miércoles, 8 de mayo de 2013

HAMBRIENTOS DE SENTIDO (TRAGEDIAS DEL PRIMER MUNDO)


Tu vida es un drama. Llevas meses sin curro, no llegas a fin de mes, dentro de poco no podrás pagar el Spotify o incluso te cortarán el internet. Adiós vídeos graciosos de gatitos.

Tu vida es un drama. Estás en un curro en el que te pagan un sueldo injusto. Ya no llegas siquiera a mileurista. Y encima te tratan mal, no te valoran como te mereces, y entras de noche, y sales de noche, te pasas todo el día encerrado en una oficina sin ver la luz del sol. Sólo tubos fluerescentes zumbando en tus oídos de manera subliminal, imperceptible.

Tu vida es un drama. Ya estás más cerca de los cuarenta que de los treinta y sigues compartiendo piso con otras tres personas, o sigues dependiendo de papá y mamá, o las dos cosas.

Tragedias del primer mundo.

Muchos se preguntarán hasta qué punto merecen ser considerados "dramas" esos escenarios que acabo de describir. Muchos dirán - por razones evidentes - que hablar de "drama" o de "tragedia" en esos casos es un insulto hacia quienes, en otros países o incluso en el nuestro, están condenados a una vida de auténtica miseria y de pobreza. Hay gente que se muere de hambre. Hay gente que se muere en las calles. Hay gente que en breve no podrá pagar su factura de internet porque un cáncer incurable se la habrá llevado al otro mundo.

Cuando enfrento cual pokemons esos dos bandos (las "tragedias del primer mundo" y los "problemas realmente chungos") me vienen a la cabeza dos frases que me han marcado mucho.

La primera se la escuché a mi profesor de Antropología en la universidad:

"No existe un medidor objetivo del sufrimiento humano."

La segunda frase la pronunció Carl Gustav Jung cuando hablaba sobre la muerte en una de aquellas famosas entrevistas grabadas que le hicieron en sus últimos años:

"El ser humano no puede soportar una vida insignificante."

Tratándose de alguien como Jung, resulta evidente que esa frase apela al sentido etimológico del término "insignificante", es decir: El ser humano no puede soportar su vida cuando no halla en dicha vida ningún tipo de significado.

Quizá sea ése el gérmen de esas "tragedias del primer mundo", y quizá sea ésa una de las causas de que no exista ni pueda existir "un medidor objetivo del sufrimiento humano."

Por alguna extraña razón, esta criatura que llamamos hombre necesita que "todo encaje". Exige que todo lo que sucede a su alredor tenga una razón de ser, un objetivo, un propósito aparente. Somos yonkies del sentido, feligreses de la armonía.

¿Por qué demandamos esa vida "significante"? ¿Se debe acaso a un ansia expansionista, un querer humanizar el cosmos contagiándolo de nosotros mismos, una tendencia a proyectar en otras cosas lo que somos... o lo que anhelamos?

No tengo la respuesta a esas preguntas, pero quizá esas preguntas sean - en parte - la respuesta al hecho de que muchos en este primer mundo seamos tan quejicas, o nos pongamos tan depres, o nos sintamos tan vacíos. A primera vista somos tan afortunados que no deberíamos tener derecho a queja. No nos morimos de hambre, dormimos bajo techo, tenemos electricidad y agua corriente.

Pero nos falta el sentido.

El mundo en el que vivimos quienes podemos escribir o leer estos blogs se ha convertido en un castillo de naipes muy kafkiano. Ese sentido del que hablábamos antes parece haberse extraviado en los recovecos de un laberinto diseñado por Escher. Uno analiza con una pizca de sentido común el sistema económico en el que nos hallamos inmersos y descubre que sus raíces están ancladas en el absurdo. Uno se asoma a nuestro sistema político-social y, ¿qué se encuentra? Absurdo, incongruencia, sinsentido. Gran parte de los puestos de trabajo en los que consumimos nuestra energía y nuestro tiempo desembocan en eso mismo. Un buen día te paras a pensar para qué sirve lo que haces en tu curro, cuál es tu función en este mundo... y puede que dichos pensamientos desemboquen en un callejón sin salida. De repente no le encuentras sentido a lo que haces, ni a por qué se supone que lo haces. Descubres que estás viviendo esa vida insignificante de la que hablaba Jung.

Creo que ocurre incluso con profesiones vocacionales, de ésas a las que se les presupone objetivos y utilidades clarísimas. Pienso en esa persona que estudia Medicina para salvar vidas y finalmente se da de bruces con un sistema sanitario infestado de burocracias que le obligan a traicionar el juramento hipocrático. Pienso en esa persona que estudia Derecho buscando Justicia y acaba ejerciendo la abogacía tras pasar por el aro de Kafka.

Supongo que a esto se referían los marxistas cuando hablaban de "alienación". Supieron diagnogticarla, sí, pero no supieron eludirla.

Supongo también que, a causa de esto, te viene cada dos por tres un comeflores intenso de la vida a decirte que acaba de regresar de la India y que allí son más pobres que nosotros, pero más felices, porque están más en contacto con la madre tierra y sus necesidades vitales y bla, bla, bla. No pienso incidir demasiado en eso, porque corro el riesgo de acabar hablando como uno de esos tipos y pegándome un puñetazo a mí mismo.

¿Qué podemos hacer para encajar en este sistema absurdo SIN RENUNCIAR a nuestra búsqueda de SIGNIFICADO?

A mí hay algo que me suele funcionar, al menos en parte: PENSAR EN LA GENTE. Enfocar todo lo que hago como algo por y para la gente. Así de sencillo.

Incluso es útil - al menos en mi caso - pensar en personas concretas. Cuando escribo algo, me mueve la ilusión de que lo lea cierta gente que conozco. Esto le va a gustar a Pepe, esto va a aterrorizar a Mari, seguro que luego me lo agradece, ¡cómo se va a reír Alby cuando lea este chiste tan salvaje! Es posible que luego el resultado no guste a la persona que tenías en mente y sin embargo ayude a otras distintas. De un modo u otro, la ilusión con la que acometes las cosas, el combustible... no te lo quita nadie.

Mi única motivación para cambiar las sábanas de la cama, por ejemplo, es complacer a esa persona concreta que va a pasar la noche conmigo. Si me dejas a mí solo, a la deriva, soy capaz de pasarme semanas o hasta meses con el mismo juego de sábanas.

Incluso puede funcionar a la inversa. Quizá el sentimiento de "venganza" nos fascina y nos posee porque, a su destructiva manera, consiste también en una búsqueda de significado proyectada sobre alguien concreto.

Acordaos de Fincher en La red social. ¿Cómo consigue que una peli sobre la creación de Facebook nos emocione? Construyendo un Zuckerberg cuya motivación para erigir un imperio es... demostrarle algo a la chica que le dio calabazas.



No sé si todo esto se tiene en pie. Ni siquiera sé si es aplicable a todo el mundo o si es mi receta personal e intransferible. Yo quiero pensar que sí funciona, que si dejamos de mirar las paradojas del mapa entero y nos centramos directamente en las personas que tenemos cerca, iremos persiguiendo retazos de sentido por los recodos más inmediatos del laberinto de Escher. Y, quién sabe, a lo mejor a base de injertar sentido en los huecos del sistema, acabemos parasitándolo, contagiándolo, humanizándolo.

martes, 9 de abril de 2013

EL RUN-RUN DE LOS GENIOS



No sé si estaréis de acuerdo conmigo, pero yo creo que la genialidad siempe se repite.

Pensemos en Literatura:

Ray Bradbury, Stephen King, Roald Dahl, Paul Auster, Lovecraft, Poe, Franz Kafka.

Pensemos en directores de cine:

Orson Welles, Scorsese, Leone, Tim Burton, Woody Allen, De Palma, Almodóvar, Álex de la Iglesia, Tarantino.

Pensemos en música: 

Elfman, Williams, Joaquín Sabina, Alberto Iglesias, Yan Tiersen o Tchaikovsky.

Se repiten más que el ajo. Siempre cuentan la misma historia o perpetúan los mismos planos, los mismos ritmos, la misma estética, la misma melodía.

Es algo que normalmente consideramos peyorativo. Miramos por encima del hombro a todos esos "genios" porque siempre nos vienen con la misma cantinela. ¿Es que no saben hacer otra cosa? ¿Ya se les ha agotado la inventiva?

Yo estoy cada vez más convencido de que si los genios no hacen cosas distintas no es porque no sepan, sino porque no pueden.

Como ya comenté en su día (en el post que os enlazo en la frase anterior) el "genio", tal y como yo lo entiendo, no es una entidad libre capaz de llevar a cabo lo que le venga en gana en cada momento.

Cuando estudio a esa gente que la mayoría considera "genios" me doy cuenta de que casi todos ellos están dominados por su propio estilo. Creemos que ellos tienen un estilo, pero es dicho estilo el que les posee a ellos. Son como embarcaciones a merced de un huracán. Tienen - en todo caso - el honor de haber sido elegidos por esa tempestad devastadora, y tienen - en todo caso - la oportunidad de manejar el timón como buenamente puedan para no chocar con ningún escollo antes de tiempo, o para dirigirse a toda velocidad hacia el escollo adecuado.

Quizá sea una chorrada lo que os estoy contando, pero me gusta esa imagen de los genios, o los autores, o como queráis llamarlos (tal vez "genio" y "autor" no sean la misma cosa y el Diablo inventó las palabras para separarnos).

Encuentro muy coherente esta interpretación de los autores y/o genios como gente que ha sido elegida como recipiente, como transistor... por un determinado tema, una obsesión determinada, una determinada melodía...

Lo de adaptarse a cualquier cosa, a cualquier visión... Lo de cambiar de género, de tema, de tono, de registro según las circunstancias... Eso nos toca a todos los demás: es tan necesario o más que el tren descarriado de los genios. Y oye: ¡Que hay artesanos tan buenos, tan sabios y tan implicados que su trabajo nada tiene nada que envidiar al de esos "genios"! ¡Vease Clint Eastwood, vease Sidney Lumet, vease "decenas de casos cada año"!

Vaya trabajo ingrato, el de los genios: Los veneramos por retransmitirnos esa visión inédita que están abocados a ofrecernos; los exprimimos... y cuando nos cansamos de su esencia... los criticamos, los apartamos como un tropezón en el plato, los ridiculizamos.

Algunos afirman que los genios se reinventan, y que precisamente es eso lo que los define. ¡Bullshit! Yo creo que los genios más versátiles pueden aspirar a reinvertarse - como máximo - tres o cuatro veces. Y eso sólo le pasa a gente como Spielberg, Morricone, Picasso, Jerry Goldsmith.

Yo, por mi parte, intentaré mantener intacto mi respeto hacia esos transistores de lo sublime y lo divino, aunque a veces - las cosas como son - me cueste horrores.

miércoles, 6 de marzo de 2013

MIS NOVELAS MÁS ENFERMAS.



Llevo mucho tiempo queriendo escribir este post.

POR FIN puedo publicar dos novelitas que escribí hace algún tiempo. Dos novelitas a las que tengo especial cariño:

LA MIERDA

Y

LA EMPERATRIZ DE LOS INSECTOS.

Creo que he tardado más en publicarlas de lo que tardé en escribirlas, porque publicar se me da bastante peor que escribir, o al menos eso creo.

Eso no significa que escribirlas fuese precisamente fácil. De hecho, se trata de dos novelas que me hicieron sudar tinta, sangre y semen. Aunque ambas sean relativamente cortas, invertí más tiempo en escribirlas del que suelo invertir en terminar cosas más extensas. Los dos engendros que os ofrezco son un licor nocivo destilado con paciencia enfermiza, 90 grados de alcohol sin tónicas ni coca colas que lo diluyan.

Ninguna de estas dos atrocidades es continuación de la otra.

He decidido publicarlas juntas porque ambas comparten tono, estilo, género, duración, carácter enfermizo... pero se trata de historias totalmente independientes. Podéis leeros ambas, o sólo una de ellas, o ninguna.

Me encanta poder compartirlas (por fin) con todos vosotr@s (arroba incluída)... y al mismo tiempo me da miedo. Porque se trata de dos obras bastante salvajes y bastante "molestas" de leer.

De hecho, ambas llevan la misma advertencia en la contraportada:

ADVERTENCIA:

Esta obra puede - y debe - ofender la sensibilidad del lector. Su intención es provocar, asustar, incomodar. Sus páginas no escatiman en sexo, en violencia, en experiencias duras y salvajes. Si desean evitar esa clase de estímulos, aún están a tiempo de cerrar este libro.

Si a pesar de esta advertencia os apetece entrar en cualquiera de estas dos montañas rusas del horror que os propongo, las podéis comprar en los siguientes enlaces:


LA MIERDA:

CÓMPRALA EN PAPEL  (6 euros + gastos de envío)

DESCÁRGATELA EN E-BOOK (1,99 euros)


LA EMPERATRIZ DE LOS INSECTOS:

CÓMPRALA EN PAPEL (6,60 euros)

DESCÁRGATELA EN E-BOOK (1,99 euros)

Si las pilláis en papel os recomiendo pedirlas junto con otros libros que queráis comprar en Lulu, para amortizar mejor los gastos de envío.

Yo, por otra parte, confío mucho en las ediciones en eBook, aunque he de reconocer que la edición en papel me enamora muchísimo. Hemos conseguido dos libritos encantadores, muy abarcables y transportables, casi casi haciendo el honor a su calificación de "libro en el bolsillo". Obviamente son demasiado grandes para caber en un bolsillo estándar, pero tienen esa vocación de acompañar a su dueño a cualquier sitio.

Y son preciosos, porque los ha diseñado Mar Delgado (portadas, contraportadas, lomos, maquetación, formato...) y eso los convierte en objetos mágicos.

Si leéis cualquiera de estas dos novelillas, deseo de todo corazón que las disfrutéis...

... y me haréis un gran favor si las recomendáis a todo aquél que juzguéis con estómago suficiente para apreciar una aberración como ésta.

lunes, 4 de marzo de 2013

¡DESCÁRGATE LA SECUELA DE GRITOS EN EL PASILLO!


Hace poco más de un mes, Natxo López publicó en Bloguionistas un post en el que animaba a los guionistas a abandonar esa actitud de "proteger celosamente nuestros trabajos más íntimos y personales negándonos a exponerlos ante el resto de los mortales". No voy a exponer aquí mi opinión sobre el tema porque cualquier cosa que yo pudiera argumentar, ya la ha expresado Natxo a la perfección en el post de marras.

El caso es que la llamada de atención de Natxo surtió efecto. En cuestión de horas, otros guionistas se animaron a subir sus guiones no rodados a una nueva sección de Bloguionistas que tiene el necesario y aplaudible nombre de: DESCARGAR GUIONES.

Esa sección es un paso adelante en una filosofía guionistica de la que cada vez soy más adepto: Leer un guión es interesante "per se", y si encima resulta que gusta y que se rueda, los que ya lo hayan leído querrán ver el resultado de ese rodaje, del mismo modo en que las quinceañeras hacen cola para ver cómo han adaptado el puto libro de Crepúsculo.

La iniciativa de Bloguionistas me hizo recordar una locura que pensé en llevar a cabo hace ya algún tiempo:


Publicar on-line el guión de la secuela de Gritos en el Pasillo.


He perdido ya la cuenta de la gente (conocida y desconocida) que me ha incitado a rodar una secuela de Gritos en el Pasillo. (¡Hijos de puta! Vosotros no sabéis lo que se sufre dedicando cuatro años de tu vida - y de la de otros - a sacar adelante algo que ninguna mente sana se atrevería a financiar a priori.)

Lo que no sabe casi ninguno de los que demandan eso... es que el guión de la secuela de Gritos lo tengo escrito desde hace ya unos cuantos años: Unos seis o siete años, calculo. De hecho, creo que la secuela estaba escrita desde antes de que se estrenase la primera.

Dudo que el guión de "Gritos 2" se ruede algún día, así que finalmente... le eché más morro que espalda (cosa que casi nunca hago, porque me da muchísima vergüenza) y consulté a los artífices de Bloguionistas, pa ver si me permitían presentarlo en sociedad en esa nueva sección suya de "Desacargar guiones", tan bien arropado entre otros proyectos de gente tan molona.

Y... Como ellos no tuvieron ningún inconveniente, resulta que:

AQUÍ OS LO PODÉIS DESCARGAR, BAJO EL TÍTULO DE "GUARDERÍA DE MEDIANOCHE".

Le tengo mucho cariño a este guión. Lo escribí en un fin de semana, igual que su antecesor, el guión de la Gritos original... con la diferencia de que Gritos fue el primer guión de largometraje que escribí y "Guardería de medianoche", en cambio,  debe ser el número dieciséis y diecisiete. Llovió mucho (y muy sucio) entre el uno y el otro.

No encontraréis, sin embargo, demasiado incremento en la calidad. Sí creo que hay una evolución en lo que a ambición, gamberrismo y autoconsciencia se refiere.

Si queréis saber cómo habría enfocado una secuela de Gritos el Juanjo de hace más de un lustro, Guardería de medianoche es la incómoda respuesta a esa pregunta.

Mil gracias a Natxo por haberlo trajinado, mil gracias a Sergio Barrejón por haberlo anunciado y mil gracias al resto de los bloguionistas por haberlo aprobado.
 

sábado, 2 de marzo de 2013

SÍ: ESO PASA (O UNA RECETA MÁGICA SOBRE CÓMO ALARGAR TU PENE)

 

Hace poco estuve en Qatar, una ciudad a la que no tengo intención de volver a menos que me obliguen a punta de pistola. Evidentemente, cada vez que alguien se entera de ello, me hace la pregunta inevitable:

¿Y por qué demonios te has ido a Qatar?

Yo siempre respondo la verdad:

A mi chica le ha tocado un viaje gratis en un sorteo, así que nos hemos ido para allá.

La reacción inmediata de casi todos los interlocutores es la misma: “¿Sí? ¿Eso pasa?” “¿De verdad? ¿Esas cosas funcionan?” “Yo pensé que eran timos.” Etc, etc.

Ahora, por experiencia y con conocimiento de causa, os puedo asegurar que:
SÍ. ESO PASA.

En realidad sólo le pasa al 1% de los mortales... porque el 99% restante no se molesta en inscribirse en esos concursos. Ni siquiera se molesta en plantearse la posibilidad de que esos sorteos de verdad estén diseñados para tocarle a alguien.

Mi chica tenía claro que quería ganar un viaje para dos personas a algún sitio, y decidió creer que tal cosa era posible. Invirtió parte de su tiempo y de su esfuerzo en localizar todos los concursos sobre el tema, apuntarse a ellos, rellenar formularios, idear comentarios ingeniosos con los que competir aquí y allá... ¿El resultado? Que unas cuantas semanas más tarde era la ganadora de un viaje para dos personas, en business class, para visitar un universo alternativo situado a miles de kilómetros de distancia.

Me apetecía hablar del tema porque en el “mundillo” en el que suelo moverme (guionistas, escritores, directores) prolifera una actitud muy similar a ésta de “no te apuntes a sorteos, que nunca tocan”. Se trata de una actitud que aparece disfrazada de distintas maneras. Algunos ejemplos:

- No te presentes a esa subvención. Esas ayudas ya están dadas de antemano.

- No pierdas el tiempo presentando tu novela a ese concurso. Ahí hay tongo, fijo.

- ¿Que vas a mandar tu guión a esa productora? ¡Pero si nunca se los leen!

- No te molestes en enviar tu currículum a las empresas: los mandan directamente a la papelera.

- ¿Vivir de escribir literatura? ¡Ni lo sueñes! De eso sólo viven Pérez Reverte y cuatro más.

- Si envías tu proyecto de serie a una cadena de televisión estás perdiendo el tiempo. Sólo salen adelante las series que surgen dentro de las propias cadenas.

- ¿Que quieres rodar tu peli sin contar con las televisiones y las distribuidoras desde el principio? ¡Pues olvídate! ¡Te la vas a comer con patatas!

La gente que pronuncia esa clase de frases nunca ganará un viaje a Qatar. Porque si quieres ganar ese viaje a Qatar, lo primero que tienes que hacer es creer en la posibilidad del viaje a Qatar. Al menos creer en ello lo suficiente como para apuntarte al puto sorteo.

¿Por qué hay tantas personas esforzándose en desanimarte, en hacerte desistir de tus metas e ilusiones? Si invirtiésemos en algo productivo la cantidad de energía que dilapidan los seres humanos en intentar convencerte para que no emprendas nada, ya habríamos descubierto la cura del cáncer lo menos veinte veces.

Yo a veces tengo la sensación de que algunos de esos “cenizos” intentan desinflarte para apartar a un posible competidor del camino. Se empeñan en hacerte desistir porque un aspirante menos implica una menor probabilidad de que alguien les gane la partida y les arrebate el caramelito.

Pero creo que en la mayoría de los casos la explicación es mucho más sencilla y, al mismo tiempo, bastante más retorcida: Hay gente que intenta convencerte de que no emprendas iniciativas porque está muy a gusto en su reducto de desidia. Se han mentido a sí mismos, convenciéndose de que cierta meta es imposible de alcanzar, de que recorrer cierto sendero no merece la pena... Porque con eso justifican su actitud derrotista y su quedarse tumbados en el sofá de casa, viendo series. Lo último que desean es que otra persona siga lo pasos que ellos no se atreven a dar y... ¡les vaya bien! Eso les pondría en evidencia. Les dejaría sin excusas para no mover el culo e intentarlo ellos también.

Yo, por el contrario, creo que si uno adopta una actitud humilde y receptiva, acaba dándose cuenta de que gran parte de la gente que consigue llegar a donde quiere, lo hace porque no se ha rendido, porque ha trabajado duro para conseguirlo y porque no ha perdido la fe en que tal cosa era posible.

Me viene a la cabeza el ejemplo de los premios Goya. Si te dedicas a esto, siempre resonarán a tu alrededor unas voces agoreras como las de las estatuas de piedra de “Dentro del laberinto”.



- No te esfuerceeeeees... esos premios están dadoooooooos...

- Si no tienes enchufe no te nominan ni de coñaaaaa...

- Los candidatos los decide el profesor Moriartyyyyy...

Yo, del mismo modo en que conozco casos de primera mano de personas que ganan viajes en un concurso... Del mismo modo en que conozco a una persona que realmente ha tenido audímetro... También conozco de primera mano (cada vez más) casos de gente que llega a las nominaciones de los Goya sin tirar de contactos turbios, sin enchufes raros, sin chupar pollas en ninguna fiesta sórdida...

Mientras tecleo esto me viene a la cabeza el caso de dos personas bastante cercanas que han estado nominadas este año. Presentaron su obra a última hora, recorriéndose media España con su propio coche, llegando con por los pelos para entregarla personalmente (a ver si colaba) el mismo día en que espiraba el plazo. No hicieron ninguna campaña de promoción, no contaban con ningún agente de prensa. De hecho, recuerdo que cuando me enteré de que estaban nominados les escribí para felicitarles. Me respondieron con algo parecido a: “¿¡En serio!? ¿¡No es una broma!? ¡Es que hemos llegado tarde y no hemos podido escuchar el comunicado entero!” Y, conociéndoles, estoy seguro de que llegaron tarde porque estaban ocupados trabajando cualquier otro proyecto loco.

¿A qué viene todo esto? Pues a que puedo aseguraros DE PRIMERA MANO que:

- Es posible apuntarse a sorteos y ganar viajes para dos personas.

- Es posible estar nominado al Goya sin dinero, sin contactos y sin campañas de prensa.

- Es posible hacer una peli sin contar con las distribuidoras ni las teles y acabar distribuyéndola, aunque sea de maneras muy sui generis.

Y por esa regla de tres, estoy casi convencido de que:

- Es posible que te concedan una subvención aunque no conozcas a nadie en el ICAA ni en el jurado.

- Es posible ganar el premio Planeta aunque no seas Ana Rosa Quintana (o al menos quedar finalista, o ganar el de la Comunidad de Murcia, o que a alguien del jurado le haya molado tu trabajo y te recomiende, o se ponga en contacto contigo)

- Es posible que una productora se lea tu guión, e incluso que decida comprártelo.

- Es posible que en alguna empresa se lean tu currículum y decidan hacerte una entrevista o una prueba (incluso conozco a alguien que - ¡milagro! – ha conseguido curros de gente que no conocía gracias a su perfil de LinkedIn)

- Es posible que después de algunos años dedicándote a lo que te gusta, de repente, descubras que (no sabes cómo) estás viviendo de la Literatura.

- Es posible que una cadena de televisión se interese por tu serie, o incluso que te compre una serie que has rodado tú mismo, por tucuenta y riesgo.

Y aún voy más allá: Estoy casi seguro de que ahora mismo hay un tío paseándose entre nosotros con un pene de más de cincuenta centímetros. Hace unos meses era un pichacorta, pero ahora tiene un rabo descomunal. Fue el único espabilao en toda España que recibió en su bandeja de entrada un mail sobre “cómo agrandar su pene”... y decidió leérselo.

martes, 26 de febrero de 2013

OS INVITO A ESCRIBIR UN CAPÍTULO DE "BLACK MIRROR".


La frase que más escucho últimamente (hasta el punto de haberme empachado con ella) es:

"En España nunca podrá hacerse una serie como Black Mirror porque ninguna cadena de televisión nacional apostaría por algo así."

Es una frase que encierra una gran verdad, o al menos ésa es la opinión dominante.

Pero...

¿Hasta qué punto no estamos utilizando esa afirmación como escudo, como excusa, como escaqueo, como cortina de humo?

Cabe dentro de lo posible que esa cerrazón de las cadenas y productoras españolas no sea el único impedimento para crear una serie como ésa en nuestro país.

A lo mejor resulta que, al margen de lo anterior, los guionistas españoles no tenemos el talento suficiente para escribir algo así, o carecemos de la voluntad, la disciplina y la formación necesarias para obtener un resultado como ése.

Es una pregunta incómoda, pero no os preocupéis: Aquí os ofrezco una oportunidad de salir de dudas.

Os invito (u os incito) a escribir vuestro propio capítulo de "Black Mirror".

Vamos a extraer de la ecuación el factor "la tele no me lo va a comprar". Si te apetece medir tus fuerzas, si quieres averiguar si eres capaz de parir algo tan potente como la serie de Channel 4, haz brainstorming contigo mismo (o con quien te dé la gana), siéntate delante del ordenador y enlaza el resultado en este blog:

SPANISH MIRROR.

La mecánica es muy sencilla. En el blog sólo hay dos entradas, y estáis invitadísimos a participar en la ventana de comments de cada una de ellas.

- En la ventana de comments de la primera entrada podréis dejar vuestros datos y un enlace con vuestro posible capítulo de "Black Mirror", en el formato que os dé la gana (Scribd, descarga directa, vuestro propio blog...)

- En la ventana de comments de la segunda entrada, sois libres de comentar lo que queráis acerca de esta iniciativa, o acerca de cualquiera de los capítulos que se cuelguen (si es que alguien tiene ganas de colgar alguno)

¿Las reglas? 

Pues no hay reglas concretas. A estas alturas todos sabréis qué parámetros definen un buen capítulo de Black Mirror (duración, tono, estilo, temática, intenciones) así que poco más hay que decir. Cread algo que siga esos parámetros, o cread algo que rompa esos parámetros. Allá cada uno con su criterio. Lo importante es que vuestro trabajo estará sujeto a las críticas y opiniones de todo aquél que se digne a leeros y a comentar al respecto.

Nadie dictaminará si vuestro capítulo está o no a la altura de Black Mirror y, al mismo tiempo, todo el mundo contribuirá a determinarlo, en cierto modo.

Por lo que a mí respecta, podéis trabajar solos o en equipo.

No hay límite de tiempo. Que cada uno se tome el que necesite. No tengo ni idea de cuántos días invierten en escribir cada capítulo de la serie original, pero una cosa es clara: A ellos les pagan para pasarse los días pensando en ello, y a vosotros no.

Tampoco hay límite en el número de capítulos que podéis presentar, naturalmente. Pueden ser uno, dos, tres o cuatrocientos.

Podéis respetar la ambientación inglesa de la serie original, o adaptarla a la idiosincrasia española, o a la idiosincrasia de donde os salga de los cataplines.

¿Qué conseguís con esto?

Si descubrís que no sois capaces de escribir algo a la altura de Black Mirror, o si no sabéis cómo hacerlo, habréis recibido una valiosa lección de humildad. Estaréis preparados para asumir la posibilidad de que las imposiciones de las cadenas no son vuestro único límite, y ello será un aliciente para intentar formaros mejor, esforzaros más, replantearos vuestros métodos de trabajo, aprender más de todo lo que nos llega desde fuera y desde dentro.

Si descubrís que sois capaces de hacer algo digno de ser considerado un Black Mirror, vuestra autoestima os lo agradecerá, y podréis seguir reprochando todo lo reprochable a productoras y cadenas, pero esta vez con la cabeza bien alta.

Y tanto en un caso como en el otro, habréis vivido un valioísimo proceso de aprendizaje, y tendréis una muestra de escritura muy interesante que añadir a vuestro "porfolio".

Y no olvidéis que: El formato Black Mirror no implica personajes concretos, ni marcas registradas, ni exclusividad de ningún tipo (no hay nada en su universo que no hayamos visto antes en Huxley, Orwell, Bradbury, Philip K. Dick) Si a vosotros o a alguna otra persona os motiva lo suficiente vuestra historia, tenéis un guión de mediometraje que rodar. O a lo mejor podéis inflarlo un pelín y hacer un largo. Os recuerdo que Robert Downey Jr ha comprado los derechos de un capítulo de Black Mirror para convertirlo en peli. ¡A lo mejor Tristán Ulloa hace lo mismo con vosotros!

¿Y yo? ¿Voy a participar?

Pues sinceramente: No lo sé.

No sé si soy capaz de escribir algo a la altura de la televisión inglesa. Mientras tecleo esto no se me ocurre ninguna idea brillante en torno a la cuál erigir un capítulo.

Pero si doy con una idea que me motive, es muy posible que me anime a hacer mi intento. No sé para cuándo. Me esperan un par de meses muy ajetreados, y aún tengo otros compromisos en lista de espera.

Pero, ¡cojones! me gustaría muchísimo intentarlo.

miércoles, 16 de enero de 2013

¿TIRANDO PIEDRAS SOBRE MI PROPIO TEJADO?


¿Habías visto ya esta imagen con la que encabezo la entrada? Probablemente sí. En Facebook, en Twitter, cien veces. Igual que yo.

¿Por qué sucede lo que se cuenta en el cartel? ¿Por qué la gente es incapaz de gastarse en una obra de arte una cantidad de dinero menor que la que gasta todos los días en un café? ¿Por qué paga ese café sin rechistar y, en cambio, no recompensa de ningún modo algo que ha costado más tiempo, más esfuerzo, que dura más?

Yo reflexiono sobre ello y me viene a la memoria un chiste que escuché en una película cuyo título ni siquiera recuerdo:

"¿Por qué los perros se lamen las pelotas? ... ... ... ¡¡Porque pueden!!"

En mi opinión, ahí está la respuesta. La gente consume gratis las canciones, las pelis, los libros... porque puede. Y sin embargo paga por el café porque no puede conseguirlo gratis.

Así de sencillo.

Bueno, quizá no tan sencillo. Yo diría que existen un montón de matices. Para empezar, eso de que el café "se prepara en unos minutos" habría que preguntárselo a las personas que lo cultivan, que trabajan la tierra, que empaquetan (probablemente en jornadas de muchas horas diarias) para que esos granos de café puedan llegar hasta nosotros.

Por otro lado, no es del todo cierto que no paguemos por las canciones o las pelis cuando nos las descargamos gratis. Estamos pagando la electricidad que hace posible tener el ordenador encendido, estamos pagando la conexión a internet... probablemente hayamos pagado por el disco duro externo, el pendrive, el dvd virgen o el cable que conecte el portátil a la tele.

¿Quién sabe? A lo mejor hasta cabe dentro de lo posible - y de lo irónico - que en última instancia el dinero que nos gastamos en descargar y consumir obras de arte vaya a parar a las mismas empresas a las que, según el cartel inicial, "le costó centavos" tu café.

Si a todo ello le añadimos un chorrito de "caso Megaupload" y dos gotitas del "asunto Series Yonkis", yo al menos llego a la conclusión de que el problema no radica en que la gente no paque por consumir arte, sino en que está pagando de manera inadecuada y a la gente "inadecuada".

No voy a opinar aquí sobre las posibles causas y soluciones de este tema, porque ya hablé sobre ello en su momento, en este otro post.

Si he regresado al tema, es porque últimamente me encuentro con mensajes (como el cartel del inicio) que me impulsan a reafirmarme en un par de conceptos que, si mal no recuerdo, ya resalté en el post anterior:

1- Es difícil convencer a la gente de que pague por tu obra cuando obtenerla ilegalmente es mucho más fácil que obtenerla de manera legal.

2- Insistimos demasiado en la vertiente moral del asunto. En vez de tratar a nuestro público potencial como clientes, como gente a la que deberíamos persuadir... lo tratamos como a delincuentes a los que hay que adoctrinar, a los que hay que convencer de que están haciendo algo malo.

Y a nadie le apetece que le vengan con el Vacaciones Santillana.

Para terminar el post, hablemos de mendigos: Tras mucho observar a pie de calle, he llegado a la conclusión de que la gente da limosna con más facilidad a los mendigos que, en lugar de lamentarse, dar pena, exhibir sus taras... se acercan con sonrisas, con buen rollo, haciendo bromas...

Reaccionamos mejor cuando nos hacen sentir felices, en lugar de hacernos sentir culpables. No sé si eso es "bueno" o "malo", no sé si habla bien o mal de nosotros como civilización o como especie... pero es la puta vida.