jueves, 29 de julio de 2010

CON MIEDO AL AUTOMÁTICO



Dos posts en un mismo día. No me reconozco. ¡Y con sólo una hora de separación entre uno y otro!

Cuando escribo me pongo muy pesado. No hago más que hablar sobre la escritura y su proceso. Me nace compartir con vosotros otra reflexión sobre el oficio de juntar palabras.

Ya que no puedo estarme calladito, al menos intentaré ser breve.

Suelo marcarme unos objetivos para cada día. De esa manera estructuro y dosifico el infinito al estilo del barrendero Beppo.

Y a veces cumplo con los objetivos que me he marcado mucho antes de que finalice mi jornada, y todavía me quedan energías para empezar otro capítulo. De hecho, me muero por empezar otro capítulo. Mi vida es aburrida. No tengo nada mejor que hacer.

En ese caso, ¿por qué me niego a continuar? ¿Por qué me obligo a interrumpir la escritura hasta la siguiente jornada?

La respuesta es sencilla:

Tengo miedo del piloto automático.

Cuando uno coge carrerilla se emociona, se relaja en exceso, se despreocupa. Yo no conduzco, pero supongo que debe ser algo similar a conducir borracho. Empiezas a correr a través del folio en blanco sin preocuparte demasiado del reguero de letras que dejas tras de ti.

Es peligroso escribir con el piloto automático. Consigues explicar tu historia, pero tecleas tan rápido que no tienes tiempo de saborear cada concepto. Pierdes cien oportunidades de adornar la información con alguna que otra perla.

Es como en el Canabalt (el juego del que os hablaba en la entrada anterior) a veces, como resultado de no cagarla, coges tal velocidad que no ves los peligros venir. Tanta, tantísima velocidad que saltas más de lo conveniente y pasas de largo la azotea en la que debías aterrizar. Y te precipitas al vacío, por capullo. A veces, en esos momentos, conviene tropezarse con algún bidón para normalizar un poco el ritmo.

A veces hay que detenerse a "oler un flor que brota".

Hay tramos de novela que deben escribirse con la víscera. En esas sesiones se tolera e incluso se agradece una escritura irreflexiva. Pero otras veces, sencillamente, no.

11 comentarios:

César del Álamo dijo...

Ojala pudiera escribir con piloto automático... Pero ni por esas.

Bueno, hay suficientes guiones antiguos a rescatar como para estar rodando 18 años sin parar ;)

Kike dijo...

Maravillosa la imagen de "Aterriza como puedas".

Juanjo Ramírez dijo...

César: Aaayyy, si sólo hicieran falta guiones...

Kike: La imagen era obligada. Por cierto, me gusta más el Canabalt que el Ninja Run. Es más rápido, más rítimico, más simple. Más adictivo en general. Y con una estética más cuidada en mi opinión. Ya es raro que yo prefiera la opción sin ninjas a la opción con ninjas... :P

César del Álamo dijo...

Si, hacen falta muchas más cosas... Pero sin el guión, no se puede ni empezar a buscar esas otras cosas.

Un poquito de optimismo, cojona.

Juanjo Ramírez dijo...

Soy la hostia de optimista. Tanto, que te aseguro que se puede empezar a buscar esas cosas antes de tener un guión. Si no te lo crees, vuelve a ver Alien 3. ;P

Naia dijo...

Si no fuera por el odio que te tengo te diría que escribes bonito hasta cuando escribes sobre escribir.
Yo no escribo. No por vaga. Es que soy tan guapa y tremendamente perfecta que no me hace falta. :)

Juanjo Ramírez dijo...

Por eso te odio yo a ti, Naia. Porque eres tan guapa que ni te hace falta escribir :)

albynubio dijo...

Juanjo: Acabo de probar el Ninja Run y estoy de acuerdo contigo. El Cannabalt tiene esa simpleza que te hace estar horas y horas. Los niveles se autogeneran con lo cual la falsa sensación de corregir el error estúpido y mejorar se anula totalmente para mayor frustración.
Además, tiene palomas como en una peli John Woo.

Naia: Touché!

César del Álamo dijo...

Efectivamente, se pueden buscar esas cosas antes, pero el resultado no está a la altura de las espectativas... Mira Alien 3 ;)

César del Álamo dijo...

Leer este post despues de leer lo que escribías mientras lo escribiste (valga la redundancia), hace que adquiera un sentido muy bizarro...

Juanjo Ramírez dijo...

Hoy me he releído la novela entera (por primera vez) y me he dado cuenta de que todos esos cuidados han sido inútiles. Me ha salido una redacción torpe, descuidada, llena de redundancias y de musicalidades fallidas. Tendré que reescribir más de lo que esperaba, pero a su tiempo... a su tiempo...