Álvaro Carmona. Antiguo compañero de piso. Ocasional compañero de gin tonic. Y humorista genial.
En la blogosfera suele deleitarnos con sus Nimias Cosas Mínimas.
De un tiempo a esta parte, Álvaro trabaja como guionista en Buenafuente, y de vez en cuando actúa en el programa haciendo monólogos bastante sui generis, normalmente acompañado de su guitarra.
Escriban Álvaro Carmona en Youtube. Se alegrarán de haberlo hecho.
Hoy no puedo dejar de colgar aquí su última intervención televisiva. Una canción sobre el suicidio. Ojalá Rosa León nos hubiese cantado esto cuando éramos pequeños:
miércoles, 21 de abril de 2010
viernes, 16 de abril de 2010
ME ESTOY HACIENDO MURTAUGH

"Soy demasiado viejo para esta mierda."
Célebre frase de Danny Glover en Arma Letal, "recientemente" homenajeada en esa pedazo de sitcom que es "Cómo conocí a vuestra madre".
No encuentro una manera mejor de expresar esa sensación que me gobierna últimamente: Emitiendo en riguroso directo desde el tuétano de mis mismísimos huesos.
Esta semana confluyen en la cartelera dos de mis mitos más venerados y arraigados: Tim Burton y Lewis Carroll.
Se trata de una combinación que debería ponérmela dura y abrir de par en par las caja fuerte que custodia mis orgasmos.
Y sin embargo, el sentimiento dominante que me ha acuciado desde que oí hablar de ese proyecto es... la pereza. Muchíiisima pereza.
Ya quedaron atrás aquellos tiempos en que me desmayaba de emoción cada vez que Tim Burton anunciaba un nuevo proyecto.
¡¿Qué cojones estás haciendo, Tim Burton?! ¿¡Qué tenemos que hacer tus (in)condicionales para que vuelvas a volcarte en algo que no sea remake de ninguna otra cosa!? ¿Dónde hay que firmar para que hagas otro Bitelchús u otro Eduardo Manostijeras u otro Ed Wood u otro Big Fish?
Últimamente tengo la sensación de que "alguien que me odia" le ha dado a Tim Burton una lista de mis escritores favoritos y le ha animado a hacer "remakes" para joderme la vida. Primero Roald Dahl, ahora Lewis Carroll. ¿Cuál será el próximo? ¿Allan Poe? ¿William Goldman? ¿Espronceda? ¿Ray Bradbury?
El caso es que (regresando al meollo del asunto) llevo varios meses sintiendo una mezcla de curiosidad y miedo cada vez que oigo algo sobre el Alicia de Burton. Y conforme llegaba la fecha del estreno, el miedo y la curiosidad se aglutinaban en un solo sentimiento. Y ese sentimiento era... PEREZA.
Y os aseguro que es muy jodido (y te hace plantear muchas cosas) eso de que te dé pereza una película que unifica la visión de dos de los artistas que más han condicionado tu formación como "tipejo que se dedica a esto".
No me malinterpretéis. No he dado la espalda a las fronteras del país de Nunca Jamás. Dichas fronteras no combinen con mis gafas de pasta, ni con mi jersey de cuello alto. El imbécil que soy últimamente llegó al orgasmo con la última delicia kafkiana de Polanski y se relame mientras busca la manera de poder disfrutar de la última gamberrada de Luc Besson.
Y es ese mismo imbécil el que bajó hoy hasta el centro de su ciudad y pagó una entrada para ver el "Alicia en el País de las Maravillas" de Tim Burton.
Me daba pereza. Bastante pereza. Pero era mi deber. Era Tim. Era Lewis.
El caso es que compré la entrada con una hora de antelación. Y llevaba en mi bolsillo ese e-book que compré recientemente. Y en ese e-book tenía como lectura "predilecta" El Cartero de Bukowkski. Pero Bukowsky me estaba estimulando tan poquísimamente poco como estimularía al Doctor Xavier resolver el jeroglífico del Diario Vasco. Así que mientras esperaba a que llegase la hora de mi sesión de cine me entretuve con otro de los tesoros de mi e-book:
Alicia. La novela original. Uno de mis cuentos favoritos. Ése que compré en su día en edición de lujo. Ése que, aun teniendo la edición de lujo, compré en edición de bolsillo para poder transportarlo de aquí para allá en todos mis viajes, como la caja que transporta al cadáver somnoliento del conde Drácula de TRansilvania a Lodres y de Carfax a los Cárpatos. Alicia... Ese libro que introduje en mi e-book antes que casi cualquier otro (porque llevar Alicia en mi bolsillo es incluso más prioritario que llevar condones)
El caso es que mientras esperaba el inicio de mi sesión de cine de hoy, encendí el e-book y me puse a leer tres o cuatro capítulos de Alicia. Y entonces recordé por qué me entusiasmaba tanto ese relato. Y disfruté como un enano. Y me dejé embriagar por tanto surrealismo, y por tanto entresijo filosófico, y tanta letra sádica y pedófila.
Y mis expectativas se encendieron, y deseé fevientemente experimentar en tres dimensiones todo el jugo que mi adorado Tim Burton podría sacarle a aquella historia.
Pero entonces entré en la sala 7, y me senté en la fila siete, y ocupé el asiento dos, y me puse aquellas gafas tan extrañas, y... buuuffff!!!
Pega número 1: El 3 D no funcionaba. No sé si se debía a estos cines, o a la fila en la que me había sentado, o a los renglones torcidos del cabrón de Dios. El caso es que la sensación de tres dimensiones era muy decepcionante. Y yo tenía con qué comparar (como cuando estás seguro de que un polvo ha sido flojo porque en otras ocasiones has follado con mujeres más capacitadas) ya que cuando fui a ver Avatar y me pusieron el trailer de Alicia... os aseguro que el 3D de Alicia de aquel trailer funcionaba incluso mejor que el de Avatar.
¡Pero tampoco se hundía el mundo! Aunque la sensación de 3D no fuese reseñable, las imágenes se podían ver sin demasiada molestia (exceptuando el hecho de que tenías apretujándote la nariz unas gafas baratuchas que en realidad si siquiera se te antojaban necesarias)
El caso es que... empieza la peli. Aparece Alicia y se te antoja muy follable. ¿Es un buen indicio? A Lewis Carroll también se le antojaba muy follable la prota del cuento, con la diferencia de que la Alicia que le quitaba el sueño a Carroll aparentaba 10 años, y la de la peli aparenta 20.
Intentas interaccionar con la peli. Aún no llega a la pantalla nada que haya salido de la imaginería de Lewis Carroll. Los primeros 15 minutos de peli son un prólogo. Un felpudo para sacudirse los pies, en el que empiezan a percibirse las costuras. El espectador que haya leído previamente la novela llega a la conclusión de que a ese prólogo se le ve el plumero. Es un intento por parte del guionista y/o director de introducir en esos primeros minutos de "mundo real" todos los elementos con los que nuestra Alicia va a interaccionar en el mundo de las maravillas. ¡Trampa! ¡Truco sucio! ¡Basura! ¡Eau de telefilme del Disney Channel!
Y a continuación... esos putos diálogos que intentan hacernos creer que Alicia es una niña súper inocente y súper outsider, a pesar de tener suficiente volumen tetil para hacer una cubana... y más pelos en el coño que Ruth Gabriel en Días Contados.
Los diálogos "súper intensos" y "súper imaginativos" de Alicia no se diferencian demasiado de esos aforismos escritos con tiza que podemos encontrar en las paredes de los baños de los garitos más (@#∞!!¬) de Mañasaña. La clase de gilipolleces con las que nos dan la brasas ciertas tías mientras nosotros asentimos y sonreímos... no porque nos interese lo que dicen, sino por el simple hecho de que nos gustaría follárnoslas.
Así son los primeros 10 ó 15 minutos de Alicia. Tan auténticos como una manifa anti-globalización patrocinada por Natura. Y entonces aparece el conejo blanco, tan predecible e infográfico... y llegas a la conclusión de que estás perdiendo el tiempo en esa sala de cine, de que ahí fuera hay un mundo con un sol que brilla, una gigantesca bola de helio que tiñe los árboles de verde... y un centenar de barras de bar con cañeros provistos de palancas de las que solamente hay que tirar para obtener CERVEZA.
En otras palabras: ¡Que me salí del cine a los 15 minutos! ¡Que Alicia no consiguió retenerme en la butaca!
Esto es un mensaje para los dos ó tres que me reprochan cada vez que me salgo de una sesión de cine: ¡Que os den por culo! ¡Es mi dinero y puedo malgastarlo como quiera! Dicho esto, entenderé a la perfección (y por las mismas razones que acabo de esgrimir) que dejéis de leer esta entrada en este mismísimo momento.
Pero os juro que no abandoné el visionado de Alicia por una cuestión de arrogancia, ni por una cuestión de prepotencia.
Lo abandoné por miedo.
Os aseguro que cuando vi aquel primer cuarto de hora en el que ni siquiera me habían introducido en el mundo de Carroll... sentí auténtico PAVOR. Una parte de mí decidió que tenía que marcharse de aquella sala en defensa propia, porque estaba a punto de presenciar algo terrible.
Os recuerdo que estaba enfrentándome a dos de mis referentes más poderosos: Tim Burton y Lewis Carroll. Lo que ocurrió en aquellos primeros 15 minutos de peli fue algo equivalente a abrir una puerta por accidente y sorprender a mi padre sodomizando a mi madre en contra de su voluntad.
Me largué del cine justo en el momento en que vislumbré al conejo blanco.
Me estoy haciendo viejo. Soy el puto Murtaugh. Tengo poco más de 30 años y reacciono como si tuviese poco más de 80.
Y lo peor de todo es que estoy elaborando un guión sobre treintañeros que no aceptan el hecho de que tienen más de treinta... ¿cómo me va a afectar, al mismo tiempo, asumir que tengo algo menos de setenta?
Por cierto: Sí. Lo habéis adivinado. He intentado hacer el post sobre Alicia en el País de las Maravillas en el que aparezca más veces la palabra "follar" en todas su declinaciones. Creo que es lo que Lewis habría deseado.
martes, 13 de abril de 2010
PROYECCIÓN DE "MÍ" EN LA FNAC DE BARCELONA
La proyección de "Mí" del día 28 de abril, en la Fnac Diagonal Mar de Barcelona, será a las 19:00
Sí... Cae en miércoles y, por lo tanto, no podré ir. ¡Maldita sea! Con las ganas que tengo de conocer Barcelona... Al final tendré que visitar esa ciudad sin tener excusa para ello.
Anyway, aquí os informo de ello, por si alguno de vosotros está en Barcelona y quiere ir. O por si alguno conoce gente en Barcelona y quiere informar a esa gente.
MÍ es un largometraje dirigido por César del Álamo, escrito por un servidor y fruto del maravilloso trabajo de un gran equipo. Un thriller con reminiscencias de giallo narrado íntegramente desde el interior de un apartamento y protagonizado (el noventa y pico por ciento del metraje) por un único personaje.
miércoles, 7 de abril de 2010
LOS MANDAMASES DE LA TELEVISIÓN EN ESPAÑA
.
Me he animado a compartir con vosotros una reflexión que me inquieta desde hace bastante tiempo.
¿Quiénes son los dos individuos que (al menos aparentemente) más pinchan y cortan en el panorama televisivo español?
Pues por alguna escalofriante razón, esas dos personas son:
Un PAYASO:

Y un VENTRÍLOCUO:

Eso nos invita a adivinar, usando el método deductivo, o comparando esto cn uno de esos juegos de "¿Cómo continúa esta serie numérica?" O, en este caso: "¿Cuál será el mandamás del próximo, tercer e inevitable emporio televisivo en discordia?"
Recapitulemos: Un payaso y un ventrílocuo... Si las leyes de la lógica funcionan, el tercer oligarca de la tele española también debería teer algo que ver con el mundo circense.
Por eso os pido vuestra opinión. ¿Quién será el elegido?
¿EL DOMADOR DE LEONES?

¿EL ENANO?

¿EL MAGO?

¿EL HOMBRE BALA?

¿EL TRAGA SABLES?

¡¡Pasen y opinen!!
Me he animado a compartir con vosotros una reflexión que me inquieta desde hace bastante tiempo.
¿Quiénes son los dos individuos que (al menos aparentemente) más pinchan y cortan en el panorama televisivo español?
Pues por alguna escalofriante razón, esas dos personas son:
Un PAYASO:

Y un VENTRÍLOCUO:
Eso nos invita a adivinar, usando el método deductivo, o comparando esto cn uno de esos juegos de "¿Cómo continúa esta serie numérica?" O, en este caso: "¿Cuál será el mandamás del próximo, tercer e inevitable emporio televisivo en discordia?"
Recapitulemos: Un payaso y un ventrílocuo... Si las leyes de la lógica funcionan, el tercer oligarca de la tele española también debería teer algo que ver con el mundo circense.
Por eso os pido vuestra opinión. ¿Quién será el elegido?
¿EL DOMADOR DE LEONES?
¿EL ENANO?
¿EL MAGO?
¿EL HOMBRE BALA?

¿EL TRAGA SABLES?

¡¡Pasen y opinen!!
lunes, 5 de abril de 2010
UN NÁUFRAGO EN ELVIRA

He pasado la mitad de mi Semana Santa en Granada.
El viernes di un paseo con mi padre. Un paseo precioso, a través de algunos de los lugares nás hermosos y pintorescos de Granada.
Lamento decir que ciertas preocupaciones abstractas y cierto estress resultante de proyectarme en exceso hacia el futuro impidieron que disfrutase del paseo tan plenamente como hubiese deseado.
Las letras que deseo transcribir en esta entrada me las encontré al principio del paseo, grabadas en cierta placa que colgaba de cierta pared de cierta calle. Son unos versos del poeta Luis Rosales, amparados bajo el título de Autobiografía. Versos que, por alguna extraña (o no tan extraña) razón me hicieron sentir escalofriantemente identificado:
"Como el náufrago metódico que contase las olas
que faltan para morir,
y las contase, y las volviese a contar, para evitar
errores, hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño
y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de
caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería."
domingo, 28 de marzo de 2010
LA TORTUGA DE ESPUMA

Ayer, en un bar. La espuma de cerveza derramada en el surtidor de cañas dibujaba lo que se me antojó una perfecta cabeza de tortuga. No pude resistirme y le saqué una foto con el móvil.
No sé qué coño significa, pero seguro que hay mil formas de encasquetarle un sentido. La tortuga es un animal taaan arquetípico... Es el animal asociado a la logevidad y a la sabiduría. Es el animal que sostiene el Mundodisco de Terry Pratchet. Es una línea 906 directa con el inconsciente colectivo; los antiguos sabios chinos consultaban el oráculo del I-Ching leyendo las líneas en los caparazones de tortugas. Es ese animal que patalea bocarriba en un desierto para demostrar que los replicantes son más humanos que nosotros. Pueden ser ninjas y gustarles la pizza. Llevan su propia casa a cuestas, como los caracoles, o como yo desde hace algunos años.
De pequeño tuve muchas tortugas. Unas ocho o nueve. Todas acababan muriendo (así son los niños: pueden conseguir que en cuestión de meses o de años la palme uno de los seres más longevos del planeta) Sólo recuerdo dos tortugas que me acompañaron durante bastante tiempo. Una era un galápago de florida de estos verdes que estaban tan de moda. Me acompañó durante cinco o seis años, mientras veía cómo otras compañeras similares llegaban y morían, una tras otra. Algo similar a lo que me ocurre a mí con los compañeros de piso en Donosti. Cierto día, Rayo también falleció.
La segunda tortuga duradera de mi vida era mucho más grande, también anfibia. Oscura, casi negra. Por alguna absurda razón, acabó recibiendo el nombre de Tortúguez. Lo gracioso de Tortúguez era que la teníamos suelta por la casa. De vez en cuando la metía un rato en la bañera para que nadase.
Tortúguez duró muchos años, hasta convertirse en algo asumido, casi cotidiano. Pero cuando nos mudamos a la casa de Corralejo sacamos a la tortuga al jardín para que pudiese pasear por un entorno un poco más natural. Aprovechando un leve descuido nuestro, Tortúguez se adentró entre los arbustos y... desapareció. Nunca más la volvimos a ver.
Probablemente acabó convirtiéndose en abono de arbusto, aunque una parte de mí prefiere pensar que encontró la madriguera que conduce al País de las Maravillas. Incorporé esta anécdota a una de esas novelas que escribo y luego encierro en un cajón.
Cuando me bebí esa caña ayer, no sabía que estaba consumiendo espuma de tortuga. No recuerdo bien mis sueños de esta noche, pero sé que en ellos aparecía Tortúguez.
No sé cómo me han salido tantas palabras de los dedos. Os juro que entré aquí con la intención de poner solamente la foto, con un breve comentario del estilo "jijiji, mirad, es gracioso porque parece una cabeza de tortuga".
Sé que la calidad de la foto no es la deseable. La saqué un poco de estrangis. Quiero seguir yendo a ese bar, y no me apetece que la camarera me tome por la clase de psicópata que en realidad soy.
viernes, 19 de marzo de 2010
DE SOPRANOS Y PERROS

Paladeando la quinta temporada de los soprano. Lentamente. Sigo manteniendo mi teoría de que las series de televisión se dividen en "series sangría" y "series whisky". Las series sangría (24, Dexter, Lost) se consumen de manera rápida, compulsiva. Las series whisky (Los Soprano, Madmen, Carnivale) se consumen poco a poco, saboreándolas con calma, asimilando toda la riqueza de sus matices.
Útimamente combino algunas dosis de sangría (la sexta de Lost (por pura inercia), Big Bang Theory, How I met your mother) con ese whisky añejo con sabor a Gandolfini y a Buscemi y a Wiener y a Imperioli y a muchas cosas más.
Voy por el capítulo 5x07 y no deja de conmoverme ese inteligente recurso que utilizan los guionistas para humanizar a Tony Soprano. Los animales. Tony es un cabrón capaz de vender o asesinar a cualquiera que tenga la suficiencte carencia de dedos de frente para jugarle una mala pasada. Toda esa compasión... toda esa empatía que no puede permitirse con los seres humanos que le rodean... la vuelca en los animales, ya sean estos patos, yeguas o perros.
Me cae bien la gente que se portan bien con los animales. Es relativamente sencillo portarse bien con las personas. A fin de cuentas, hay factores de presión social en juego. Si no eres bueno con la persona inadecuada, esa persona puede contar su experiencia a otras personas y joderte la vida. Pero los animales... Creo que para tratar bien a un animal hay que tener un corazón muy puro. Porque nadie te va a rendir demasiadas cuentas por joderle la vida a un animal. Porque ningún animal va a ir por ahí contando las putadas que tú le has hecho.
Tony, amigo mío. Me da igual que vayas por ahí cargándote a seres humanos... mientras sigas preocupándote por el bienestar de tu perro.
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