domingo, 9 de noviembre de 2008

DE CÓMO MI FIN DE SEMANA MEJORÓ PARA LUEGO EMPEORAR Y LUEGO MEJORAR DE NUEVO


Mi plan de fin de semana era éste: encerrarme en casa, adelantar trabajo en un guión que me han encargado, recuperarme del resfriado...

Pero basta que uno tenga un plan, para que todo salga del revés, en algunos aspectos para bien, en otros aspectos para mal.

Todo empezó con una llamada de teléfono que me sacó de la cama el viernes por la mañana. Se trataba del gran Sam, que quería hablarme sobre un proyecto suyo en el que participo.

Sam: Lo que ocurre es que ahora mismo me pillas lejos. Estoy en Donosti.

Juanjo: ¿¡Que estás en Donosti!? ¡Yo vivo en Donosti!

De esa manera, mi catarro y yo nos embutimos en mi abrigo más abrigador, y quedamos con Sam y su encantadora novia, para comer y hablar de veinte cosas. Están aquí por lo de la Semana de terror de San Sebastián donde, por cierto, le han dado a Sam el premio al mejor proyecto.

Yo no tenía intención de dejarme ver por el festival, pero Sam y unos chavales muy majos que han hecho este falso documental me contaron tantas maravillas del festival, que era mi obligación animarme, dejar a un lado el catarro y zambullirme en uno de los festivales más sui generis de nuestro país. Además, Sam se portó de puta madre, consiguiéndome entradas gratis, y un pase para la fiesta de clausura. Todo eso se lo debo también al señor Rebordinos, que fue todo amabilidad y generosidad.

De esa manera, pude ver "Idiots and angels", el último largometraje de Bill Plympton. Acojonante. Quizá le falla algo al ritmo, o a la historia, pero qué forma de componer los planos tiene el cabrón... qué forma de retorcer las perspectivas, y combinar colores, y apabullarte con decenas de conceptazos visuales por minuto...

Por si fuera poco, la peli de Plympton es totalmente muda. No hay un solo diálogo.

Quizá haya sido la única peli (o una de las pocas) que el público ha respetado.

Pues, para quien no lo sepa, este festival tiene una peculiaridad que lo hace único: El público está totalmente legitimado para meterse con las películas, hacer comentarios en alto, aprovechar cualquier incoherencia de la película en cuestión para hacer un chiste... o aprovechar el parecido de un actor con Papuchi, o Carlos Latre. Está prácticamente oficializado. Es una tradición.

Obviamente, cuanto peor es la peli, más se meten con ella. Podría resultar cruel, pero en el fondo hay algo de cariñoso en la forma en que se meten con las pelis. Es como si todos fuesen conscientes de que, simplemente, es parte del juego. No es nada personal... De hecho, muchas veces los propios directores de las pelis están en la sala, y cuando la proyección termina, a pesar de las burlas, todo son aplausos y ovaciones.

Me hubiese gustado asistir al pase de La terza madre de Darío Argento. Por lo visto, la pusieron de vuelta y media. Convirtieron una (al parecer) lamentable película de miedo en una experiencia desternillante.

Sí pude disfrutar de "Nightmare detective 2", una peli de terror japo post-The Ring-y-demás-polladas. La peli era pa echarle de comer aparte. Es de éstas que están llenas de sueños que están dentro de un sueño que a su vez está dentro de un sueño que finalmente resulta estar dentro de otro sueño. A ratos la respetaron, pero a ratos la pusieron de vuelta y media. El clímax con los audiocomentarios de aquella sala de gamberros fue... acojonante.

La ceremonia de clausura también estuvo bien. Con Santiago Segura de maestro de ceremonias, bastante espontáneo, y bastante "soy Santiago Segura y ya estoy hasta la polla de hacer esto, pero lo canalizo para que sea gracioso". Premiaron a los premiados, y proyectaron los cortos ganadores.

Mejor corto español: "Porque hay cosas que nunca se olvidan". Aunque la trama es una mera anécdora, está bastante bien realizado, y empieza con un plano secuencia de esos que te hacen querer gritarle al director a la cara que es un hijo de puta por haber hecho ese planazo. Lo paradójico es llamarlo "cortometraje" español, si tenemos en cuenta que el director era argentino y todos los actores italianos. Pero esas incongruencias son bastante comunes en este "mundillo".

Mejor corto del mundo mundial: "Spider". Un corto australiano realmente potente. No os voy a contar nada sobre él. Es mejor descubrirlo sin saber nada. Aterrador e hilarante al mismo tiempo.

Nos pusieron también los trailers que han hecho los directores famosetes para el concurso ése de trailers falsos. Creo que el rey indiscutible fue el trailer de José Corvacho y Juan Cruz. Las carcajadas hicieron temblar el Kursaal, y fue de los pocos que la audiencia aplaudió al finalizar, junto con el de Bayona, que también molaba bastante. A mí me resultó también muy simpático el de Koldo Serra, que homenajeaba las pelis de monstruos de los años 50. Los de Balagueró y Paco Plaza eran más anecdóticos, pero muy bien rodados. Y el de Isabel Coixet... pues... estaba muy bien hecho... pero era bastante cortarrollos. Era como si todo el mundo está comiendo, y tú empiezas a hablar sobre cómo últimamente, cuando vas al baño, las heces te salen demasiado líquidas y de un color marrón claro... o como si vas a una divertida fiesta de cumpleaños y le dices al homenajeado: "¡Felicidades, qué coincidencia, cumples el mismo día que murió mi abuela!".

Y proyectaron también (por fin) el trailer de ASD (Almas sin dueño), la peli de Tinieblas González. No había vuelto a coincidir con Tinieblas desde que nos conocimos en La Palma, hará tres o cuatro años. Ya en aquel entonces, él llevaba varios años intentando sacar esa peli adelante... así que uno empieza a sumar años, y le da vértigo. Me parece sobrecogedora la fuerza de voluntad que tiene este hombre pa luchar por su peli. Yo, en su caso, me habría vuelto loco. De hecho, me volví loco con Gritos, tardando la mitad que él. Y según me dijo anoche, todavía no ha terminado de montarla y sonorizarla. Escuchándole me sentía terriblemente identificado, volvió a despertarse el "yo de hace un par de años", cuando estaba en esa misma situación, intentando terminar una peli que no parece dispuesta a terminarse... Fue volver a recordar por qué huí despavorido del mundo del cine. Es una maquinaria diseñada para joderte la vida.

Tras todo ese despliege de cortos y de trailers, llegó el plato fuerte: "Deliverance", peli dirigida por Jennifer Lynch, hija de David Lynch. Sólo vi un trozo de la peli. No me disgustaba, pero tampoco me entusiasmaba. El problema que le vi, es que no me generaba ninguna espectativa, no me invitaba a participar de la peli (quizá el problema estaba más en mí que en la peli) y también me daba la sensación de que la señorita Lynch, en lugar de controlar a sus actores, se dejaba controlar por ellos (eran, eso sí, actores muy buenos. El gran Bill Pullman y Julia Ormond entre ellos).

Abandoné la sala a los veinte minutos, aunque sé que algunos de vosotros me regañaréis por ello. ¿La razón? Pues que la ceremonia se había alargado más de lo que esperaba, y con lo ajustados que estaban los horarios, había que elegir entre ver la peli entera, o cenar. Y el estómago manda. Así que me fui de pintxos con un tipo encantador del que, en realidad, sé más bien poco. Sólo sé que el valenciano, se llama Carlos, escribe libros sobre H.R Giger y, de hecho, es quien trae a España las exposiciones de Giger. Inicié a Carlos en el apasionante mundo de los bares de Gros, y de allí fuimos directamente a la fiesta de despedida.

La fiesta estuvo genial, pero algo sucedió... Algo que cambió el rumbo de la noche.

En realidad, ese "algo" había sucedido mucho antes, pero fue en medio de la fiesta cuando me di cuenta... cuando me llevé la mano al bolsillo y me advertí que (¡¡maldición!!) me había dejado las llaves olvidadas en casa. Si a eso le sumamos el hecho de que no tenía el teléfono de ninguno de mis dos nuevos compañeros de piso, y que ni siquiera sabía si estaría alguno de ellos en Donosti (aquí es muy común largarse los fines de semana a cualquier lugar que no sea Donosti) la conclusión era: No podría entrar en mi casa hasta vete a saber cuándo.

Sam me dijo que durmiese en su habitación del hotel, pero no quería fatidiar la última noche en Donosti de una pareja, y de un modo u otro, el tiempo pasó, el alcohol fluyó, y el tema se fue olvidando. Y lo cierto es que yo no estaba demasiado preocupado. Tenía la sensación de que todo saldría bien, de que algo mágico sucedería, y convertiría el problema de las llaves en una oportunidad para una preciosa aventura. Obviamente, estaba equivocado, pero yo aún no lo sabía.

Decidí relajarme y divertirme. Cuando se acabaron las invitaciones a bebidas, pagué una cerveza a precio de gin tonic, y un gin tonic a precio de entrada de cine. Luego me enganchó por banda un sueco gigantesco, que llevaba en el cuerpo más alcohol que toda Irlanda. Ya tuve alguna que otra experiencia con los suecos en Dinamarca. Lo de los suecos con el alcohol es como si tomasen el brevaje que transforma a Jeckyll en Mr Hyde. Beben más y más rápido de lo que son capaces de asimilar, y luego comienzan a hacer locuras, con un puntito entre agresivo y entrañable. El sueco de ayer pidió cinco cervezas y cinco chupitos de vodka, y pretendía que nos los tomásemos entre él y yo, al estilo Marion en "En busca del arca perdida". Me tomé uno de los chupitos, y en ese momento, Sam y Carlos me rescataron muy oportunamente. Y menos mal, porque si no, me habría bebido todo lo que me ofreciese el sueco. Estando sin llaves de casa, no tenía nada mejor que hacer.

De un modo u otro, mi plan era intentar aguantar hasta que llegase una hora decente a la que poder llamar a alguien de producción (es decir, la pobre y bendita Naroa) pa intentar conseguir los teléfonos de mis compañeros. Hasta que llegase esa hora decente, la cosa era muy sencilla: Refugiarme de garito en garito, para hacer más corta la noche, quizá incluso ligarme a alguna chica que tuviese casa propia en la que pasar una noche o, en el peor de los casos, buscar una habitación libre en una pensión u hotel. ¡Así de sencillo!

Craso error.

Porque olvidaba un pequeño detalle: Esto no es Madrid... ¡Es el puto Donosti!

A partir de las dos o tres de la madrugada, es complicado encontrar sitios abiertos, incluso en fin de semana!! Supongo que un par de sitios habrá, pero ni los conocía, ni tuve fuerzas para encontrarlos. Y con respecto a las pensiones y los hoteles... no había una puta habitación disponible en todo Donosti. No sólo por la gente del festival... Resulta que esta mañana había en la ciudad un importante maratón, de esos en los que centenares de personas corren como gilipollas, para apoyar vete a saber qué causa, o para conmemorar vete a saber qué. Hijos de puta... Todas las pensiones y todos los hoteles estaban ocupados por gente que no tenía nada mejor que hacer que pasar la noche en Donosti pa correr a la mañana siguiente. Conozco la manera de pensar de Dios, y sé que creó ese jodido maratón simplemente para joderme a mí.

Desee la muerte de todos los corredores de maratón del mundo, y más adelante, cuando ya era de día y yo seguía pululando por la ciudad como un zombie en busca de pensiones, estuve a punto de estrangular a más de uno, cuando los veía salir de sus hostales, frescos como una lechuga, sonrientes, asquerosamente sanos, con sus numeritos en la espalda y sus indumentarias de payaso.

Creo que algunos de ellos acusaron el mal de ojo que les eché cuando me cruzaba con ellos.

Así que la noche, y granparte de la mañana, la tuve que pasar a la intemperie, al más puro estilo homeless. Nadie se muere por pasar una noche en la calle, pero es bastante jodido. Más aún cuando uno está intentando salir de un resfriado. Gracias a Dios, no llovió. Y gracias a Dios, a mí no me dio por pensar que podía empezar a llover. Estaba demasiado ocupado cagándome en todos los muertos de Donosti, encontrando mil nuevas razones para odiar esta ciudad, diciéndome una y mil veces que si eso me pasase en Madrid, sería taaaan diferente... Y así fue todo: Pulular por todos los rincones de la ciudad en busca de un techo que no existía, dándome luego la caminata hacia las afueras, hacia el barrio periférico en el que está mi casa... y tocar el telefonillo de manera insistente, durante una hora, sin saber si había alguien en el piso o no... y sin saber (en caso de haber alguien) si lograría despertarle o no. Finalmente, me rendí, y me dejé caer en los escalones, junto al portal, y me medio dormí mientras cerca de allí, unos chavales borrokas se emborrachaban, y pateaban contenedores, y sembraban el suelo de cristales rotos... y llegaba un coche de la Policía, y les sermoneaba... y luego los polis seguían su camino, sin reparar en que había un tío tirado junto a la puerta de un portal, o reparando en ello, pero sin concederle la más mínima importancia.

Creo que me quedé traspuesto unos cuarenta minutos. Cuando volví en mí, el cielo volvía a ser azul, mi cuerpo estaba dolorido, y hacía mucho más frío del que había hecho a lo largo de la noche. Me levanté, volví a bajar al centro, volví a buscar pensión, volví a fracasar en el intento, volví a la periferia, insistí una vez más con el portero automático, nada, regresé al centro, me cagué en Dios, y etcétera, y más etcétera, y mucho más etcétera, y esto en Madrid no pasaría, y odio esta ciudad... Finalmente, a eso de las once de la mañana, volví a intentar lo del portero automático y uno de mis compañeros de piso respondió a la llamada. Vi el cielo abierto. Mi compañero de piso, un señor mayor que es director de producción, había estado allí toda la noche durmiendo, pero debía tener el sueño bastante pesado, porque en ningún momento oyó mis llamadas. Pero el hombre estuvo muy amable y empático.

Me tiré de cabeza a la cama... llegando a la conclusión de que a veces nos complicamos demasiado la vida, y nos olvidamos que la felicidad puede consistir en un techo, y una cama, y poco más.

He dormido tres o cuatro horas, y ahora intento mantenerme despierto, para seguir teniendo sueño cuando llegue la noche, y no trastocar mis horarios. Este relato de mis tribulaciones de fin de semana me ha ayudado (junto con un par de tés) a no cerrar los ojos. Gracias por vuestra paciencia. Amo mi colchón, aunque se te clave en los huesos. Amo mi habitación, aunque sea vieja y fría. Amo mi edredón. ¡Sí! Sobre todo amo mi edredón...

Y lo más curioso del asunto, es que el resfriado se ha marchado, o ha simulado una retirada, para cogerme desprevenido.

22 comentarios:

Pal dijo...

No querías una noche terrorífica? ahí está, mejor imposible.
Definitivamente esto en Madrid,sí pasa. Lo que veo es que estás un pelín encabronado con Donosti pero tiempo al tiempo!! y si no te convences.. vuelvete que aquí si te quedas sin llaves una noche te acojeré como tú hacias conmigo!

Juanjo Ramírez dijo...

Mil gracias, Intrusa! :)

Sigo pensando que en Madrid habría sido distinto. Te quedas hasta las cinco en La Leyenda, o en Destino Malasaña... luego te vas a un Sprint, que abre las 24 horas, y te consuelas comprándote algo pa comer. Y eso por no hablar de que hay más diversidad de pensiones, y no hay maratones... y está la posibilidad de llamar a personas como tú :)

Un abrazo!

Cata dijo...

No es por joder pero... probaste el zurriola maritimo?????
la culpa de esto la tienen tus colegas de Madrid, que no vienen de marcha a sanse y aun no has podido descubrir los garitos que cierran los últimos...

Y... en Madrid también pasa: a mi una vez me dejaron en casa a eso de las cinco de la mañana y maldieta jodienda que al entrar al portal (que abrió alguien que salía) descubrí que tampoco tenía llaves de casa y yo llama que te llama al timbre (y lo fundi) pero mi hermana ni puto caso.. y por aquel entonces no saliamos con móvil... y creo que me dormí en el descansillo y mi hermano que llegó mas tarde que yo y me metio a la cama (porque yo lo único que recuerdo es sentarme en el descansillo y luego amanecer en mi cama)... pero vale, yo al menos me dormí en el descansillo... :)

Lo bueno es que el catarro ha remitido, y que has escrito el post!
Vaya que lo siento, si es que... putodonosti!

Juanjo Ramírez dijo...

Cata: No conozco el Zurriola marítimo. O igual lo conozco, pero no lo recuerdo. Tienes razón, necesito salir más por aquí. De un modo u otro, las pocas veces que me han llevado a algún sitio después de las tres, ha sido a txoznas de ésas.

Con lo de la otra noche, lo que más me preocupaba era el hecho de que era probable que mis dos compañeros estuviesen fuera de Donosti, y no regresaran hasta el domingo por la noche o el lunes por la mañana. Afortunadamente, uno de ellos sí estaba aquí :)

Por cierto, el otro día pasé por Kostalde y... ¡sí había estado un par de veces allí! No sólo he tomado pintxos. También es un sitio agradable para tomar un té. (lo que nunca habría dicho, es que tiene pinta de bar de viejos, aunque si uno lo mira bien, algo de eso tiene, sí...). Pero... ¿¡por qué siempre me recomiendas sitios que tienen Cruzcampo!? ;P

Cata dijo...

Juanjo...debe ser porque la mayoría de sitios tienen cruzcampo o porque hasta que no te he leido a ti (y esa manía tuya por la cruzcampo) no he sido consciente de por qué las cañas de Madrid son mas ricas...

El Zurriola maritimo no es el bar de mis sueños (es un poco chunda-chunda a la par que garito de la última oportunidad) pero por lo menos estaba abierto. En Pamplona pasa como en SS que los bares cierran pronto y encima no hay un "lady Pepa" como en Madrid (ni nada que sea medianamente parecido donde comer spaghetti bolognesa a las 7 de la mañana con un cubata)

Juanjo Ramírez dijo...

Sí es cierto que hay mucha Cruzcampo en Donosti. En Madrid también te la encuentras donde menos te la esperas, pero no tanto.

Madrid es, sobre todo, el feudo de Mahou.

Aquí es muy común encontrar Amstel (que está bastante rica) y Keler (que con eso de ser la cerveza de aquí, está muy en su punto). Y a nivel pequeño comercio, mucha San Miguel también.

Pero ya verás como a partir de ahora, te fijas en la cruzcampo ;P

El chache dijo...

Es el argumento perfevto para un corto, lo unico que le falta es que te ligaras a una tia que luego intentara asesinarte, sin conseguirlo por supuesto. Eso en Madrid no te pasara jamas. Si te dejas las llaves aqui en Madrid, me llamas, te voy a buscar donde estes y te quedas a dormir, comer, cenar, lo que sea hasta que aparezca alguien en tu casa. Un saludo.
Postdata: que graciosos las palabras estas de abajo que tenemos que poner para demostrar que no somos tostadoras.

Cata dijo...

Has hecho una tesis!!!!.... :p
Yo soy de San Miguel y coronita (por la noche cuando voy a cervezas prefiero coronita). Ahora que me acuerdo... aqui lo que se ha puesto de "moda" es poner las cañas con cerveza tostada del tirón, si pides caña-toma tostada... y la verdad a mi no me gusta nada, prefiero rubia, mil veces...
Y lo de la cruzcampo... por tu culpa me convertiré en un maniática...

Cata dijo...

Por qué nadie dice NADA de esa foto, de esa cama, de esa colcha y esa habitación que parece decorada por Tita Cervera?
XD
joder Juanjo... ahora te imaginaré levantándote de esa cama y calzándote unas zapatillas rosa chicle.



oye






no me vayas a decir que no es una foto de tu habitación eh!

la tumba sin nombre dijo...

Cata, si vieras los pijamas de Juanjo, esa habitación te parecería hasta sutil para él...

No digo más.

Juanjo Ramírez dijo...

Chache: ¡Gracias por el ofrecimiento! Sería genial eentrar a tu casa sin pensar que vamos a rodar algo ;P

Cata: ¡Ojalá mi cama tuviese a Betty Boop en mi interior! No... me temo que es mucho más prosaica. Pero intento que las sábanas sean de tonos azules y verdosos, para darle un poco de alegría a la cosa.

La Coronita mola mucho! Pero es pa ocasiones especiales. Igual que la Negra Modelo.

César: ¿Qué pasa con mis pijamas? ¿Son demasiado chinos para ti, o qué? Y luego irás por ahí presumiendo de que te gusta John Carpenter... Lo más jodido no son mis pijamas, sino que tú sepas como son mis pijamas :S

Hágalo usted mismo dijo...

Bonita jarra, por cierto. Yo tengo la mía aquí en casa. A ver si esta semana le doy un buen uso...

Cata dijo...

Cesar: eres como Mayra no? hasta ahí puedo leer... desembucha!!!

Juanjo: he encontrado la página de tus sueños...
http://www.lastlevel.es/distribucion/product_info.php?products_id=4462
Y me has alegrado la tarde... porque como mola eso de "estos usuarios también han comprado..." y cada cosa es mas terrible que la anterior.... todo por conseguirte que metas en tu cama a betty bop

Kike dijo...

Pero entonces, así, en general... pues bien ¿No?

El chache dijo...

Me ando preguntando aqui en mi casa, ¿Porque tiene una pinta tan cutre, pero cutre, la peli de Dragon Ball Z?
¿No quieren que la peki guste?
¿La ha hecho gente que jamas ha leido ni visto nada de Dragon Ball?
Necesito respuestas

Juanjo Ramírez dijo...

Josep: ¡Y aquí en la casa de Intxaurrondo todavía queda otra de las jarras, además de la que yo uso! A lo mejor cuando me largue de aquí me la llevo también como recuerdo, y la próxima vez que quedemos los tres las llenamos hasta arriba.

Cata: ¡Menuda página! ¡Yo quiero una chica embutida en un pijama como ése!

Kike: En general, sí :D

Chache: Yo desde que supe que Picolo no era verde, ni me molesté en seguir indagando :P

la tumba sin nombre dijo...

Juanjo: el cómo sé cómo son tus pijamas es nuestro pequeño secretito y no se lo diré nunca a nadie (como tú bien me dijiste que hiciera)...

Ahora en serio: yo tengo un pijama igual.

PD.: Mi amor por John Carpenter sólo ha influido en mí estéticamente a la hora de componer planos (¡qué más quisiera!) y a la hora de dejarme bigote.

Yo soy aquél. dijo...

a mi me paso algo parecido hace 3-4 semanas. Era sabado y tenía un resfriado en plena fase de ``expansión y crecimiento por todo mi cuerpo´´, pero era el cumpleaños de un colega así que había que ir. Me hinché a pizza, no lo pude evitar. Estaba tan rica, y entraba tan bien mientras hablaba con mis colegas, que cuando me paré a pensarlo creí que no me iba a hacer ningún bien tanta pizza. Así que me puse a esperar el momento en que me empezase a doler la tripa tanto que me tuviese que ir a casa. Pero como no llegaba ese momento, me fui con mis colegas al parque. Esta vez me abstuve y no bebí, pero
aquello era increíble, a pesar del frío y del atracón me sentía de puta madre. Así que hice de todo: escale una farola para pintar con un rotulador en la lampara, fume petas, le di a la cachimba. Total, que la noche se alargó y se alargó hasta que terminó en improvisada empalmada.
Y al día siguiente no había ni rastro del resfriado.

El chache dijo...

Que jodido está sonando esto de que sapais como son vuestros pijamas.

Jack Shadow dijo...

Jajajaja... ¿Donde estaba Clipman cuando lo necesitabas? ¿como era esa frase? Clipman clipman, me he dejado las llaves dentro de casa y no puedo entrar!
Una vez mas la ficción se vuelve realidad! ¿ese eras tu verdad?
Aquí dejo el corto:

http://www.youtube.com/watch?v=nCBIcyMeIfQ&feature=related

No hay corto que escape de mi memoria ;P
The Raven del tinieblas es una verdadera pasada.

Juanjo Ramírez dijo...

César: Acabo de caer en que no sólo es que me hayas visto veinte veces en pijama... es que en una de tus pelis, aparece Gonzi con un pijama mío!

Yo soy aquel: ¡Tu experiencia parece bastante más molona que la mía! La próxima vez espero vivirla así, pizza incluida ;)

Chache: He compartido habitación con tu hermano, pero a pesar de ello no recuerdo cómo eran sus pijamas :P

Jack: ¡Dios mío! ¡Has visto Clipman! Claro que era yo... pero fue hace tiempo... yo era joven... inconsciente... Se trata de un corto que Alby y yo supervisamos para nuestros alumnos de un taller de cine. Escribimos el guión, hicimos un cutre-storyboard... y los lanzamos a rodar! Fue divertido.

Pal dijo...

Los pijamas decimonónicos de Juanjo!!!!!
¿¿cómo he podido olvidar eso??
¿¿por qué los llamabamos así si no son decimonónicos??

Uy tonto, que yo tmb te he visto en pijama.. que de cosas se de ti ahora que lo pienso jajaja lo utilizaré algún día!!

Diosssssss mio que entrada taaan larga y que pedazo listado de comentarios, no?

Y estando en estas... voy yo a escribir a "Cesar Tumba sin nombre" que yo ya lo tengo como de la familia y me doy cuenta de que a ti no te conozco, que yo al que conozco es a Gonzalo. Y yo xq os confundo??

Que cosas..