viernes, 20 de abril de 2012

TURBOTINES Y RUEDECILLAS


Hoy me he acordado de un clip que rodamos para el making of de Gritos en el Pasillo.

De hecho, creo que he soñado con ello.

Lo raro de estar enfermo es que a veces uno pierde la noción de qué es soñado y qué es real.

Confío en obtener algo provechoso de ello.

Puede que incluso sea cierto eso de que se encuentran más verdades en el mundo de los sueños que en el mundo de la vigilia.

A lo que iba:

He recordado/soñado ese clip que, finalmente, no pudimos incluir en nuestro making, porque ya empezaba a durar demasiado.

A algunos os sonará este clip. Creo que ya lo he colgado por aquí anteriormente. Se trata del vídeo en el que explicamos - parodiando las teletiendas - "cómo funciona el TURBOTEEN".



Lo bautizamos "turboteen" en honor a aquella serie sobre un chaval que se convertía en coche cuando se mojaba. Nos gustaba poner nombres bizarros a las cosas.


Si habéis visto el vídeo, ya sabéis lo que es un "turboteen". Si os da pereza verlo, no os preocupéis, voy a explicarlo en poquísimas palabras:

El "turboteen" es un dispositivo muy rudimentario que diseñamos para poder manejar con cierta precisión a los personajes de nuestra peli. Estaba construído con un tubo de bolígrafo, un alambre, una cuña de madera y una rueda (también de madera).

La función de aquella rueda de madera era aumentar el radio del tubo de bolígrafo, para poder hacer girar a los muñecos con algo más de precisión.

Pues bien:

Al final ese maravilloso turboteen lo usamos... un par de veces, como mucho.

Al menos en sentido estricto.

Porque en cuanto adquirimos un poco de soltura manejando a los personajes, la rueda nos sobraba. Nos bastaba con el tubo de bolígrafo. Nuestras manos se acostumbraron a los micro-movimientos que exigían los cacahuetes, y aquellas ruedas de madera, en decorados tan pequeños, lo único que hacían era entorpecer y ocupar demasiado espacio...

Y, bueno... de pronto todo eso se me ha antojado como una metáfora, como un ejemplo muy gráfico de cómo ciertas cosas son necesarias en los inicios, pero luego dejan de tener sentido.

Muchas de las cosas que resultan necesarias en los inicios - normas, preceptos, "manuales de instrucciones" - dejan de tener sentido cuando ya hemos alcanzado cierto grado de soltura, cuando ya podemos invocar el resultado idóneo sin usar esas herramientas preliminares, cuando podemos cocinar el plato sin respetar la receta paso a paso.

Supongo que la metáfora de la ruedecilla del turboteen en similar a la de otras ruedecillas bastante útiles: Las de las bicis.

Sí... Ésas que ponen en la parte trasera de la bici para que los críos no se caigan.

Cumplen su papel hasta que el niño es lo suficientemente diestro para poder mantener el equilibro sin usarlas.

Y creo que cada día soy más fan de esas ruedecillas de los turbotines y de las bicis. Tienen la ingrata misión de aportar su utilidad en el momento más necesario y luego... desparecen...

No posan en la foto... ni reciben medallas.

Pero fueron necesarias. En su momento.

Las ruedecillas.

Saben cuándo tienen que entrar en escena, y saben cuándo tienen que retirarse de la escena para no molestar.

No es tan fácil saber cuándo hay que retirarse de la escena. Napoleón no supo hacerlo, por ejemplo.

Sí. Ya sé que es una chorrada de idea. Igual no merece tantas palabras. Ya os he dicho que estoy malito. ¡Coño! No doy pa más.

En mi barrio están quitando los andamios. Cuando llegué a este piso estaba toda la zona repleta de andamiajes. Un barrio con un exoesqueleto de metal, a lo Blade Runner. Ahora los quitan. Ahora todo empieza a parecer un poco más diáfano.

Mi enfermedad se me antoja un poco como eso: He estado una semana "cerrado por obras" y ahora me están quitando los andamios y me están dejando más diáfano.

¿Por qué coño os estoy contando esto?

miércoles, 18 de abril de 2012

AND


Hace unos años, en Copenhage, tuve la suerte de asistir a un seminario impatido por Mathew Luhn.


Matt Luhn es un tipo brillante. Trabaja como Story Artist en Pixar. Fue el tipo que ideó la manera en que los peces de Nemo se escapan del acuario en la consulta del dentista. Y fue el tipo que ideó la manera en que los jugetes cruzan la carretera en Toy Story 2.

A mí me daba mucha pereza asistir a ese seminario, pero había ido a Dinamarca a currar en un proyecto y la productora, además de financiarme el seminario, me "obligaba" a asistir.

Yo lo consideraba una pérdida de tiempo. ¿Por qué desperdiciar una semana "asistiendo a clase"? ¡Con la cantidad de cosas que nos quedan por hacer en nuestra propia peli!

Pues, como tantas otras veces en mi vida, me equivocaba: Ese seminario fue de lo mejorcito que me pasó en Dinamarca. Aprendí muchísimo, y conocí a gente muy interesante.

De entre todas las cosas que nos contó Matt Luhn en aquellos días, hubo una que se me quedó especialmente grabada en la sesera. Se trata de algo a lo que intento ser fiel siempre que puedo.

Luhn nos decía que en Pixar, a la hora de trabajar, tenían una máxima:

Si alguien proponía una idea, no se podía responder a ella con "BUT". Había que responder con "AND".

Es decir: Nada de frenar la idea de otro. Sólo vale potenciarla, o reconducirla.

Un "PERO" es como una señal de "prohibido el paso". Detiene el flujo. Reprime el movimiento. Un "Y ADEMÁS", por el contrario, ayuda a que la pelota no se pare.

He estado en muchas sesiones de "brainstorming", como todo aquél que se dedique al guión o a otras cuestiones "creativas". Y os aseguro que nada paraliza más el flujo de la energía creativa que el temor de lanzar una idea y ver cómo se estampa contra el muro de un "PERO" (o, peor aún, contra el muro de la indiferencia y del "mirar hacia otro lado")

De hecho, creo que en casi ninguna serie y en casi ningún programa se hacen "brainstorming" en el sentido estricto de la palabra. Porque para que un brainstorming pueda ser considerado como tal, no puede haber filtros ni represiones. Se supone que en la primera fase de un brainstorming todas las ideas deben aceptarse y apuntarse. Sin juzgarlas. Sin criticarlas. Sin ridiculizarlas.

Los equipos de guionistas españoles no suelen hacer eso. Si alguien suelta una idea descabellada, los "PERO" se abalanzan sobre ella y la paralizan.

Quien esté libre de soltar "peros" que tire la primera piedra. Yo no lo estoy. Intento estarlo, pero no lo estoy.

De lo que sí puedo presumir (o acusarme) es de vencer el miedo a algunos "peros" y soltar ideas estúpidas en los brains, aún a sabiendas de que lo son. Creo que esas imbecilidades también son útiles. Son una especie de lubricante, un "3 en 1". Proponer algo aunque sepas que no es válido. Al menos sirve para romper ese silencio tenso que se genera a veces en los brains. De pronto tienes a 5 ó 6 tipos sumidos en callejones sin salida, en una parálisis que se alimenta de sí misma. De pronto, quizá haga falta formular una idea estúpida, una idea sin vocación de funcionar, simplemente para romper el bucle y para volver a poner la pelota en movimiento.

Hay ideas que son así: No quieren golpear la pelota para meter un gol. Ese gol ya lo meterán otros. Ahora lo importante es que la pelota no se pare.

Y es más: Muchas veces esas ideas que tú creías descabelladas e imposibles... pues resulta que gustan y que te las compran - dejándote con una cara de imbécil que no me siento capaz de describir aquí -. Y muchas otras veces tu idea no funciona, pero actúa como resorte, como detonante... haciendo que, por asociación, a algún miembro del equipo se le ocurra otra idea que sí que funciona.

Creo que lo importante es eso: Que la pelota nunca deje de estar en movimiento. Y para eso es recomendable recucir al mínimo los "BUT" y cultivar un poquito los "AND".

El caso es que mi intención inicial no era hablar sobre dinámica de brains. Pero ya véis: ¡El "AND" se ha adueñado de esta entrada!

En realidad quería hablar sobre cómo esa cultura del "BUT" en lugar del "AND" nos ha poseído no sólo en el mundo del guión, y no sólo en las demás facetas del audiovisual. En realidad se ha infiltrado en todos los aspectos de nuestras vidas.

Nuestras vidas están infestadas de "BUT".

Porque el "but" paraliza, y la parálisis es demasiado cómoda, ergo atractiva.

No creo que se trate de una conspiración intencionada. Sería precioso pensar en esos términos. Sería fácil.

Pero no.

Supongo que en realidad es una consecuencia ineludible de la condición humana.

Paralizarse resulta más fácil que moverse. Más cómodo. Más soportable.

Pero claro... luego nos sentimos mal si alguien, a nuestro alrededor, emprende iniciativas. Porque el movimiento de los que emprenden pone en evidencia nuestro estancamiento, y eso nos molesta.

No lo hacemos conscientemente, pero lo hacemos:

Cada vez que alguien se mueve, lo criticamos. Cada vez que alguien triunfa, lo desacreditamos. Cada vez que alguien propone algo serio, le ponemos un "BUT" en el camino, pa ver si se tropieza.

Si un Juanma Bajo Ulloa se financia sus pelis gracias a la pasta de su familia, le menospreciamos por ser un "niño de papá", en lugar de pensar: "Me alegro de que este tipo haya aprovechado la suerte que tiene para aportar algo al mundo. En lugar de dedicarse a vivir la vida - que podría permitírselo - utiliza sus recursos para darnos peliculones como Alas de mariposa, La madre muerta o Airbag."

Si alguien ha hecho un peliculón porque ha sabido conseguir las subvenciones necesarias, ahí estaremos todos para regodearnos y auto-compadecernos diciendo algo como: "Ya, PERO es que a éste LE DAN subvenciones y bla, bla, bla."

Si alguien se deja los cuernos trabajando de gratis en un proyecto, pensamos: Mírale, qué tonto. Cómo le están engañando. Hacer peliculitas "por amor al arte" está muy bien, pero... PERO PERO PERO

BUT BUT BUT

Del mismo modo que el "AND" suele estar detonado por impulsos irracionales, el "BUT" se suele disfrazar de "pensamiento lógico". Por eso resulta tan convincente. Y tan paralizante.

El BUT nos convierte en un animal deslumbrado por los faros del coche que está a punto de atropellarlo.

Y esto es una sugerencia. Una invitación. Dadle una oportunidad también al "AND".

No estoy cuestionando la necesidad del "BUT". No estoy cuestionando la pertinencia de poner - de vez en cuando - "PEROS" a las cosas. Si hemos inventado esa palabra, será porque también es necesaria.

PERO creo que nos tienen engañados. De alguna manera - consciente o inconscientemente - han conseguido que dilapidemos los "PEROS" frenándonos los unos a los otros, en lugar de colocarlos en los sitios donde realmente deberían estar, para protestar por las cosas por las que realmente deberíamos protestar.

Aun así, yo creo que por cada "BUT" deberían existir diez "AND".

Es muy fácil sacarle pegas a cualquier cosa. Sacarle provecho a esa "cualquier cosa", sin embargo, no es tan sencillo pero es, por definición - y valga la redundancia -, más provechoso.

Cuando os llegue - en vuestro trabajo, o en vuestra vida, o en vuestras pesadillas - una idea que no os gusta, os invito a que, en lugar de bloquearla con un "BUT", la reorientéis con un "AND".

Es mucho más constructivo... ¡y mucho más imprevisible!

(y éste soy yo según Matt Luhn)

lunes, 16 de abril de 2012

NO HAY NADA COMO ESTAR EN FANTER


Acabo de regresar a Madrid tras un fin de semana de desconexión absoluta.

Esa desconexión se la tengo que agradecer al Fanter Film Festival de Cáceres...

... y a la gente de ABANDOMOVIEZ, que se deja la piel organizándolo.

Ha sido una de esas veces en las que uno se alegra de que un proyecto "se haya caído".

Porque "el jefe de todo esto" Pablo Carrero y su compinche Javier Bocadulce llevaban varios meses tentándome para que asistiera al festival. Y se suponía que yo iba a pasar todo el mes de abril inmerso en la promoción de cierto proyecto que finalmente (puta crisis o puto "lo que sea") no ha podido ser.

Así que, de repente, me encontré con una "agenda de abril" considerablemente diáfana...

... y allí que fui, a ver pelis, a conocer Cáceres y, aún más importante: A conocer a estos gladiadores de Abandomoviez que tan bien nos han tratado siempre a mí y a mis compañeros de fatigas.

Los mejores planes suelen surgir así: Improvisando sobre la marcha. Como Indy.

Me metí en una guagua y partí hacia un destino incierto. Las únicas dos cosas que tenía claras eran éstas:

1- Voy a ponerles cara a unas personas con las que tengo una muy buena relación virtual.

2- Voy a conocer una ciudad que, según dicen, es preciosa.

Así que...

Empecemos por lo de la ciudad: Es cierto. Cáceres es preciosa. O al menos lo es su centro. Tiene una "plaza mayor" bastante más original que la de muchísimas otras ciudades, y la zona medieval es espectacular y allí se han rodado Los señores del acero y 1942 y etc, etc, etc

¡¡ETC!! ¡¡ETC!! ¡¡ETC!!

¡¡BASTA!!!

Un fin de semana en Cáceres es una terapia que recomiendo a cualquiera.

Lo más caro de Cáceres es lo más barato de Madrid.

Lo que en Cáceres llaman "lejos", es lo que en Madrid se conoce como "a la vuelta de la esquina".

Y, según mi experiencia, los cacereños son la gente más amable y hospitalaria del planeta.
Las camareras no escatiman en sonrisas, los coches paran SIEMPRE en los pasos de cebra, los semáforos de "pulse y espere verde" se ponen verde enseguida.

Incluso los chinos de Cáceres son más simpáticos que los de otros lugares.

Y si Cáceres (así en general) me ha parecido hospitalario, ¿qué decir de los abandomovieros?
Yo creo que son un ejemplo a seguir.
Empezando por Pablo Carrero, director del festival y webmaster de Abandomoviez. Y continuando por su primo, el infatigable Javi Bocadulce Carrero, y los dos Albertos, y Tomás Tahito, y Jacinto "pimpinelo", y Dani Ortega, y Antonio Escudero y otros veinte cuyos nombres - lo siento - no recuerdo (o nadie me los dijo)

En serio, no tenéis ni idea de lo que ha peleado el director del festival, Pablo Carrero para conseguir las licencias de todas las pelis que se han proyectado en el Fanter. Y, como veréis más adelante, se trata de una selección excelente, hecha con un criterio acertadísimo.

Y, en serio: No tenéis ni idea del curro que se han echado a la espalda tanto Pablo como los demás miembros del equipo, titanes qu se dejan la piel en este festival sin recibir nada a cambio. Porque en el Fanter todo es gratis. No sólo las entradas y las palomitas. También es gratis el curro de quienes lo organizan.

La orgía de logotipos que hay en los "fotocalls" del festival nos hace pensar se trata de un festival con subvenciones por todo dios, así, a granel.

PUES NO.

Todo lo que se hace en el festival está pagado por la gente de Abandomoviez.
Con los ingresos que obtienen gracias a su página.

Sinceramente, no entiendo por qué, aunque ellos corran con todos los gastos, hay tantos logotipos en los carteles del Fanter.



El esfuerzo y el cariño que vuelcan Pablo y su equipo en esta clase de iniciativas es un chute de energía para todo aquél que haya intentado arrastrarse por la misma cuesta que ellos...

... y sienta sus energías desfallecer.

Fanter es lembas. Es "pan del camino".

Gracias a eso, he regresado a Madrid con las pilas muy cargadas.

Si todo lo que he dicho no os parece motivo suficiente para tiraros de cabeza al Fanter 3 del año que viene, ahora llega el plato fuerte:

Os voy a hacer un resumen de las pelis que se han proyectado este fin de semana. Pa que veáis el buen criterio con el que seleccionan las pelis - y los cortos - en este festival.

Podría escribir miles de palabras sobra cada obra, pero ahora mismo no tengo tiempo para extenderme demasiado - cosa que, sin duda, agradeceréis. Porque tengo la manía de estirar el chicle más de lo recomendable -.

Mencionaré las pelis por orden de visionado, porque estoy convencido de que todos los directores de todas estas pelis siguen mi blog, y quiero evitar susceptibilidades:

ALTA TENSIÓN, de Alexandre Aja.


Maravillosa.
Un exponente de eso que estoy empezando a bautizar como "giallo a la francesa" (probablemente se trata de un término que ya habrá acuñado otro antes que yo - y probablemente César del Álamo ya estará diciéndomelo en los comments)

Me encantó Alta Tensión. Excesiva y trepidante. Realizada con mucho gusto. Creo que Aja, en esta peli, consiguió un equilibrio muy acertado entre elegancia y sordidez.

Como única "pega", mencionar cierto giro de la trama que chirría un poco.
En parte es efectivo porque impacta, impresiona. Y en parte es contraproducente, porque hace que te pases todo el clímax de la peli pensando en cómo cojones encaja toda esa novedad en lo que te ha contado anteriormente... en lugar de estar viviendo - y padeciendo - lo que le ocurre a los personajes en ese último tramo de película.

Cuando terminó el visionado, me informaron de las circunstancias que condujeron a incluir ese "giro de trama" en la película. Entonces comprendí muchas cosas.

TROLL HUNTER de André Ovredal.



Supongo que ya habréis oído hablar de ella. Una especie de "proyecto de la bruja de Blair" con trolls.

En mi opinión, tiene algunos problemillas. Intenta jugar a varios tonos a la vez, y eso desconcierta al espectador. A ratos pretende ser realista, a ratos es grotesca. A ratos intenta ser dramática, a ratos consigue ser cómica.

La sensación de "falso documenta/hemos-encontrado-los-brutos-en-una-cuneta" no resulta creíble. La peli se concede demasiadas licencias a sí misma. Pero bueno, eso es algo que ya tengo asumido: Este formato nunca resulta creíble y hay que concederle un poco de cancha (creo que, de momento, las únicas que he visto funcionar aceptablemente con este formato son REC y - quizá - la Blair Witch Project original)

Pero, al margen de todo eso, Troll Hunter es una peli simpatiquísima. La idea es lo suficientemente atractiva para que cualquiera muerda el anzuelo.

La trama, aunque monótona, es interesante y entrañable.

Los intentos de justificar la existencia de los trolls en el mundo actual son hilarantes y bastante aplaudibles.

Los efectos especiales me parecen muy potentes. La integración de la infografía en los planos de "cámara en mano" es muy efectiva. Y el diseño de los trolls es tan fiel al folclore que... bueno... a ratos resulta ridículo... pero a ratos resulta también adorable y potentísimo.

Me ha encantado verla. Y, sobre todo, me ha encantado haber tenido la oportunidad de verla en una sala con tan buen sonido como el Capitol de Cáceres.

PÁNICO (HUSH) de Marc Tonderai.



Una muy buena peli de tensión en la carretera. Es como el Breackdown de Johnatan Mostow pero a la inglesa y con ambiente nocturno.

Muy de "la nueva escuela inglesa": Optimizar unos recursos relativamente modestos. Economía de elementos. Poco descanso para el espectador. Un guión sólido aderezado con condimentos hitchcockianos.

Pensé que me iba a dejar indiferente y, sin embargo, me dejó en vilo durante todo el rato, con el culo bailando en el asiento.

STORM WARNING de Jamie Blanks.




Una grata sorpresa para mí. Es como darle una vuelta de tuerca a todas esas pelis que salieron "a rebufo" de La Matanza de Texas.

Pero con esa atmósfera inquietante tan propia de los australianos, y añadiendo situaciones de conflicto realmente incómodas

(las partes que más te hacen revolverte en esta peli no son las de violencia, sino las de "la calma que precede al huracán")

y desplegando una barra libre de excesos, violencia, cafrerío.

Es una peli que uno no puede tomase en serio, pero ella sí que te toma en serio a ti, y te retuerce las entrañas hasta que se te caen las palomitas al suelo.

ATTACK THE BLOCK de Joe Cornish.



A esta peli tengo MUCHO que agradecerle.

Tengo que agradecerle el hecho de que... ya la había visto y, gracias a ello, me la pude saltar... ¡y me pude escapar a cenar algo en medio de la jornada más intensa del festival!

No soy demasiado fan de Attack the Block, he de reconocerlo. Quizá porque no empatizo con sus personajes.

Aun así, me parece una peli realmente loable, que parte de un conceptazo. Muy bien tramada, muy bien escrita, realizada de una manera bastante efectiva.

FROZEN de Adam Green.


Me ha encantado. Una de esas ideas valientes, casi temerarias. Tres personajes olvidados en un telesilla. Tremendamente efectiva. Consigue transmitirte la angustia que se debe sentir en una situación similar. Sí. Te siembra esa angustia en un lugar muy hondo. Consigue inocularte esa pregunta incómoda: "¿Y si fuera yo el que estuviese en esa situación?"

Y lo más milagroso: No parece un corto "alargao". No le sobra metraje. No hay ratos muertos. En todo caso hay algunos ratos - muy agradecibles - de distensión, que se aprovechan para forjar las relaciones entre los personajes. Es casi un manual sobre cómo administrar y alternar situaciones de tensión y distensión en una trama.

Mucha gente salió de la peli quejándose sobre el comportamiento excesivamente agresivo de los lobos. Porque en cierto momento de la trama, los lobos tienen algo que decir en la peli.

Es curioso. Es maravilloso. En cualquier otra peli, el hecho de que los lobos ataquen se aceptaría sin demasiada reticencia. Si en esta peli gran parte del público se queja del comportamiento de los lobos, eso se debe, en mi opinión, a que todo lo demás nos resulta demasiado real.

À L'INTERIEUR de ALEXANDRE BUSTILLO y JULIEN MAURY.



Atrevida, violenta, retorcida, provocadora. Exquisita.

Un ejemplo de cómo forzar los límites hasta llegar al borde de lo humanamente soportable... pero sin transgredirlos...

... para no enajenar al espectador... ni alejarlo de todo aquello que le hace empatizar con los protagonistas... y comulgar con la historia...

Una piedra filosofal muy chunga.

Otro claro ejemplo de eso que, de momento, bautizo (si no lo ha hecho ya nadie antes que yo) como "giallo francés".

Y - cielo santo - ¡me recuerda a tantas cosas que he escrito con - o para César del Álamo!

Si os impesiona lo violento y lo sangriento, absteneros. Os haréis un favor a vosotros mismos.

CARNE CRUDA de Tirso Calero.




La representante española del certámen.

Una peli muy simpática, de ésas que se han hecho con más ganas que medios; con más ilusión que pasta.

Una especie de cocktail de comedia española y ochenterismo a lo John Landis, con actores muy entregados, cameos de lujo, un Canco Rodríguez con muchísima vis cómica, mucho surrealismo y una actitud bastante agradecible de "peli que no se toma demasiado en serio a sí misma".

Merece la pena destacar la presencia de la jovencísima Lucía Caraballo, una grandísima promesa de futuro que podréis ver dentro de poco en BUENAS NOCHES DIJO LA SEÑORITA PÁJARO de César del Álamo.


Las dos únicas pelis del festival que no he podido ver son: ENCONTRÉ AL DIABLO de Jee-Woon Kim (uno de esos koreanos locos) y ARRIETTY, del estudio Gibli (sesión infantil del festival) No puedo hablar de ellas de primera mano aunque, según tengo entendido, son buenísimas.

CON RESPECTO A LOS CORTOMETRAJES:


El ganador de la categoría profesional fue LEYENDA de Pau Teixidor. Muy potente. Bien rodao. Con una factura muy "catalana", fría, metálica... pero efectiva. Elegante. Como un anuncio de coches, pero en guay.

Un corto que difícilmente podrá negar la influencia de un par de pelis que hemos mencionado en esta entrada (Alta Tensión, À L'Interieur...)

¡Mola!

¡Mola!

En serio. ¡Mola!

El segundo premio para la categoría profesional fue para "El Escondite". He de decir que no es de mis favoritos. Creo que "alarga demasiado su chiste", promete más de lo que finalmente ofrece. Pero se nota que está rodado con cariño, su factura técnica es impecable y sus buenas intenciones son indiscutibles. Hay amor por el cine en ese corto, mucho, muchísimo amor. Y ese amor basta para mantenerte lavado en la butaca durante el tiempo que haga falta.

Pero, aunque los cortos profesionales sean dignísimos, me han impactado más los cortos "amateur".

Supongo que es normal que me afecte más "el rollito amateur".
Porque yo empecé así.
Y porque la tecnología avanza que da gusto... y también da gusto ver cómo las nuevas generaciones hacen cosas cada vez más aparentes con lo poquísimo que tienen.

El segundo premio del público al mejor cortometraje del Fanter fue para:

CIODOR de Alberto Campón.


Se trata de un cortometraje con unos cojones como toros, porque se atreve a algo a lo que casi ninguno de los que hemos empezado en esto nos hemos atrevido:

Contar una historia seria.

Hay mucha vocación cinematográfica en CIODOR. Y mucha intención de aprovechar las maravillas fotogénicas de la ciudad de Cáceres.

Hombre... algunos de los actores son demasiado jóvenes para encarnar los papeles que les han sido asignados. El chaval que interpreta al bibliotecario, por ejemplo, no tiene edad suficiente para convencernos en dicho papel (pero basta verle durante tres segundos para saber que ahí hay madera. Una madera que en cuanto la incendien con la yesca adecuada, nos incendiará a todos. Yo, al manos, estoy deseando ver a ese chaval en su proximo papel)

Y el primer premio al mejor cortometraje amateur fue para:

NO ES PAÍS PARA ZOMBIES de Andoni Garrido Fernández.

Me divertí muchísimo con "No es país para zombies". Me parece un corto muy consciente del público al que se dirige, del género que trata, de los medios con los que cuenta... Me parece también un corto que maneja con muhca maestría los ritmos, los clímax y los anticlímax que deben regir una trama.

Creo (y ojalá no me equivoque) que Andoni y sus compinches darán mucho que hablar en un futuro cercano.

Y los cortos "a concurso" no son la única maravilla "fresquísima" del festival. Los pocos que aguantamos hasta el final pudimos disfrutar de un cortometraje realmente alternativo, subversivo...

EL ATAQUE DE LA TORTUGA DE 40 PIÉS
...

de Jacinto "Pimpinelo" Noséqué, Dani Ortega y Noséquién-que-dirigió-también.

Y, ya que hablamos de ideas puras, ideas que os llegan directamente de alguien en quien confiáis... ideas que os llegan sin colorantes ni conservantes ni edulcorantes... ¡¡Veniros al Fanter el año que viene, coño!!

miércoles, 11 de abril de 2012

BITELCHÚS, BITELCHÚS, BITEL... ¡¡A LA MIERDA LAS NORMAS!!


Acabo de volver a ver Bitelchús: Esa joya de cuando a Tim Burton le apetecía hacer joyas.

Debo haberla visto una veintena de veces, pero creo que nunca la había analizado con tanto sentido crítico como en el visionado de hoy.

Por supuesto que había detectado - de manera aislada - los múltiples "errores" de la peli, pero nunca los había juntado en un único mapa de ésos que te conducen al país del despropósito.

Ahora que por fin lo he hecho, puedo decir con conocimiento de causa que:

¡¡BITELCHÚS ES UNA PELI MARAVILLOSA!!

En serio. Creo que nunca había visto algo tan coherente con sus propias anomalías - y tan dependiente de ellas - desde la invención del Cristianismo.

Es que ni siquiera sé por donde empezar.

¿La estructura?

Yo no la tacharía de incorrecta, pero es apabullante.

Lo bueno - o lo malo - de los reproductores de dvd de hoy día es que tienen un contador que, con una simple mirada de reojo, te permite saber en qué minuto de la peli está ocurriendo cada cosa.

En el minuto 23 ó 24 de Bitelchús - más o menos donde uno empieza a esperar un punto de giro - tenemos la secuencia en la que los protagonistas se encuentran por primera vez con Bitelchús.

Muy bien, ¿no? Muy de manual.

Pero es que antes de ello, en el minuto 8 los protagonistas han tendido un accidente, en el minuto 10 u 11 han descubierto que han muerto ahogados y que son fantasmas, en el minuto 16 ó 17 descubren que su casa va a ser invadida por extraños.

Uno piensa: "Qué pronto llega el detonante." Y de repente: "¡No, espera, que aún hay más!" Y antes de que te hayas recuperado de la sorpresa anterior: "¡¡Coño! ¡No! ¡Más todavía!!"

Y es como si en vez de un solo detonante existiese una traca de petardos al más puro estilo de las fallas de Valencia.

Lo que en Los Otros de Amenábar constituye el clímax de la peli, en Bitelchús es el primer cuarto de hora, como quien dice.

La estructura de la trama de Bitelchús, en mi opinión, juega constantemente a bordear la línea de lo incorrecto, aunque sin traspasarla de manera flagrante.

Pero no quiero demorarme mucho en cuestiones de estructura, porque creo que la mayor parte de los visitantes de este blog no son guionistas, y sólo los tarados de nuestra profesión disfrutamos hablando de esa clase de cosas.

Así que cambiemos de tema.



No, no... Era broma. Tampoco era de esto de lo que quería hablar ahora.

Pero nunca viene mal agradarse la vista, ¿eh?

A las lectoras heterosexuales también os proporcionaré un buen machote que os alegre la lectura, dentro de unos cuantos párrafos.

(eso último también era broma. Iros a ver Crepúsculo)

El otro tema que me ha apasionado durante mi visionado de hoy de Bitelchús es el siguiente:

LO SOBRENATURAL.

Las historias que manejan elementos sobrenaturales necesitan - normalmente - asentar las reglas del juego antes de que comience el partido. Es como jugar al Parchís, al Ajedrez o al Apalabrados (ahora tan de moda y tan "tentándonos a procrastinar"). No tendría sentido jugar a esos juegos si no nos hubiesen explicado de manera muy clara cómo se mueve cada ficha, en que circunstancias uno se come al otro o qué clase de mierda es la que más puntúa.

Si incluyes en tu historia un elemento sobrenatural, yo diría que tienes tres opciones:

a) O bien rechazas la opción de que la magia tenga una función determinante en el drama y te limitas a contar historias - maravillosas, por otra parte - en las que "todo puede ocurrir o yo qué sé", como Mary Poppins o Willie Wonka y la Fábrica de Chocolate.

b) O bien asumes el hecho de que tu espectador conoce las reglas del juego previamente (a estas alturas todos conocemos en gran medida los mecanismos que rigen un cuento de hadas tradicional, o lo que hay que hacer para matar a un zombie o a un vampiro)

c) O bien te demoras un buen rato ESTABLECIENDO y EXPLICANDO las REGLAS con las que funciona ese mundo que has inventado.

Si asumes la opción "c)" tienes que dejar claro el "manual de instrucciones" y mantener el compromiso de no pasártelo por el forro, ya estés haciendo Harry Potter, Origen o Spiderman.



Y entonces llega Bitelchús, que se apunta a la opción "c)" pero luego... ¡¡se limpia el culo con ella delante de nuestras putas narices!!

En serio: Reto a alguien a que haga una tesis doctoral sobre el sistema de normas que rige todo lo que sucede en Bitelchús.

Se supone que los vivos no pueden ver a los muertos... hasta que, por razones de trama, a los guionistas les interesa que puedan verles.

Y se supone que los fantasmas interaccionan con el "mundo de los vivos" moviendo objetos físicos con sus propias manos... hasta que, para poder rodar una secuencia - por otra parte MEMORABLE -, les conviene que dos únicos fantasmas sean capaces de obligar a bailar al mismo tiempo a seis personas al ritmo del calipso de Belafonte - y de convertir los cócteles de langostinos en brazos musculosos y terribles -.

Y tampoco te ha contado nadie en el primer acto que Bitelchús necesite casarse con una viva para acceder a nuestro mundo... hasta que, por necesidades de la trama una vez más, el propio Beetle-Keaton se lo cuenta a Lydia-Ryder.


Si los cabrones de inmigración te preguntan sobre mis gustos, diles que he visto el Exorcista 167 veces, y que cada vez que la veo me parece más graciosa.


Yo mismo tengo escrito un largometraje de género fantástico en el que me funciona casi todo salvo "las reglas de mi universo sobrenatural". No son lo suficientemente limpias... lo suficientemente diáfanas... Creo que cuando lo escribí - y cuando lo revisé - me esforcé tanto en que todo resultara coherente que lo volví demasiado complicado.

Por eso resulta liberador ver pelis como el Bitelchús de Tim Burton (guión de Michael McDowell y Larry Wilson) y pensar: "Igual resulta que la gente no viene aquí a que le demos coherencia. Igual estos cabrones vienen precisamente huyendo de la puta coherencia y de toda esa mierda."

Como decía el protagonista de Novecento (La leyenda del pianista del océano. Alessandro Baricco): "¡A la mierda las normas!"

Entonces uno se pregunta: ¿y qué más da?

Ahora mismo podría irrumpir en mis aposentos el mismísimo Robert McKee montado en un Rocketeer y...

(INCISO: ¿Os habéis quedado con esa imagen? ¡McKee con un cohete en la espalda! Porque a mí me va a impedir dormir esta noche)


Decía:

Que ahora mismo podría irrumpir en mi casa el puto Bob McKee para explicarme por qué las reglas sobrenaturales de Bitelchús no funcionan. Y yo respondería: "Que te follen, Bob McKee. Esta peli me ha funcionado y me ha fascinado desde mucho antes de que saber que quería dedicarme a esto. ¿Quién eres tú para decirme, así de sopeton, que eso que ha iluminado mi vida no funciona?"

¿Qué derecho tenemos a decirle a un niño que un donut está malo? ¿Qué derecho tenemos a decirle que el caviar está más rico que la nocilla? ¿Quién nos legitima para ello?

Creo que por eso me fascinan las pelis que, como Bitelchús, funcionan a pesar de follarse las reglas vigentes.

(algún día escribiré otra entrada entusiasta sobre La Joven del Agua)

Pero es que también me parece fascinante la libertad con la que Bitelchús nos invita a posicionarnos con respecto a los personajes. ¿Nos deberían caer bien? ¿Nos deberían caer mal?

El propio Bitelchús es un tipo que nos haría cambiar de asiento si nos tocase junto a él en la guagua. Un zafio, un tramposo, un cabronazo. Pero, por otra parte, "nos hace gracia", nos cae simpático...

Y no sólo eso: Es un personaje muy HONESTO. El clímax de la peli consiste en impedir que se consume una PROMESA que Lydia le ha hecho a Bitelchús. Es INJUSTO. Y sin embargo ahí estamos nosotros los espectadores, deseando que Alec Baldwin y Geena Davis impidan que Bitelchús reciba lo que él, por justicia, merece.

Bitelchús nos cae bien, sus exigencias son legítimas.

¿Y qué decir de Charles, el padre de Lydia? Por un lado está diseñado para caer muy bien al espectador: Quiere conservar la casa tal como está, desaprueba las decisiones de su esposa (auténtica antagonista de la peli), ha venido al campo, según sus propias palabras, "para disfrutar de él, no para cambiarlo".

Y sin embargo nos lo plantean como otro antagonista más, y le hacen tomar decisiones que nos generan rechazo (como querer convertir el pueblo en un parque temático)

O qué decir de la propia "madrastra", tan magistralmente interpretada por Catherine O`Hara.

Te la definen como una fuerza intrusiva que va a destrozar el hogar de los protas con su horrenda concepción de la estética... Pero, por otra parte, gracias a esa estética la dirección artística de la peli nos maravilla. Consiguen que cada decorado nos parezca un exquisito poema y que, al mismo tiempo, una parte de nuestro cerebro asuma que "ese look" ha de parecernos detestable.

Y creo que todo eso define la manera en que funciona Bitelchús con el espectador: Nos inyecta ruido en la sesera, hace que no tengamos claro cómo se supone que deberíamos reaccionar ante cada estímulo, marea la estructura de la trama para que no sepamos en qué momento del itinerario nos encontramos...

Gracias a eso, Bitelchús es un "dejarse llevar".

Y los espectadores, a veces, agradecemos esa clase de cosas. Como lo agradecen los propios personajes de la peli cuando los fantasmas les poseen y se adueñan de sus extremidades y les obligan a bailar el:

domingo, 25 de marzo de 2012

CUÁNDO DEJA DE SER GRACIOSO


Los que me seguís en Twitter o en Facebook sabéis que me encanta hacer chistes muy, muy bestias. Adoro provocar. Casi no tengo límites. Cuando pienso en la cantidad de cosas que digo - y que las diga no significa que las opine - me extraña la pequeñísima cantidad de "unfollows" que tengo.

De hecho, defiendo que el humor tenga la menor cantidad de límites posibles, aun a riesgo de ofender a cierta gente.

Toda guerra tiene bajas colaterales, y el humor no deja de ser una guerra que libramos contra lo injusto que es el mundo, o contra el hecho de que algún día tendremos que morirnos.

El caso es que hoy, día 25 de marzo, ha llegado el día en que se me ha ocurrido un chiste tan bruto y tan cruel que yo mismo he decidido autocensurarme y no publicarlo ni en el Twitter ni en el Facebook.

Es posible que, tras semejante introducción, si lo contase ahora, algunos me dijeran: "Pues no es para tanto. Has publicado cosas peores."

Eso me hace reflexionar sobre ese tema tan manido: ¿Dónde están los límites del humor?

En muchos casos está bastante claro: Proximidad temporal.

No es de buen gusto reírse de algo que está "demasiado fresco". El pasado 11M, por ejemplo, se me ocurrió hacer un único chiste sobre esa fecha fatídica y, por primera vez en mucho tiempo, un par de personas me dijeron que me había pasado de la raya. Me pareció perfectamente comprensible.

Creo que era Woody Allen el que dijo aquello de "Tragedia + tiempo/distancia = Comedia".

Hoy día nadie se ofende si haces chistes con las masacres de Julio César. Hacer chistes con el holocausto judío empieza a aceptarse, pero sólo en según qué círculos. Reírse en España del 11S se puede llegar incluso a tolerar, pero meterse con el 11M es hurgar en una herida que está demasiado fresca y demasiado próxima.

Y, como decía más arriba, es comprensible.

¿Cuál es la raíz de esa "intransigencia"?

Yo he llegado a la conclusión de que lo realmente jodido en un caso así es que... aumentan las probabilidades de que te lea alguien que ha tenido un contacto directo con la tragedia en cuestión: Alguien que perdió a un amigo, a un familiar; alguien cuya vida es más amarga desde que ocurrió esa cosa de la que tú te estás riendo.

Creo que ahí es cuando la cosa empieza a parecernos jodida. Cuando puede salpicar a gente que, al ser tan cercana, ya no le cuelgas ese calificativo abstracto de "gente". Lo que antes era "gente", ahora es "persona".

Y aun así, yo defiendo hasta la muerte que se pueda hacer comedia sobre TODO.

Como insinuaba al principio de esta entrada, creo que es la mejor arma para aligerar el peso del pasado, o incluso de la mismísima existencia.

No quiero ni imaginar el poder que seguirían teniendo sobre nosotros conceptos como "Hitler" o "Franco" si no tuviésemos ese mecanismo de defensa que los aligera y los ridiculiza.

Siempre hablo de cómo mis amigos y yo empezamos a cultivar el humor negro en nuestra última etapa del colegio, casi sin darnos cuenta, justo después de que una compañera de clase falleciera casi delante de nuestras narices. Empezamos a escribir relatos macabros en los que trivializábamos cualquier cosa relacionada con la muerte. Y era nuestra válvula de escape. Era mirar a los ojos de la muerte y decir: "Sabemos que estás ahí, pero no nos das miedo. Esto es la VIDA, y es nuestro territorio." (supongo que en el fondo sí que nos daba miedo, la hijaputa)

Pero, por otra parte, ¿cómo controlar el humor? ¿Cómo asegurarse de no ofender a nadie? Puede que sea imposible.

Recuerdo que cuando trabajaba en "Vaya Semanita" cuidábamos mucho eso de "bordear la línea sin traspasarla". Intentábamos ser provocadores sin caer en el mal gusto. Es más difícil de lo que parece. Te das cuenta de que la gente agradece un chiste sobre ETA cuando hay tregua (es el "3 en 1" que desengrasa las tensiones) pero no puedes permitirte tocar ese tema cuando hay riesgo de que el mismo día en que tú emites a los etarras les dé por matar a un concejal.

O haces un sketch en el que te metes con las negligencias de cierta compañía de trenes de Euskadi... y es graciosísimo hasta que resulta que justo el día en que lo vas a emitir... un tren de esa compañía descarrila y muere gente.

Y esos son ejemplos muy extremos, sí, pero en otras ocasiones emites chistes que crees que van a levantar ampollas y el público los acepta sin ningún problema... Y viceversa: De repente te llegan quejas por haberte metido con cosas que ni se te había pasado por la cabeza que podían afectar a alguien (gente que se queja porque haces sketches sobre hijos adoptados, gente que se queja porque sacas un muñecón cayendo de lo alto de un edificio y a ellos se les ha suicidado un pariente...)

Al final llegas a la conclusión de que es muy cierto el dicho ése de que "nunca llueve a gusto de todos", y que los daños colaterales resultantes de ofender a unos cuántos no son nada en comparación de los daños colaterales que implicaría no poder reírnos de NADA porque hacerlo implicaría que una mariposa mueva sus alas y provoque un terremoto en Nueva York.

Existe también un factor muy curioso: Si una tragedia te afecta a ti directamente, tienes patente de corso para hacer chistes sobre el tema. Si un canceroso hace chistes sobre su propio cáncer, si un paralítico hace chistes con su minusvalía, si una mujer se mete con "el sexo débil"... no sólo se permite, sino que se aplaude. "¡Qué valor y qué integridad! ¡Ese tío es negro y está haciendo chistes sobre negros!" (todos sabemos que "negro" es de mal gusto a no ser que lo diga un negro, y "maricón" es de mal gusto a menos que lo diga un gay)

Recuerdo que en una ocasión una humorista relativamente conocida nos contó a un amigo y a mí que Twitter se revolucionó porque ella hizo un chiste sobre Irene Villa y alguien, indignado, le hizo llegar ese tweet a la propia Irene Villa. ¿Sabéis cuál fue la reacción de Irene Villa? Dijo que le hacían gracia los chistes sobre ella y comenzó a enumerar cuáles eran sus favoritos.

Entonces, si a Irene Villa le parece bien, ¿podemos abrir la veda para hacer chistes de Irene Villa? Yo creo que precisamente ahí está la clave del asunto:

Algo deja de ser gracioso cuando te estás metiendo con alguien que, debido a una cercanía espacio-temporal, deja de ser alguien abstracto para ser alguien concreto, y/o cuando sabes que a esa persona o a sus allegados le vas a hacer daño con su chiste.

Pondré un ejemplo que me toca de cerca: En mi familia hubo un caso de chica asesinada por violador. Una persona a la que apreciaba mucho murió así. Fue muy jodido, y yo mismo me he dado cuenta a posteriori de cómo, de manera inconsciente, ese tema me ha obsesionado y se ha infiltrado en algunas cosas que he escrito. ¿Soy capaz de hacer chistes sobre esa clase de temas? Sí. Como dije más arriba, incluso necesito reírme de ciertos asuntos para arrebatarles su poder y su negrura. Pero si pienso en publicar un chiste relacionado con esas cosas, me vienen a la cabeza algunos de mis familiares, y el dolor que podría despertar en ellos, y el aprecio que yo le tenía a esa persona en cuestión.

Para otras personas un chiste así no sería tan censurable. Para mí sí. Porque soy yo. Porque los seres que me importan son quiénes son.

De hecho, cuando tu trabajo consiste en tener que hacer chistes sobre TODO de lunes a viernes, siempre se darán casos en los que tú mismo te cortas a la hora de proponer un chiste sobre entierros porque sabes que uno de tus compañeros tiene un entierro reciente, o sobre anorexia, o sobre enfermedades terminales, o sobre haberte bebido por accidente una cerveza Cruzcampo. Y muchas veces es precisamente ese compañero afectado el que termina haciendo esa clase de chistes, porque lo necesita más que nadie.

Así que mi conclusión es que no hay una regla general. No hay una brújula moral. O, mejor dicho: Cada uno debe escuchar y seguir su propia brújula moral, que apuntará hacia una dirección o hacia otra según el lugar donde se encuentre.

Siempre pongo este ejemplo cuando hablo sobre cómo hay que hacer para intentar actuar bien en esta vida: Es como desenredar un ovillo de lana. Nadie te puede decir hacia qué dirección hay que tirar para desenredar el ovillo. Según el punto en el que te encuentres, tendrás que tirar del hilo de lana hacia arriba o hacia abajo, hacia la izquierda o hacia la derecha.

martes, 13 de marzo de 2012

TRUCOS PARA DORMIRSE PRONTO Y BIEN


El otro día hablé aquí sobre por qué, en mi opinión, para sacar adelante nuestros proyectos es importante dormir y comer bien.

Como de costumbre, el post se me alargó más de lo previsto y tuve que dejar para otro día parte de la información. Pues bien, hoy es "otro día", y me gustaría complementar el post anterior con algunos consejos para dormir en condiciones.

Yo tengo tendencia al insomnio, así que a lo largo de mi existencia he investigado un poco sobre el tema. Dejaré aquí algunos trucos para invocar el sueño. Son cosas que he leído, que me han contado o que he descubierto experimentando conmigo mismo. Algunos me funcionan. Otros no.

Opino que cuerpo y mente son más indisociables de lo que creemos. A pesar de ello, he hecho una clasificación un tanto burda entre trucos "químicos" y trucos mentales:

TRUCOS "QUÍMICOS":

- La puta valeriana: La cito aquí porque es el remedio más famoso contra el insomnio, pero lo cierto es que a mí casi nunca me hace efecto. Como mucho me relaja un pelín. Pero oye, igual vosotros tenéis más suerte.

- La infusión de amapola y lúpulo: Conmigo no es infalible, pero me funciona mejor que la valeriana. Una cucharada de amapola, dos de lúpulo (aproximadamente), agua hirviendo, dejar 5 minutos en infusión. Se debe tomar una media horita antes de irse a dormir. Esta infusión te sume en un estado de sopor muy útil. Eso sí: Es como un tren que pasa una sola vez. Te subes en él o lo pierdes. Si de pronto algo te distrae o te espabila en el momento inadecuado (un ruido, un pensamiento) pierdes el tren y los ojos ya no se te cierran.

- La melatonina: No la he probado, pero hablan maravillas de ella, así que... tendré que agenciármela. Y os la recomiendo "a ciegas".

- El vasito de leche calentita: El tradicional "un vasito de leche y a la cama" funciona precisamente (según leí por ahí) porque la leche activa la secreción de melatonina en nuestro organismo. No es infalible, pero algo ayuda.

- Lo blanco de la lechuga: Este truco me lo enseñó mi madre. Comerse esos aburridos tallos blancos de la lechuga te sume en un estado de sopor. Se supone que es química, aunque yo sospecho que lo que te adormece es el aburrimiento de comer algo tan poco estimulante. A mí me produce un efecto similar al de la infusión de amapola y lúpulo.

- Evita el alcohol: Es cierto que un buen lingotazo te ayuda a dormir rápido, pero se trata de un sueño poco sano, en el que uno se duerme, sí, pero no descansa.

TRUCOS MENTALES:

- Evitar pantallas: Eso de ver la tele antes de acostarse, o sentarse al ordenador, o mirar cosas en el Iphone. Al parecer, el brillo que emiten esos trastos engaña a una parte del cerebro haciéndole creer que todavía es de día. Esto no va a misa, claro. Hay mucha gente que se queda dormida viendo la tele. Aunque eso puede deberse a que existen muchos afortunados hijos de puta que no saben lo que es el insomnio.

- Usar la cama sólo para dormir: Es otra manera de engañar a la mente. Hacer que nuestro inconsciente asocie la cama con dormir y con ninguna otra cosa (bueno, ¡aceptamos barco! Todos sabemos que hay otras cosas que se pueden hacer en una cama) Así que nada de tumbarse en la cama a ver pelis, o a jugar videojuegos, o a comer. Sólo hay - además de la del sexo - una excepción:

- Leer antes de dormir: A mucha gente le funciona. A mí no. Me explico: Sí que me entra el sueño mientras leo, pero en cuanto cierro el libro y apago la luz, vuelvo a estar como una moto.

- El móvil y el ordenador lejos de la cama y/o apagados.

- Fabricar rituales: Me refiero a rituales de "antes de irse a la cama". Lo leí por algún lado, en internet. Repetir la misma secuencia todas las noches (un paseo, o una ducha, o el vaso de leche, luego el pijama... Siempre lo mismo y en el mismo orden, a lo Casimiro) Es una manera de acostumbrar a tu cuerpo y a tu mente e irles avisando de que quieres irte a dormir en "x" minutos.



- No pienses en tu vida: Esto lo he descubierto analizándome a mí mismo. EVITAD A TODA COSTA pensar en cosas que tengan relación con vuestra vida. Nada de pensar en mierdas relacionadas con vuestro trabajo, no mareéis vuestros proyectos personales, ni siquiera penséis en esa persona que os gusta. Porque al ser asuntos con los que queréis o debéis lidiar en la vigilia, vuestra mente se dispara y empezáis a darles vueltas. "Debería haber hecho esto otro." "Si me dijese tal cosa, entonces yo le diría..." Demasiada actividad cerebral. ¡No bueno! Así que para evitar eso, yo recomiendo:

- Fantasear: Lleva tu mente a algún sitio que no tenga absolutamente nada que ver con la realidad que te toca vivir cuando no estás en la cama. Yo qué sé, imagina que estás pilotando el Halcón Milenario, recorre la Muralla China a lomos de un dinosaurio, túmbate en las ramas de un árbol de un planeta extraño con un rifle de francotirador a matar bichos.

- Que no te encuentren: Esto es un anexo muy útil para el truco anterior. Incorpora a tu fantasía el factor "tengo que quedarme muy quieto y no hacer ruido, porque podrían descubrirme". Imagina por ejemplo que en tu casa han entrado unos asesinos. No saben que tú estás en el desván. ¡No te muevas, ni siquiera hagas ruido al respirar! ¡O eres tú el que te has colado en algún sitio! ¡Eres un ninja agazapado, descansando inadvertido hasta que llegue el momento clave! También es divertido cuando lo que acecha ahí fuera son monstruos.

- Cuéntate una película: Es una variante de lo anterior. Se trata de un truco que inventó mi padre para sí mismo. Todas las noches, para dormirse, se cuenta Ben-hur a sí mismo, como si se la estuviese explicando a alguien que no la ha visto nunca. Mi padre se sabe Ben-hur de memoria, así que puede recorrerla de manera muy detallada y sin esforzarse. Antes de que Charlton Heston llegue a las galeras, él ya se ha quedado frito. Yo creo que no sería capaz de hacerlo. Me aburriría. Me falta disciplina.

Y creo que esos son todos los trucos que barajo. Seguro que existen veinte mil más. No obstante, quiero finalizar exponiendo el que para mí es el truco definitivo:

Para poderte dormir, es fundamental que de verdad te quieras dormir.

Parece una perogrullada, pero creo que es importante. A veces una parte muy íntima de nuestra mente no quiere dormirse en realidad. Si no convences a ese rincón de tu semi-inconsciente de que realmente quieres o necesitas cerrar los ojos, date por jodido.

Creo que esto puede suceder por muchos motivos. A modo de ejemplo, os hablaré de la novela que estoy escribiendo ahora, "Gente rota". En ella hay un personaje que sufre un insomnio de este tipo. Voy a tomarme el atrevimiento de poner aquí, a modo de adelanto, un par de párrafos en los que se habla sobre las razones para no querer dormirse.

Me atrevo a compartirlo aquí porque no destripa nada de la novela, y porque en realidad es una versión actualizada de otra entrada que escribí hace años, hablando de mis propias razones para no querer dormir en aquel entonces.

Me despido con ello:

******************************

Al principio era eso, un comprensible desajuste horario. Ahora, sin embargo, hay algo más. Le cuesta dormir incluso cuando está cansada. La almohada le grita cosas al oído. No se siente demasiado cómoda en su cama. Las sábanas le apestan a derrota. Cada vez que se arropa con ellas tiene la sensación de estar capitulando. El día no puede terminar ahí. Falta algo por ocurrir. Un algo mágico, aunque sea una magia barata y de segunda mano. Algo que cambie las cosas una pizca. Algo que mitigue esa desoladora sensación de que las horas son escaleras mecánicas que la arrastran irremediablemente hacia no sabe qué agujero, ese cerrar los ojos con la sospecha de que el día es una sopa de letras en la que le ha faltado por descubrir una última palabra.

Por eso la cama se convierte en un lugar terrible, y la rechaza por quinta vez en las últimas horas. Se levanta de nuevo, regresa al mail y al facebook y otra vez al mail, y entre click y click de ratón, un sorbo de cerveza, y la anestesia que le idiotiza las neuronas, y la noche que le contagia la negrura, y muy, muy pocas fuerzas... muy pocas convicciones para luchar por nada.

sábado, 10 de marzo de 2012

LA CLAVE PARA SACAR ADELANTE TUS PROYECTOS.


No. Por supuesto que no tengo esa solución definitiva. Lo que ocurre es que me encantan los titulares sensacionalistas.

Pero sí quiero hablar sobre una cuestión que en mi opinión es FUNDAMENTAL para llevar nuestros proyectos a buen puerto.

En primer lugar: ¿Por qué fracasan casi todas las iniciativas, tanto en el audiovisual como en cualquier otro ámbito?

Mmmm...

¿Porque nuestra idea no vale lo suficiente?

¿Porque no tenemos talento?

¿Porque no dominamos la técnica?

NO.

Reconozcámoslo:

Todos hemos visto triunfar ideas que no valen un pimiento o que, como mínimo, no valen más que otras que sí se han quedado en la estacada.

Todos hemos visto de primera mano cómo ciertos inútiles llegan a lo más alto.

Y, por mucho que pueda dolernos, todos hemos visto cómo otros muchos se abren camino ignorando - o descuidando - la técnica, el oficio.

Así que repito la pregunta:

¿Por qué fracasan casi todas las iniciativas?

La respuesta: Porque tiramos la toalla antes de haber luchado por ellas lo suficiente.

De hecho, creo que en el 90% de los casos nos rendimos antes de tener escrito el guión de turno, la novela de turno o el dossier de turno. Abandonamos incluso antes de tener un documento concreto que poder enseñar a los demás.

¿Y cuál es, en mi opinión, esa clave crucial para superar esa calamidad?

Muy sencillo. Muy básico:

Dormir bien y comer bien.


En serio. No habéis leído mal.

Analizaros a vosotros mismos durante una temporada. Os daréis cuenta de que cuando acumuláis déficit de sueño no tenéis fuerzas para luchar por casi nada. Una parte más o menos inconsciente de vosotros mismos tendrá ganas de tirarse a descansar en el primer rincón que encuentre y os envenenará con "tendencia al derrotismo".

El cansancio - y la indisposición física en general - tiene la capacidad de convertir los granos de arena en montañas.

El agotamiento distorsiona nuestra percepción de la realidad. Hace que el mundo nos parezca hostil, que las injusticias nos pesen más de lo normal.

Lo que en circunstancias normales sería una simple cuesta arriba, la falta de sueño y de energía la convierten en un acantilado.

Quizá existan personas extraordinarias capaces de burlar esos imperativos fisiológicos, pero la gente más o menos normal, como tú y como yo, es más libre y efectiva cuando asume esos límites impuestos por la vil materia, por la química o como queráis llamarlo.

Continuemos con el autoanálisis. Prestad atención a cómo funcionáis cuando habéis dormido vuestras ocho horitas de sueño durante un par de días seguidos, cuando os levantáis con el sol y os acostáis con la luna, respetando los ciclos circadianos y todo eso. Y un desayuno sano en el estómago, y un buen té a la temperatura adecuada.

¿Verdad que ahora los problemas se ven con otros ojos?

Nuestra mente está más serena, sin bajos instintos mintiéndole en defensa propia.

A la luz del nuevo día, los obstáculos que anoche considerabas insalvables resultan no ser para tanto.

De pronto todos esos "frentes a abordar" que superaban tus capacidades... resultan caber en una pequeña cuartilla de papel. Y sólo es necesario enviar un par de mails o realizar un par de llamadas para poder tacharlas.

He empezado centrándome en el dormir, porque - al menos en el caso de mi propio organismo - lo considero más importante. Pero también recomendaría COMER BIEN.

Y cuando digo "comer bien" no me refiero a comer mucho. Todos disfrutamos de los excesos gastronómicos y etílicos de un buen banquete - y quien no los disfrute, no merece vivir en este mundo - pero reconozcámoslo: Esa clase de atracones nos abotargan. La sangre se marcha de la cabeza para hacer "horas extra" en el estómago. El cuerpo y el alma nos pesan demasiado.

Yo diría que cuando uno está en "acto de servicio" lo suyo es comer siempre lo suficiente, pero sin demasiados excesos, y respetar todo ese rollo de la dieta equilibrada. Variedad de verduras y proteínas, y nada de hacerle sabotaje a los hidratos para tener cuerpo danone.Los hidratos, usados con criterio, son importantísimos para que nuestro cerebro rinda bien.

Y - aunque sienta asco hacia mí mismo al confesarlo - tampoco conviene excederse con el alcohol. Yo me considero un bebedor entusiasta, pero creo que no conviene "mezclar churros con merinas".

Me hace mucha gracia ese mito del "artista maldito" que obtiene su inspiración gracias al hada verde de la absenta o a la - tópica - botella de whisky que guarda en el cajón de su escritorio.

Una vez más, supongo que habrá portentos de la Naturaleza a quienes eso les funciona. Yo, por mi parte, si tomo más de dos cervezas mi disciplina se disuelve y las obligaciones autoimpuestas comienzan a antojárseme contingentes, incluso estúpidas.

Un par de cervecitas pueden incluso venir bien para relajar la máquina de pensar. ¡Y ya! Para mí ahí está el límite.

Mientras escribo esto me viene a la cabeza cierta ocasión en que quería escribir un largometraje por propia iniciativa. El problema: Que entre semana trabajaba en un programa de televisión, y eso desgasta bastante. Sólo podía sentarme a escribir mis propias cosas durante los fines de semana.

Pero los fines de semana transcurrían y a mí no me nacía escribir ni una sola palabra. Yo lo atribuía a eso de que currar en la tele te desgasta tanto las neuronas y te fumiga tanto las ilusiones - al menos en este país - que un fin de semana no era tiempo suficiente para recuperarme.

Y en parte era verdad.

Pero pronto me di cuenta de que había otro factor en la ecuación: La cerveza.

Los fines de semana terminaban consistiendo en bares y en cervezas de todas las procedencias y colores. Españolas, holandesas, belgas, irlandesas, rubias, negras... Y aunque la cerveza sea una droga legal, leve y simpática... te aletarga. Y genera una sensación de cansancio y derrotismo similar a la descrita un poco más arriba.

Así que finalmente tomé una decisión: Hasta que terminase ese maldito guión, las cervezas no serían el ruido de fondo de mi escritura, sino un incentivo, un premio. Sí, me convertí a mí mismo en un chucho de programa de César Millán. Marcaba cada hito con una cerveza a juego:

"Cuando llegue al primer punto de giro, bajaré al irlandés de al lado a celebrarlo con una pinta Guinnes. Sólo una." Y así lo hacía. Y otra Guinness cuando llegase al "midpoint", y otra cuando terminase el segundo acto. Y una cervezita más pequeña cuando consiguiese solucionar esa secuencia tan delicada y peliaguda. Birra en dosis homeopáticas.

Escribí el guión en dos fines de semana.

Dos fines de semana que llevaba posponiendo porque era más sencillo alimentar el cansancio - físico y anímico - con esos ingredientes que en ocasiones nos hacen ver la vida más fácil, pero que en otras ocasiones nos hacen ver el mundo más difícil.

En resumen: Dormir bien y comer (y beber) bien.

No es tan fácil de asimilar, ¿eh? Vivimos en una sociedad en la que - tal vez condicionados por siglos de tradición judeocristiana - nos encanta regodearnos en lo mal que lo pasamos haciendo nuestro trabajo. Estoy harto de ver a esa gente que presume de estar tan ocupada que sólo duerme cuatro horas al día y que lo único que ha comido en todo el día es un bocadillo de chorizo que les trajo no sé quién.

Yo creo que, salvo en casos muy concretos, el que lleva esa clase de rutina por sistema es porque ALGO HACE MAL. O porque sus superiores hacen algo mal con él.

Sobrevaloramos a los mártires.

Me viene a la cabeza aquel estudio según el cuál España era el país de la Unión Europea en el que trabajábamos más horas, pero era también el país en el que menos rendíamos por hora.

Yo creo que si gestionamos bien nuestras fuerzas, si nos mantenemos centrados, si aprendemos a optimizar nuestros recursos físicos e intelectuales, podremos avanzar en nuestros proyectos mucho más rápido - y teniendo que desandar menos pasos - que esos llorones de las cuatro horas de sueño por día y un solo bocata en el estómago.

¿Y cómo conseguiremos ese buen rendimiento? Pues durmiendo ocho horas por día y comiendo algo mejor que un puto bocadillo. No es lo único, pero es una buena manera de empezar.

Muchos podréis replicarme - y con razón - que es muy difícil organizarse de ese modo cuando para ganarnos la vida tenemos que someternos de lunes a viernes a trabajos con horarios abusivos. Llegamos a casa extenuados, lo queramos o no. Nos cuesta controlar nuestros hábitos alimenticios por culpa de horarios abusivos, etc.

No puedo presumir de tener una solución a eso, pero os voy a proponer un par de cosas:

1- Si créeis lo suficiente en vuestro proyecto y - tras hacer cuentas - veis que os lo podéis permitir, dejad vuestro trabajo (yo lo he hecho). Saltad sin red. E intentad dedicaros en cuerpo y alma a materializar esa idea vuestra, como si de un curro remunerado se tratase.

2- Si no os podéis permitir dejar el trabajo - cosa normal, sobre todo en los tiempos que corren - exprimid los pocos días libras que tengáis. Fines de semana. Vacaciones. Eso implicará renunciar a macro-juergas de viernes y sábados con los amigos. Implicará renunciar a ese viaje que te hubiera gustado hacer con tu pareja. Los colegas te llamarán para que te tomes unas cañas con ellos, justo cuando tú te acabas de sentar ante el ordenador para currar en lo tuyo - siempre llaman en ese preciso instante, os lo aseguro - y vosotros les tendréis que decir que no. Con todo el dolor de vuestro corazón. Estáis ocupados.

Y si no puedes sacrificar todo eso durante unos cuántos fines de semana al año, eso quiere decir que el proyecto que tienes entre manos no te apasiona. Así que mándalo a la mierda, al menos hasta que aprendas a enamorarte de él como es debido. Y busca otro.