sábado, 18 de abril de 2009

MIS AMORES PLATÓNICOS


Tras el resacoso influjo de ese reciente, nostálgico y evocador post de las diapositivas de mi vida, amigos y conocidos varios han contribuido a abrir una caja de Pandora. Dentro de esa cajita he encontrado recuerdos suficientes para un segundo post: El de las mujeres famosas que me han ido "enamorando platónicamente" a lo largo de mi (hasta el momento) corta vida.

Me tocó crecer en esa época en la que había que soltar la baba por Samantha Fox y por Sabrina. No es que desdeñe los portentosos encantos de esas diosas, pero ninguna de ellas consiguió encandilarme.

Creo que tuve que esperar a principios de los noventa para poder ver en las pantallas de la tele a personajas que me hicieron tilín. Fueron lo años en que llegaron (por fin) Telecinco y Antena 3 a las islas Canarias.

Dios bendiga a la Telecinco de Valerio Lazarov y a su capacidad de revolucionar hormonas. Los primeros recuerdos de féminas catódicas proceden de esa época, empezando por:

- LA MAMACHICHO.


Las Mamachicho fueron un fenómeno muy de novela de Stephen King: Algo que sucede, se graba a fuego en tu infancia, luego lo olvidas... y no lo recuerdas hasta que ya eres adulto y te reencuentras con alguien que no habías vuelto a ver desde tu infancia.

Salían en el programa Tutti Fruti, y se supone que debían limitarse a carne que canta y baila. Pero había una de ellas que me llamaba la atención porque me gustaban su cara y su mirada. Años más tarde supe que se llamaba Patricia. La pueden ver en este vídeo. Es la penúltima a la que se acerca la cámara. La morena del pelito semi-corto.



- THALIA:

Antes de que Milikito se acomodase en series ñoñas sobre médicos, echaba toda la carne en el asador en un programa llamado Vip Noche. Un programa que ningún adolescente se perdía, porque no escatimaba en carne ni en movimientos lascivos. Aquel programa sirvió para lanzar a una diosa llamada Thalia. Aquello era demasiado para un adolescente, y estábamos todos ¡¡¡GRRRRRRR!!! Años más tarde, cuando esa generación nuestra era ya adulta, Thalia regresó, convertida en una estrella internacional. Pero para los de mi quinta, la auténtica Thalia es la Thalia de Vip Noche:

(el tamaño de los píxeles del vídeo les dará una idea de la cantidad de tiempo que ha pasado desde entonces...)



- ¡¡¡CRISTINA ROSENVINGE!!!


Una de las más cruciales, sin dudísima alguna.

A pesar de sus muchos detractores, siempre la defenderé como una de las mujeres más guapas del Universo conocido, y una de las ocho más hermosas del Universo desconocido. Pero no sólo me ponía a cien su cara. También me ponían a cien mil su voz, sus gesto, e incluso algunos de los versos que recitaba en sus canciones. Confieso que, hoy día, eso no ha cambiado. La adoré cuando formaba parte de Álex y Cristina, la adoré cuando eran Cristina y los Subterráneos, y la sigo adorando en pleno siglo XXI.

Durante mucho tiempo odié a Ray Loriga por estar casado con ella. Ahora que (al parecer) ha roto con él y se ha marchado con Vigo Mortensen por fin podré apreciar a Loriga y acercarme a su literatura y a sus pelis.

Podría poner aquí una decena de vídeos de Cristina, pero tengo que decantarme por uno, así que pondré una canción que, aunque no sea mi favorita, dice una amiga mía que es la que más le recuerda a mí. "Pulgas en el corazón"



- WYNONA:


Y me da igual que sea bisexual, que sea cleptómana, que sea adicta a los fármacos o que sea escorpio. Wynona Ryder es otra de mis diosas particulaes. Normalmente, cuando llevo meses sin verla en ningún sitio, me digo a mí mismo: "Tampoco era pa tanto". Luego la vuelvo a ver, y me derrito.

A pesar de mi romance con Tim Burton, el flechazo con Wynona no me surgió en Bitelchús, ni en Eduardo Manostijeras. La primera vez que mi corazón hizo "crash boom bang" con Wynona fue en... el DRÁCULA de Coppola.



¡Y es una actriz como la copa de un pino! ¡Y en "Inocencia interrumpida" deja a Angelina Jolie a la altura del betún!

- MEG RYAN:

Que aunque su época dorada fue anterior a la de Wynona, yo la empecé a dorar más tarde.

Sé que resulta peliagudo ensalzar a Meg ahora que ha intentado combatir los ataques del reloj de arena con un bisturí excesivamente torpe. Pero si habéis visto Joe contra el volcán o El chip prodigioso, lo entenderéis...

Para muestra, un botón: Los diez primeros minutos de esa gran peli de Joe Dante que es El chip prodigioso. Sé que desearéis arrodillaros ante Dennis Quaid y hacerle un monumento, pero en cuanto salga Meg, toda vuestra atención irá hacia ella (a pesar del bochornoso peinado ochentero):



- CHRISTINA RICCI:

Ya prometía la chavala cuando interpretaba a Miércoles Addams en la Familia Ídem, pero entonces ninguno se atrevía a reconocerlo, para no ser considerado un pederasta. Más tarde, ya de adolescente, nos encandiló con Casper. Pero seguía siendo ilegal. Afortunadamente, la chavala creció y Tim Burton nos la sirvió en bandeja, con corsé incluido.

Finalmente, la muchacha crecio así:



Y pensé que no iba a encontrarme con un fenómeno similar hasta que apareció:

- THORA BIRCH:

Me conquistó en American Beauty y me reconquistó en Ghost World.

Exótica, voluptuosa y (para más INRI) piscis.



- BRYCE DALLAS HOWARD:

Otra piscis en la lista. E hija de otro piscis: El gran (y vituperado) director Ron Howard.

Esta preciosidad me conquistó haciendo de princesita ciega en "El bosque" de Shyamalan.



Y hay muchas, muchísimas más. Pero si las pongo aquí todas, pareceré un sátiro. Así que me despido con esta muertra TREMENDAMENTE representativa.

ACTUALIZACIÓN:


¿Cómo se me ha podido olvidar Julie Delpy?

viernes, 17 de abril de 2009

ESCALERA DE CORAZONES



ODIO el ambiente artificial de los gimnasios. Creo que todas las veces que he abandonado mis clases de Aikido y de Tai Chi ha sido porque esas actividades se daban en gimansios, y yo detestaba aquel "feng shui".

Por eso aprovecho ciertas situaciones "cotidianas" para obligarme a hacer un mínimo de ejercicio. Un ejemplo de ello es subir a mi piso por las escaleras en lugar de utilizar el ascensor.

Ahora vivo en un séptimo piso. Normalmente la escalera está a oscuras. Los interruptores se encienden por pisos individuales y no tiene sentido estar parándose en cada piso para encender la luz del próximo tramo.

Así que uno termina subiendo los peldaños en la más completa oscuridad y no puede ver los cartelitos que indican en qué pisos estás cuando llegas al descansillo.

Eso a su vez implica que, para no perderte, tienes que concentrarte en contar el número de pisos que vas dejando atrás, conforme llegas a cada descansillo. Empiezas a subir, contradiciendo esa mierda de la ley de la gravedad, y vas contando:

Uno...

dos...

tres...

cuatro...

cinco...

seis...

siete...

Subir contando los pisos que subes se convierte en algo demasiado consciente y, por lo tanto, en un pequeño suplicio. Uno llega agotado al piso número siete, y a pesar de la práctica se tiene la sensación de que nunca se está lo suficientemente en forma.

Pero hoy fue diferente.

Porque hoy el día era lo suficientemente luminoso para poder ver el número de cada piso sin necesidad de encender las luces.

Gracias a ello pude subir todos los tramos de escaleras sin necesidad de contar los pisos uno a uno. En lugar de ello, mi cabeza bullía organizando proyectos personales, ilusionándose con cosas. Cuando quise darme cuenta, vi el letrerito del piso por el que iba, y era el número ocho. Tuve que descender un piso, dándome cuenta de que podría haber subido otros ocho sin perder el aliento.

De todos modos no creo que esa pequeña dosis de ejercicio sirva para mucho, porque los que me conocéis sabéis que estaba subiendo esas escaleras con una bolsa llena de cervezas.

miércoles, 15 de abril de 2009

HEIL KITLER!!!!!!


Exactamente lo que estáis leyendo: ¡¡¡Gatos que se parecen a Hitler!!!

Ése es el contenido de cats that look like hitler. com. Ya estaba tardando en hablaros de esa web que conocí hace tiempo gracias a mi compañero Jon.

Esa maravillosa página web acoge cualquier foto de un gato que guarde cierto parecido con el dictador alemán. Así que si alguno de vosotros tiene un minino con cara de liderar un Tercer Reich, podéis fotografiarlo y mandarlo a esta web, donde sabrán apreciarlo como merece.

Si pincháis en el enlace de arriba accederéis a todo un universo gatuno con miles de fotografías de Kitlers, que es el término con el que se refieren a estos felinos que se parecen (algunos más que otros, hay que reconocerlo) al entrañable Adolf.

Y si tenéis un poco de paciencia y os ponéis a recopilar algunas de las mejores fotos, podréis hayar distintos momentos en la vida del dictador, y confeccionar una especie de cronología como ésta:

1- El joven Cat-olf Kitler, lleno de brío, creyéndose poseedor de la verdad absoluta, encandila a las masas con sus discursos y funda las bases del partido nazi.



2- Poco a poco, la escasa personalidad del pueblo alemán desemboca en una nación en la que los simpatizantes de Kitler proliferan por doquier, aceptándole y rindiéndole pleitesía.



3- Kitler consigue reunir un ejército y unas panzer divisionem. Sus soldados, con un pureza bastante más aria que la suya, obedecen como autómatas todas sus órdenes. El fuego de la guerra empieza a crepitar.


4- El ambicioso Cat-olf Kitler observa desde el palco cómo sus soldados desfilan saliendo de la ciudad para invadir Polonia. Observen la ambición y la determinación en la mirada del dictador alemán.


5- En los primerios tiempos, Kitler está fírmemente convencido de la bondad y la legitimidad de sus acciones. El ruido de las bombas cayendo sobre pueblos inocentes no le quita el sueño.



6- Pero poco a poco se irá dando cuenta de los horrores que ha provocado. Aunque no quiera reconocerlo, el remordimiento le corroe por dentro. Sus seguidores dejan de confiar en él, ponen en tela de juicio sus órdenes. Kitler reacciona con vehemencia, insuflando más rabia todavía a sus discursos y a sus órdenes.


7- Finalmente, la ambición de Kitler le lleva a perder la guerra. Su gente le abandona. Muere dentro de un búnker, en la más miserable soledad, reflexionando sobre cómo su vida ha sido un desolador viaje hacia el infierno. El suyo y el de millones de personas.


martes, 14 de abril de 2009

¡¡PAYASOS!!

Esto que os muestro aquí es un extracto de una noticia del diario "El Correo" de hoy martes 14 de abril. ¡¡Flipad!!




Los conocidos payasos Pirritx y Porrotx han mostrado su apoyo a una marcha organizada por la asociación de familiares de presos de ETA, Etxerat, que desde hoy y hasta el próximo domingo recorrerá distintas localidades de Euskadi, Navarra y el País Vasco francés, en contra de la política de dispersión, que cumple su vigésimo aniversario. El respaldo de este dúo, formado por Aiora Zulaika y José María Agirretxe -ex concejales de EH en Lasarte-, se realiza a través de un vídeo colgado en YouTube.

En la grabación, los dos cómicos aparecen con los ropajes de los personajes que representan y reclaman el acercamiento de los presos de la banda terrorista, empleando para ello la caracterización y las bromas habituales en sus espectáculos.

Los payasos se dirigen directamente a los niños y, en un lenguaje infantil y en euskera, tratan de explicarles en qué consiste a su juicio la dispersión. Comienzan diciendo que están tristes porque hace veinte años que comenzó a aplicarse esa medida y «todos los fines de semana nuestros amiguitos tienen que hacer miles de kilómetros para visitar a sus padres, tíos, amigos...». «No hay derecho», proclaman. «Y muchos tienen accidentes» de tráfico, añaden. Al final, llaman a participar «todos juntos» en las movilizaciones para pedir el final del alejamiento de los presos.

Lo acojonante del asunto es que antes eran tres los integrantes de este grupo de payasos, pero actualmente el tercer integrante (conocido como Takolo) está en la cárcel por pertenencia a la "banda armada". ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE: Me informa Íñigo de que: "Takolo no está en la cárcel. El ex payaso Takolo se llama Agustín Mujika y tiene una tienda de disfraces. Lo que pasa que otro "takolo" un tal Jose Antonio Egido sí que fue encarcelado por colaboración cn banda armada."

En fin... Cosas de payasos, supongo...

No sé muy bien qué decir al respecto, así que (a falta de encontrar el vídeo incendiario en cuestión) os dejo con una de las actuaciones de estros entrañables payasos tan concienciados en lo que a la educación de los niños vascos se refiere:





ACTUALIZACIÓN:

Cortesía de mi amigo Íñigo, aquí tenéis el vídeo de la discordia:


sábado, 11 de abril de 2009

EL CONTROL DE ALCOHOLEMIA MÁS BARATO

Esto:



sirve para encender esto:




Esto:



sirve para abrir esto:




Cuando te sorprendes utilizando esto:



para intentar abrir esto:



quiere decir que ha llegado la hora de dejar de beber esto:



Lo complicado del asunto es que cuando se ha llegado a ese punto uno no tiene la suficiente lucidez para asimilar todo lo que acabo de escribir.


lunes, 6 de abril de 2009

¡¡¡LANCELOT LINK!!! ¡¡¡EL CHIMPANCÉ SECRETO!!!


Esto que os voy a presentar es tan ACOJONANTE que probablemente muchos de vosotros ya lo conoceréis y me vais a mirar como si fuera un imbécil por haberlo descubierto tan tarde.

Me he topado con ello de manera sospechosamente fortuita, mientras buscaba vídeos de chimpancés en el Youtube. Algunos de vosotros (los que todavía me habláis y permitís que me acerque a menos de doscientos metros de distancia) no sabéis que desde hace algunos meses he desarrollado esa peculiar afición: Buscar cosas graciosas protagonizadas por chimpancés.

Me he convertido en entusiasta admirador de Pankun y James, y pensaba que nunca podría encontrar nada tan espectacular como eso. Pero hoy... Hoy ha sucedido:

¡LANCELOT LINK!
¡Una serie protagonizada íntegramente por chimpancés! Creada por la ABC a principios de los años setenta.

¿Y qué es lo mejor de todo? Que algunos capítulos incluso se pueden encontrar doblados al español, y no con un doblaje cualquiera, sino con uno de esos doblajes latinoamericanos tan entrañables de la época.

Tal es el caso, por ejemplo, de este Western con chimpancés titulado BANANANZA:



¡El puto paraíso, amigos míos! Chimpancés vestidos de cowboys y de indios, montando en ponys, conduciendo coches, jugando a las cartas y disparándose con pistolas de juguete.

Pero si no os importa escucharlo en la lengua de Shakespeare, también podéis deleitaros con historias como ésta, en la que intentan resolver un detestivesco misterio en una trama ambientada en Hong Kong:



¡Chimpancés vestidos con levitas, chisteras y monóculos! ¡Misteriosos camareros simios de chaleco rojo y bigote de principios de siglo! ¡Chimpancés mujeres con vestidos orientales!

Pero si preferís un rollo más de cine negro con carreras de coches incluidas, quizá lo vuestro sea:



O tal vez prefiráis seguir ecuchándolo en español, en este capítulo titulado "El frankenstein robot", en el que los simios juegan al golf y al tenis, y un chimpancés robot (interpretado por un humano disfrazado) los persigue:



¡Si esto no os parece suficiente, seguid buscando! Hay mucho más en la red. Incluida una danza de los siete velos de una chimpancé mata hari a un chimpancé jeque árabe.

¡Ah, qué maravillosa puede llegar a ser la vida! Pero, ¿pensarán lo mismo esos pobres chimpancés actores? Porque pocas cosas hay más molestas y más jodidas que un rodaje...

domingo, 5 de abril de 2009

DE TRIGALES Y CUERVOS


Había algo lúgubre en la musicalidad del viento. Soplaba como queriendo apagar todas las velas del mundo para siempre, pero en lugar de eso se dedicaba a mecer el mar de trigo. Y cada espiga crepitaba como si un fuego invisible, incluso helado, la estuviese cocinando a fuego lento.

Los cuervos picoteaban las semillas y alzaban el vuelo sin demasiadas ganas. Luego volvían a aterrizar, volvían a picotear, volvían a revolotear otros tres metros. Algo los inquietaba. Y tal vez se debía a aquel olor eléctrico que enrarecía el ambiente, o al invisible peso de un firmamento opaco, malhumorado porque alguien le había robado las estrellas. O a la presencia de aquella silueta decadente con aires de espantapájaros marchito, clavada en pleno cruce de caminos, inclinada, casi desmoronada sobre el caballete de madera.

Era pintor. Y era también definición de desesperación, de desamparo. Era erial de pelirrojas malas hierbas cubriendo las mejillas. Era brillo de fiebre en la mirada. Era pincel de trazos inseguros escarbando en el lienzo con torpeza para encontrar la gruta del tesoro. Y allí estaba, estampando cuervos negros entre tanto amarillo, como esparciendo pasas en un arroz con curry. Arañando la pintura con una frustración que nunca encontraría consuelo. Porque el trigo de su cuadro no se movía con el viento, y eso ninguna pincelada, por enérgica que fuese, podría remediarlo. Porque acercaba la nariz al lienzo y aquello no olía a campo, ni a tormentas a punto de estallar. Solamente el aroma tan insano, tan deprimentemente de juguete de la pintura al óleo. Pintura aséptica, amarilla. Y poco más.

Mientras emborronaba el lienzo, Vincent deseó triturar todo lo que existía a su alrededor, convertirlo en papilla y robarle la esencia para fabricar pinturas de verdad. Pintar el trigo con papilla de trigo, pintar el cuervo con papilla de cuervo, embotellar el aire para pintar el aire.

Era la única manera de volcar autenticidad en el caballete. O tal vez era una simple excusa a la que Vincent se agarraba con uñas y con dientes para no enfrentarse a la verdad hostil. Sus cuadros no gustaban porque eran el fruto de un pintor mediocre, la radiografía emocional de un tarado incapaz de conectar con sus congéneres. El olor de la dichosa pintura no iba a cambiar eso.

Vincent se hirió la mano al derribar el caballete, pero no le importó. Pensaba hacer el resto del trabajo con los pies. Pisotear el condenado lienzo, descargar toda su ira, toda su frustración sobre aquel dibujo torpe de niño de seis años, reducirlo todo a polvo, a escombro, a manchas amarillas en sus suelas.

No llegó a suceder.

Cien cuervos graznando al unísono detuvieron la bota. Vincent miró a su alrededor. Se impuso la curiosidad sobre el enfado. Porque la conducta de los pájaros no era lógica. Alzaban el vuelo en todas direcciones, esparciéndose, alejándose del cruce de caminos como si hubiesen presentido la llegada del mismísimo Diablo. Luego llegó la ráfaga de viento. Ensordecedor. Huracanado. En menos de un segundo el aire estaba lleno plumas y de espigas, ambas arrancadas de cuajo, girando en vertiginoso torbellino alrededor de un eje invisible. Tras el viento vinieron los relámpagos y la explosión de luz, fugaz y cegadora, como ese restallido de magnesio asociado a las cámaras de fotos. Si Vincent no hubiese cerrado los ojos a tiempo se le abrían abrasado las retinas. Lo primero que vio cuando los volvió a abrir fue aquella cápsula metálica de dos metros de altura que zumbaba y humeaba a pocos metros del cruce de caminos.

Con el pincel todavía en la mano y los ojos abiertos como platos, el pintor holandés dio un par de pasos hacia el objeto misterioso. Un par de pasos que volvió a retroceder con un miedo instintivo cuando la puerta de la cápsula se abrió emitiendo un alarido hidráulico.

El primer pensamiento del pintor fue “estoy soñando”. Intentó vislumbrar lo que había al otro lado de esa puerta entreabierta. Esperaba encontrarse más metal, o una hilera de perchas con abrigos, o simple oscuridad.

Pero dentro de la cápsula había… lluvia.

Lluvia gris, repiqueteando con tristeza en el suelo de aquel armario extraño. Una cortina de agua que daba la sensación de existir para unir y separar dos mundos, dos abismos.

Algo empezó a moverse entre la lluvia. Vincent entrecerró los ojos y distinguió una silueta que atravesaba el agua. La silueta de un hombre. Un hombre que emergió del interior de la cápsula con las ropas mojadas, adheridas al cuerpo, con una pistola temblándole en la mano y unas humedades en los ojos que no se podían atribuir a aquella extraña lluvia.

- Hola, Vincent – saludó el desconocido con un acento estropajoso que insinuaba un par de copas de más.

- ¿De dónde demonios has salido? – quiso saber el pintor, mientras buscaba un modo de asimilar lo que le estaba sucediendo.

- Vengo del año 2038. Hemos inventado este chisme. Nos permite desandar el calendario.

Vincent intentó encontrar algún sentido a lo que acababa de escuchar. No pudo. El viajero del tiempo sollozó, la pistola volvió a titubear entre sus dedos, los cuervos volvieron a posarse en tierra firme.

- Soy músico – prosiguió el recién llegado. Vincent no supo qué contestar a eso. Ni tan siquiera supo si tenía que hacerlo -. Pero nunca he conseguido vender una canción a nadie – prosiguió el desconocido -. Soy un maldito perdedor. Al principio me daba igual. Usted ha sido siempre mi modelo a seguir, Vincent. Cada vez que mi carrera musical desembocaba en un fracaso me decía a mí mismo: “El tiempo te hará justicia. Piensa en Vincent Van Gogh. No vendió un solo cuadro en vida, y ahora es el pintor más cotizado del planeta. Sus cuadros están en los museos más prestigiosos del mundo.

Vincent dejó caer el pincel. Sintió una contracción en la garganta. Había tenido alucinaciones otras veces, pero esto era bastante más real. Esto, de alguna extraña forma, tenía peso, incluso olía.

- ¿Entiende lo que quiero decir, señor Van Gogh? – prosiguió el desconocido, rompiendo a llorar de la manera más indigna -. Llevo años buscando ese consuelo en usted. Pensando que si mi música no ha tenido éxito inmediato es porque soy un incomprendido… como usted… Un visionario… ¿¡Entiende lo que le estoy diciendo!? Usted empezó siendo mi modelo a seguir, pero acabó convirtiéndose en excusa barata.

Los ojos de Van Gogh se humedecieron, y el pinto no supo si aquello le gustaba o no.

- ¡¡Su ejemplo me esclaviza!! ¡¡Yo no quiero ser como usted, señor Van Gogh!! Necesito conocer el éxito de primera mano, y creo que no podré ponerlo todo de mi parte hasta que no me libre de usted… y de su influencia perniciosa. Por eso he viajado hasta aquí para matarle, señor Van Gogh.

El viajero del tiempo alzo la pistola. El whisky, o el vodka, o lo que demonios fuese no había conseguido amortiguar los temblores de su brazo.

- Así que si quiere decir unas últimas palabras, éste es el momento – concluyó aquel extraño.

Pintor y músico intercambiaron una mirada titubeante, incierta. Vincent Van Gogh no supo cuáles iban a ser sus últimas palabras hasta que sorprendió a sus labios secos pronunciándolas.

- ¿Mis cuadros… en un museo?

Esas cinco palabras. Brotándole del alma, teñidas de incredulidad, totalmente desnudas de autoestima. El desconocido asintió, mirándole directamente a los ojos con sus pupilas abrasadas en lágrimas. Esbozó algo que intentaba parecer una sonrisa. Luego apretó el gatillo, y el disparo llenó el trigal entero. El cañón del arma exhaló una bocanada de humo. Una bala del siglo XXI abrió una estrella de mar negra en las costillas de Vincent, y el rojo de la sangre (por fin una pintura de verdad) empezó a derramarse sobre el trigo.

- Lo siento – masculló el desconocido mientras caminaba hacia atrás, mientras volvía a introducirse en la cápsula metálica, mientras la lluvia enfriaba su pistola y camuflaba sus lágrimas.

La puerta de la cápsula se cerró. Tras eso, otro estallido eléctrico, otro huracán de trigos y de cuervos, otro silencio tétrico… y un caballete en el suelo, y un pintor que se tocaba el pecho con unas manos barnizadas de rojo, que sonreía como sólo saben hacerlo los locos, y las lunas crecientes. Que murmuraba con una felicidad escalofriante:

- Mis cuadros… en un museo…



Donosti a 5 de abril de 2009