lunes, 15 de julio de 2013

¿PA QUÉ SIRVEN LOS BLOGS?


Cada vez me cuesta más escribir en el blog, quizá porque esto de bloguear, tal como yo lo concibo, empieza a convertirse en algo obsoleto.

Pretendo reflexionar sobre "pa qué coño sirve un blog en pleno 2013", y para hacerlo voy a espantaros relatar mi trayectoria en el mundo éste de los blogs.

Yo soy bloguero desde el 2003 ó 2004. ¡Cielos! Hace ya una década que me paseo por la blogosfera. Aún recuerdo aquellos tiempos del primer Demasiado Violeta, en Pitas. Pura prehistoria: si querías poner algo en negrita o en cursiva...

... o si querías cambiar de párrafo...

tenías que programarlo en HTML.

Y ésa no era la única diferencia, ni la más esencial. Lo más significativo era la motivación que me impulsó a abrir aquel primer blog:

Como buen canario, la vida me ha obligado a asumir una naturaleza nómada. Lo normal era vivir en vete a saber qué ciudad mientras tus amigos de toda la vida estaban, en su mayor parte, a cientos o miles de kilómetros de distancia.  

El blog era la mejor manera de tener a toda esa gente informada sobre cómo iba mi vida.

Qué cosas me ocurrían, qué reflexiones me asaltaban, cuáles eran mis frustraciones, mis anhelos...

El primer Demasiado Violeta era un blog personal. Una especie de diario anárquico, caprichoso. Era más económico que llamar por teléfono a todos mis colegas o acribillarlos con sms. Y bastante menos invasivo.

Añoro aquella libertad: La libertad de desoir las hipotéticas leyes del "buen post". ¿Creéis que mis posts actuales son demasiado largos? ¡Eso es porque no habéis leído los de antaño! No había límite de palabras capaz de detener a la apisonadora que se habría paso a través del interior de mi cráneo, exprimiendo mis uvas y mis heces.

Saltaba de un tema a otro sin ningún escrúpulo. En un mismo párrafo era capaz de relatar una anécdota personal, una opinión sobre una peli, una reflexión sobre mi situación vital e incluso - ¿por qué no? - algún emoticono.

Evidentemente, también usaba aquel primer blog para relatar las experiencias de intentar sacar adelante Gritos en el Pasillo (finalmente recopilé todas aquellas menciones en este otro blog)

Peeeeero...

Llegó el momento en que Gritos se empezó a vender de manera más "pofesional", más de cara a la galería, y los productores me "obligaron" a abrirme un blog más comercial, más centrado en promocionar la peli. Así nació BLOGGING NUTS, que en paz descanse.

Por muy "promocional" que fuese aquel nuevo blog, deje que se instalansen en él muchos de mis antiguos vicios. Por mucho que las circunstancias me obligasen a centrarme en vender la película, sobrevivió la costumbre de los posts kilométricos, y la de condensar cuatro temas en una misma entrada, y la de aburrir a conocidos y desconocidos con los devenires más cotidianos de mi día a día.

Creo que nunca he tenido tantas visitas ni tanta implicación de los lectores como en aquel blog "oficial" de la película, pero aunque intentaba humanizarlo y personalizarlo en la medida de lo posible, la etiqueta de "blog oficial de Gritos en el Pasillo" pesaba cual espada de Damocles. Nunca pude desprenderme de esa mierda. Una parte de mí sentía que estaba tecleando en nombre de otra gente, aunque estuviese hablando sobre la talla de mis calzoncillos.

Así pues, cuando llegué a la conclusión de que el ciclo comercial de Gritos había terminado (o eso creía... luego la cabrona demostró que podía tener más vidas que el puto Rasputín) me sentí legitimado para echar la persiana de cierre en Blogging Nuts, e inauguré esta versión actual de Demasiado Violeta en la que me leéis ahora.

La idea era poder volver a ser 100% libre, poder escribir para mis - no demasiados - lectores sin ese incómodo y sutil condicionamiento de: "No sólo estás hablando en nombre tuyo. Estás hablando también en nombre de tu peli, de tu equipo, de tus productores, de la madre que nos parió".

Y así fueron los albores de Demasiado Violeta: Retransmisiones muy personales para informar sobre mis aventuras a todos esos amigos y conocidos desperdigados por decenas de ciudades. Allí escribía sobre mi estancia en Donosti, sobre mis expreriencias en Vaya Semanita, sobre las pelis que veía, los libros que leía, los pintxos que comía, las birras que bebía...

No sólo me ayudaba a tener informada a mi gente. También me ayudaba a sentirme menos solo. Teclear en el blog era como echar un ancla hacia algún sitio desde esa vida nómada a la que estaba condenado.

Pero luego irrumpieron un par de cosas en mi vida, y en el planeta entero. La primera de ellas se llamaba Facebook. La segunda Twitter.

Eso lo cambió todo.

De repente, no necesitabas el blog para decirle a tus seres queridos cómo te iba la vida.

De repente, no necesitabas más de dos frases (ni más de 140 caracteres) para compartir con los demás la mayoría de tus reflexiones.

De repente, incluso, la gente se aburría si intentabas contar algo en más de dos o tres párrafos.

"¡No nos aburras con el blog! ¡Si no tienes algo realmente importante que decir, escríbelo rapidito en un tweet, o en un estado de Facebook!"

De pronto me di cuenta de que los "blogs personales" estaban obsoletos. Ya no tenían razón de ser.

De una manera casi inconsciente, empecé a utilizar el blog para disertar sobre temas más específicos. A fin de cuentas, ésa parece ser la función realmente útil de los blogs: Tecleas en google buscando cierta información y hallas por accidente, en la entrada de un humilde blog, un oráculo que el Destino te tenía reservado.

El advenimiento de las redes sociales y las mutaciones internas de internet han redefinido el paisaje de la blogosfera: si antes los blogs eran un vehículo para promover la egolatría de sus autores, ahora son el paradigma del altruismo.


Estoy seguro de que, sea cual sea vuestra inquietud, sea cual sea la respuesta que necesitéis, algún buen samaritano se ha encargado de publicar esa información en un blog: Cómo cortaros bien las uñas, cómo cambiar un termo, cómo arreglar vuestro portátil, dónde perdió la virginidad Nicola Tessla.

De hecho, la entrada más visitada de este blog es aquélla en la que expliqué distintas maneras de combatir el insomnio.

Pero claro, uno acaba escribiendo sobre lo que conoce, o sobre aquello que le inquieta. Por eso, en los últimos tiempos de este blog la mayor parte de mis posts han versado sobre lo que me absorbía en esos momentos: post sobre guión, sobre dirección, sobre escritura de novelas.

Ocurre, sin embargo, que cada vez me cuesta más escribir algo sobre esos temas que ocupan mi día a día, porque ya no me siento capaz de aportar nada original ni interesante sobre los temas que me rondan. De hecho, cada vez conozco más blogs de gente que diserta sobre dichos temas con más propiedad y con más conocimiento de causa que yo.

Cada vez me cuesta más escribir algo sin tener la sensación de que eso ya se ha escrito mil veces, y desde el mismo punto de vista.

También me viene últimamente a la cabeza una frase que Álex de la Iglesia le dijo a un amigo común: "Si quieres dedicarte a hacer películas, deja de escribir sobre hacer películas y haz películas."

Últimamente estoy más activo que nunca. He vuelto a dirigir después de cinco años en barbecho, estoy trabajando en cuatro o cinco guiones a la vez - yo mismo pierdo la cuenta -. Se supone que me sobran vivencias para llenar este blog de tonterías.

Pero una parte de mí tiene muy claro que si intentase plasmar mis experiencias en palabras, el resultado sería precisamente eso: Tonterías.

Quizá no haya manera de transmitir en un post los entresijos y las suciedades de la experiencia real. Quizá intentar transmitir las cosas que de verdad importan es como embutir a tu hija en un tutú, maquillarla de puta y obligarla a bailar en la función de ballet del colegio.

Bueno, en realidad ni siquiera puedo opinar sobre eso. Nunca he tenido hijos, que yo sepa.

Y toda esta retahíla... ¿qué propósito tiene? Posiblemente ninguno. O puede que su ausencia de propósito sea precisamente su propósito. Puede que, de manera casi inconsciente, esté reseteando el blog. Volviendo a los orígenes: A los posts kilométricos que no interesan a nadie.

Es, en cierto modo, como asesinar el blog para invitarlo a renacer.

Mudar la piel de serpiente.

Quizá todo esto sea una forma de decir - de una manera muy ritual, muy tonta - que a partir de ahora este blog versará sobre "vete tú a saber". Sólo publicaré en él cuando la víscera me invite a ello, y sólo escribiré - como antaño - sobre los temas que mi víscera decida.

No me conozco demasiado a mí mismo, pero intuyo que me dispongo a hacer un blog honútil (combinación de los términos "honesto" e "inútil")

Estais invitadísimos a perder el tiempo con mis honutilidades.

jueves, 20 de junio de 2013

LA MARMITA: MI MÉTODO FAVORITO PARA EMPEZAR A ESCRIBIR LOS GUIONES


Quiero compartir con vosotros un truquillo que utilizo para escribir guiones. A mí me sirve, a vosotros no sé.

Cada historia es muy suya, cada una demanda un proceso de escritura propio. Nunca me cansaré de decirlo.

Existen historias que suplican ser vomitadas del tirón. De manera espontánea, irreflexiva.

Y existen otras que requieren más calma, más análisis.

Existen historias que surgen de nuestro interior más profundo (o acaso el inconsciente colectivo nos elige como puerta para hacerlas llegar al mundo a través de nuestro filtro)

Y existen otras que nos vienen de encargo con la doble tarea de: a) Hacerlas "tuyas" y b) Contentar a quienes te las han pedido.

En ese segundo tipo de historias raras vez podemos irrumpir a la aventura, atravesando el puente levadizo a galope tendido. Estos casos nos invitan más bien a un receloso tanteo, un rodear el castillo contemplándolo desde todos los ángulos en busca de una grieta, una ventana poco vigilada por la cuál empezar nuestro ataque.

Y eso es muy jodido.

Porque cuanto más examinamos el castillo, cuanto más nos enfriamos... más imponente nos parece. De repente no tenemos tan claro si somos capaces de atacar la dichosa fortaleza.

¿Por dónde empezar?

¿Una escaleta? Joder, vale... pero si todavía no sé ni cómo van a ser los personajes.

¿Fichas de personajes? ¡Buufff! Qué pereza, ¿no?

¿Sigo viendo pelis similares a ver si se me ocurre algo? ¡Síii! ¡Bieeen! ¡Sigamos procrastinando!

¿Sinopsis, tratamiento? Los odio. Si quieres humillarme a ese nivel, mejor ponme una correa y llévame a cagar a un parque.

¿Escribir el tema central de tu peli en un post-it? ¿Colgarlo en la pared y quedarte mirándolo durante horas como un gilipollas? La mitad de las veces eso sólo sirve para darte cuenta de que ni siquiera tienes claro cuál es el puto tema de la peli.


De pronto hay dos o tres temas compitiendo entre sí como cachorros hambrientos. Todos interesantes. Puede que todos compatibles. Quizá (incluso) todos ellos diferentes caras de un mismo tema, más tácito, más subterráneo, más amplio, más inaprehensible.

Voy a contar lo que hago yo en estos casos, por si resulta que a alguien más le sirve. Es probable que muchos de vosotros utilicéis técnicas MUY parecidas a la mía, y también es probable que muchos de vosotros os sintáis más cómodos con los procedimientos habituales. Me parece genial. Si veis que me meto un poco con los métodos más ortodoxos, no es porque los desprecie. Es porque a mí, personalmente, no me ayudan a trabajar cómodo. Así pues, no os toméis demasiado en serio mis improperios. No pretenden ir a misa.

Voy a hablaros de LA MARMITA.

"La marmita" es un documento de Word que tengo en mi ordenador. Al principio se llamaba mesa_trabajo.doc Ahora se llama marmita.

Uso ese documento para escribir en él notas, apuntes... cosas que no tienen intención de durar. Mi marmita.doc es como el río de Heráclito. Nada dura eternamente ahí dentro. El documento siempre es el mismo, pero lo que ebulle en su interior cambia de un proyecto a otro. Por ahí han pasado trozos de pelis, de series, de sketches, abortos de escaleta, ideas sueltas, decaraciones de intenciones inconexas.

¿Por qué me resulta útil la marmita?

Porque me permite proyectar mi trabajo en un documento que SÉ QUE NO SERÁ DEFINITIVO.

Eso te quita mucha presión de encima, y te ayuda a afrontar el proceso creativo perdiéndole el respeto, dejando al margen - de momento - algunos fantasmas que no riman demasiado bien con la Creatividad. Fantasmas como: solemnidad, rigidez, orden, superego...

Por mucho que nos digamos a nosotros mismos que la primera versión no va a ser la definitiva, una parte de nosotros no se lo cree. Escribimos en el CELTX o el Final Draft el título del guión y nos tiemblan los dedos como si no hubiese mil peldaños y mil vueltas entre la tecla que pulsas y la versión que se rueda despeña en la papelera del productor.

Por mucho que queramos ser abiertos a la hora de esbozar la escaleta, nos bloqueamos, empezamos a asignar un número a cada punto y eso vuelve nuestra mente igual de rígida. Un andamio muy sólido, muy bien atornillado, tanto en el papel como en nuestra cabeza. De repente nos da pereza - o terror irracional - alterar el orden de esos pulsos numerados. ¡Imagina que al hacerlo se te viene abajo toda la estructura!

Por mucho "control Z" que nos cubra las espaldas, nos da miedo retocar un diálogo en el propio documento de guión. ¿Y si lo empeoramos? ¿Y si hacemos un desbarajuste en la maquetación? Que sí, que puedes tener la versión anterior en otro documento, pero los terrores más atávicos no atienden a razones. Guionista = Neurótico.

Ese tipo de cosas no suceden en marmita.doc porque ahí dentro no hay reglas, y porque lo que existe ahí dentro no lo va a leer nadie más que tú. Si usas bien la marmita, el ojo ajeno sólo percibiría ahí dentro frases inconexas, tonterías sin sentido. Ingredientes crudos cociéndose en el agua, a fuego lento.

De hecho, es bastante importante decidir que nadie más lea ese documento, porque ello te permitirá escribir sin inhibiciones de ningún tipo. 

Os muestro un ejemplo (INVENTADO PARA LA OCASIÓN) de lo que podría encontrarse en mi marmita:

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Presentación de PROTA en el tiroteo. Que sea más bonito que violento. Poético tipo italiano?

Igual alguna secuencia entre el principio y presentar a la CHICA. Por ritmo. ¿Cuál?

Presentación CHICA. En principio en el bar. Molaría aprovechar la misma secuencia pa presentar también al ANTAGONISTA (no definitivo, igual demasiada info junta)

CHICA descubre a qué se dedica el prota. ¿Cómo? ¿Ve el arma? ¿Se lo dice el camarero? Igual demasiado explícito... Pulir

Más o menos por aquí, presentar carencia del prota. ¿Qué carencia? Algo que él crea que se suple con CHICA y aceptar el encargo. Enfermizo.

Necesidad de redención. Crisálida dolorosa. 

O arquetipo Prometeo?

CHICA le hace encargo al PROTA. ¿Surge chispa?

PROTA acepta. ¿Necesita la pasta? ¿Chica le mola desde el principio? ¿Sabe que le mola, le mola pero no lo sabe? Igual pasta y atracción a la vez. Mejor que sea ambiguo, sucio. Riqueza.

Posibles nombres:

Guillermo (nombre de kaiser)
Bernabé?
Marta para ella? (Matar y Marta se parecen. Mismas letras)

Hace falta otro personaje femenino, contrapunto de ella. Revisar Patricia Arquette en Amor a Quemarropa? (así hacemos homenaje a Gandolfini)

Muerte de CHICA a mitad de película. Un par de secuencias previas de ellos disfrutando y tal, para que impacte más. Más contraste y tal. No pasarse tampoco de "bonico" que el giro tiene que ser inesperado!

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Como decía, esto que acabo de escribir no son notas sobre ningún proyecto real. Son una simulación más o menos aproximada de cómo suelo trabajar en ese documento "sólo para mis ojos".

Normalmente mis apuntes intentan seguir un mínimo orden secuencial, pero se trata de un orden muy poco estricto. De hecho, cada vez que anoto algo nuevo lo intercalo en un lugar u otro según lo que mejor me parezca en ese momento concreto.

Y no sólo apunto lo que se me ocurre para la historia, sino también las dudas que tengo. Si hay un agujero, no me paralizo intentando llenarlo con cosas que aún no tengo: Me digo a mí mismo que ahí hay un agujero y sigo p'alante.

Incluso lo de seguir p'alante es un decir. Caminar por la marmita no es como recorrer una calle lineal que parte de un principio para llegar a un fin. Se trata más bien de un plaza por la que pasear en círculos, o en línea recta, o haciendo eses o como te salga de los cojones.

Si la simulación me ha salido bien, notaréis que el potaje que se cuece en la marmita no discrimina, ni separa ingredientes. Tan pronto hago anotaciones de estructura, como apuntes sobre el personaje, posibles temas, referentes de otras obras...

Es otro aspecto que me parece TREMENDAMENTE IMPORTANTE en la marmita: Nada de separaciones, nada de jerarquías, nada de segregación.

En mi opinión, los elementos de cualquier narración, si están bien elegidos, son indisociables los unos de los otros. Es casi imposible definir a un protagonista sin hablar de su antagonista, o pensar en un secundario sin tener en cuenta su función con respecto al prota. Trabajar el tema enriquece al personaje, y el personaje puede crecer tanto, cobrar tanta vida propia... que de pronto descubres que te pide un tema diferente para vertebrar tu historia.

Por ello, en estas primeras fases del proceso, me gusta abrir las puertas de las jaulas y dejar que todo se mezcle. Que los leones flirteen con las gacelas, que los arquetipos follen con la estructura, que las piezas se dejen llevar por la brisa a la deriva y choquen como tengan que chocar, y encajen como tengan que encajar.

La creatividad no entiende de tabiques, a no ser que se divierta jugando a derribarlos.

Si queremos que las historias estén vivas, tal vez diseccionarlas antes del parto no sea la mejor de las ideas.

Cuando ya he terminado con esa fase del proyecto, borro todo lo que hay escrito en la marmita, sin siquiera salvarlo, y empiezo a escribir ingredientes para una nueva historia.

Otra de las ventajas de la marmita es que siempre está ahí. Abrir el archivo en el que escribimos la versión de guión puede imponer un poco. Hoy sólo tienes veinte minutos libres, y en esos veinte minutos no te sientes capaz de enfrentarte a la bestia. Te desinflas nada más ver el icono del documento.

Con este método, sin embargo... ¡pues qué queréis que os diga! Mientras he escrito este post, he ido varias veces a la marmita para anotar ideas sueltas. Sin solemnidad, sin tener que descalzarme antes de entrar ni realizar rituales raros (rituales de los cuáles, para otras partes del proceso, soy bastante fan)

Si os gusta este método y os apetece probarlo, ¡os animo a ello! Podéis llamar al documento "marmita" o podéis llamarlo como os salga de los huevos. Creo que personalizar estas cosas ayuda muchísimo.

A lo mejor preferís tener una marmita para cada proyecto. Yo, de momento, tengo una única marmita. Así resisto la tentación de inmortalizar lo que escribo en ella, y la mantengo con ese sabor de lo transitorio, como de fluidez de mandala.

Aunque confieso que tengo muchas "mini marmitas" secundarias en las notas del móvil.

Si resulta que no os sirve este método, o no os apetece, ¡pues nada! Lo más bonito de estas cosas es que cada uno pueda encontrar el suyo propio.

miércoles, 8 de mayo de 2013

HAMBRIENTOS DE SENTIDO (TRAGEDIAS DEL PRIMER MUNDO)


Tu vida es un drama. Llevas meses sin curro, no llegas a fin de mes, dentro de poco no podrás pagar el Spotify o incluso te cortarán el internet. Adiós vídeos graciosos de gatitos.

Tu vida es un drama. Estás en un curro en el que te pagan un sueldo injusto. Ya no llegas siquiera a mileurista. Y encima te tratan mal, no te valoran como te mereces, y entras de noche, y sales de noche, te pasas todo el día encerrado en una oficina sin ver la luz del sol. Sólo tubos fluerescentes zumbando en tus oídos de manera subliminal, imperceptible.

Tu vida es un drama. Ya estás más cerca de los cuarenta que de los treinta y sigues compartiendo piso con otras tres personas, o sigues dependiendo de papá y mamá, o las dos cosas.

Tragedias del primer mundo.

Muchos se preguntarán hasta qué punto merecen ser considerados "dramas" esos escenarios que acabo de describir. Muchos dirán - por razones evidentes - que hablar de "drama" o de "tragedia" en esos casos es un insulto hacia quienes, en otros países o incluso en el nuestro, están condenados a una vida de auténtica miseria y de pobreza. Hay gente que se muere de hambre. Hay gente que se muere en las calles. Hay gente que en breve no podrá pagar su factura de internet porque un cáncer incurable se la habrá llevado al otro mundo.

Cuando enfrento cual pokemons esos dos bandos (las "tragedias del primer mundo" y los "problemas realmente chungos") me vienen a la cabeza dos frases que me han marcado mucho.

La primera se la escuché a mi profesor de Antropología en la universidad:

"No existe un medidor objetivo del sufrimiento humano."

La segunda frase la pronunció Carl Gustav Jung cuando hablaba sobre la muerte en una de aquellas famosas entrevistas grabadas que le hicieron en sus últimos años:

"El ser humano no puede soportar una vida insignificante."

Tratándose de alguien como Jung, resulta evidente que esa frase apela al sentido etimológico del término "insignificante", es decir: El ser humano no puede soportar su vida cuando no halla en dicha vida ningún tipo de significado.

Quizá sea ése el gérmen de esas "tragedias del primer mundo", y quizá sea ésa una de las causas de que no exista ni pueda existir "un medidor objetivo del sufrimiento humano."

Por alguna extraña razón, esta criatura que llamamos hombre necesita que "todo encaje". Exige que todo lo que sucede a su alredor tenga una razón de ser, un objetivo, un propósito aparente. Somos yonkies del sentido, feligreses de la armonía.

¿Por qué demandamos esa vida "significante"? ¿Se debe acaso a un ansia expansionista, un querer humanizar el cosmos contagiándolo de nosotros mismos, una tendencia a proyectar en otras cosas lo que somos... o lo que anhelamos?

No tengo la respuesta a esas preguntas, pero quizá esas preguntas sean - en parte - la respuesta al hecho de que muchos en este primer mundo seamos tan quejicas, o nos pongamos tan depres, o nos sintamos tan vacíos. A primera vista somos tan afortunados que no deberíamos tener derecho a queja. No nos morimos de hambre, dormimos bajo techo, tenemos electricidad y agua corriente.

Pero nos falta el sentido.

El mundo en el que vivimos quienes podemos escribir o leer estos blogs se ha convertido en un castillo de naipes muy kafkiano. Ese sentido del que hablábamos antes parece haberse extraviado en los recovecos de un laberinto diseñado por Escher. Uno analiza con una pizca de sentido común el sistema económico en el que nos hallamos inmersos y descubre que sus raíces están ancladas en el absurdo. Uno se asoma a nuestro sistema político-social y, ¿qué se encuentra? Absurdo, incongruencia, sinsentido. Gran parte de los puestos de trabajo en los que consumimos nuestra energía y nuestro tiempo desembocan en eso mismo. Un buen día te paras a pensar para qué sirve lo que haces en tu curro, cuál es tu función en este mundo... y puede que dichos pensamientos desemboquen en un callejón sin salida. De repente no le encuentras sentido a lo que haces, ni a por qué se supone que lo haces. Descubres que estás viviendo esa vida insignificante de la que hablaba Jung.

Creo que ocurre incluso con profesiones vocacionales, de ésas a las que se les presupone objetivos y utilidades clarísimas. Pienso en esa persona que estudia Medicina para salvar vidas y finalmente se da de bruces con un sistema sanitario infestado de burocracias que le obligan a traicionar el juramento hipocrático. Pienso en esa persona que estudia Derecho buscando Justicia y acaba ejerciendo la abogacía tras pasar por el aro de Kafka.

Supongo que a esto se referían los marxistas cuando hablaban de "alienación". Supieron diagnogticarla, sí, pero no supieron eludirla.

Supongo también que, a causa de esto, te viene cada dos por tres un comeflores intenso de la vida a decirte que acaba de regresar de la India y que allí son más pobres que nosotros, pero más felices, porque están más en contacto con la madre tierra y sus necesidades vitales y bla, bla, bla. No pienso incidir demasiado en eso, porque corro el riesgo de acabar hablando como uno de esos tipos y pegándome un puñetazo a mí mismo.

¿Qué podemos hacer para encajar en este sistema absurdo SIN RENUNCIAR a nuestra búsqueda de SIGNIFICADO?

A mí hay algo que me suele funcionar, al menos en parte: PENSAR EN LA GENTE. Enfocar todo lo que hago como algo por y para la gente. Así de sencillo.

Incluso es útil - al menos en mi caso - pensar en personas concretas. Cuando escribo algo, me mueve la ilusión de que lo lea cierta gente que conozco. Esto le va a gustar a Pepe, esto va a aterrorizar a Mari, seguro que luego me lo agradece, ¡cómo se va a reír Alby cuando lea este chiste tan salvaje! Es posible que luego el resultado no guste a la persona que tenías en mente y sin embargo ayude a otras distintas. De un modo u otro, la ilusión con la que acometes las cosas, el combustible... no te lo quita nadie.

Mi única motivación para cambiar las sábanas de la cama, por ejemplo, es complacer a esa persona concreta que va a pasar la noche conmigo. Si me dejas a mí solo, a la deriva, soy capaz de pasarme semanas o hasta meses con el mismo juego de sábanas.

Incluso puede funcionar a la inversa. Quizá el sentimiento de "venganza" nos fascina y nos posee porque, a su destructiva manera, consiste también en una búsqueda de significado proyectada sobre alguien concreto.

Acordaos de Fincher en La red social. ¿Cómo consigue que una peli sobre la creación de Facebook nos emocione? Construyendo un Zuckerberg cuya motivación para erigir un imperio es... demostrarle algo a la chica que le dio calabazas.



No sé si todo esto se tiene en pie. Ni siquiera sé si es aplicable a todo el mundo o si es mi receta personal e intransferible. Yo quiero pensar que sí funciona, que si dejamos de mirar las paradojas del mapa entero y nos centramos directamente en las personas que tenemos cerca, iremos persiguiendo retazos de sentido por los recodos más inmediatos del laberinto de Escher. Y, quién sabe, a lo mejor a base de injertar sentido en los huecos del sistema, acabemos parasitándolo, contagiándolo, humanizándolo.

martes, 9 de abril de 2013

EL RUN-RUN DE LOS GENIOS



No sé si estaréis de acuerdo conmigo, pero yo creo que la genialidad siempe se repite.

Pensemos en Literatura:

Ray Bradbury, Stephen King, Roald Dahl, Paul Auster, Lovecraft, Poe, Franz Kafka.

Pensemos en directores de cine:

Orson Welles, Scorsese, Leone, Tim Burton, Woody Allen, De Palma, Almodóvar, Álex de la Iglesia, Tarantino.

Pensemos en música: 

Elfman, Williams, Joaquín Sabina, Alberto Iglesias, Yan Tiersen o Tchaikovsky.

Se repiten más que el ajo. Siempre cuentan la misma historia o perpetúan los mismos planos, los mismos ritmos, la misma estética, la misma melodía.

Es algo que normalmente consideramos peyorativo. Miramos por encima del hombro a todos esos "genios" porque siempre nos vienen con la misma cantinela. ¿Es que no saben hacer otra cosa? ¿Ya se les ha agotado la inventiva?

Yo estoy cada vez más convencido de que si los genios no hacen cosas distintas no es porque no sepan, sino porque no pueden.

Como ya comenté en su día (en el post que os enlazo en la frase anterior) el "genio", tal y como yo lo entiendo, no es una entidad libre capaz de llevar a cabo lo que le venga en gana en cada momento.

Cuando estudio a esa gente que la mayoría considera "genios" me doy cuenta de que casi todos ellos están dominados por su propio estilo. Creemos que ellos tienen un estilo, pero es dicho estilo el que les posee a ellos. Son como embarcaciones a merced de un huracán. Tienen - en todo caso - el honor de haber sido elegidos por esa tempestad devastadora, y tienen - en todo caso - la oportunidad de manejar el timón como buenamente puedan para no chocar con ningún escollo antes de tiempo, o para dirigirse a toda velocidad hacia el escollo adecuado.

Quizá sea una chorrada lo que os estoy contando, pero me gusta esa imagen de los genios, o los autores, o como queráis llamarlos (tal vez "genio" y "autor" no sean la misma cosa y el Diablo inventó las palabras para separarnos).

Encuentro muy coherente esta interpretación de los autores y/o genios como gente que ha sido elegida como recipiente, como transistor... por un determinado tema, una obsesión determinada, una determinada melodía...

Lo de adaptarse a cualquier cosa, a cualquier visión... Lo de cambiar de género, de tema, de tono, de registro según las circunstancias... Eso nos toca a todos los demás: es tan necesario o más que el tren descarriado de los genios. Y oye: ¡Que hay artesanos tan buenos, tan sabios y tan implicados que su trabajo nada tiene nada que envidiar al de esos "genios"! ¡Vease Clint Eastwood, vease Sidney Lumet, vease "decenas de casos cada año"!

Vaya trabajo ingrato, el de los genios: Los veneramos por retransmitirnos esa visión inédita que están abocados a ofrecernos; los exprimimos... y cuando nos cansamos de su esencia... los criticamos, los apartamos como un tropezón en el plato, los ridiculizamos.

Algunos afirman que los genios se reinventan, y que precisamente es eso lo que los define. ¡Bullshit! Yo creo que los genios más versátiles pueden aspirar a reinvertarse - como máximo - tres o cuatro veces. Y eso sólo le pasa a gente como Spielberg, Morricone, Picasso, Jerry Goldsmith.

Yo, por mi parte, intentaré mantener intacto mi respeto hacia esos transistores de lo sublime y lo divino, aunque a veces - las cosas como son - me cueste horrores.

miércoles, 6 de marzo de 2013

MIS NOVELAS MÁS ENFERMAS.



Llevo mucho tiempo queriendo escribir este post.

POR FIN puedo publicar dos novelitas que escribí hace algún tiempo. Dos novelitas a las que tengo especial cariño:

LA MIERDA

Y

LA EMPERATRIZ DE LOS INSECTOS.

Creo que he tardado más en publicarlas de lo que tardé en escribirlas, porque publicar se me da bastante peor que escribir, o al menos eso creo.

Eso no significa que escribirlas fuese precisamente fácil. De hecho, se trata de dos novelas que me hicieron sudar tinta, sangre y semen. Aunque ambas sean relativamente cortas, invertí más tiempo en escribirlas del que suelo invertir en terminar cosas más extensas. Los dos engendros que os ofrezco son un licor nocivo destilado con paciencia enfermiza, 90 grados de alcohol sin tónicas ni coca colas que lo diluyan.

Ninguna de estas dos atrocidades es continuación de la otra.

He decidido publicarlas juntas porque ambas comparten tono, estilo, género, duración, carácter enfermizo... pero se trata de historias totalmente independientes. Podéis leeros ambas, o sólo una de ellas, o ninguna.

Me encanta poder compartirlas (por fin) con todos vosotr@s (arroba incluída)... y al mismo tiempo me da miedo. Porque se trata de dos obras bastante salvajes y bastante "molestas" de leer.

De hecho, ambas llevan la misma advertencia en la contraportada:

ADVERTENCIA:

Esta obra puede - y debe - ofender la sensibilidad del lector. Su intención es provocar, asustar, incomodar. Sus páginas no escatiman en sexo, en violencia, en experiencias duras y salvajes. Si desean evitar esa clase de estímulos, aún están a tiempo de cerrar este libro.

Si a pesar de esta advertencia os apetece entrar en cualquiera de estas dos montañas rusas del horror que os propongo, las podéis comprar en los siguientes enlaces:


LA MIERDA:

CÓMPRALA EN PAPEL  (6 euros + gastos de envío)

DESCÁRGATELA EN E-BOOK (1,99 euros)


LA EMPERATRIZ DE LOS INSECTOS:

CÓMPRALA EN PAPEL (6,60 euros)

DESCÁRGATELA EN E-BOOK (1,99 euros)

Si las pilláis en papel os recomiendo pedirlas junto con otros libros que queráis comprar en Lulu, para amortizar mejor los gastos de envío.

Yo, por otra parte, confío mucho en las ediciones en eBook, aunque he de reconocer que la edición en papel me enamora muchísimo. Hemos conseguido dos libritos encantadores, muy abarcables y transportables, casi casi haciendo el honor a su calificación de "libro en el bolsillo". Obviamente son demasiado grandes para caber en un bolsillo estándar, pero tienen esa vocación de acompañar a su dueño a cualquier sitio.

Y son preciosos, porque los ha diseñado Mar Delgado (portadas, contraportadas, lomos, maquetación, formato...) y eso los convierte en objetos mágicos.

Si leéis cualquiera de estas dos novelillas, deseo de todo corazón que las disfrutéis...

... y me haréis un gran favor si las recomendáis a todo aquél que juzguéis con estómago suficiente para apreciar una aberración como ésta.

lunes, 4 de marzo de 2013

¡DESCÁRGATE LA SECUELA DE GRITOS EN EL PASILLO!


Hace poco más de un mes, Natxo López publicó en Bloguionistas un post en el que animaba a los guionistas a abandonar esa actitud de "proteger celosamente nuestros trabajos más íntimos y personales negándonos a exponerlos ante el resto de los mortales". No voy a exponer aquí mi opinión sobre el tema porque cualquier cosa que yo pudiera argumentar, ya la ha expresado Natxo a la perfección en el post de marras.

El caso es que la llamada de atención de Natxo surtió efecto. En cuestión de horas, otros guionistas se animaron a subir sus guiones no rodados a una nueva sección de Bloguionistas que tiene el necesario y aplaudible nombre de: DESCARGAR GUIONES.

Esa sección es un paso adelante en una filosofía guionistica de la que cada vez soy más adepto: Leer un guión es interesante "per se", y si encima resulta que gusta y que se rueda, los que ya lo hayan leído querrán ver el resultado de ese rodaje, del mismo modo en que las quinceañeras hacen cola para ver cómo han adaptado el puto libro de Crepúsculo.

La iniciativa de Bloguionistas me hizo recordar una locura que pensé en llevar a cabo hace ya algún tiempo:


Publicar on-line el guión de la secuela de Gritos en el Pasillo.


He perdido ya la cuenta de la gente (conocida y desconocida) que me ha incitado a rodar una secuela de Gritos en el Pasillo. (¡Hijos de puta! Vosotros no sabéis lo que se sufre dedicando cuatro años de tu vida - y de la de otros - a sacar adelante algo que ninguna mente sana se atrevería a financiar a priori.)

Lo que no sabe casi ninguno de los que demandan eso... es que el guión de la secuela de Gritos lo tengo escrito desde hace ya unos cuantos años: Unos seis o siete años, calculo. De hecho, creo que la secuela estaba escrita desde antes de que se estrenase la primera.

Dudo que el guión de "Gritos 2" se ruede algún día, así que finalmente... le eché más morro que espalda (cosa que casi nunca hago, porque me da muchísima vergüenza) y consulté a los artífices de Bloguionistas, pa ver si me permitían presentarlo en sociedad en esa nueva sección suya de "Desacargar guiones", tan bien arropado entre otros proyectos de gente tan molona.

Y... Como ellos no tuvieron ningún inconveniente, resulta que:

AQUÍ OS LO PODÉIS DESCARGAR, BAJO EL TÍTULO DE "GUARDERÍA DE MEDIANOCHE".

Le tengo mucho cariño a este guión. Lo escribí en un fin de semana, igual que su antecesor, el guión de la Gritos original... con la diferencia de que Gritos fue el primer guión de largometraje que escribí y "Guardería de medianoche", en cambio,  debe ser el número dieciséis y diecisiete. Llovió mucho (y muy sucio) entre el uno y el otro.

No encontraréis, sin embargo, demasiado incremento en la calidad. Sí creo que hay una evolución en lo que a ambición, gamberrismo y autoconsciencia se refiere.

Si queréis saber cómo habría enfocado una secuela de Gritos el Juanjo de hace más de un lustro, Guardería de medianoche es la incómoda respuesta a esa pregunta.

Mil gracias a Natxo por haberlo trajinado, mil gracias a Sergio Barrejón por haberlo anunciado y mil gracias al resto de los bloguionistas por haberlo aprobado.
 

sábado, 2 de marzo de 2013

SÍ: ESO PASA (O UNA RECETA MÁGICA SOBRE CÓMO ALARGAR TU PENE)

 

Hace poco estuve en Qatar, una ciudad a la que no tengo intención de volver a menos que me obliguen a punta de pistola. Evidentemente, cada vez que alguien se entera de ello, me hace la pregunta inevitable:

¿Y por qué demonios te has ido a Qatar?

Yo siempre respondo la verdad:

A mi chica le ha tocado un viaje gratis en un sorteo, así que nos hemos ido para allá.

La reacción inmediata de casi todos los interlocutores es la misma: “¿Sí? ¿Eso pasa?” “¿De verdad? ¿Esas cosas funcionan?” “Yo pensé que eran timos.” Etc, etc.

Ahora, por experiencia y con conocimiento de causa, os puedo asegurar que:
SÍ. ESO PASA.

En realidad sólo le pasa al 1% de los mortales... porque el 99% restante no se molesta en inscribirse en esos concursos. Ni siquiera se molesta en plantearse la posibilidad de que esos sorteos de verdad estén diseñados para tocarle a alguien.

Mi chica tenía claro que quería ganar un viaje para dos personas a algún sitio, y decidió creer que tal cosa era posible. Invirtió parte de su tiempo y de su esfuerzo en localizar todos los concursos sobre el tema, apuntarse a ellos, rellenar formularios, idear comentarios ingeniosos con los que competir aquí y allá... ¿El resultado? Que unas cuantas semanas más tarde era la ganadora de un viaje para dos personas, en business class, para visitar un universo alternativo situado a miles de kilómetros de distancia.

Me apetecía hablar del tema porque en el “mundillo” en el que suelo moverme (guionistas, escritores, directores) prolifera una actitud muy similar a ésta de “no te apuntes a sorteos, que nunca tocan”. Se trata de una actitud que aparece disfrazada de distintas maneras. Algunos ejemplos:

- No te presentes a esa subvención. Esas ayudas ya están dadas de antemano.

- No pierdas el tiempo presentando tu novela a ese concurso. Ahí hay tongo, fijo.

- ¿Que vas a mandar tu guión a esa productora? ¡Pero si nunca se los leen!

- No te molestes en enviar tu currículum a las empresas: los mandan directamente a la papelera.

- ¿Vivir de escribir literatura? ¡Ni lo sueñes! De eso sólo viven Pérez Reverte y cuatro más.

- Si envías tu proyecto de serie a una cadena de televisión estás perdiendo el tiempo. Sólo salen adelante las series que surgen dentro de las propias cadenas.

- ¿Que quieres rodar tu peli sin contar con las televisiones y las distribuidoras desde el principio? ¡Pues olvídate! ¡Te la vas a comer con patatas!

La gente que pronuncia esa clase de frases nunca ganará un viaje a Qatar. Porque si quieres ganar ese viaje a Qatar, lo primero que tienes que hacer es creer en la posibilidad del viaje a Qatar. Al menos creer en ello lo suficiente como para apuntarte al puto sorteo.

¿Por qué hay tantas personas esforzándose en desanimarte, en hacerte desistir de tus metas e ilusiones? Si invirtiésemos en algo productivo la cantidad de energía que dilapidan los seres humanos en intentar convencerte para que no emprendas nada, ya habríamos descubierto la cura del cáncer lo menos veinte veces.

Yo a veces tengo la sensación de que algunos de esos “cenizos” intentan desinflarte para apartar a un posible competidor del camino. Se empeñan en hacerte desistir porque un aspirante menos implica una menor probabilidad de que alguien les gane la partida y les arrebate el caramelito.

Pero creo que en la mayoría de los casos la explicación es mucho más sencilla y, al mismo tiempo, bastante más retorcida: Hay gente que intenta convencerte de que no emprendas iniciativas porque está muy a gusto en su reducto de desidia. Se han mentido a sí mismos, convenciéndose de que cierta meta es imposible de alcanzar, de que recorrer cierto sendero no merece la pena... Porque con eso justifican su actitud derrotista y su quedarse tumbados en el sofá de casa, viendo series. Lo último que desean es que otra persona siga lo pasos que ellos no se atreven a dar y... ¡les vaya bien! Eso les pondría en evidencia. Les dejaría sin excusas para no mover el culo e intentarlo ellos también.

Yo, por el contrario, creo que si uno adopta una actitud humilde y receptiva, acaba dándose cuenta de que gran parte de la gente que consigue llegar a donde quiere, lo hace porque no se ha rendido, porque ha trabajado duro para conseguirlo y porque no ha perdido la fe en que tal cosa era posible.

Me viene a la cabeza el ejemplo de los premios Goya. Si te dedicas a esto, siempre resonarán a tu alrededor unas voces agoreras como las de las estatuas de piedra de “Dentro del laberinto”.



- No te esfuerceeeeees... esos premios están dadoooooooos...

- Si no tienes enchufe no te nominan ni de coñaaaaa...

- Los candidatos los decide el profesor Moriartyyyyy...

Yo, del mismo modo en que conozco casos de primera mano de personas que ganan viajes en un concurso... Del mismo modo en que conozco a una persona que realmente ha tenido audímetro... También conozco de primera mano (cada vez más) casos de gente que llega a las nominaciones de los Goya sin tirar de contactos turbios, sin enchufes raros, sin chupar pollas en ninguna fiesta sórdida...

Mientras tecleo esto me viene a la cabeza el caso de dos personas bastante cercanas que han estado nominadas este año. Presentaron su obra a última hora, recorriéndose media España con su propio coche, llegando con por los pelos para entregarla personalmente (a ver si colaba) el mismo día en que espiraba el plazo. No hicieron ninguna campaña de promoción, no contaban con ningún agente de prensa. De hecho, recuerdo que cuando me enteré de que estaban nominados les escribí para felicitarles. Me respondieron con algo parecido a: “¿¡En serio!? ¿¡No es una broma!? ¡Es que hemos llegado tarde y no hemos podido escuchar el comunicado entero!” Y, conociéndoles, estoy seguro de que llegaron tarde porque estaban ocupados trabajando cualquier otro proyecto loco.

¿A qué viene todo esto? Pues a que puedo aseguraros DE PRIMERA MANO que:

- Es posible apuntarse a sorteos y ganar viajes para dos personas.

- Es posible estar nominado al Goya sin dinero, sin contactos y sin campañas de prensa.

- Es posible hacer una peli sin contar con las distribuidoras ni las teles y acabar distribuyéndola, aunque sea de maneras muy sui generis.

Y por esa regla de tres, estoy casi convencido de que:

- Es posible que te concedan una subvención aunque no conozcas a nadie en el ICAA ni en el jurado.

- Es posible ganar el premio Planeta aunque no seas Ana Rosa Quintana (o al menos quedar finalista, o ganar el de la Comunidad de Murcia, o que a alguien del jurado le haya molado tu trabajo y te recomiende, o se ponga en contacto contigo)

- Es posible que una productora se lea tu guión, e incluso que decida comprártelo.

- Es posible que en alguna empresa se lean tu currículum y decidan hacerte una entrevista o una prueba (incluso conozco a alguien que - ¡milagro! – ha conseguido curros de gente que no conocía gracias a su perfil de LinkedIn)

- Es posible que después de algunos años dedicándote a lo que te gusta, de repente, descubras que (no sabes cómo) estás viviendo de la Literatura.

- Es posible que una cadena de televisión se interese por tu serie, o incluso que te compre una serie que has rodado tú mismo, por tucuenta y riesgo.

Y aún voy más allá: Estoy casi seguro de que ahora mismo hay un tío paseándose entre nosotros con un pene de más de cincuenta centímetros. Hace unos meses era un pichacorta, pero ahora tiene un rabo descomunal. Fue el único espabilao en toda España que recibió en su bandeja de entrada un mail sobre “cómo agrandar su pene”... y decidió leérselo.