
El próximo domingo regreso a mi isla. Dos meses de relajarse y recargar las pilas.
No sé si a la vuelta me asignarán el mismo piso, así que tengo que desalojarlo. Hoy he comprado una caja para enviar por correo a Fuerteventura las pertenencias que he ido reuniendo a lo largo de esta temporada.
Y produce una sensación un tanto extraña comprobar que... eso... Que tu último año de vida cabe en una caja de cartón.
Contenido de la caja:
- Un par de abrigos.
- Dos o tres jerseys.
- No sé cuántos dinosaurios de plástico.
- Siete libros.
- La primera temporada de Madmen.
- Una camiseta con la imagen de Bruce Lee y otra con la imagen de Jack Skelleton.
- Tres juegos de la Nintendo DS.
- Una impresión exitosa de una de mis novelas más fallidas.
- Algunos CDs vírgenes y demás morralla que he metido en la caja pa rellenar.
Y más de la mitad de esas cosas ya las tenía de antes o me las han regalado otras personas. Conclusión: Apenas he adquirido posesiones durante esta temporada. Conclusión numero dos: La vida nómada es el mejor entrenamiento para la vida austera.
Mi compañero de piso Alejandro me ha ofrecido su Wii-fit para usarla como báscula y comprobar si la caja pesa menos de los veinte kilos que permiten en Correos.