ejemplo, en vez de locos, pueden estar caducados."

Le hice caso. Y el concepto de "caducados mentales" es una de las cosas que más ha celebrado (y mencionado) el público de Gritos en el Pasillo.

Y en aquella misma conversación - parece que estoy viendo la cafetería en la que tuvimos esa conversación - Rafa añadió: "Y esas escenas en las que los electrocutan, a lo mejor también se podría buscar algo del mundo de los frutos secos, como garrapiñar".

A día de hoy, el garrapiñado es sin duda una de las cosas más aplaudidas por todos los que han visto Gritos en el Pasillo.

¿Os dais cuenta de las implicaciones que tiene lo que acabo de contar?

Dos de las cosas más mencionadas de Gritos tuvieron su germen en una persona que ni siquiera aparece en los títulos de crédito. (bueno, sí que aparece, pero en los agradecimientos)

Escribo este post para reivindicar el trabajo de ese tipo de gente: La gente que TIENE IDEAS.

Hace tiempo alguien me dijo que el gobierno de Estados Unidos pagaba a Einstein simplemente por encerrarse en una sala y PENSAR. Tener ideas.

Me pareció maravilloso.

Porque hay gente que tiene una capacidad increíble para descubrir conceptos, para combinar ingredientes de maneras inéditas... pero carece de la fuerza de voluntad necesaria para materializar todas esas declaraciones de intenciones.

Por otro lado, hay mucha gente desperdiciando esfuerzo y maestría en proyectos estériles por la sencilla razón de que tienen los medios, tienen la formación... ¡pero no tienen ideas!

¿No os parece tristísimo? Quienes tienen mejores ideas del mundo, rara vez tienen a su alcance los mecanismos, la actitud y la hijoputez necesarias para sacarlas adelante.

Me jode mucho ver cómo la balanza se suele inclinar a favor de los que no tienen ideas pero sí capacidad de "materializar". Vivimos en un mundo que rinde culto a la materia, a lo concreto. Nos han contado tantas veces el cuento de que lo que inmaterial no existe que nos lo hemos acabado creyendo.

Hemos creado una sociedad en la que producir ladrillos parece más real y más fiable que tener ideas.

Yo reivindico lo de "tener ideas" como oficio.

Hay gente que puede cambiar el rumbo de las cosas simplemente proponiendo protocolo de pensamiento distinto.

Me viene otro amigo a la cabeza: Mario Parra. Director y guionista. Otro tipo extremadamente talentoso. En Gritos le tuve como doblador de varios personajes, y varió ligeramente sus frases hasta convertir algunas de ellas en momentos memorables de la peli. En UIOP le tuve como ayudante de dirección, y un par de sugerencias suyas me animaron a hacer más ambicioso uno de los planos; un plano que yo quería resolver de manera más simple, en menos tiempo... y que gracias a las tentaciones de Mario se convirtió en el más largo de rodar... y en el mejor plano de todo el episodio.

Gente que tiene ideas, y que normalmente ni siquiera se lleva el mérito por haberlas tenido. Porque las ideas son así: etéreas, inconcretas y tan, tan difíciles de cuantificar...

A Rafa también le he tenido en UIOP. Aparecerá en los títulos de crédito como "Asesor creativo". Le fiché simplemente para eso: para tener ideas. Finalmente, por motivos de tiempo y presupuesto, sólo hemos podido plasmar una o dos de esas ideas en el resultado final... pero estoy deseando poder llamarle otra vez, e incluso poder pagarle para que se encierre en una habitación - igual que Einstein - solamente para eso: para tener ideas.

P.S: Se me olvidaba comentar que, aunque conocí a Rafa Alguacil y a Mario Parra por separado y con varios años de diferencia, resulta que ambos fueron compañeros de clase, y de pupitre. ¿Qué drogas suministraban en aquel instituto?