martes 13 de marzo de 2012

TRUCOS PARA DORMIRSE PRONTO Y BIEN


El otro día hablé aquí sobre por qué, en mi opinión, para sacar adelante nuestros proyectos es importante dormir y comer bien.

Como de costumbre, el post se me alargó más de lo previsto y tuve que dejar para otro día parte de la información. Pues bien, hoy es "otro día", y me gustaría complementar el post anterior con algunos consejos para dormir en condiciones.

Yo tengo tendencia al insomnio, así que a lo largo de mi existencia he investigado un poco sobre el tema. Dejaré aquí algunos trucos para invocar el sueño. Son cosas que he leído, que me han contado o que he descubierto experimentando conmigo mismo. Algunos me funcionan. Otros no.

Opino que cuerpo y mente son más indisociables de lo que creemos. A pesar de ello, he hecho una clasificación un tanto burda entre trucos "químicos" y trucos mentales:

TRUCOS "QUÍMICOS":

- La puta valeriana: La cito aquí porque es el remedio más famoso contra el insomnio, pero lo cierto es que a mí casi nunca me hace efecto. Como mucho me relaja un pelín. Pero oye, igual vosotros tenéis más suerte.

- La infusión de amapola y lúpulo: Conmigo no es infalible, pero me funciona mejor que la valeriana. Una cucharada de amapola, dos de lúpulo (aproximadamente), agua hirviendo, dejar 5 minutos en infusión. Se debe tomar una media horita antes de irse a dormir. Esta infusión te sume en un estado de sopor muy útil. Eso sí: Es como un tren que pasa una sola vez. Te subes en él o lo pierdes. Si de pronto algo te distrae o te espabila en el momento inadecuado (un ruido, un pensamiento) pierdes el tren y los ojos ya no se te cierran.

- La melatonina: No la he probado, pero hablan maravillas de ella, así que... tendré que agenciármela. Y os la recomiendo "a ciegas".

- El vasito de leche calentita: El tradicional "un vasito de leche y a la cama" funciona precisamente (según leí por ahí) porque la leche activa la secreción de melatonina en nuestro organismo. No es infalible, pero algo ayuda.

- Lo blanco de la lechuga: Este truco me lo enseñó mi madre. Comerse esos aburridos tallos blancos de la lechuga te sume en un estado de sopor. Se supone que es química, aunque yo sospecho que lo que te adormece es el aburrimiento de comer algo tan poco estimulante. A mí me produce un efecto similar al de la infusión de amapola y lúpulo.

- Evita el alcohol: Es cierto que un buen lingotazo te ayuda a dormir rápido, pero se trata de un sueño poco sano, en el que uno se duerme, sí, pero no descansa.

TRUCOS MENTALES:

- Evitar pantallas: Eso de ver la tele antes de acostarse, o sentarse al ordenador, o mirar cosas en el Iphone. Al parecer, el brillo que emiten esos trastos engaña a una parte del cerebro haciéndole creer que todavía es de día. Esto no va a misa, claro. Hay mucha gente que se queda dormida viendo la tele. Aunque eso puede deberse a que existen muchos afortunados hijos de puta que no saben lo que es el insomnio.

- Usar la cama sólo para dormir: Es otra manera de engañar a la mente. Hacer que nuestro inconsciente asocie la cama con dormir y con ninguna otra cosa (bueno, ¡aceptamos barco! Todos sabemos que hay otras cosas que se pueden hacer en una cama) Así que nada de tumbarse en la cama a ver pelis, o a jugar videojuegos, o a comer. Sólo hay - además de la del sexo - una excepción:

- Leer antes de dormir: A mucha gente le funciona. A mí no. Me explico: Sí que me entra el sueño mientras leo, pero en cuanto cierro el libro y apago la luz, vuelvo a estar como una moto.

- El móvil y el ordenador lejos de la cama y/o apagados.

- Fabricar rituales: Me refiero a rituales de "antes de irse a la cama". Lo leí por algún lado, en internet. Repetir la misma secuencia todas las noches (un paseo, o una ducha, o el vaso de leche, luego el pijama... Siempre lo mismo y en el mismo orden, a lo Casimiro) Es una manera de acostumbrar a tu cuerpo y a tu mente e irles avisando de que quieres irte a dormir en "x" minutos.



- No pienses en tu vida: Esto lo he descubierto analizándome a mí mismo. EVITAD A TODA COSTA pensar en cosas que tengan relación con vuestra vida. Nada de pensar en mierdas relacionadas con vuestro trabajo, no mareéis vuestros proyectos personales, ni siquiera penséis en esa persona que os gusta. Porque al ser asuntos con los que queréis o debéis lidiar en la vigilia, vuestra mente se dispara y empezáis a darles vueltas. "Debería haber hecho esto otro." "Si me dijese tal cosa, entonces yo le diría..." Demasiada actividad cerebral. ¡No bueno! Así que para evitar eso, yo recomiendo:

- Fantasear: Lleva tu mente a algún sitio que no tenga absolutamente nada que ver con la realidad que te toca vivir cuando no estás en la cama. Yo qué sé, imagina que estás pilotando el Halcón Milenario, recorre la Muralla China a lomos de un dinosaurio, túmbate en las ramas de un árbol de un planeta extraño con un rifle de francotirador a matar bichos.

- Que no te encuentren: Esto es un anexo muy útil para el truco anterior. Incorpora a tu fantasía el factor "tengo que quedarme muy quieto y no hacer ruido, porque podrían descubrirme". Imagina por ejemplo que en tu casa han entrado unos asesinos. No saben que tú estás en el desván. ¡No te muevas, ni siquiera hagas ruido al respirar! ¡O eres tú el que te has colado en algún sitio! ¡Eres un ninja agazapado, descansando inadvertido hasta que llegue el momento clave! También es divertido cuando lo que acecha ahí fuera son monstruos.

- Cuéntate una película: Es una variante de lo anterior. Se trata de un truco que inventó mi padre para sí mismo. Todas las noches, para dormirse, se cuenta Ben-hur a sí mismo, como si se la estuviese explicando a alguien que no la ha visto nunca. Mi padre se sabe Ben-hur de memoria, así que puede recorrerla de manera muy detallada y sin esforzarse. Antes de que Charlton Heston llegue a las galeras, él ya se ha quedado frito. Yo creo que no sería capaz de hacerlo. Me aburriría. Me falta disciplina.

Y creo que esos son todos los trucos que barajo. Seguro que existen veinte mil más. No obstante, quiero finalizar exponiendo el que para mí es el truco definitivo:

Para poderte dormir, es fundamental que de verdad te quieras dormir.

Parece una perogrullada, pero creo que es importante. A veces una parte muy íntima de nuestra mente no quiere dormirse en realidad. Si no convences a ese rincón de tu semi-inconsciente de que realmente quieres o necesitas cerrar los ojos, date por jodido.

Creo que esto puede suceder por muchos motivos. A modo de ejemplo, os hablaré de la novela que estoy escribiendo ahora, "Gente rota". En ella hay un personaje que sufre un insomnio de este tipo. Voy a tomarme el atrevimiento de poner aquí, a modo de adelanto, un par de párrafos en los que se habla sobre las razones para no querer dormirse.

Me atrevo a compartirlo aquí porque no destripa nada de la novela, y porque en realidad es una versión actualizada de otra entrada que escribí hace años, hablando de mis propias razones para no querer dormir en aquel entonces.

Me despido con ello:

******************************

Al principio era eso, un comprensible desajuste horario. Ahora, sin embargo, hay algo más. Le cuesta dormir incluso cuando está cansada. La almohada le grita cosas al oído. No se siente demasiado cómoda en su cama. Las sábanas le apestan a derrota. Cada vez que se arropa con ellas tiene la sensación de estar capitulando. El día no puede terminar ahí. Falta algo por ocurrir. Un algo mágico, aunque sea una magia barata y de segunda mano. Algo que cambie las cosas una pizca. Algo que mitigue esa desoladora sensación de que las horas son escaleras mecánicas que la arrastran irremediablemente hacia no sabe qué agujero, ese cerrar los ojos con la sospecha de que el día es una sopa de letras en la que le ha faltado por descubrir una última palabra.

Por eso la cama se convierte en un lugar terrible, y la rechaza por quinta vez en las últimas horas. Se levanta de nuevo, regresa al mail y al facebook y otra vez al mail, y entre click y click de ratón, un sorbo de cerveza, y la anestesia que le idiotiza las neuronas, y la noche que le contagia la negrura, y muy, muy pocas fuerzas... muy pocas convicciones para luchar por nada.

sábado 10 de marzo de 2012

LA CLAVE PARA SACAR ADELANTE TUS PROYECTOS.


No. Por supuesto que no tengo esa solución definitiva. Lo que ocurre es que me encantan los titulares sensacionalistas.

Pero sí quiero hablar sobre una cuestión que en mi opinión es FUNDAMENTAL para llevar nuestros proyectos a buen puerto.

En primer lugar: ¿Por qué fracasan casi todas las iniciativas, tanto en el audiovisual como en cualquier otro ámbito?

Mmmm...

¿Porque nuestra idea no vale lo suficiente?

¿Porque no tenemos talento?

¿Porque no dominamos la técnica?

NO.

Reconozcámoslo:

Todos hemos visto triunfar ideas que no valen un pimiento o que, como mínimo, no valen más que otras que sí se han quedado en la estacada.

Todos hemos visto de primera mano cómo ciertos inútiles llegan a lo más alto.

Y, por mucho que pueda dolernos, todos hemos visto cómo otros muchos se abren camino ignorando - o descuidando - la técnica, el oficio.

Así que repito la pregunta:

¿Por qué fracasan casi todas las iniciativas?

La respuesta: Porque tiramos la toalla antes de haber luchado por ellas lo suficiente.

De hecho, creo que en el 90% de los casos nos rendimos antes de tener escrito el guión de turno, la novela de turno o el dossier de turno. Abandonamos incluso antes de tener un documento concreto que poder enseñar a los demás.

¿Y cuál es, en mi opinión, esa clave crucial para superar esa calamidad?

Muy sencillo. Muy básico:

Dormir bien y comer bien.


En serio. No habéis leído mal.

Analizaros a vosotros mismos durante una temporada. Os daréis cuenta de que cuando acumuláis déficit de sueño no tenéis fuerzas para luchar por casi nada. Una parte más o menos inconsciente de vosotros mismos tendrá ganas de tirarse a descansar en el primer rincón que encuentre y os envenenará con "tendencia al derrotismo".

El cansancio - y la indisposición física en general - tiene la capacidad de convertir los granos de arena en montañas.

El agotamiento distorsiona nuestra percepción de la realidad. Hace que el mundo nos parezca hostil, que las injusticias nos pesen más de lo normal.

Lo que en circunstancias normales sería una simple cuesta arriba, la falta de sueño y de energía la convierten en un acantilado.

Quizá existan personas extraordinarias capaces de burlar esos imperativos fisiológicos, pero la gente más o menos normal, como tú y como yo, es más libre y efectiva cuando asume esos límites impuestos por la vil materia, por la química o como queráis llamarlo.

Continuemos con el autoanálisis. Prestad atención a cómo funcionáis cuando habéis dormido vuestras ocho horitas de sueño durante un par de días seguidos, cuando os levantáis con el sol y os acostáis con la luna, respetando los ciclos circadianos y todo eso. Y un desayuno sano en el estómago, y un buen té a la temperatura adecuada.

¿Verdad que ahora los problemas se ven con otros ojos?

Nuestra mente está más serena, sin bajos instintos mintiéndole en defensa propia.

A la luz del nuevo día, los obstáculos que anoche considerabas insalvables resultan no ser para tanto.

De pronto todos esos "frentes a abordar" que superaban tus capacidades... resultan caber en una pequeña cuartilla de papel. Y sólo es necesario enviar un par de mails o realizar un par de llamadas para poder tacharlas.

He empezado centrándome en el dormir, porque - al menos en el caso de mi propio organismo - lo considero más importante. Pero también recomendaría COMER BIEN.

Y cuando digo "comer bien" no me refiero a comer mucho. Todos disfrutamos de los excesos gastronómicos y etílicos de un buen banquete - y quien no los disfrute, no merece vivir en este mundo - pero reconozcámoslo: Esa clase de atracones nos abotargan. La sangre se marcha de la cabeza para hacer "horas extra" en el estómago. El cuerpo y el alma nos pesan demasiado.

Yo diría que cuando uno está en "acto de servicio" lo suyo es comer siempre lo suficiente, pero sin demasiados excesos, y respetar todo ese rollo de la dieta equilibrada. Variedad de verduras y proteínas, y nada de hacerle sabotaje a los hidratos para tener cuerpo danone.Los hidratos, usados con criterio, son importantísimos para que nuestro cerebro rinda bien.

Y - aunque sienta asco hacia mí mismo al confesarlo - tampoco conviene excederse con el alcohol. Yo me considero un bebedor entusiasta, pero creo que no conviene "mezclar churros con merinas".

Me hace mucha gracia ese mito del "artista maldito" que obtiene su inspiración gracias al hada verde de la absenta o a la - tópica - botella de whisky que guarda en el cajón de su escritorio.

Una vez más, supongo que habrá portentos de la Naturaleza a quienes eso les funciona. Yo, por mi parte, si tomo más de dos cervezas mi disciplina se disuelve y las obligaciones autoimpuestas comienzan a antojárseme contingentes, incluso estúpidas.

Un par de cervecitas pueden incluso venir bien para relajar la máquina de pensar. ¡Y ya! Para mí ahí está el límite.

Mientras escribo esto me viene a la cabeza cierta ocasión en que quería escribir un largometraje por propia iniciativa. El problema: Que entre semana trabajaba en un programa de televisión, y eso desgasta bastante. Sólo podía sentarme a escribir mis propias cosas durante los fines de semana.

Pero los fines de semana transcurrían y a mí no me nacía escribir ni una sola palabra. Yo lo atribuía a eso de que currar en la tele te desgasta tanto las neuronas y te fumiga tanto las ilusiones - al menos en este país - que un fin de semana no era tiempo suficiente para recuperarme.

Y en parte era verdad.

Pero pronto me di cuenta de que había otro factor en la ecuación: La cerveza.

Los fines de semana terminaban consistiendo en bares y en cervezas de todas las procedencias y colores. Españolas, holandesas, belgas, irlandesas, rubias, negras... Y aunque la cerveza sea una droga legal, leve y simpática... te aletarga. Y genera una sensación de cansancio y derrotismo similar a la descrita un poco más arriba.

Así que finalmente tomé una decisión: Hasta que terminase ese maldito guión, las cervezas no serían el ruido de fondo de mi escritura, sino un incentivo, un premio. Sí, me convertí a mí mismo en un chucho de programa de César Millán. Marcaba cada hito con una cerveza a juego:

"Cuando llegue al primer punto de giro, bajaré al irlandés de al lado a celebrarlo con una pinta Guinnes. Sólo una." Y así lo hacía. Y otra Guinness cuando llegase al "midpoint", y otra cuando terminase el segundo acto. Y una cervezita más pequeña cuando consiguiese solucionar esa secuencia tan delicada y peliaguda. Birra en dosis homeopáticas.

Escribí el guión en dos fines de semana.

Dos fines de semana que llevaba posponiendo porque era más sencillo alimentar el cansancio - físico y anímico - con esos ingredientes que en ocasiones nos hacen ver la vida más fácil, pero que en otras ocasiones nos hacen ver el mundo más difícil.

En resumen: Dormir bien y comer (y beber) bien.

No es tan fácil de asimilar, ¿eh? Vivimos en una sociedad en la que - tal vez condicionados por siglos de tradición judeocristiana - nos encanta regodearnos en lo mal que lo pasamos haciendo nuestro trabajo. Estoy harto de ver a esa gente que presume de estar tan ocupada que sólo duerme cuatro horas al día y que lo único que ha comido en todo el día es un bocadillo de chorizo que les trajo no sé quién.

Yo creo que, salvo en casos muy concretos, el que lleva esa clase de rutina por sistema es porque ALGO HACE MAL. O porque sus superiores hacen algo mal con él.

Sobrevaloramos a los mártires.

Me viene a la cabeza aquel estudio según el cuál España era el país de la Unión Europea en el que trabajábamos más horas, pero era también el país en el que menos rendíamos por hora.

Yo creo que si gestionamos bien nuestras fuerzas, si nos mantenemos centrados, si aprendemos a optimizar nuestros recursos físicos e intelectuales, podremos avanzar en nuestros proyectos mucho más rápido - y teniendo que desandar menos pasos - que esos llorones de las cuatro horas de sueño por día y un solo bocata en el estómago.

¿Y cómo conseguiremos ese buen rendimiento? Pues durmiendo ocho horas por día y comiendo algo mejor que un puto bocadillo. No es lo único, pero es una buena manera de empezar.

Muchos podréis replicarme - y con razón - que es muy difícil organizarse de ese modo cuando para ganarnos la vida tenemos que someternos de lunes a viernes a trabajos con horarios abusivos. Llegamos a casa extenuados, lo queramos o no. Nos cuesta controlar nuestros hábitos alimenticios por culpa de horarios abusivos, etc.

No puedo presumir de tener una solución a eso, pero os voy a proponer un par de cosas:

1- Si créeis lo suficiente en vuestro proyecto y - tras hacer cuentas - veis que os lo podéis permitir, dejad vuestro trabajo (yo lo he hecho). Saltad sin red. E intentad dedicaros en cuerpo y alma a materializar esa idea vuestra, como si de un curro remunerado se tratase.

2- Si no os podéis permitir dejar el trabajo - cosa normal, sobre todo en los tiempos que corren - exprimid los pocos días libras que tengáis. Fines de semana. Vacaciones. Eso implicará renunciar a macro-juergas de viernes y sábados con los amigos. Implicará renunciar a ese viaje que te hubiera gustado hacer con tu pareja. Los colegas te llamarán para que te tomes unas cañas con ellos, justo cuando tú te acabas de sentar ante el ordenador para currar en lo tuyo - siempre llaman en ese preciso instante, os lo aseguro - y vosotros les tendréis que decir que no. Con todo el dolor de vuestro corazón. Estáis ocupados.

Y si no puedes sacrificar todo eso durante unos cuántos fines de semana al año, eso quiere decir que el proyecto que tienes entre manos no te apasiona. Así que mándalo a la mierda, al menos hasta que aprendas a enamorarte de él como es debido. Y busca otro.

lunes 27 de febrero de 2012

ANONYMOUS AMENAZA CON HACKEAR A HULK HOGAN

No os ha saltado uno de esos banners publicitarios. Es que la entrada de hoy es de "autopromoción" y esas mierdas.

Me levanto a las cuatro después de una noche Oscars y cerveza y me encuentro con que ya están enseñándose por ahí un par de piezas en las que he volcado parte de mi basura a golpe de teclado.

EN PRIMER LUGAR:


El cortometraje "IGNOMINIA". Lo hemos hecho para el primer CONCURSO DE CORTOMETRAJES SOBRE TEMAS MANIDOS. Os recomiendo que leáis las bases de concurso, porque son desternillantes.



Fieles a la esencia del concurso, hemos apostado por lo CUTRE. Fijaros si apostamos por lo cutre, que lo he escrito yo y lo ha dirigido Norberto Ramos del Val.

Pa rizar el rizo, quisimos contar con Eduardo Noriega para protagonizarlo, pero como no teníamos presupuesto, hemos tenido que optar por actores de calidad. (Chema Coloma, Ruxandra Oancea, Cova de Alfonso)

(oye, Noriega, que si lees esto - que estoy convencido de que sigues mi blog y lo vas a leer - que oye, que no iba en serio, que era una coña. Pero para los chistes fáciles a Ramoncín le toca "ser de la SGAE" y a ti te toca ser "el mal actor", así que te jodes)

EN SEGUNDO LUGAR:


Ya está en Papanatos el quinto webisodio de OBI, que sigue contándonos el día a día del único gato que no triunfa en internet. En esta ocasión el representante del gato (interpretado por un inmenso Ramón Merlo) anima al gato a trabajar en un consultorio on-line. ¿Por qué? Pues porque es una excusa para tener cameos chulos, como el de Axel Casas y Ronquete, o el de otra gente que también está muy guay pero que como no los conozco, no los voy a mencionar aquí.

Es broma. Por supuesto que les voy a mencionar: Paula Foncea, Pilar Baeza y Manuel Cuesta. ¡Os quiero! ¡Jamás os olvidaré!

Se titula "Triski bisnes". El guión parece escrito por el puto gato, pero en realidad es cosa de Francisco Javier Sánchez Donate, el director del asunto Norberto Ramos del Val y el capullo que escribe estas líneas.



EN TERCER LUGAR:


Y para que vean que no miramos hacia otro lado cuando nos acusan de mierdas, dejo aquí ese vídeo en el que la actriz Mariu Bárcena nos acusa de haberla maltratado (yo pensé que para eso servían los actores) y luego se pone a lamer pomos de puertas. "LA ARENA SUCIA DE OBI":

domingo 26 de febrero de 2012

EL DÍA QUE ME JUZGARON POR ROBO


JUEZ: Juan José César Casimiro Fernando Ramírez Mascaró, se le acusa de haberse descargado pelis, series y libros de internet, ¿cómo se declara?

JUANJO: Me declaro amante del cine y del arte de contar historias en general, señoría. En cuanto a si soy culpable o inocente, es complicado.

FISCAL: ¡Protesto!

JUEZ: Usted has visto demasiadas películas, ¿verdad, señor fiscal? ¡Deje que el acuado se explique!

JUANJO: Gracias, señoría. Intentaré empezar por el principio, si se me permite la redundancia. Verá... Yo compraba pelis en los tiempos aquéllos del VHS. Ya sabe: El formato aquél que se iba pudriendo poco a poco como un frutero... El caso es que cuando apareció eso del "DVD" en mi casa se mostraron escépticos y reacios...

JUEZ: Ajá...

JUANJO: Vamos, que no tenía reproductor de DVD... y eso me hizo entrar en una dinámica rara. No compraba pelis de VHS poque sabía que (afortunadamente) estaban en peligro de extinción, pero tampoco compraba pelis en DVD, porque no podía verlas en casa.

FISCAL: ¿¡No tenéis reproductor de DVD!? ¿Vivís en la Costa de los Mosquitos o qué?

JUANJO: ¡No, hombre! A estas alturas sí que hay dvd en casa de mis padres, pero antes de que eso sucediera... yo ya me había ido a vivir fuera. Ya saben: Primero a estudiar, trabajar... esas cosas que se hacían antes de la generación "nini".

JUEZ: No veo a dónde quiere llegar.

JUANJO: Me ahorraré los detalles, señoría. La cosa es que por unas razones u otras he vivido en más de diez casas distintas en los últimos cinco o seis años, siempre con esa sensación de precariedad, como de... mañana mismo tendrás que volver a empaquetar tus cosas y mudarte.

FISCAL: Ya... Ese engorro de tener que meter en cajas los libros, los dvds...

JUANJO: ¡Exacto! Y no exagero si les digo que durante cierta época me obligaban a cambiarme de piso cada dos o tres meses, así, de repente. A veces me avisaban con un día de antelación.

JUEZ: Ciertamente, eso es una putada...

JUANJO: Si yo le contara... El caso es que al final acabas concibiendo las posesiones materiales como si fuera lastres. Incluso empecé a dejar de comprar libros, señoría. Y seguí sin comprar dvds.

FISCAL: ¿¡Lleva todos estos años sin comprar un puto dvd!?

JUANJO: Alguno que otro he comprado, claro, pero para regalárselo a alguien. Y los pocos dvds que tengo es porque otros me los han regalado a mí (la mayoría los tengo en casas ajenas) Bueno... el otro día vi en un quiosco un dvd de "El gran Lebowski" a 3 euros, era muy finito, de ésos que te dan con el periódico. Me dije a mí mismo: Adoro esta peli, y este dvd está barato y apenas abultaría en un equipaje, así que lo compré.

JUEZ: No me extraña. ¡El Gran Lebowski es un peliculón!

FISCAL: ¡En efecto, un peliculón! ¡Que conste en acta!

JUANJO: Así que ya pueden imaginar mi cabreo cuando meto el dvd en el reproductor y... resulta que la peli está mutilada, con la imagen recortada, ahí, a 4/3...

(Murmullo general, caos, perros y gatos cohabitando, gritos de histeria, señoras que vuelcan bancos en el juzgado)

JUEZ: ¡¡Orden en la sala!! (toc, toc) ¡¡Orden en la sala!!

JUANJO: ¡Ay, qué martillo más bonito, señor juez!

JUEZ (ligeramente ruborizado): ¿Le gusta? Gracias... Es muy socorrido. También lo uso para hacer chapuzas en casa. Clavar escarpias y eso...

JUANJO: En fin, prosigo... Pues eso, que cuando se desarrolló toda esta tecnología que nos permite tener cientos de películas dentro de un disco duro sin ocupar espacio físico... que nos permite llevar miles de libros en el bolsillo gracias al e-book... Yo vi la solución a mis problemas ahí, señoría.

JUEZ: Ya, el rollo éste de poder llevar tu hogar a cuestas, como los caracoles...

FISCAL: Ya veo por donde van los tiros. ¡Pero eso no justifica la descarga ilegal! Si quiere tener esas obras en su disco duro, debe pagar por ellas.

JUANJO: Estoy de acuerdo pero, ¿dónde?

FISCAL: Ahí tiene Filmin, por ejemplo.

JUANJO: No se ofenda, señor fiscal pero... ¿pagar por ver cine independiente europeo? Casi sería capaz de pagar por no tener que verlo.

FISCAL: Pues es lo que hay. Ya lo dijo el otro día el presidente de la Academia de cine, el González Macho. Que eso de hacer negocio en internet, a lo mejor en un futuro lejano y tal, pero hoy por hoy hay que seguir haciendo las cosas como se han hecho hasta ahora.

JUANJO: Ya pero, si no me equivoco, el González Macho ése es dueño de una distribuidora y de unas cuantas salas de cine. Si usted tuviese un restaurante, ¿iría por ahí diciendo que lo mejor es quedarse a comer en casa?

FISCAL: Eh... errrr... Qué buena es el Gran Lebowski, ¿eh? Qué personaje El Nota...

JUEZ: ¿Y qué nos dice de los ebook? ¿Los compra o también se los descarga ilegalmente?

JUANJO: Es difícil encontrar ebooks en español, señoría. Y por otra parte... El otro día, por ejemplo: Quería leer un libro que es ya casi un clásico. Escrito en los años 70, no le digo más. Vi que estaba disponible en ebook, así que quise comprarlo y ser legal y todo eso... Pero cuando vi el precio... ¡¡Ese libro en ebook costaba 13 euros!!

FISCAL: Pues claro. Las cosas tienen un precio.

JUANJO: Un precio, sí. ¡Pero un precio razonable, coño! Un libro electrónico no puede costar casi lo mismo que su versión impresa. Se están ahorrando el precio del papel, y la tinta, y el encuadernado, y el transporte hasta el punto de venta. Si pagase 13 euros por eso me sentiría estúpido.

FISCAL: Eehh... Err... El Gran Lebowski, sí... Peliculón... La performance del casero era desternillante... ¿se acuerdan?

JUEZ: Intenta usted justificarse. Si algo está mal, está mal. Y punto.

JUANJO: Vivimos tiempos inciertos, señoría. Ahora mismo la red es como el Lejano Oeste. Todavía se están definiendo las reglas... Mientras todo se coloca en su sitio, hay que ser un poco flexibles. Por ejemplo: nosotros hicimos una peli y resulta que es bastante fácil encontrarla en internet. O al menos lo era antes del cierre de Megaupload y tal. Ahora no sé si seguirá estando localizable o si la habrán borrao del mapa.

JUEZ: Tráiganle al acusado un portátil con internet. Que lo compruebe.

FISCAL: Pues sí, parece que se puede bajar por Torrent y esas cosas.

JUEZ: Ah, coño, la de los cacahuetes. A esa peli le sobraban 20 minutos.

FISCAL: Y le faltaban 20.000 eurillos por lo menos...

JUANJO: Señoría... ¿por qué todos los jueces son negros?

JUEZ: Porque somos más baratos. Y porque desgravamos en Hacienda, claro...

JUANJO: Entiendo...

JUEZ: Yo lo que no entiendo es su actitud. Este problema de la piratería le afecta directamente. Está perdiendo dinero por culpa de toda esa gentuza que se baja su trabajo de la red.

JUANJO: Pues qué quiere que le diga, señoría... Los contratos de distribución son injustos y abusivos. Casi todo se lo llevan las distribuidoras. A los que de verdad hemos hecho la peli no nos llega casi nada de ese dinero. Además, ahora mismo nuestra peli está descatalogada y... bueno... nos habría gustado ganar pasta con ella, pero nuestra prioridad era que la peli se viese.

FISCAL: O sea, que prefiere que le roben...

JUANJO: Al menos la gente que se descarga la peli nos está robando con cierto cariño. Los que nos hacen firmar ciertos contratos... es como si nos robasen sin cariño, ni vergüenza, ni pudor. No es robo en sentido estricto, es legal lo que hacen... pero usted ya me entiende.

JUEZ: Que no conste en acta.

JUANJO: A mí me gustaría poder exigir a la gente que pague por ver nuestra peli, en serio. Pero para eso hay que ofrecerles dicha alternativa legal.

JUEZ: ¿Y no la hay?

JUANJO: Hombre... "Haberla haila". Fuimos la primera peli española que se estrenó en descarga legal al mismo tiempo que en salas. De hecho, creo que podéis pagar por verla AQUÍ. Aunque al parecer es complicado. Según me dijeron, los pocos que lo intentaron enloquecieron "a lo Lovecraft". Y encima no puedes sacar el archivo de tu ordenador... Y al menos antes, si tenías Mac no te funcionaba (supongo que ya lo habrán arreglado)

JUEZ: ¡Que conste en acta! El acusado está ofreciendo a la gente una alternativa legal en internet. Pueden pagarle por su obra y solucionarle la vida a este infeliz.

JUANJO: Si le soy sincero, creo que hasta la fecha no me ha llegado ni un céntimo de esas descargas legales...

FISCAL: Joder, es que usted no se conforma con nada.

JUANJO: Discúlpenme si soy ambicioso, pero sueño con un mundo en el que obtener las pelis en internet de manera legal sea más fácil que obtenerlas de manera ilegal. Y sueño con un mundo en el que podamos pagar por descargarnos las pelis que de verdad nos apetece ver. Y si encima pudiésemos hacerlo a un precio razonable... eso ya sería la hostia.

JUEZ: ¡Modere su lenguaje, señor acusado!

JUANJO: Oiga, ¿por qué las salas de los juzgados tienen siempre estas lamparitas verdes, como las de las bibliotecas?

JUEZ: Es que nos patrocina Heineken. ¿Tiene más preguntas el fiscal?

FISCAL: No, señoría. Y le ruego que termine rápido con todo esto, que me han entrado ganas de volver a ver El gran Lebowski.

JUEZ: Está bien. Me voy a consultar la jurisprudencia.

JUANJO: Ah, ¿es que ya han celebrado juicios parecidos a éste?

JUEZ: ¡Qué coño! Me voy a ver pelis de juicios, que son menos coñazo que la legislación real. "Algunos hombres buenos", "JFK", "Mientras nieva sobre los cedros"... ¡Esas cosas!

JUANJO: ¿Tiene todas esas pelis, señoría?

JUEZ: No, pero me he puesto a bajarlas en el Torrent. ¿Por qué habrán tenido que cargarse Megaupload? Iba mucho más rápido...

viernes 24 de febrero de 2012

"TIEMPOS OSCUROS PARA LA REBELIÓN"


Esto es un blog "personal", así que hoy toca desahogo personal. Si no os apetece leer esa clase de mierda, volved otro día: Intentaré que la próxima entrada hable de asuntos medianamente interesantes.

Hoy, sin embargo, me cuesta encontrarle el interés a cualquier cosa. Miro a mi alrededor y todo lo que veo me apaga la ilusión:

Veo a buenos amigos dejándose la piel por algo en lo que creen. La clase de gente que tomas como referente, como modelo a seguir. Gente que te devuelve la fe, que resucita tus ganas de luchar... pero que, de repente, se cansa, tira la toalla. Notas que el mundo les ha pasado por encima a ellos también, que se les han gastado las pilas en el intento de avanzar contracorriente.

Veo a buenos amigos que llevan AÑOS luchando por sacar adelante sus proyectos, y veo a productores que juegan con ellos a base de promesas... para luego, de repente, cerrarles una puerta en las narices, obligarles a retroceder diez pasos de golpe, dejándoles con esa sensación desoladora de haber malgastado el tiempo y la energía en callejones sin salida.

Veo a buenos amigos que, a pesar de tener un talento increíble, no consiguen salir adelante en los suyo. Hay otros suplantándoles en este juego absurdo. Otros que, a pesar de no saber hacer la "O" con un canuto, consiguen medrar con artimañas sucias. Ya sabéis a qué clase de sabandijas me refiero: Ésas que en lugar de invertir el tiempo y el esfuerzo en hacer las cosas bien, lo invierten en chupar pollas y en poner zancadillas, y así de bien les va.

Veo que el mundo se esfuerza por minar precisamente la autoestima de la gente que más talento tiene.

No todo es negro. También veo a buenos amigos recibir buenas - y merecidas - noticias. Eso alimenta mi fe en el buen funcionamiento del mundo, al menos durante algunos instantes. Pero se trata de casos aislados, y no puedo evitar recordar que algunos de los que me animaron con sus buenas nuevas en el pasado son los mismos que hoy lloran tras el batacazo de la decepción.

Al final tienes la sensación de que todos los proyectos, todas las iniciativas... son como tortugas recién nacidas en la playa, arrastrándose hacia el mar. La gran mayoría se convierten en comida para gaviotas. Poquísimas de ellas llegan hasta la orilla. Al final uno se pregunta: ¿de verdad merece la pena tanto jaleo para obtener una puta tortuga? ¿Cuántos huevos hay que poner para que una de esas hijas de puta llegue hasta el agua? ¿Habrá que concebir todas esas tortuguitas sin volcar en ellas ningún tipo de apego, ningún tipo de cariño, para que cuando las destrocen las gaviotas no nos duela? Y por otra parte, ¿merece la pena hacer las cosas así, sin cariño? ¿Era ésa nuestra idea cuando decidimos dedicarnos a la cría de tortugas?

Estoy harto de que actores con un talentazo increíble me escriban preguntando si me he enterado de algún posible curro, de algún posible casting... y tener que decirles que no, que no me entero de una mierda. Que nadie se entera de una mierda.

Estoy harto de cadenas de televisión que obtienen más beneficios que el año anterior y lo celebran cancelando series y despidiendo a gente.

Estoy harto de mirar a mi alrededor buscando razones para seguir adelante y darme cuenta de que el paisaje que me rodea es como el campo pedregoso de War Horse, donde ninguna de las semillas que siembres va a darte frutos.

Normalmente intento ser yo uno de los que animan a otros. Intento dedicarme a esa agotadora labor de buscar flores en las alcantarillas, de proponer diez ventanas ante cada puerta que se cierra. Pero cuando piensas "contracorriente" la corriente te erosiona los pensamientos. Y he de reconocer que mi situación personal no rima demasiado bien con eso de poner buena cara y sonreír: Proyectos ilusionantes que se posponen porque "la cosa está muy mal", trabajos en los que te contratan y te despiden y te vuelven a contratar constantemente para ahorrarse unos euros, sueldos tan bajos que, si me doy de alta en autónomos el mes inadecuado, corro el riesgo de perder dinero. Alquilar mi mente gratis a otras personas para guiones en los que intento confiar, pero en los que cuesta hacerlo tras tantas tortuguitas acribilladas en el desembarco de Normandía.

Supongo que en el fondo todos nos labramos nuestra propia situación. Con nuestras decisiones, y nuestras torpezas o nuestras desidias o nuestra negativa a pasar por ciertos aros. También supongo que si conociéramos de cerca las historias de algunos de esos tipos que dan la impresión de haber conseguido el éxito con tanta facilidad nos daríamos cuenta de que en realidad no les resultó tan fácil como parece visto desde fuera.

Pero volviendo al tema: Si somos tantos los que "no estamos pasando por nuestro mejor momento", lo suyo sería que uniésemos fuerzas, que nos apoyáramos los unos en los otros para salir del agujero. Pero no. A veces tengo la sensación de que nos comportamos más bien como los ahogados: Todos intentando agarrando al de al lado y tirando de él hacia abajo para no hundirnos solos.

Si dices "soñar", siempre hay cien voces que responden "mierda". Si exclamas "peliculón", ellos gritan "bazofia". Si dices "voy a hacer algo", ellos responden "saldrá mal".

Y aquí estoy, vomitando todo este sinsentido mientras escucho la banda sonora de Mary Poppins y finjo que me la creo.

Mi visión del mundo empieza a ser igual de negra que la de la gente que me rodea. Hace un rato navegaba por internet, por ejemplo. Veía todos esos enlaces a Megaupload que ya no funcionan, y se me antojaban los trozos de un cadáver gigantesco desparramados por toda la red. Me imaginé a ese cadáver pudriéndose poco a poco e infectando al resto de la red. Todo internet apestando a podrido y corrompiéndose.

Luego pensé que un cadáver tan grande se puede utilizar también como abono para cultivar algo nuevo, y me alegró ese atisbo de pensamiento positivo entre tanto Mordor.

Así que he decidido seguir levantándome de la cama cada mañana (o cada tarde) y seguir avanzando todo lo contracorriente que pueda. Después de vomitar aquí todo este alquitrán me considero preparado para continuar, igual que John Rambo: "Day by day. Day by day."

¿Veis? Lo único que necesitaba para sentirme mejor era escribir. No permitamos que nos hagan olvidar eso.

El caso es que me vendría muy bien que todos vosotros también pusiérais un poquito de vuestra parte. Seamos todos positivos, o la puta al río. Intentemos no ahogarnos los unos a los otros con nuestras mierdas.

¡Chim pón!

martes 21 de febrero de 2012

DUDA METÓDICA


Hace un rato publiqué un tweet, y en lugar de usar los 140 caracteres para hacer chistes, "hablé en serio". Transcribo el tweet en cuestión:

A mí también me jode lo que ocurre en Valencia, pero tengo "efecto Wikipedia" con las imágenes. Cuesta saber cuáles creerse y cuáles no.

Usar Twitter para hablar en serio conlleva un riesgo: Puede generar... diálogos en Twitter.

Y Twitter no me parece el mejor lugar para dialogar. La confusión del TL y la limitación de caracteres convierten tus argumentos en frases incompletas, o peor aún: en sentencias categóricas, lapidarias.

Por eso mismo vengo al blog para intentar explicarme con un poco más de calma. Porque si algo necesitamos urgentemente es eso: Un poquito de calma. Estamos todos muy crispados, y NO NOS FALTAN RAZONES.

Pero la información en internet es un arma de doble filo. Resulta maravilloso que CUALQUIERA pueda informar al mundo entero sin filtros ni censuras. Pero, al mismo tiempo, exige que los receptores de esa información la acojamos con actitud responsable, con criterio. Incluso con cierto escepticismo previo.

Es la duda metódica cartesiana: Dudar de cualquier cosa, por sistema, hasta poder estar seguros de entenderla.

Creo que la duda metódica es más necesaria que nunca en estos tiempos de internet y su "efecto wikipedia". La información del cyberespacio puede ser en ocasiones como el propio Twitter: Fragmentos muy fáciles de sacar de contexto.

Voy a volver a poneros la foto con la que he encabezado esta entrada. Es una foto que está haciendo estragos en las redes sociales:


Cinco policías intentando reducir a un pobre niñito. ¡Menudo abuso! ¡Menudos ogros vestidos de azul!

Es una interpretación tan válida como cualquier otra. No lo niego.

Pero yo, viendo esta foto, también podría pensar que esos policías están ayudando al niño a levantarse, o que están sujetándolo para impedir que cometa una locura dañina para él.

Normalmente me dedico a contar historias, y con lo que veo en esa foto podría construir muchas historias completamente distintas.

No sé si los polis están haciendo lo que nos dicen algunos, y para lo que intento exponer aquí DA EXACTAMENTE IGUAL. No es mi intención confirmar ni rebatir. Sólo poner en evidencia que una imagen así, por sí sola, no logra probar nada.

A pesar de estar lejos de Valencia (y a pesar de mi duda metódica) estoy bastante convencido de que allí se están cometiendo abusos. Y soy el primero en indignarse.

Pero muchas de las imágenes "anti-policía" que estoy viendo por ahí se me antojan sensacionalistas y - más escalofriante aún - propagandísticas.

Una vez más nos invitan a afrontar los conflictos con la víscera en lugar de con una calma racional y sosegada. Una vez más nos quieren encender con una visión simplista de blancos y negros, buenos y malos, princesitas y ogros. Y eso me hace temblar de miedo, porque esas técnicas propagandísticas son las mismas que han usado todos los regímenes totalitarios para manipular a la masa (y, como esto no es Twitter, tengo espacio suficiente para aclarar que NO intento decir que los que promueven esa clase de imágenes sean fascistas)

No sé por qué me pongo a hablar de política. A veces creo que la gente sólo ve lo que quiere ver. Tanto en una foto fuera de contexto como en una entrada de blog.

Por otra parte comprendo que reaccionemos todos de una manera tan impulsiva y animal. Puede que nuestra naturaleza "humana" se base más en eso que en cualquier otra cosa. Pero estamos ante un conflicto que tiene como epicentro a ESTUDIANTES. Quizá eso debería animarnos a intentar canalizar nuestra indignación; matizarla con un poco de sensatez y un poco de perspectiva.

Estamos en el S.XXI, se supone que socialmente hemos avanzado muchísimo. Me parece triste que las autoridades desanden unas cuantas décadas con su actitud. Pero me parece más triste todavía que los ciudadanos nos rebajemos también a ese nivel. Comprensible, sí, pero triste.

Si esto fuese una partida de ajedrez, ¿estaríamos avanzando a ciegas y malgastando nuestras fichas porque no sabemos meditar cada jugada?

Si queremos luchar por una sociedad distinta, ¿por qué no intentamos que no nos posea la mentalidad de hace décadas, de hace siglos?

ACTUALIZACIÓN: Acabo de leer en Facebook que esa imagen de los polis con el niño NO es de Valencia. De ser cierto, se trata de un dato que habla de manera mucho más clara y contundente que esta entrada.

miércoles 15 de febrero de 2012

ME ENCANTA EL OLOR A GRECIA POR LA MAÑANA


Vivimos tiempos difíciles. A todos los niveles. Hoy intentaré centrarme en cosas que afectan de manera muy directa al audiovisual.

Ya sabéis a qué me refiero. Estáis hasta la polla de leer sobre ello: TVE cancelando sus series, el cierre de Megaupload, reformas laborales injustas, casi sádicas...

Pues, ¿sabéis lo que os digo?

Que una parte de mí se alegra de que esté pasando todo esto.

¿Por qué?

Porque a veces es necesaria una bofetada para que la gente despierte.

Porque cuando una casa está mal contruida es más fácil echarla abajo y volverla a edificar desde los cimientos que intentar reformarla.

Porque en el fondo nos lo merecemos.

Porque los morlocks y porque los eloi. Porque la comodidad nos tiene anestesiados.

Porque con esa anestesia y con ese ir chupándonos la sangre en cómodos plazos reaccionaremos tarde. Cuando nos dejen secos. Cuando ya apenas queden ánimos ni fuerzas para luchar por nada. Nos envenenan poco a poco - con pan y circo - como a Ingrid Bergman en Encadenados.

Porque somos el único animal que nunca cambia la bolsa de la basura hasta que está tan llena que rebosa.

Porque de vez en cuando necesitamos que arda Grecia, para recordarnos a nosotros mismos que a veces nos quejamos de lo más estúpido y nos olvidamos de protestar por lo importante.

Porque la tecnología ha avanzado muchísimo. Nos han demostrado que podemos acceder a toda la cultura del planeta desde nuestra casa, apretando un botón, y es ése un paso de gigante que no se puede desandar.

Porque "a ver si espabilan de una puta vez y nos lo ofrecen legal y fácil y por un precio justo, ni gratis ni abusivo, sin que ninguna de ambas partes "robe" a la otra.

Porque - repito - la tecnología ha avanzado que da gusto. Nos permite construir guillotinas más elegantes que las de antaño, y más devastadoras.

Porque los intermediarios dejan de tener sentido. Televisiones, distribuidoras, editoriales. Todos ellos Bruce Willis en El Sexto Sentido. Murieron hace un tiempo y no lo saben (y - todavía peor - nosotros tampoco lo sabemos) Caparazones huecos, gigantescos de animales pre-históricos.

Porque se supone que nos dedicamos a labores CREATIVAS y aun así nos dejamos recluir en prisiones mentales.

Porque menuda mierda de "mentes creativas" si no somos capaces de concebir un modo de financiar una peli que no consista en "una televisión me subvenciona y me impone a sus actores y gracias a eso se anima también a financiarme el ICAA y luego nos empadronamos en alguna comunidad autónoma para arañar otro poco y luego ICO y MEDIA y la madre que los parió y al principio de cada peli los mismos logos igual que en uno de esos pasatiempos de dibuja siguiendo la línea de puntos, uniendo el punto uno con el dos, el dos con el tres, siempre en el mismo orden, siempre el mismo dibujo resultante."

Porque ya es hora de que unas mentes tan "creativas" como las nuestras dejen de creerse eso de que "si tienes un proyecto de serie propio olvídate de él porque te lo vas a comer con papas ya que las televisiones y las grandes productoras no aceptan contenidos de fuera y bla bla bla."

Porque permitimos que lo anterior nos desmoralice y nos haga tirar la toalla cuando desde el ordenador de nuestra casa podemos emitir lo que nos plazca en el canal de televisión con mayor audiencia potencial del mundo.

Porque a veces se esfuerzan en fabricar puertas tan grandes e imponentes para que nos obsesionemos en llamar a ellas y en que están cerradas y, de ese modo, nos olvidemos de lo fácil que resultaría atravesar las paredes.

Porque lo de que "en internet no se puede hacer dinero" es MENTIRA. Lo que ocurre es que no nos molestamos en buscar las maneras de hacerlo.

Porque nos esperan unos tiempos muy movidos y el movimiento es sano y necesario, agárrense a la barandilla de la montaña rusa, empieza el espectáculo y nos lo van a hacer pasar muy mal. A mí el primero - como español siempre he sido más un Don Quijote que un Lazarillo de Tormes. Darwin está a punto de mearse en mi cara -.

Porque duele que te arranquen una muela y porque las muelan nos hacen más falta que nunca para masticar una realidad cada vez más dura de roer. Pero cuando la muela está infectada, está infectada.

Porque somos una especie tan imbécil que es menester que se acabe el petróleo para apostar por energías renovables. Como la de ese molino. ¡No! ¡No es un molino! ¡Es un gigante! Y ahora, si me disculpan, me marcho a meterme un hostión contra él.

Pero antes me despido con las palabras finales de una de mis pelis de cabecera:

Jack Burton mira fijamente a los ojos de esa temible tormenta y dice: "Dime lo que quieras, tía, no me enfadaré”.