jueves, 10 de octubre de 2013

EL PÁJARO AZUL


Muchos estaréis familiarizados con el MK-ULTRA: Un programa de lavado de cerebro y control mental desarrollado por la CIA en la segunda mitad del siglo XX.

A principios de los años cincuenta, esta inquietante iniciativa se conocía como PROYECTO BLUE BIRD.

PÁJARO AZUL.

No deja de parecerme curioso - y mosqueante - que un pájaro azul sea precisamente el logotipo de Twitter.

¿Es acaso Twitter una herramienta de lavado de cerebro?

¿Es acaso Twitter una herramienta de control mental?

A veces percibo algo muy perverso en la dinámica de Twitter. Creemos que arreglamos el mundo cuando exhibimos nuestros tweets. Quizá no nos damos cuenta de que con ello canalizan nuestra indignación hacia el terreno de lo estéril. Desvían nuestro sentido crítico hacia una vía muerta. Quizá no nos damos cuenta de que en lugar de usar nuestras energías en el campo de batalla, las dilapidamos en un circo romano.

¿Y qué decir de la limitación de 140 caracteres? En teoría está impuesta para convertir el TL en un canal de comunicación lo más dinámico posible. ¡Bravo!

Pero esa decisión trae consigo efectos secundarios.

¿Intencionados?

¿Inintencionados?

El límite de caracteres nos induce a expresar nuestras opiniones de la manera más tajante posible. Frases lapidarias. Argumentos anoréxicos a golpe de martillazo. Adiós a los matices.

El límite de caracteres nos anima a simplificar nuestro lenguaje al máximo, tanto en gramática como en ortografía. Nos recuerda a la neolingua de Orwell. Un lenguaje más simple que a la larga creará mentalidades más simples.

El límite de caracteres nos acostumbra a lo rápido y a lo fácil. ¡Que nos lo den todo hecho! Explica lo que piensas en una sola frase. ¡Sé claro, conciso! ¡El pitch del ascensor! Nos convertimos en seres pasivos. Cuando algo es demasiado complicado para nosotros, lo despreciamos en lugar de indagar, en lugar de analizar, en lugar de zambullirnos en ello.

Los usuarios de Twitter nos creemos más listos, más cultos y más lúcidos que el resto de los mortales, porque somos minoría... y estamos acostumbrados a que las minorías son la élite. ¿Quién sabe? Quizá los usuarios de Twitter seamos la ganadería de algún MK-ULTRA (real o simbólico). Cobayas de laboratorio.

¿Y qué decir de los valores inherentes a Twitter? Ego, individualismo, exhibicionismo. Obrar y opinar sin pensar en las consecuencias, como si todo fuera efímero, como si las palabras se las llevase el viento (que, ojo, en el fondo no deja de ser filosofía zen)

La película Scream 4 definió a esta generación tuitera con aquello de: "Yo no quiero amigos, quiero fans".

El proyecto Blue Bird (MK-ULTRA para los amigos) fue siempre acusado de idiotizar a la población introduciendo drogas de diseño (véase crack o LSD) ¿Quién sabe? A lo mejor con el pájaro azul de Twitter han logrado refinar su técnica hasta límites insospechados: Una droga digital que provoca los mismos efectos que esas otras drogas físicas: cambios en el comportamiento, idiotez, alteración en la percepción de la realidad, promesas de huir hacia un escenario irreal en lugar de enfrentarnos a los problemas concretos.

Y ahora, con vuestro permiso, voy a enlazar este post en Twitter, a ver si aumento mi número de followers.

1 comentario:

Moniruki dijo...

No conocía esto del Bluebird y, que quieres que te diga, me he cagao de miedo. Ahora veré el twitter de otra manera...