Actualizo únicamente para que encontréis algo nuevo los que aún seguís pasando por aquí.
¿Por qué tengo esto tan muerto? Pues no lo sé. Creo que tengo el cajón de las palabras en un altillo del armario y me da pereza estirar la mano.
Mi vida la preside últimamente una cómoda rutina. Tan cómoda que me aletarga y me deja sin ánimos para hacer cosas de provecho. Incluso iniciativas como ir a cortarme el pelo (ayer) o ir a comprar el té (anteayer) me dan esas pereza que normalmente asociamos al trámite funcionarial, o a la visita al médico.
Tengo muy pocas cosas que contar, y el 99% de esas pocas carece de interés para el lector de un blog.
Llevo unos días queriendo hablar de 2012. Sigo indignado por cómo han desaprovechado en el guión de esa peli los auténticos filones. Aquí van unos consejos para la próxima peli, Emmerich:
1- Si en tu historia hay terremotos que abren grietas en la tierra, de esas grietas tienen que salir dinosaurios subterráneos que llevaban millones de años viviendo bajo la corteza terrestre, ahí, en plan bichos abisales.
2- Si un tsunami vuelca un trasatlántico, es lógico pensar que las corrientes de convección que han provocado los maremotos también han despertado a los kraken de sus siestas y los han hecho subir a la superficie. ¿Qué te costaba meter un tentaculito asomando entre las olas gigantes para destrozar el barco?
3- Si tienes una secuencia en la que los protas descienden por el Himalaya en un cochazo cual si de un trineo se tratase, recuerda esa palabra: HI-MA-LA-YA. ¡Es obvio que ese coche tendría que esquivar yetis asesinos! ¡Joder, Roland! ¿¡Es que hay que explicártelo siempre todo!?
Queremos más monstruos y menos personajes diciendo "te quiero". Más cangrejo gigantes y menos post-clímax innecesarios de treinta minutos.
Pero a pesar de lo que pueda parecer, disfruté como un enano con 2012. Y lo mejor de la peli (como ya me habían advertido) es el powerpoint con el que Woody Harrelson intenta explicarnos el guión.
Y poco más. "Video killed the radio star", "el D.J mató a la estrella del pop" y Facebook mató al usuario del blog. Desde que la gente cuenta su vida en tres palabras actualizando su estado del facebook, los blogs empiezan a entrar en decadencia. Ahora el blog es ese enorme dinosaurio, lento y torpe, incapaz de competir con esos bichejos breves, dinámicos... que se meten por resquicios en los que el blog no cabe.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
jueves, 12 de noviembre de 2009
FITOTERAPIA EN SABINA ETXEA
En Vaya Semanita contamos con el talento de Humberto Gutiérrez.
Humberto, además de guionizar el plató del programa, es probablemente el mejor imitador de toda Euskadi.
Cada vez que nos viene un invitado a Vaya Semanita, nuestras artistas de maquillaje caracterizan a Humberto, haciéndolo pasar por algún pesonaje famoso relacionado con el invitado en cuestión. Y cuando combinas esa labor de maquillaje con el camaleonismo del propio Humberto, el resultado es siempre acojonante.
Cierto día nos vino de invitada Alexandra Jiménez, y Humberto interaccionó con ella disfrazado de Pedro Almodóvar. Los que me conocéis sabéis hasta qué punto soy fan incondicional de Alexandra. Humberto también lo sabía, así que pocos días después me regaló una foto de Alexandra Jiménez posando junto al propio Humberto/Almodóvar.
Me entusiasmó esa foto, y todavía la conservo junto a mi ordenador, en el trabajo. Cada vez que escribo los guiones, lo hago contemplando las caras de Alexandra y de Humberto/Pedro.
Y el otro día vino a Vaya Semanita otro invitado al que adoro: Fito Cabrales, de Fito y Fitipaldis.
Fito estuvo encantador y fue un pedazo de invitado. Pero vayamos al grano:
Cuando me enteré de que estaban pensando que Humberto interaccionase con Fito haciéndose pasar por el gran Joaquín Sabina, le dije en plan de broma (a Humberto) que en ese caso exigía una segunda foto de Humberto/Sabina junto a Fito.
Y yo pensé que ambos nos lo habíamos tomado a broma, y que la cosa caería en saco roto. Pero ayer llegué a la oficina y encontré junto a mi ordenador... esta foto:

¡Gracias, Humberto!
Humberto, además de guionizar el plató del programa, es probablemente el mejor imitador de toda Euskadi.
Cada vez que nos viene un invitado a Vaya Semanita, nuestras artistas de maquillaje caracterizan a Humberto, haciéndolo pasar por algún pesonaje famoso relacionado con el invitado en cuestión. Y cuando combinas esa labor de maquillaje con el camaleonismo del propio Humberto, el resultado es siempre acojonante.
Cierto día nos vino de invitada Alexandra Jiménez, y Humberto interaccionó con ella disfrazado de Pedro Almodóvar. Los que me conocéis sabéis hasta qué punto soy fan incondicional de Alexandra. Humberto también lo sabía, así que pocos días después me regaló una foto de Alexandra Jiménez posando junto al propio Humberto/Almodóvar.
Me entusiasmó esa foto, y todavía la conservo junto a mi ordenador, en el trabajo. Cada vez que escribo los guiones, lo hago contemplando las caras de Alexandra y de Humberto/Pedro.
Y el otro día vino a Vaya Semanita otro invitado al que adoro: Fito Cabrales, de Fito y Fitipaldis.
Fito estuvo encantador y fue un pedazo de invitado. Pero vayamos al grano:
Cuando me enteré de que estaban pensando que Humberto interaccionase con Fito haciéndose pasar por el gran Joaquín Sabina, le dije en plan de broma (a Humberto) que en ese caso exigía una segunda foto de Humberto/Sabina junto a Fito.
Y yo pensé que ambos nos lo habíamos tomado a broma, y que la cosa caería en saco roto. Pero ayer llegué a la oficina y encontré junto a mi ordenador... esta foto:

¡Gracias, Humberto!
miércoles, 11 de noviembre de 2009
SON TIEMPOS OSCUROS PARA EL MUNDO DEL GUIÓN
La situación de los guionistas en España está siendo puesta en tela de juicio últimamente. En los últimos días me han llegado mensajes de ALMA sobre el tema, y he leído opiniones en blogs como el del Guionista Hastiado, Chico Santamano o Un tipo Dinámico.
Todos ellos diciendo verdades como templos y haciéndonos entender hasta qué punto es desolador el panorama.
El mundo del guión está en crisis, y yo llevo dándome cuenta de ello desde hace algunos años. "Ser guionista" está dejando de tener el significado de antaño.
Y es que los asuntos más graves, los que más deberían preocuparnos, no los está mencionando nadie. Quizá porque se trata de cosas que no interesa que se sepan.
Pero yo no me pienso callar: De un tiempo a esta parte, me he encontrado con las siguientes cosas en la profesión; cosas que demuestran hasta qué punto los guionistas estamos perdiendo nuestra esencia y nuestro rumbo.
- He conocido guionistas que tienen carnet de conducir. (y algunos de ellos, lejos de avergonzarse, incluso tienen coche, y lo usan)
- He conocido guionistas que cuando posan el codo en la barra de un bar, no piden una caña, sino... ¡una coca cola! (a veces, incluso una coca cola light) ¡Seamos serios, señores! La única excusa que tiene un guionista para no pedir cerveza, es pasarse directamente al whisky con hielo, al más puro estilo Madmen o Barton Finks.
- He conocido guionistas que... (¿me atreveré a decirlo?) ... no tienen blog! Algo muy chungo debe estar pasando si hemos llegado hasta ese extremo. Y también (tiemblen al leerlo) existen guionistas que sí tienen blog... ¡pero sin texto negro sobre fondo blanco! (señores aspirantes a guionista: si quieren que su blog de guionismo sea serio y genuino, no olviden esa regla sagrada. Texto negro, fondo blanco. Cualquier otra cosa implica ser un fantoche y un farsante, como yo)
- He conocido a guionistas que en sus ratos libres van al gimnasio o hacen cosas de provecho en general, en lugar de perder el tiempo escribiendo ese guión de corto que nunca llegará a ningún sitio, o ese guión de largometraje que nunca terminarán, o esa novela que nadie leerá.
Damas y caballeros, algo muy peligroso está ocurriendo con las nuevas generaciones de guionistas. Amenazan con convertirse en personas útiles más allá de su curro de mierda, en seres socialmente funcionales...
¿Qué será lo próximo? ¿Reconocer que Los Soprano es un tostón que se mola demasiado a sí mismo?
Todos ellos diciendo verdades como templos y haciéndonos entender hasta qué punto es desolador el panorama.
El mundo del guión está en crisis, y yo llevo dándome cuenta de ello desde hace algunos años. "Ser guionista" está dejando de tener el significado de antaño.
Y es que los asuntos más graves, los que más deberían preocuparnos, no los está mencionando nadie. Quizá porque se trata de cosas que no interesa que se sepan.
Pero yo no me pienso callar: De un tiempo a esta parte, me he encontrado con las siguientes cosas en la profesión; cosas que demuestran hasta qué punto los guionistas estamos perdiendo nuestra esencia y nuestro rumbo.
- He conocido guionistas que tienen carnet de conducir. (y algunos de ellos, lejos de avergonzarse, incluso tienen coche, y lo usan)
- He conocido guionistas que cuando posan el codo en la barra de un bar, no piden una caña, sino... ¡una coca cola! (a veces, incluso una coca cola light) ¡Seamos serios, señores! La única excusa que tiene un guionista para no pedir cerveza, es pasarse directamente al whisky con hielo, al más puro estilo Madmen o Barton Finks.
- He conocido guionistas que... (¿me atreveré a decirlo?) ... no tienen blog! Algo muy chungo debe estar pasando si hemos llegado hasta ese extremo. Y también (tiemblen al leerlo) existen guionistas que sí tienen blog... ¡pero sin texto negro sobre fondo blanco! (señores aspirantes a guionista: si quieren que su blog de guionismo sea serio y genuino, no olviden esa regla sagrada. Texto negro, fondo blanco. Cualquier otra cosa implica ser un fantoche y un farsante, como yo)
- He conocido a guionistas que en sus ratos libres van al gimnasio o hacen cosas de provecho en general, en lugar de perder el tiempo escribiendo ese guión de corto que nunca llegará a ningún sitio, o ese guión de largometraje que nunca terminarán, o esa novela que nadie leerá.
Damas y caballeros, algo muy peligroso está ocurriendo con las nuevas generaciones de guionistas. Amenazan con convertirse en personas útiles más allá de su curro de mierda, en seres socialmente funcionales...
¿Qué será lo próximo? ¿Reconocer que Los Soprano es un tostón que se mola demasiado a sí mismo?
martes, 10 de noviembre de 2009
Y MIS ZAPATOS EXPRIMIERON MAGIA
domingo, 8 de noviembre de 2009
lunes, 2 de noviembre de 2009
HA TERMINADO... ¡¡HA TERMINADO!! ¡¡¡HA TERMINADO!!!

Las primeras veces son especiales.
La primera vez que escribes una novela, la primera vez que escribes un largo, la primera vez que besas a una chica, la primera vez que te la follas, la primera vez que te pagan por trabajar en lo que te gusta, la primera vez que te lees El señor de los anillos...
Y anoche tuve otra de esas primeras veces:
La primera vez que veo un largometraje escrito por mí y dirigido por otra persona.
Ha sido el caso de MÍ. Ese thriller raruno que escribí para César del Álamo hace ya dos años. Dos años en que yo me he dedicado a otras cosas mientras César y un equipo reducido pero maravilloso ha cogido las páginas del guión en cuestión y las ha convertido en... ¡en una película!
Cuando César me dejó la copia de la peli sentí un poco de miedo. ¿Y si no me gustaba el resultado final? ¿Cómo se lo iba a decir a César y al resto del equipo que se ha dejado la piel en esta Quijotada?
Pero al ponerme a ver "MÍ" no sólo sentí alivio por encontrarme con una buena peli, sino que... ¡Disfruté como un enano!
No puedo decir que "MÍ" sea perfecta. Un largo rodado en diez días y sin un duro no puede (ni debe) ser perfecto.
No... "MÍ" no es perfecta. Es maravillosa. Un pastelito extraño y delicioso cocinado con mucho cariño y mucha sangre.
Creo que César la ha dirigido con un gusto exquisito y demostrando conocer mi propio guión bastante mejor que yo. La trama es compleja, delirante y en algunos momentos, puede que confusa. Creo que los espectadores menos atentos se perderán en ese laberinto de giros y saltos temporales, pero incluso ellos quedarán hipnotizados por el ambientes y la estética de la película (cuidadísimo trabajo de Raúl López Serrano, haciendo gala de su exquisito gusto de siempre; magnífica fotografía de Gonzalo Alvarado)
Y Maya... ¡Qué decir de mi querida Maya Reyes! Su trabajo es impresionante. Defiende como una campeona un personaje complicadísimo del que pocas actrices consagradas sabrían salir tan airosas. Lo que hace Maya en esta peli es pura magia. Cuando tiene que dar miedo, da mucho miedo. Cuando tiene que conmover, te deja con un nudo en la garganta. Y también resulta divertidísima cuando cuando la peli, a su retorcida manera, pretende ser "graciosa".
La primera vez que escribes una novela, la primera vez que escribes un largo, la primera vez que besas a una chica, la primera vez que te la follas, la primera vez que te pagan por trabajar en lo que te gusta, la primera vez que te lees El señor de los anillos...
Y anoche tuve otra de esas primeras veces:
La primera vez que veo un largometraje escrito por mí y dirigido por otra persona.
Ha sido el caso de MÍ. Ese thriller raruno que escribí para César del Álamo hace ya dos años. Dos años en que yo me he dedicado a otras cosas mientras César y un equipo reducido pero maravilloso ha cogido las páginas del guión en cuestión y las ha convertido en... ¡en una película!
Cuando César me dejó la copia de la peli sentí un poco de miedo. ¿Y si no me gustaba el resultado final? ¿Cómo se lo iba a decir a César y al resto del equipo que se ha dejado la piel en esta Quijotada?
Pero al ponerme a ver "MÍ" no sólo sentí alivio por encontrarme con una buena peli, sino que... ¡Disfruté como un enano!
No puedo decir que "MÍ" sea perfecta. Un largo rodado en diez días y sin un duro no puede (ni debe) ser perfecto.
No... "MÍ" no es perfecta. Es maravillosa. Un pastelito extraño y delicioso cocinado con mucho cariño y mucha sangre.
Creo que César la ha dirigido con un gusto exquisito y demostrando conocer mi propio guión bastante mejor que yo. La trama es compleja, delirante y en algunos momentos, puede que confusa. Creo que los espectadores menos atentos se perderán en ese laberinto de giros y saltos temporales, pero incluso ellos quedarán hipnotizados por el ambientes y la estética de la película (cuidadísimo trabajo de Raúl López Serrano, haciendo gala de su exquisito gusto de siempre; magnífica fotografía de Gonzalo Alvarado)
Y Maya... ¡Qué decir de mi querida Maya Reyes! Su trabajo es impresionante. Defiende como una campeona un personaje complicadísimo del que pocas actrices consagradas sabrían salir tan airosas. Lo que hace Maya en esta peli es pura magia. Cuando tiene que dar miedo, da mucho miedo. Cuando tiene que conmover, te deja con un nudo en la garganta. Y también resulta divertidísima cuando cuando la peli, a su retorcida manera, pretende ser "graciosa".
¿Y qué decir de la música? El bueno de Andrés de la Torre, una vez más. En esta ocasión acompañado por Matías Nadal. Han compuesto una maravilla de banda sonora, tan loca y arriesgada como el resto de la peli.
Y ahora... a rezar por que esta peli llegue a los públicos adecuados, a los festivales adecuados, a los distribuidores o exhibidores adecuados... Porque me hace ilusión que el público pueda disfrutar de esta peli pequeñita, que empezó con un "hagamos algo sencillo y fácil de rodar, con una sola actriz y sin salir de una única casa" y que el amigo "Jack Stamos" transformó en un proyecto bastante más complejo y bastante más difícil de hacer, a todos los niveles. Un trabajo impresionante de la gente que he citado más arriba y también del resto del equipo, los que se suelen olvidar en las críticas: Sonido, maquillaje, producción, ayudante de dirección, diseño gráfico... En esta peli, más que en ninguna otra, todos ellos se merecen un monumento.
Y ahora... a rezar por que esta peli llegue a los públicos adecuados, a los festivales adecuados, a los distribuidores o exhibidores adecuados... Porque me hace ilusión que el público pueda disfrutar de esta peli pequeñita, que empezó con un "hagamos algo sencillo y fácil de rodar, con una sola actriz y sin salir de una única casa" y que el amigo "Jack Stamos" transformó en un proyecto bastante más complejo y bastante más difícil de hacer, a todos los niveles. Un trabajo impresionante de la gente que he citado más arriba y también del resto del equipo, los que se suelen olvidar en las críticas: Sonido, maquillaje, producción, ayudante de dirección, diseño gráfico... En esta peli, más que en ninguna otra, todos ellos se merecen un monumento.
domingo, 25 de octubre de 2009
UN PAR DE COSAS ACERCA DE LOS CHINOS Y UN PAR DE COSAS SOBRE TERRY GILLIAM
Interrumpo mi (por otra parte) injustificado mutismo para contar un par de anécdotas (por otra parte) intrascendentes sobre esos seres que (por otra parte) son el culmen de la obra de Dios (con el permiso de Batman y de Christina Ricci)
Me refiero, evidentemente, a LOS CHINOS.
Esos seres pequeñitos de ojos almendrados que sólo saben ser, o bien excesivamente amables, o bien excesivamente uraños.
He aquí mis dos hallazgos de la semana en lo que a chinos se refiere:
1- PRENSA "AMARILLA".
Para poder colorear mi dibujosaurios sin manchar la mesa uso (a modo de "salvamanteles") la hoja de periódico en que los chinos de "la tienda de al lado" me envolvieron el cuenco que compré para mojar el pincel. Y dicha hoja tamaño tabloide pertenece a un periódico chino.
Lo de dibujar sobre una hoja repleta de ideogramas orientales es ya de por sí bastante cool y entrañable. Pero es que el otro día me dio por fijarme en las fotos del periódico en cuestión... me dio por leer las partes que no estaban en kanji y...
... me encontré con esto:


¡Fotos de Zapatero y de políticos del PP!
¡Qué putos amos los chinos! ¡Tienen periódicos chinos, escritos en chino, que les informan sobre las noticias de AQUÍ!
2- EL EXTRAÑO CASO DEL ARROZ CHA SAO.
Cuando estoy en Madrid acostumbro a ir a comer con mis amigos al mi restaurante chino favorito: La Buenaventura.
Es uno de esos restaurantes en los que sirven comida china DE VERDAD. No ese sucedáneo que se han inventado para satisfacer al occidental endogámico incapaz de de ir más allá del rollito de primavera y el puto pollo con almendras.
Uno de esos sitios que cumplen la condición si ne qua non para determinar que un restaurante chino es realmente genuino: Que haya más chinos que occidentales comiendo en el. (bueno... eso era antes, en los buenos tiempos, los viejos tiempos, los tiempos del todo o nada. Ahora se está empezando a poner de moda entre los modernitos y entre los otakus que vienen de hacer la ronda por las tiendas de comics de las calles Luna y Estrella para comprarse el último número de Naruto, o el primer número de la puta madre que los parió)
El caso es que uno de nuestros platos favoritos en La Buenaventura es el "arroz Cha Sao".
Se trata de un tipo de arroz delicioso (bueno, según a quién le preguntes... a mi ex le daba grima, porque creía que estaba hecho con sangre) que no figura en la carta del restaurante, o al menos no figura con ese nombre.
Nosotros lo conocíamos porque en cierta ocasión una de las camareras nos lo recomendó como especialidad al margen de la carta. Lo pedimos, nos encantó... y a partir de ese momento se convirtió en un clásico para nosotros. Pero siempre lo pedíamos "de oídas", sin saber siquiera cómo se escribía.
- ¡Arroz Chasao! - decíamos, y la camarera nos entendía a la perfección y nos traía esa maravilla culinaria.
Pero con el tiempo, mi amigo Gonzalo Navas llegó a una escalofriante y bajonera conclusión: Aquella primera vez en que la camarera nos recomendó "arroz Cha Sao", en realidad intentaba decir, en su torpe español... "arroz con cerdo asao".
Y lo peor es que la hipótesis no carecía de lógica. El arroz en cuestión estaba aderezado con trocitos de cerdo asado y de hecho (me duele incluso recordarlo) había un plato en la carta titulado "arroz con cerdo asado".
Adiós a todas nuestras ilusiones. Adiós a esa sensación de estar pidiendo un plato exótico que ni siquiera figuraba en la carta que entregaban a los demás mortales.
Pero el otro día, mi compañera de piso descubrió un restaurante chino muy cerca de nuestra casa, aquí en Donosti. Y trajo a casa un folleto del chino en cuestión, para pedir comida a domicilio. ¡Y cuán grande fueron mi júbilo y mi sorpresa al encontrame con esto!

¿No se han dado cuenta? Retrocedan. Vuelvan a leer el primer renglón de la sección "CERDO". ¡Cerdo estilo chino en forma Cha-Shao! ¡¡Existe!! ¡No era una ilusión! ¡Después de esto, Peter Berlitz podría haber encontrado, al fin, la Atlántida! ¡Después de esto Jimmy Hendricks podría estar realmente vivo en algún lugar de África, compartiendo piso con Elvis y Jim Morrison y Robert Johnson y el recientemente fallecido Luis Aguilé! ¡Después de esto puede que incluso Terry Gilliam pueda terminar algún día su "Hombre que mató a don Quijote"!
Y hablando de Terry Gilliam... ¡Qué peli más fallida! ¡Qué peli más impresionante! ¡Qué peli más caprichosa e incorrecta! ¡Qué peli más mágica y portentosa! ¡Qué ganas de abofetear a Terry Gilliam, y qué ganas de arrodillarse a sus pies y suplicarle más, más, más, más, más!

Terry nunca me decepciona, ni siquiera cuando (como es el caso) me decepciona un poco. Mi conexión con él es a prueba de bombas. Como ya he dicho infinidad de veces, fue ver una peli suya lo que me animó a dedicarme a esta mierda a la que me dedico.
Y otro de los principales alicientes de "El imaginario del Doctor Parnasus" es descubrir a una nueva nínfula llamada Lily Cole. La apunto en mi lista de "chicas con las que me casaré cuando sean adultas" junto a Emily Browning y Emma Watson y (por qué no decirlo) Nerea Camacho.

Muchos veneramos la capacidad de Tim Burton de descubrir chicas adorables, pero lo cierto es que Gilliam, habiendo descubierto a Lily y a (gracias, gracias, gracias) las Uma Thurman y Sarah Polley del barón Munchausen, también se merece un rinconazo en ese podio.
Y para los más frikientos, la peli de Gilliam tiene un aliciente especial. Y no me refiero a la notable imagineria visual de la peli, ni a los conmovedores conceptos narrativos tan de "cuento de hadas contemporaneo", ni a ese tremendo Heath Ledger, ni a ese acojonante cameo de Johnny Depp, ni al éxtasis de ver a Tom Waits haciendo del mismísimo diablo, ni a tener la sensación de estar viendo una mezcla/despropósito de Miedo y asco en las vegas y Las aventuras del barón Munchausen...
Me refiero al hecho de que el profesor Parnasus está doblado por el mítico señor Mediavilla, también conocido entre mis compañeros de trabajo como el locutor épico.
¡Ah! Y que... hay un par de dibujos nuevos en DIBUJOSAURIOS, como casi todos los fines de semana.
Me refiero, evidentemente, a LOS CHINOS.
Esos seres pequeñitos de ojos almendrados que sólo saben ser, o bien excesivamente amables, o bien excesivamente uraños.
He aquí mis dos hallazgos de la semana en lo que a chinos se refiere:
1- PRENSA "AMARILLA".
Para poder colorear mi dibujosaurios sin manchar la mesa uso (a modo de "salvamanteles") la hoja de periódico en que los chinos de "la tienda de al lado" me envolvieron el cuenco que compré para mojar el pincel. Y dicha hoja tamaño tabloide pertenece a un periódico chino.
Lo de dibujar sobre una hoja repleta de ideogramas orientales es ya de por sí bastante cool y entrañable. Pero es que el otro día me dio por fijarme en las fotos del periódico en cuestión... me dio por leer las partes que no estaban en kanji y...
... me encontré con esto:


¡Fotos de Zapatero y de políticos del PP!
¡Qué putos amos los chinos! ¡Tienen periódicos chinos, escritos en chino, que les informan sobre las noticias de AQUÍ!
2- EL EXTRAÑO CASO DEL ARROZ CHA SAO.
Cuando estoy en Madrid acostumbro a ir a comer con mis amigos al mi restaurante chino favorito: La Buenaventura.
Es uno de esos restaurantes en los que sirven comida china DE VERDAD. No ese sucedáneo que se han inventado para satisfacer al occidental endogámico incapaz de de ir más allá del rollito de primavera y el puto pollo con almendras.
Uno de esos sitios que cumplen la condición si ne qua non para determinar que un restaurante chino es realmente genuino: Que haya más chinos que occidentales comiendo en el. (bueno... eso era antes, en los buenos tiempos, los viejos tiempos, los tiempos del todo o nada. Ahora se está empezando a poner de moda entre los modernitos y entre los otakus que vienen de hacer la ronda por las tiendas de comics de las calles Luna y Estrella para comprarse el último número de Naruto, o el primer número de la puta madre que los parió)
El caso es que uno de nuestros platos favoritos en La Buenaventura es el "arroz Cha Sao".
Se trata de un tipo de arroz delicioso (bueno, según a quién le preguntes... a mi ex le daba grima, porque creía que estaba hecho con sangre) que no figura en la carta del restaurante, o al menos no figura con ese nombre.
Nosotros lo conocíamos porque en cierta ocasión una de las camareras nos lo recomendó como especialidad al margen de la carta. Lo pedimos, nos encantó... y a partir de ese momento se convirtió en un clásico para nosotros. Pero siempre lo pedíamos "de oídas", sin saber siquiera cómo se escribía.
- ¡Arroz Chasao! - decíamos, y la camarera nos entendía a la perfección y nos traía esa maravilla culinaria.
Pero con el tiempo, mi amigo Gonzalo Navas llegó a una escalofriante y bajonera conclusión: Aquella primera vez en que la camarera nos recomendó "arroz Cha Sao", en realidad intentaba decir, en su torpe español... "arroz con cerdo asao".
Y lo peor es que la hipótesis no carecía de lógica. El arroz en cuestión estaba aderezado con trocitos de cerdo asado y de hecho (me duele incluso recordarlo) había un plato en la carta titulado "arroz con cerdo asado".
Adiós a todas nuestras ilusiones. Adiós a esa sensación de estar pidiendo un plato exótico que ni siquiera figuraba en la carta que entregaban a los demás mortales.
Pero el otro día, mi compañera de piso descubrió un restaurante chino muy cerca de nuestra casa, aquí en Donosti. Y trajo a casa un folleto del chino en cuestión, para pedir comida a domicilio. ¡Y cuán grande fueron mi júbilo y mi sorpresa al encontrame con esto!

¿No se han dado cuenta? Retrocedan. Vuelvan a leer el primer renglón de la sección "CERDO". ¡Cerdo estilo chino en forma Cha-Shao! ¡¡Existe!! ¡No era una ilusión! ¡Después de esto, Peter Berlitz podría haber encontrado, al fin, la Atlántida! ¡Después de esto Jimmy Hendricks podría estar realmente vivo en algún lugar de África, compartiendo piso con Elvis y Jim Morrison y Robert Johnson y el recientemente fallecido Luis Aguilé! ¡Después de esto puede que incluso Terry Gilliam pueda terminar algún día su "Hombre que mató a don Quijote"!
Y hablando de Terry Gilliam... ¡Qué peli más fallida! ¡Qué peli más impresionante! ¡Qué peli más caprichosa e incorrecta! ¡Qué peli más mágica y portentosa! ¡Qué ganas de abofetear a Terry Gilliam, y qué ganas de arrodillarse a sus pies y suplicarle más, más, más, más, más!

Terry nunca me decepciona, ni siquiera cuando (como es el caso) me decepciona un poco. Mi conexión con él es a prueba de bombas. Como ya he dicho infinidad de veces, fue ver una peli suya lo que me animó a dedicarme a esta mierda a la que me dedico.
Y otro de los principales alicientes de "El imaginario del Doctor Parnasus" es descubrir a una nueva nínfula llamada Lily Cole. La apunto en mi lista de "chicas con las que me casaré cuando sean adultas" junto a Emily Browning y Emma Watson y (por qué no decirlo) Nerea Camacho.

Muchos veneramos la capacidad de Tim Burton de descubrir chicas adorables, pero lo cierto es que Gilliam, habiendo descubierto a Lily y a (gracias, gracias, gracias) las Uma Thurman y Sarah Polley del barón Munchausen, también se merece un rinconazo en ese podio.
Y para los más frikientos, la peli de Gilliam tiene un aliciente especial. Y no me refiero a la notable imagineria visual de la peli, ni a los conmovedores conceptos narrativos tan de "cuento de hadas contemporaneo", ni a ese tremendo Heath Ledger, ni a ese acojonante cameo de Johnny Depp, ni al éxtasis de ver a Tom Waits haciendo del mismísimo diablo, ni a tener la sensación de estar viendo una mezcla/despropósito de Miedo y asco en las vegas y Las aventuras del barón Munchausen...
Me refiero al hecho de que el profesor Parnasus está doblado por el mítico señor Mediavilla, también conocido entre mis compañeros de trabajo como el locutor épico.
¡Ah! Y que... hay un par de dibujos nuevos en DIBUJOSAURIOS, como casi todos los fines de semana.
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