lunes, 9 de marzo de 2009

VENTRÍLOCUOS SOLITARIOS


Me consta que en este blog hay bastantes aficionados al relato breve. A todos ellos (y a toda la Humanidad en general) les recomiendo asistir a un evento que tendrá lugar este jueves 12 de marzo en el café Libertad 8.

Empecemos (por qué no decirlo) por el principio:

Matías Candeira es un joven escritor (y comunicador audiovisual) que a sus veintipocos años ya ha arrasado en los palmareses de decenas de certámenes de relato. Y al fin llegó lo inevitable: Matías ha recopilado (con Tropo Editores) todos esos relatos premiados en un libro que lleva por título "La soledad de los ventrílocuos". Yo estoy deseando hacerme con un ejemplar que poder devorar a trompicones.

Los que tengáis la suerte de estar el jueves 12 en esa hermosa ciudad que es Madrid podéis acercaros esa tarde a la calle Libertad y cuando sean las 8, os dirigís al número 8 de dicha calle y os tomáis un café o una cerveza mientras Matías os habla de su libro y asesta manotazos incendiarios a diestro y siniestro, de ésos que rompen los jarrones del salón de otros escritores acaso más consolidados, o más anquilosados, autores de páginas que acaso empiezan ya a saber a rancio.

Y mientras consigo esos ventrílocuos en una ciudad tan endogámica como Donosti me dedico a solucionar alguna de mis cien mil lagunas imperdonables. Acabo de tener un romance de fin de semana con Vázquez Montalbán. Siguiendo las recomendaciones de mi buen amigo Raúl me agencié Los mares del sur. Un libro exquisito. El detective Pepe Carvalho y yo nos hemos hecho muy amigos. Es fácil hacerse amigo de un amante de bares, restaurantes y perros.

Escrita con una elegancia sencilla y asequible, y con un final... ¡qué pedazo de final! De ésos que te dejan un sabor de boca amargo pero reconfortante al mismo tiempo, como un trago de aguardiente.

Resulta curioso que la novela que leí justo antes fuese El alquimista impaciente de Lorenzo Silva. Ahora que me he paseado por los mares del sur, me doy cuenta de hasta qué punto debió ternerlos presentes Lorenzo Silva mientras escribía su alquimista.

Ahora me han regalado el best-seller éste que está haciendo estragos, el de Los hombres que no aman a las mujeres. Aún no estoy en situación de poder opinar porque apenas he leído veinte páginas, y parece el tipo de novela que centra sus esfuerzos más en la construcción de tramas que en alardes de estilo.

Según tengo entendido se trata del primer libro de una trilogía. El sueco que escribió los tres libros falleció de un ataque al corazón poco después de entregar a su editor el borrador del tercer libro, y poco antes de que se publicase el primero. Supongo que algo así revestirá al sueco en cuestión de un aura maldita que ayudará a vender mejor los libros. De un modo u otro, resulta extraño leer las palabras de un muerto reciente. De repente el texto adquiere cierto carácter de manuscrito hallado en botella.

Mi colección de dinosaurios de plástico sigue creciendo. Ya ni siquiera caben en el estante de la sala de estar. Mi gran amigo Kino me ha regalado este fin de semana otro tripceratops con dientes. Está fabricado con los mismos materiales de las pelotitas antiestrés. Muy estrujable.

5 comentarios:

El chache dijo...

Quien sabe... es posible que hasta me pase.
Me he visto diez pelis en el cine este finde ¿no? pues una charla sobre un libro sera agradable.
Un saludete

Rubentxo dijo...

Aquí, un cuentoinómano sin intenciones de desintoxicación.
Lo compraré. Seguro. Me cuesta mucho encontrar libros de relatos que me gusten de verdad. A ver si con éste hay suerte.
Saludos.

Un tipo dinámico dijo...

¿Qué tendrán las pelotitas antiestrés que cuando no las tienes en la mano y ves a otro apretándolas... te estresas mogollón y te entra un mono "pelotil" alucinante?

Gonzo dijo...

Llevaba tiempo sin pasarme por aquí con el lío del corto que estoy preparando, amigo de los dinosaurios, pero siempre es reconfortante. Tendré en cuenta su recomendación, que seguro es buena, y al igual que usted, un día de estos meteré la nariz en el libro del sueco maldito. Pero es que llevo un mes que me cuesta concentrarme para leer. Por qué será, ¿la ansiedad de un rodaje, de mi primer rodaje como dire?... ¿¿o simplemente es que me he vuelto realmente un vago de verdad???...

Juanjo Ramírez dijo...

Gonzo: Yo cuando estoy con un proyect audiovisual o algo similar tampoco tengo serenidad mental pa concentrarme en la lectura. Debería obligarnos a todos a hacer viajes de guaguas, trenes y aviones. Es la única manera de sentarse a leer sin pensar "en estos momentos debería estar haciendo otra cosa" :P

Abrazos a todos. Siento la ausencia!