miércoles, 17 de septiembre de 2008
LA NUEVA PROMO DE VAYA SEMANITA
Os dejo aquí la promo que hemos hecho para la ocasión:
martes, 16 de septiembre de 2008
MONSTRUOS DIABÓLICOS (o "ya no se fabrican cromos como los de antes")

Os voy a hablar de un blog que me alegra la vida.
Alby, al que desde que estábamos en el colegio le ha correspondio el rol de descubrir las cosas raras y dárnoslas a conocer a los demás, apareció un buen día con esta dirección bajo el brazo:
MONSTRUOS DIABÓLICOS
Se trata de una colección de cromos de los años ochenta que, gracias a la labor de Rafa Toro, han trascendido al cyberespacio.
Una colección que los más insensibles tacharán de cutre. Una producción editorial que, lejos de conformarse con ser de serie Z, se dedica a copiar a una colección de serie Z anterior.
Yo... ¿qué queréis que os diga? Estoy enamorado de la exquisita desfachatez de esta serie de cromos; del delicioso cafrerío, de la originalidad ingenua que destila. Si uno atiende a la tosca expresividad de los dibujos y a lo estrambótico de los conceptos... se produce la magia. De alguna manera, uno vuelve a ser niño.
Es lo que tienen los monstruos cuando están bien contados.
A veces, cuando tengo un rato libre en el trabajo, entro en Monstruos Diabólicos, y me retuerzo de risa o de emoción, junto con mi compañero Aitor Enériz que, para más inri, conserva aún en su casa la colección original de la que (al parecer) "monstruos diabólicos" es una entrañable copia.
Y para terminar, os dejo con una selección de algunos de mis monstruos diabólicos favoritos:
- LA ESTRANGULADA

Me parece adorable que alguna mente pensante de los años ochenta dedujese que una de las maneras más efectivas de aterrorizar a un crío era enseñar a una mujer estrangulada por una serpiente. La desdichada víctima de este cromo me ha recordado siempre a la actriz Anne Bancroft.
- EL PAYASO DIABÓLICO

Porque no hay nada más encantador y terrorífico que un payaso con dientes afilados, ojos cosidos y un gorrito de chino mandarín. Si a todo eso le añades unas pinceladitas de sangre, ya tenemos una imagen perfecta que conjurar cada vez que apaguemos la luz.
- EL HALIENÍGENA

¡Sí! Tal y como lo véis. ¡¡¡Con "H"!!! Pero la falta "h"ortográfica es lo de menos. Observad los bigotes de pez de río, la cuidadosa asimetría de su cara, la brutal simplicidad de los trazos...
- EL PIRATA MACABRO

¿A quién se le ocurre presentar como monstruo a un pirata churretoso con los dientes afilados cual palillos de ídem? Esas cosas sólo pasaban en los años ochenta, y por eso los echo de menos.
- El HIPNOTIZADOR

¡¡Qué deliciosamente cafre, joder!!! Convertir la hipnosis en algo demoníaco... Presentar como arma mortífera ese ojo inyectado en sangre, muy en la línea del "corazón delator" de Alan Poe.
- EL EXTRATERRESTRE

¿No es para adoptar a los autores de estos cromos? ¡Qué cándida inocencia disfrazada de caradura, y viceversa! La fórmula para crear algo distinto es muy sencilla: Coger a E.T, añadirle orejas, y maquillarlo como una puta barata. ¿No os lo imagináis haciendo la esquina en un callejón de Whitechappel, con un bolsito hortera de lentejuelas doradas?
- MONSTRUO DEL PANTANO

Éste es uno de los cromos que más retortijones de risa nos provocan a Aitor y a mí. Lo realmente gracioso de esta criatura es su expresión de hastío. Resulta evidente que esta es la foto que le hicieron para el DNI. Por eso el monstruo del pantano luce esa cara de estar hasta los cojones de que la señora de la tienda de fotos le diga: "Sonría, por favor, que está muy serio..."
También son míticas esas branquias con forma de casco samurai.
- EL AGUSANADO

Un tipo taladrado por una horda de gusanos. Hoy día, aunque encierres a treinta creativos en una sala durante treinta horas, no lograrás encontrar un concepto tan acojonantemente bueno.
- ESPECTRO ARDIENTE

Este sólo lo resalto porque me recuerda a Tim Curry.
- DUENDE ESPACIAL

Rezuma patetismo. Uno se imagina que de cuello para abajo va vestido con un esquijama maloliente, sus bigotes parecen zurullos de mierda, y si tuviese que encarnarlo algún actor, se lo ofrecerían a Steve Buscemi o a William H. Macy. O puede que incluso a José Luis López Vázquez.
- LA CORRUPTA

Me encanta el dibujo. Y me encanta que ésta sea la imagen de "corrupta" que tienen los creadores de esta joya.
- ROBOT GALÁCTICO

No voy a malgastar palabras...
- LA APARECIDA

¿Es, o no es Terele Pávez?
- POLICÍA ASESINO

Otro de nuestros favoritos en Vaya Semanita. Si ya la Policía aterroriza "per se", un sabueso inglés posando ante el Big Ben con mirada aviesa es poco menos que inquietante.
- LOCO DEL DESIERTO

Es tan lindo que se lo intentaría encasquetar a mis mejores amigas. Es lo que ellas hacen con nosotros cuando tienen una amiga similar a esto.
- UNICORNIO DE MARTE

Otro que tiene pinta de vestir con esquijama. Unicornio de Marte. Me cago en la puta... ¿¡A quién cojones se le ocurre!? Es genial. Y ahora sólo somos capaces de hacer películas sobre post-guerras, prostitutas y desempleados...
- EL VEGETAL

Ya nunca volveré a comerme una ensalada sin miedo a que sea ella quien me devore a mí.
- SELENITA

Esto sí que es un diseño de personajes. No hay nada que acojone más que una expresión de agónica tristeza.
- GATO UNICORNIO

Lo que más me acojona de este cromo es que... era el primero de la colección...
¡¡Y hay muchos más que merecen la pena!! ¡¡¡¡Si queréis conocer a los demás, ya estáis entrando en monstruos diabólicos!!!!
lunes, 15 de septiembre de 2008
ASCENSO A COSTA DE MALVENDER EL ALMA
domingo, 14 de septiembre de 2008
SALTO DE PÁGINA

Me gustan los libros de Paul Auster.
Entre ellos, hay uno cuyo título siempre ha llamado poderosamente mi atención:
El palacio de la luna.
A pesar de ello, esa novela y yo nos hemos dedicado a darnos esquinazo mutuamente.
La primera vez que quise leerlo, cedí a las recomendaciones de no recuerdo quién, y elegí Leviatán en lugar del palacio lunar. No me arrepiento. Leviatán fue una manera preciosa de asomarme al mundo de Auster.
Años después, una amiga a la que aprecio mucho, me recomendó encarecidamente El palacio de la luna, y me lo prestó. Tampoco resultó ser el momento adecuado. Yo estaba en cama. Enfermo. Mis treinta y nueve grados de fiebre y yo no teníamos demasiadas fuerzas para leer. Por si fuera poco, a esas alturas ya había leído otros cuatro libros de Auster, y sólo me bastó un primer vistazo a las primeras treinta páginas del libro para concluir que, aunque la novela tenía una calidad tremenda, me recordaba en exceso al resto de las cosas que había leído de su autor. No conseguía sorprenderme. Por esa razón, decidí que lo mejor era cerrar el libro, y retomarlo en otra ocasión, cuando hubiese pasado algo de tiempo, y no tuviese el "universo Auster" tan fresco.
Pasaron otros dos o tres años, y llegamos al momento presente. Hace un par de días, tras recibir otra recomendación, me compré El palacio de la luna, y empecé a leerlo de nuevo.
Ha sido un placer volver a disfrutar de la prosa dinámica, directa y sencilla (que no simple) del viejo Paul. Volver a sumergirme en sus personajes tan bien construídos, y en esa maquinaria de casualidades aparentes, de anécdotas cargadas de intención, de engranajes de plástico que giran triturando magia, haciendo funcionar esa imitación barata del Destino, que los escépticos conocen como azar.
Esta tarde, El palacio de la luna y yo estábamos en un parque, haciéndonos compañía mutuamente. Cuando terminé una página y empecé la siguiente, pensé que Paul se había vuelto loco, de repente. Volví a releer. La narración seguía sin tener sentido. Tras superar los dos primeros segundos de estupefacción, comprobé los números de página, y me di cuenta de que en ese punto, mi ejemplar de la novela saltaba de la página 32 a la 67.
Revisé todos los números de todas las páginas, con la esperanza de que las páginas 33 a 66 estuviesen más adelantes, desordenadas... tal vez a la vuelta de la esquina de la página 80, o de la 117. Pero no era una cuestión de orden. Simplemente, no estaban. El palacio de la luna había llegado a mí con treinta y cinco páginas de menos.
Sin lamentarme demasiado por el placer perdido, dejé aquel libro mutilado en el banco del parque, por si algún anónimo transeunte decidía encontrarlo, y permitir que aquellas primeras treinta y dos páginas le cambiasen la vida. Un libro rojo sobre madera blanca.
Es una de las maneras más "auster" que se me ocurren para abandonar un libro.
SEIS MANERAS DE ESCAPAR DE UN CINE
Pero todos somos humanos, y en ciertas ocasiones (seis en total) he demostrado cuán vulnerables y quebradizos son esos principios míos.
Así pues, citaré a continuación esas únicas seis ocasiones en que recuerdo haberme fugado de la sala. Evidentemente, me dispongo a relatar las circunstancias que acompañaron a cada título, con la esperanza de que algún alma caritativa deduzque que en algunos de los casos, dichas circunstancias eran atenuantes.
Empecemos con esta breve lista, que llega encabezada por una peli que ninguno de vosotros esperaba:
1- INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA
Si tenéis un alma dentro del cuerpo, supongo que os estaréis preguntando: ¿Quién en su sano juicio se saldría del cine con Indy?
No salí de aquel cine voluntariamente. ¡Me estaba encantando la película! En aquel entonces yo era un niño de diez años, y todo el mundo sabe que un niño de diez años que nos disfrute con la Última cruzada debería ser fusilado.
Fui a ver la película con mi hermana y mi amigo Armiche. Pocas veces me lo he pasado tan bien en una sala de cine. Lo que no sabíamos mientras veíamos la peli, era que un triste malentendido se estaba fraguando en el mundo real, al otro lado de la puerta del cine Marga. Mi hermana y yo creíamos que nuestros padres tenían claro que íbamos a aquella sesión tardía, y que les parecía bien. Pero no era así. Mientras nosotros buscábamos el grial, mi padre, preocupado por el ignorado paradero de sus niños, hacía averiguaciones detectivescas. Finalmente, nos encontró. Entro en la oscura sala, nos agarró de los brazos y nos extirpó del cine. Estuvimos castigados durante no sé cuánto tiempo, pero a pesar de ello, sigue siendo una de las sesiones de cine más bonitas que recuerdo.
Afortunadamente para el sentido de mi vida, mi padre no llegó hasta nosotros hasta el final de la función, y sólo nos perdimos un minuto de metraje. Mi hermana y yo fuimos exhiliados en el justo momento en que los protagonistas se alejan cabalgando hacia el desierto, mientras Marcus Brody grita: "¡Seguidme, conozco el camino!"
2- AQUÍ LLEGA CONDEMOR, EL PECADOR DE LA PRADERA

Aquí la pregunta que más os interesa no es por qué me salí, sino por qué entré.
La explicación es divertida. Otra aventura protagonizada por mi hermana y un servidor.
En realidad, nuestra intención era ir a ver El sustituto, esa peli en la que Tom Berenguer se disfraza de profesor para liarse a tiros en un instituto.
El primer error fue consultar la cartelera en un periódico, sin caer en la cuenta de que el periódico en cuestión era del día anterior.
El segundo error fue llegar con el tiempo pegado al trasero, atravesando la ciudad de Granada a contrarreloj, en una tarde de lluvia. Llegamos cinco minutos tarde, el agua y la lluvia nos cegaban, y no nos dimos cuenta de que el cine en cuestión ya no estaba decorado con carteles de El sustituto, sino con algo más terrible. Compramos las entradas a toda prisa, y entramos en la oscuridad de la sala sin mirar a nuestro alrededor. Fue como en ésas películas de terror en las que los protagonistas se dirigen hacia la vieja casa de la colina, sin reparar en el cartel semioculto de: "Peligro. Experimentos radiactivos con psicópatas".
Mi hermana fue la primera en alarmarse cuando se dio de bruces con la imagen de la pantalla, y en ella no estaba Tom Berenger, sino el inimitable Chiquito de la calzada. Yo la tranquilicé en un alarde de ingenua autosuficiencia, diciéndole: "Tranquila. Es un trailer". Pero pasaron los segundos, y los segundos se convirtieron en minutos, y finalmente, tuve que rectificar: "Ana, creo que esto no es un trailer".
El chaval en que consistía yo por aquel entonces no había desarrollado aún su sentido del humor hasta el punto de saber disfrutar de Chiquito como Dios manda. Recuerdo que me reí dos veces, pero no recuerdo en qué momentos.
Lo que nos salvó durante más de una hora, fue el hecho de que aquélla no era una sala de cine normal y corriente. Era un local que funcionaba como cine por las tardes y que, al caer la noche, se transformaba en discoteca. Las pelis no se veían sentados en butacas, sino desde los sillones y sofás que, distribuídos por todas partes, constituían la geografía de la discoteca.
Nuestro único entretenimiento, nuestro consuelo, nuestra válvula de escape... fue ir probando todos y cada uno de los sillones y sofás de aquel antro. Veíamos un trozo de la peli sentados, otro trozo tumbados, otro pedazo bocabajo...
Aguantamos la proyección casi entera. Cuando la cosa estaba ya cerca del final, no recuerdo si fui yo o si fue mi hermana quien dijo: "Si vuelven a cantar, nos salimos". Lo dijese quien lo dijese, el otro asintió sin replicar... Y justo entonces, se pusieron a cantar, los hijos de la gran puta.
Años después, pude ver El sustituto en la tele. Me gustó mucho más que Mentes peligrosas.
3- GUARDIANES DE LA NOCHE

La fui a ver con Jaime y con Yoana.
Tenía muchísimas ganas de ver esa película. El trailer me flipó. Y allí estábamos, en la fila nosécuántos de Kinépolis, destilando impaciencia.
Las luces se apagaron, la peli empezó... y... no era lo que habíamos esperado de ella.
Por más que me enforzaba, no conseguía entrar en la película. A veces, los rusos tienen un problema: Son demasiado intensos durante el 100% de la narración. Este parecía uno de esos casos. Planos confusos cuando yo, como espectador, demandaba claridad. Planos frenéticos, incluso mareantes, en lugares donde ese frenetismo no parecía justificado. Personajes que no lograban provocarme la más mínima empatía. Ambiente sórdido, desagradable. Si alguna vez he tenido la sensación de que una película "olía" mal, aquélla fue la vez. Encontraba en la peli demasiadas distracciones aparentemente arbitrarias que me impedían seguir el hilo de la trama.
A pesar de todo, creo que si hubiese ido a verla solo me habría quedado hasta el final. Pero mis dos acompañantes lo estaban pasando incluso peor que yo, y a los treinta o cuarenta minutos de película estábamos fuera.
Y creo que esa noche terminamos borrachos.
Tal vez un día de estos le de otra oportunidad a Guardianes de la noche. No espero que me guste demasiado, pero después de Wanted, creo que se lo debo al bueno de Timur.
4- EL CAMINO DE LOS INGLESES

Dios sabe que le tengo mucho cariño a Antoñito, que le admiro y le respeto. Por saber, sabe incluso lo mucho que me gustó la anterior película de Bandera (Locos en Alabama).
Pero cuando uno apuesta por determinados enfoques líricos, y se desvía de la narración clásica, entonces hablamos de poesía... y en poesía todo se reduce a una cosa: O conectas, o no conectas.
Y en aquella ocasión, no conecté.
La peli está bastante bien realizada, la fotografía es impresionanate, y los actores estaban muy bien, destacando al inmenso Raúl Arévalo y al entrañable Lucio Romero, al que no puedo evitar contemplar con cariño, tras haber coincidido con él en dos cortometrajes.
Pero era una de esas pelis que comentaba antes; las que exigen la conexión lírica. No me interpretéis mal. No soy contrario a ese tipo de pelis. Algunas incluso conectan conmigo de manera brutal (In the mood for love, Baraka, Carretera perdida, La fuente...)
No obstante, en otras ocasiones he aguantado hasta el final en pelis con las que no sólo es que no conectase, sino que me parecían más peñazo todavía. ¿Por qué me largué de esta?
Pues en primer lugar, porque también en esta ocasión fui a verla con Jaime, y alimentamos nuestras impaciencias mutuamente. Supongo que Jaime es una mala influencia para mí en esto de fugarnos de los cines.
Y en segundo lugar... tenéis que entenderme... esa tarde, yo había vuelto a ver Parque Jurásico, que es posiblemente, y aunque muchos opinéis lo contrario, la mejor película de dinosaurios de la historia. Y cuando a uno le dejan cuerpo de peli de dinosaurios... no es un buen momento para encerrarse en una sala a ver El camino de los ingleses.
De un modo u otro, me alegro de haber pagado mi entrada, y así seguir financiando el cine de Antonio Banderas.
5- LA MOMIA 3

Llegamos al caso más reciente de todos. Sucedió hace un par de semanas.
Era domingo. Yo ya estaba aquí, en Donosti, y no tenía casa todavía. Me habían colocado de manera provisional en un piso, pero justo ese domingo tenía que hacer una vez más las maletas para abandonarlo, e ir de cabeza a la pensión/purgatorio en la que pasaría la semana siguiente.
Mi vida, pues, era algo así como un triste y desolado bar de carretera, y me escapé a ver La momia 3, a ver si un chute de intrascendencia y ligereza me hacía olvidar durante un par de horas eso de sentirme en medio de ningún lugar.
En mi opinión, la peli no era buena, pero tampoco era especialmente mala. En otras circunstancias, me la habría tragado de cabo a rabo sin quejarme demasiado. A pesar de lo plano de la fotografía, a pesar de que Maria Bello no conseguía ser Rachel Weisz por mucho que se esmerase. A pesar de que los intentos de chiste se reducían a eso: A meros intentos.
A pesar de todo ello, ya os digo que la peli no carecía de alicientes. Algunos de los decorados estaban bastante currados. Y había magia china, y rituales cinos, y persecuciones por China, con tiros y explosiones chinas.
Pero en lugar de olvidarme de mis problemas, la película conseguía que los tuviese allí, más presentes todavía. Mientras Brendan Fraser saltaba de un lado a otro de la pantalla, yo sólo pensaba en que todavía tenía que llegar hasta el barrio de extrarradio en el que estaba mi piso, y hacer la cena, y preparar las maletas para ser exiliado al día siguiente... y el día siguiente consistía en madrugar, e ir al trabajo con toda mi vida empaquetada en cinco bultos, y mudarme hacia un destino incierto.
Todos esos problemillas me impedían centrarme en la película, y a los cuarenta y pico minutos de proyección, decidí que no estaban las cosas para aguardar sentado en una habitación oscura a que mi vida hiciese conmigo lo que le diese la gana. No fue sólo una cuestión de sali de allí noventa minutos antes para acostarme más temprano. Fue también un acto simbólico de rebeldía. Por una vez en aquella maldita semana, me negué a adoptar una actitud pasiva, y decidí largarme del sitio donde se supone que me querían los señores invisibles que mueven los hilos y nos insertan microchips en la cabeza para acceder a nuestros pensamientos, e introducen gremlins pequeñitos en los relojes.
6- GRITOS EN EL PASILLO

De ésta me he salido muchas veces, y creo que no necesito explicar por qué.
viernes, 12 de septiembre de 2008
¡WANTED!

Si hubiese sabido que Wanted estaba dirigida por Timur Bekmambetov, probablemente no habría ido a verla al cine. Timur y yo empezamos con mal pie hace unos años, cuando pagué por ver aquel delirio suyo Guardianes de la noche, y decidí abandonar la sala a los treinta minutos de proyección.
Gracias a Dios, procuro ir a ver las pelis lo más desinformado posible, y conseguí llegar a Wanted lo bastante virgen para que el nombre de su autor no me engendrase prejuicios dañinos. Ni siquiera sabía nada sobre el comic en que se basa la historia.
Menos mal que ha sido así, porque me ha ENCANTADO Wanted. De hecho, me ha alegrado la semana, y posiblemente el mes, y el año entero.
No es ni mucho menos una peli perfecta. De hecho, le encuentro algunos fallos que incluso me provocan cierta rabia, porque dan a entender que cuidando un poco más un par de aspectos, pasaría de ser una peli guay a ser una puta obra maestra.
Pero creo que es una de las mejores pelis post-furor-Matrix (sí... ya sé que aún me falta por ver Equilibrium).

Lo que más valoro de esta peli es la manera en que me ha desconcertado, ofreciéndome mucho más de lo que esperaba de ella. Entendeme... yo me conformaba con ver una peli cafre, con gente que dispara las balas con efecto, pega saltos imposibles y consigue que los coches den volteretas ninja. Y la peli es todo eso, pero es mucho más.
Las mismas cosas que posiblemente harán que muchos crucifiquen a esta joya, son las que hacen que yo la disfrute aún más. En algunos momento, la peli me ha sorprendido con un gamberrismo y una ligereza muy del cine juvenil de los ochenta. En otros momentos, sin embargo, la peli se mete en berenjenales bastante más serios, alcanzando cotas de violencia, incorrección política, planteamientos morales incómodos...
Uno espera encontrarse con una peli comercial más o menos al uso, y sin embargo se topa con un delicioso engendro cuyo tono parece una mezcla entre Matrix, El Chip Prodigioso, Terminator 2 y El club de la lucha.
No estoy diciendo que el guión sea Shakespeare, ni que la realización sea Spielberg. Pero tanto guión como realización tienen momentazos que salpican el metraje aquí y allá, haciendo que lo que podría haber sido una peli mediocre se convierta en algo especialmente espectacular, significativo, incluso relevante.

¿Qué detalles, en mi opinión, habrían proporcionado la guinda del pastel? Pues quizá eliminar algunas redundancias de diálogo y de localizaciones, que hacen que el ritmo de la peli sea un pelín plomizo (aunque sin llegar a aburrir), haber buscado una fotografía con mas riqueza de matices y, por último, tengo también la sensación de que la dirección de actores desaprovecha muchas oportunidades, tanto en lo que respecta al potencial de los actores, como en lo que respecta al propio potencial de la historia y los conflictos que sugiere.
A pesar de ello, me parece una peli pa quitarse el sombrero. Una peli que exige complicidad, y algo parecido al sentido del humor, y conexión con las no-leyes del sinsentido palomitero, e indulgencia a la hora de obviar ciertas licencias y diálogos.
Una película, en definitiva, para gente abierta de mente que tenga, como mínimo, la suficiente inteligencia para no importarle que alguien insulte a su inteligencia de vez en cuando.

El protagonista, James McAvoy, está tremendo. Algo así como una mezcla entre el Edward Norton del club de la lucha, el Peter Parker de Spiderman y el John Connor de Terminator 2. (Mc Avoy siempre me ha recordado a Edward Norton, desde que le vi en Narnia), Morgan Freeman... pues últimamente tengo un problema con él, y es que no veo personajes. Veo a Morgan Freeman... Y Angelina Jolie nunca ha sido mi tipo, pero reconozco que me gustan sus labios, aunque al mismo tiempo me desagradan, porque hasta yo me doy cuenta de que son operados...

En breve pretengo colgar por aquí algo sobre las pelis de las que me he salido del cine a lo largo de mi vida. No son muchas, porque uno también tiene sus principios, o intenta tenerlos...
jueves, 11 de septiembre de 2008
EL QUE NO SE ARRODILLA
Y cierto día, la nación se zambulló en el caos, y el caos era un concierto de hambre y duda. Así estaba el país cuando el Tirano acaparó el poder. Los ciudadanos le dedicaron oídos sedientos de respuestas, quisieron confiar en sus palabras, y le entregaron su confianza, corazones apenas remendados, sus vestigios de esperanza ciega.
La policía obedeció sin rechistar. El Tirano despidió a su gabinete. Acto seguido, se levantó, y abrió un armario cuya existencia nadie conocía. Se desprendió del uniforme, se puso el abrigo de piel negro, y la máscara de lobo. Abrió la ventana, y galopó hacia el colegio, saltando de azotea en azotea, y de cornisa en cornisa. Llegaría al lugar minutos antes que los polis, y defendería a aquellos pobres profesores hasta el último aliento. Destrozaría a una docena de agentes, si era necesario. Y entonces tres personas podrían seguir intentando que los críos crecieran pensando en libertad. Era lo que la madre del Tirano habría deseado.
