martes, 23 de diciembre de 2008

SCARY SOLSTICE

¡Saludos desde mi isla!

No se me ocurre mejor forma de celebrar estas fechas que compatir con vosotros este villancico que descubrí hace tiempo a través de Alby.

Con todos ustedes, Scary Solstice, de (cómo no) la Lovecraft Society!!

sábado, 20 de diciembre de 2008

AMIGOS EN LOS GOYA


Seré breve, porque ayer tuve cena de empresa. Y ya sabéis lo que eso significa. Por ahí de farra ininterrumpida desde las 18:30 hasta las 6:30 de la mañana. Una jornada de doce horas, como las que nos quiere implantar la Unión Europea.

Y aquí llega hasta ustedes lo que queda de mí, tras la ineludible secuencia de borrachera, dormir cuatro horas, mini-resaca, plato de espaguetis y dormir otras cuatro horas.

Fue una gran noche, pero no fue mi único motivo de alegrías de ayer. Pues resulta que Sam, ese personaje admirable y entrañable con el que colaboro, ha sido nominado a los Goya por EL ATAQUE DE LOS KRITTERS ASESINOS. ¡Mejor cortometraje de animación! Un cortometraje que Sam rodó en su propia casa, con objetos del todo a cien, invirtiendo nueve meses de trabajo duro y nueve toneladas de cariño. Ojalá se lo den. Es la clase de gente con la que, si se lo dan, te alegras, y de alguna manera te ayuda a volver a confiar un poquito en el sistema y en la existencia de una justicia cósmica.

No sé cómo serán los demás cortos que compiten con él, pero si queréis echarle un vistazo a los Kritters, los tenéis pinchando AQUÍ.

Por si eso fuera poco, también recibí ayer un mensaje de Rafa Linares, de Creta Producciones, antiguo compañero de universidad, con el que también hice un par de cosillas en el pasado. Ellos también están nominados al Goya, a mejor cortometraje documental, por una obra que ha codirigido Eva Fernández, la mujer de Rafa. También a ellos les deseo la mejor suerte del mundo, que sé de buena tinta que se lo han currado.

Y encima nos nominan a Vigalondo como "mejor director novel".

Vamos que este año, contra todo pronóstico, tengo razones para interesarme por los resultados de los Goya. ¿Quién sabe? Igual hasta veo la gala. Vaya cosas. Llegué a trabajar al Vaya Semanita justo el día de la gala de los Goya. Parece que fue ayer, y ya se avecina otra gala. ¡Cómo pasa el tiempo!

Yo no tengo ninguna nominación al Goya, pero he recibido uno de los PREMIOS EL CHACHE, TE LO DOY POR QUE ME DA LA GANA que concede el señor Chache. ¡Mil gracias, Raúl!


sábado, 13 de diciembre de 2008

Y ENTRARON LOS DINOSAURIOS EN MI VIDA


De alguna manera, tomamos decisiones que, sin nosotros saberlo, son conjuros que invocan en nuestra vida el cambio que buscamos.

En mi caso, fue comprar mis dos primeros dinosaurios de plástico, y entrar en mi vida un compañero de piso. Es gallego, y parece muy majo. Viene de guionista, a Euskolegas. Suelo convivir bien con los guionistas. Y es que los que nos dedicamos al guión tenemos un marcianismo distinto del marcianismo que pueda tener un actor, o un técnico. Además, siempre que hablas cinco minutos con otro guionista, descubres que tenéis un par de amigos o conocidos comunes. Y, cómo no, ese otro tema de conversación tan recurrente en los guionistas: Madrid. Todos hemos pasado por allí, y probablemente allí regresaremos todos, tarde o temprano.

Y sin más dilación, procedo a presentaros a mis dos nuevas adquisiciones. Los dinosaurios alfa y beta de la colección. He tenido problemillas para sacarles las fotos. Donosti no es precisamente una ciudad luminosa, y mi casa no se distingue precisamente por la potencia de mis lámparas. Así que todas las fotos están borrosas y/u oscuras.

Pero al verlas en el monitor del ordenador, he decidido que es casi mejor así. Le aporta realismo al asunto. Porque si hoy día alguien sacase una foto de un dinosaurio de verdad, la foto (todos los sabemos) sería borrosa, indefinida, para que nadie pudiese creerle. Además... las cosas desenfocadas acojonan más.

Mi primera adquisición es esta especie de ESTEGOSAURIO VERDE:



Un bicho curioso, el estegosaurio. Siempre me pareció encantador el detalle de que un mamotreto como ése tuviese un cerebro del tamaño de una nuez. Y las teorías de algunos paleontólogos según las cuáles las placas que llevaba en el lomo eran algo así como... ¡Primitivos paneles solares!


El segundo saurio en adornar mi estantería ha sido esta especie de DILOPHOSAURIO con aparentes problemas hormonales:


Tiene una cara de cabroncete adorable. Esa sonrisilla parece la de un Gremlin post cena de medianoche. Y desde que tengo uso de razón, lo he preferido así que con esa membrana estilo cola de pavo real que desplegaba en Parque Jurásico para escupir a Nedry.


Hay una idea que me seduce especialmente: Los dinosaurios murieron, sus cadáveres se convirtieron en fósiles, y los fósiles se convirtieron en petróleo. Luego, el ser humano extrae el petróleo, con el petróleo fabrica plástico, y con el plástico fabrica dinosaurios de juguete.

En otras palabras, es posible que estos muñecos estén hechos con trozos de estegosaurios y dilophosaurios DE VERDAD.

Y ahora, he de anunciar que esta colección de dinosaurios tiene una PRECUELA.

Porque quizá mi gusanillo de coleccionar a estos pequeñines jamás habría nacido sin un pequeño rebaño que me regalaron hace tiempo. Pueden observar dicho rebaño en la siguiente foto (en el estante inferior).



¿Cómo llegaron esos primeros saurios a mis manos? Es una bonita y curiosa historia. Durante mis estudios universitarios, vivía en casa de mis tíos. Cierto día Nieves, la chica que limpiaba y cocinaba en esa casa, me hizo la cama de una manera peculiar. Cuando llegó la noche y me metí entre las sábanas, empecé a notar bultos que me pinchaban todo el cuerpo. Empecé a tantear a ciegas bajo la funda del colchón, y saqué un dinosaurio de plástico, y luego otro, y otro, y otro...

Desde entonces, los he conservado conmigo. Así que, ¡va por ti, Nieves!

domingo, 7 de diciembre de 2008

COLLATERAL Y LOS DINOSAURIOS DE PLÁSTICO



Lo hablaba hoy con Cata, y lo hablé ayer con Jaime, y lo discutí con Gonzalusky hace unos días.

Últimamente, me cuesta demasiado abrirme a gente nueva. Empiezo a ser alérgico a los vínculos.

Se trata de una actitud estúpida, enfermiza... pero tiene explicación.

En la tele en la que trabajo, hay un guardia de seguridad bastante flipado. Se pasea por los pasillos luciendo uno de esos cinturones llenos de balas, y aprovecha cualquier ocasión para ser desagradable y hosco con todo el que se le pone por delante. Lo apodamos Collateral. Uno de mis compañeros de trabajo tiene una teoría sobre la mala uva que se gasta Collateral: Ese segurata es desagradable con nosotros porque es consciente de que a lo mejor, algún día, nos tiene que disparar para cumplir con su deber, y eso le disuade a la hora de establecer cualquier tipo de vínculo afectivo con los seres humanos que pululan por esos pasillos en los que él es la Ley.

Creo que a mí me empieza a suceder algo parecido. Me convierto en Collateral. Soy consciente de que difícilmente estaré en Donosti eternamente, y ese carácter de transitoriedad me pesa. Tengo una muy buena relación con mis compañeros de trabajo, y los adoro. Pero si me sacan del ambiente laboral, las personas a las que dejo acercarse a mi vida en esta ciudad, se pueden contar con los dedos de la mano de un tiranosaurio.

Me resisto a encariñarme con la gente, porque sé que el día menos pensado se pueden convertir en zombies, y me veré obligado a alojarles una bala en el cráneo.

Para ilustrarlo con un ejemplo concreto, hablaré de la cuestión "compañeros de piso". Tuve compañeros de piso en Madrid. Surgió mucho cariño, mucha magia, y aún siguen siendo grandes amigos míos, pero llegó el momento de emigrar al norte, y cambiar de compañeros de piso. Tuve compañeros de piso aquí en Donosti, y les cogí también muchísimo cariño... y pasó el tiempo, y ellos se fueron, y llegaron otros compañeros de piso... y a los dos meses, esos dos también se fueron, y vinieron otros, que también se fueron.

La consecuencia es terrible. Cada hornada de compañeros de piso la acojo con más frialdad que anterior. Me niego a establecer con ellos más relación que la imprescindible. Lo justo para ser cortés. Me estoy convirtiendo en un experto a la hora de suministrar amabilidad y cortesía sin abrir las puertas de mi vida a los demás.

En Aikido utilizábamos un término japonés para eso: Ma Ai.

No sé si se escribe así, pero total, si nos ponemos pijoteros, tendría que poner un par de kanjis.

Ma Ai es la distancia adecuada que uno debe mantener con respecto a su adversario. Una distancia intermedia. Lo suficientemente cerca para poder golpear, y lo suficientemente lejos para poder defenderte del ataque del contrario.

Y uno acaba adoptando una especie de Ma Ai con los demás. Lo suficientemente cerca para ser cordial... lo suficientemente lejos para que no cuaje ningún tipo de vínculo.

Quizá, en cierto modo, uno lo hace para no asesinar la magia de las relaciones anteriores. Porque acabas llegando a la conclusión de que, si permites que una persona recién llegada te importe de la misma manera que tus amigos más antiguos, y dos meses más tarde concedes esa misma importancia a otro par de personas que también desaparecerán de tu vida al cabo de dos meses... al final, de alguna manera, sientes que estás devaluando la relación que tuviste con los que llegaron primero. Cuando permites que todo lo que llega hasta ti sea igual de especial... todo deja de ser especial.

Y no sólo ocurre con los compañeros de piso. Ocurre también con los amigos, con las relaciones sentimentales, con los dependientes de las tiendas, y los camareros de los bares.

Y si hubiese que buscar un culpable al que reprocharle todo esto, supongo que la culpable sería esa maleta de color azul que acecha en el altillo de mi armario... recordándome que ese no es en realidad mi armario... que posiblemente, dentro de otros dos meses, dejará de serlo, y tendré que volver a mudarme a vete a saber dónde.

Esa maleta azul, que me recuerda que no me puedo permitir una vida demasiado grande, que todo lo que no quepa dentro de esa dichosa maleta, se perderá como bilis bajo la lluvia... cuando caiga la siguiente mudanza sobre mí.

Por eso no me puedo permitir comprar CDs, ni libros, ni DVDs, ni tan siquiera amigos.

¿Sabéis qué es lo primero que quiero hacer cuando tenga una vivienda que parezca estable? Empezar a coleccionar dinosaurios de plástico. De esos cutres y baratos, que se venden en los chinos de todo a cien. Esos mismos de los que hablaba en los comments de la entrada anterior. Cada vez que entro en un chino y los veo, tengo que reprimir el impulso de comprarlos.



Y hoy he decidido que, del mismo modo en que estoy empezando a permitirme abrir (o entornar) ciertas puertas en estos días, puede que empiece también a comprar esos graciosos dinosaurios. Y cada vez que reúna un número suficiente, los meteré en una caja y los mandaré por correo a Fuerteventura... o tal vez les haga veinte fotos, para que haya constancia de que los he tenido, y luego los deje en un parque, o en una guagua, para que algún niño los encuentre.


Las fotos de los dinosaurios se las he robado al Paleofreak.

sábado, 6 de diciembre de 2008

MI CUENTO FAVORITO


No tengo tiempo de actualizar. Prometo (o algo parecido) hacerlo en cuanto pueda.

Mientras tanto, os enlazó aquí el que probablemente sea mi cuento favorito. El que más me ha emocionado de todos cuantos he leído, el que más "garrapáticamente" se ha prendido en mi memoria.

Hoy lo he vuelto a leer, y me ha vuelto a remover mil cosas por dentro.

Sólo puedes escribir algo así si te llamas Ray Bradbury.

Así que pinchad en el siguiente enlace si queréis disfrutar de:

LA SIRENA, de Ray Bradbury.

domingo, 30 de noviembre de 2008

MALVIVIENDO Y EL CLIPPER DE FRESA


A través del blog de mi señor coordinador de guión he descubierto una nueva serie de internet, llamada MALVIVIENDO, y creada por David Sainz.

Se trata de una serie realizada en Sevilla por un grupo de jóvenes recién salidos de su carrera universitaria. Este primer capítulo, según dicen, tiene un presupuesto de cuarenta euros.

Evidentemente, no es perfecta, pero da gusto encontrar cosas así tan cerca de donde vivimos. Está muy bien "rodada", muy cuidada. Es simpatiquísima, y muy fresca (pero "fresca" de verdad, no "fresca" como lo suelen usar los modernuskys para hacerse los guays). Se nota, sobre todo, que han puesto corazón en ella, y que han sabido canalizar sus influencias más que reconocibles al ambiente y la cultura de nuestra patria. Entre esas influencias, hay que destacar Earl y otra gran serie que... bueno... no digo nada... ya veréis la cabecera...

A veces los planos están compuestos de una manera que me hace pensar que fue grababada pensando en cuatro tercios, y a posteriori tuvieron que adaptarla al formato panorámico. Pero igual son cosas mías, que los que me conocen ya saben que soy un poco quisquilloso con lo de componer los planos (hasta el punto de que sufro horrores cuando en nuestra propia peli veo planos que, por una razón u otra, no están compuestos como debieran)

El caso es que MALVIVIENDO tiene un detalle que hace que conecte emocionalmente con la serie más de lo que sin duda pretendian sus artífices: Me refiero a que el prota, y algún otro actor son canarios, y sus acentos también son muuuuy canarios.

Si eso solo no bastanba para conquistarme, de repente llega ese plano ineludible en el que aparece la botella de clipper de fresa.


Y es que hay un puntito de nacionalismo que tenemos todos los canarios. ¡El clipper de fresa! Esa bebida imposible con la que hemos crecido todos los que nos hemos criado en las islas afortunadas. Esa bebida que los "godos" encuentran repugnante, aunque también se vuelven adictos a ella si aguantan hasta el tercer vaso.

Creo que todos los canarios que nos dedicamos al audiovisual necesitamos colar un clipper de fresa en alguna de sus creaciones. Es algo atábico, imperioso, que escapa a nuestro control. (Y éste es el momento en que un director amigo mío, lector de este blog, me reprocha la presencia de aquella lata de clipper en una nevera de una casa de una prota de un giallo en el que dicho director cometió la imprudencia de ficharme de diseñador de producción)

Cuando hicimos Gritos en el Pasillo, quisimos incluir una máquina de refrescos de clipper dentro de los decorados, pero los de Clipper no entraron al trapo.

Sin más dilación, os dejo aquí ese recomendable primer capítulo de MALVIVIENDO.


Malviviendo Capítulo Piloto from malviviendo on Vimeo.

sábado, 29 de noviembre de 2008

TERRIBLES OCHENTA

Sí... Yo también estoy harto de que se ponga de moda recordar los ochenta, pero es que El Reno Renardo, que ya en su día me cautivaron con la magistral Camino Moria, lo han vuelto a conseguir.

Hace un tiempo, mi buen amigo Danirender me hizo llegar este nuevo hit del Reno, que se titula CRECÍ EN LOS OCHENTA.



La canción está de puta madre, y las imágenes que la acompañan... qué decir de ellas. Que a estas alturas de saturación ochentera hayan conseguido sacar un par de cosas que todavía consiguen removerme mierda ahí dentro...

Me sigue doliendo muchísimo ver a Daniel San haciendo la grulla. ¿¡Por qué coño aterriza con el pie malo!? ¡Se supone que el objetivo de la grulla es que el pie que golpea es el pie que aterriza! ¿¡No!?

Ya sé que actualizar en este plan es no hacer bien mi trabajo. En cuanto esté un poco más libre intentaré aparecer por aquí con algo más decente, y que no me hagan el trabajo otros, por geniales que sean.