sábado, 29 de enero de 2011

LA MORAL DE LOS PERROS CON ROPA


Concepto absurdo de hoy:

Últimamente, con esto del invierno, veo que muchas señoras llevan a sus perros vestidos. Normalmente perritos pequeños, tipo chiguagua o caniche, con trajecitos ridículos.

Y eso me hace pensar, ¿y si esa costumbre de vestir a los perros proliferase hasta el punto de que lo normal fuese ver a los perros vestidos sí o sí? Ver un perro desnudo se consideraría un escándalo, y acabaría creándose una moral y una "etiqueta social" del vestir canino, similar a la que hay con el vestir de las personas?

Empezaríamos a escuchar frases como:

"La perrita del vecino viste como una puta."

"Este es un local decente. Su perro no puede entrar vestido así"

"¡El perro con esas pintas no lo sacas a la calle! ¡Yo veo un perro así vestido y me cambio de acera!"

"Normal que tu perro no tenga éxito con las perras. Viste como un pringao."

viernes, 28 de enero de 2011

EL TRASTERO DE LOS BITS


Concepto absurdo de hoy:

Como ya sabéis, esto que llamamos internet consiste en un montón de "servidores" conectados en red para compartir su información y hacerla llegar a nuestros ordenadores.

A veces nos olvidamos de que todos esos datos on-line no están flotando en un cyberespacio virtual e intangible. Toda esa información está guardada en gigantescos discos duros que existen físicamente, bien guardaditos en edificios reales.

Ahora imaginad un futuro cercano de ésos que tanto me gustan: La cantidad de información que necesitamos almacenar en servidores es cada vez mayor. Y ya empiezan a agotarse de manera alarmante las materias primas requeridas para construir los servidores (el plástico, el silicio, yo qué sé) o empiezan a escasear los metros cuadrados de espacio donde apilar esos gigantescos discos duros.

¡Pero internet necesita crecer! ¡Hay demasiada información suplicando ser compartida online!

¿Qué hacer?

El cerebro humano es el ordenador más complejo que conocemos hasta la fecha. Sus neuronas funcionan de manera similar a los ordenadores artificiales, comunicándose a través de iones de sodio y potasio. Cargas positivas y cargas negativas. Código binario. Ceros y unos.

También resulta que un cerebro humano es un disco duro con una capacidad enorme. Algunos calculan que podría albergar más de un millón de gigabytes.

"Servidores" humanos. He ahí la cuestión.

Empiezan a utilizar a las personas en coma como discos duros.

Dicen que sólo usamos el 10% de nuestro cerebro, ¿no? ¿Por qué no aprovechar el 90% restante? Sobre todo en los individuos comatosos. ¿Acaso se van a quejar?

Imaginad que os conectáis a este blog, o a cualquier otra página web, o a casi todo facebook... y toda esa información que llega a vuestra pantalla procede de un ser humano. Un disco duro de carne y hueso que en realidad está medio muerto. ¿No os produce un estremecimiento?

¿Y qué ocurriría con toda esa información si el individuo en coma muere? ¿Y qué ocurriría con todos esos datos si el comatoso se despierta?

Pero aún hay más:

¿Y si en esas regiones del cerebro que estamos invadiendo para "colgar" vídeos, imágenes, códigos de programación... son regiones necesarias para cocinar los sueños, los símbolos freudianos? ¿Cambiará la personalidad o la percepción del mundo de ese individuo según le utilicemos para almacenar videojuegos violentos, porno, fotos de viajes, datos de contabilidad?

¿Y si resulta que en todo ese 90% de cerebro no utilizado que estamos usando como servidor es la sede del inconsciente colectivo de Jung? ¿Y si, en cierto modo, eso ya era un servidor antes de que nosotros lo "formateáramos"? ¿Y si ahí estaban "subidos" a una red aún más crucial que el internet algunos de los arquetipos que todos los seres humanos necesitamos "poner en común" para percibir el mundo y sus leyes sagradas de manera homogénea? ¿Y si al quitar una información y poner otra estamos alterando esos arquetipos del inconsciente colectivo y, por lo tanto, introduciendo cambios drásticos en la manera de percibir el mundo de toda la especie humana? ¿Y si, en consecuencia - y en términos más pragmáticos - estamos alterando el Universo como tal?

Por otro lado, también hay quien dice que las personas en coma están en los umbrales de la muerte, con un pie en nuestro mundo y el otro aposentado en el más allá. Psicopompos. Cuando nos conectamos a esos servidores humanos, nos conectamos a seres que en parte son fantasmas. ¿Y si, a través de ese internet fantasmagórico llegan a las pantallas de nuestras terminales informaciones que no hemos introducido los seres humanos? ¿Y si, de repente, podemos acceder a información codificada que no procede de nuestro mundo de los vivos, sino del reino de los muertos?

jueves, 27 de enero de 2011

NIRVANAH MONTANAH




Mañana tendré que salir de casa by the morning, así que aquí os dejo el concepto absurdo de hoy, antes de que amanezca.

Trata de meditación trascendental: Eso que hacen los budistas, los taoístas y cualquier otra cosa que termine en "istas", incluídos los dentistas, los floristas y... los guionistas.

La gente que practica la meditación trascendental aspira a alcanzar el estado del budha. Lograr una armonía absoluta con el Cosmos. Convertirse en "iluminados". En peña cuyo "YO" se diluye cual cubito de hielo en la totalidad. Gente que, de repente, se transforma en el mejor ejemplo del amor incondicional, del desapego más ligero, de la impersonalidad más sobrecogedora.

En eso consiste alcanzar el puto Nirvana. Convertirse en un canal, una autopista hueca, un transistor que retransmite los balbuceos de Dios sin rechistar.

El concepto que os propongo hoy me vino a la mente hace unos cuantos años, y desde entonces se ha convertido en un visitante recurrente:

Una competición de monjes tibetanos para ver cuál de ellos alcanza antes ese nirvana, ese estado de gracia.

Imaginároslos a todos sentados en círculo, en posición de loto, con los dedos entrelazados en un mudra imposible, con sus túnicas naranjas de los cojones.

Y un monje que da el pistoletazo de salida con un "OOOOOMMMMMM".

Y los contrincantes cerrando los ojos, y esforzándose por alcanzar la iluminación antes que los demás, muy competitivos ellos, tensando los músculos del cuello, sudor en la sién, forzando la maquinaria como Stallone en los entrenamientos de Rocky IV, con la cabeza a mil revoluciones por segundo: "¡Vamos, coño, ilumínate de una puta vez, eres el mejor, eres el puto amo, destroza a esos maricones!!! ¡¡¡El puto nirvana es tuyo!!!" "¡Voy a llegar al nirvana antes que tú, cabrón de mierda!" "¡Soy el mejor! ¡Soy el puto mejor! ¡Me voy a convertir en un budha de la hostia y me voy a mear en vuestra puta cara!"

Pura incongruencia. Llegar a la humildad absoluta, a la más pura ausencia de EGO a través de la soberbia más insana.

La poesía de que lo que te impulse a alcanzar la santidad sea el impuro deseo de GANAR, de alcanzar la gloria y regodearte en la puta cara de los otros monjes que compiten contigo en esa carrera hacia la putísima pureza.

Y la impotencia de que, por definición, dicho regodeo sea imposible. Porque si de verdad alcanzas la iluminación a través de esa gymcana de meditación trascendental, te conviertes en un ser puro, un portavoz de Dios ajeno a los conceptos de "ganar" y de "perder".

Tu lucha es inútil, hijo de puta. Porque si no consigues ganar esta carrera, no podrás restregarlo en la cara de nadie. Y si lo consigues, no te apetecerá regodearte. La competición habrá carecido de sentido. Porque eres un puto budha incapaz de alegrarte de cualquier triunfo.

Es como ese famoso dilema de Claudia Schiffer diciéndote: "Puedes acostarte conmigo, pero luego no podrás contárselo a nadie".

miércoles, 26 de enero de 2011

SOÑAR SEGUNDOS DE SEGUNDA MANO


El baile de conceptos absurdos de hoy:

Transcurre en un futuro, quizá no muy lejano.

El ser humano se ha multiplicado en exceso, y la Madre Naturaleza crea un virus devastador para defenderse de ese cáncer.

El virus está entre nosotros, en todos los campos, en todas las ciudades, en el aire que respiramos, en el agua que bebemos. Pero de momento no nos hace nada. Simplemente aguarda, latente, agazapado.

Porque la Naturaleza ha diseñado ese virus para atacar a las personas sólo cuando el número de éstas en el planeta rebase la cifra de los ocho mil millones de individuos. Ésa es la tregua que nos concede la Madre Naturaleza antes de borrarnos a todos del planeta.

Para entonces la Ciencia ha progresado muchísimo. Los microscopios humanos consiguen detectar el virus; las predicciones más precisas advierten lo que está a punto de sucedernos.

Y resulta que ya quedan muy pocos nacimientos para rebasar esos ocho mil millones de personas. Controlar la natalidad no es una opción. Nuestra civilización se ha encargado de generar un Tercer Mundo inabarcable, ingobernable.

¿Entonces qué? ¿Aniquilar a millones de personas por el bien de la Humanidad? ¿Arrojar bombas atómicas sobre Asia, o sobre África? ¿Podría vivir el género humano con ese sentimiento de culpa colectivo?

A alguien se le ocurre otra solución:

Como os decía, la Ciencia ha avanzado una barbaridad. Ahora los viajes en el tiempo son posibles.

Pero tienen sus limitaciones.

Para empezar, sólo es posible viajar hacia el futuro. Un avance con sentido de segundero acelerado. Es imposible viajar hacia el pasado. A esas alturas, las fórmulas de los físicos lo han demostrarlo.

Y hay otra cosa: Por alguna extraña razón, la gente de los grupos sanguíneos "0" y "A" pueden viajar en el tiempo sin problemas, pero la gente de los grupos "B" y "AB" siempre muere en el intento. Hay algo en el factor "B" que no aguanta el viaje. La gente de esos grupos tan "recientes" llega al futuro con toda la sangre coagulada y, por lo tanto, muerta.

Por eso la solución propuesta va a ocasionar bastantes lágrimas:

Que la mitad de la población apta para viajar en el tiempo se marche hacia el futuro cercano, justo después de que la Humanidad haya sido aniquilada por completo a causa del virus. De ese modo, llegarán a un planeta Tierra en el que ya no viven personas. Ellos serán los únicos. Una mini-población humana reducida a la mitad. El virus no tendría razones para molestarles.

Los otros, los de los grupos "B" y "AB" se quedarán en el presente, también a salvo del virus.

Significaría deconstruir a la población. Fragmentarla en dos momentos temporales distintos. Dividirla de una manera cruel que no atiende a nacionalidades, ni a culturas, ni a vínculos afectivos, sino a un capricho biológico, genético.

Al principio se desecha la idea. Las autoridades se esfuerzan por buscar una solución un poco menos drástica. Pero ya se acerca ese momento en que (la Ciencia hace sus cálculos y lo anuncia) al día siguiente nacerá la persona número 8.000.000.001

No ha tiempo para pensarlo demasiado. La Humanidad se pone en marcha como una manada de antílopes descarriados. Los grupos sanguíneos que toleran la excursión son enviados hacia un futuro que aguarda a un día de distancia, justo cuando es de suponer que ya no queden humanos vivos en el mundo.

A partir de ese momento, esas dos mitades de la Humanidad vivirán en tiempos distintos. Una cremallera invisible abrirá la existencia en dos, separando a padres de hijos, a novios de novias, a amigos de amigos.

Mucha gente no podrá volver a ver a las personas más importantes de su vida por culpa de un rasgo microscópico en la sangre.

La gente de los grupos "0" y "A" intentará dejar rastros tras su paso. Huellas. Los más crédulos quizá escriban mensajes a sus compañeros del pasado. Quizá los dejen en ciertos sitios, con la esperanza de que el tiempo avance y la gente del pasado los encuentre.

La gente de los grupos "B" y "AB" también mirará hacia el futuro con hambre de noticias, buscando esas huellas, esos vestigios de los seres queridos.

Pero la rabia de los unos al no encontrar señales será sólo comparable con la rabia de los otros, que verá cómo todos sus mensajes, todas sus huellas, continúan visibles para ellos, avanzando también hacia delante en la cinta transportadora del tiempo, sin detenerse a esperar a los rezagados.

Vivir a un solo día de distancia, pero un día insalvable, infranqueable. Un día que fragmenta la realidad en dos. Porque es el día en que se produjo lo evitado. El día de la encrucijada paradójica. El sumidero a través del cuál se precipitan a la nada las miradas de los unos hacia el futuro y las miradas de los otros hacia el pasado.

Aunque algunos afirman que si cierran los ojos y se concentran, si permiten a sus latidos resonar en la dirección apropiada... pueden casi atravesar con sus mentes la paradoja de ese día que sucedió y no sucedió a la vez. Cuando eso pasa, los unos escuchan un eco imperceptible de los otros, y los otros escuchan un eco imperceptible de los unos.

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El dibujo del principio me parece en sí mismo un concepto tan hermoso que no he podido evitar robárselo a http://www.wallpaperfx.com/3d/fantasy/broken-hourglass-wallpaper-2317.htm

martes, 25 de enero de 2011

DO DE COÑO


El concepto absurdo de hoy:

Divas de la ópera. Mujeres prodigiosas capaces de alcanzar con su voz registros nunca antes imaginados. Olvidaros de la ópera mediocre que estáis acostumbrados a escuchar. Lo que hacen estas cantantes es el triple de bonito y el triple de potente.

Pero todo ello condicionado por una peculiaridad fisiológica:

Estas mujeres sólo pueden cantar con esa hermosura sobrenatural cuando llegan al orgasmo.

No hay otra manera.

Imaginaros los palcos de la ópera, repletos de espectadores distinguidos, con sus abanicos y sus monóculos, asistiendo al espectáculo, murmurando "braaavoooo, braaavooo" con mucha afectación, mientras alguien se folla a la cantante en el escenario.

La ejecución de la pieza musical ya no sería solamente mérito de la cantante. También dependerá del talento sexual del "follador de divas" (podríamos denominarle así) Un esfuerzo coordinado. Un dechado de compenetración, en el más literal de los sentidos.

El trabajo de los críticos musicales sería más complejo. No sólo tendrían que valorar las dotes vocales de la cantante. También tedrían que juzgar las habilidades amatorias del "follador de divas".

¡Y no basta con hacerla llegar al orgasmo! Hay que ir conduciéndola hasta el clímax sexual con el ritmo adecuado y a la velocidad adecuada. Ir aumentando el nivel de excitación según las necesidades del libreto. ¡De nada sirve que la diva se ponga a gemir sus espectaculares notas musicales antes o después de lo previsto! ¡La ópera cuenta historias! ¡Exige una secuencia narrativa! ¡Es, así mismo, un trabajo en equipo! Hay que respetar cierta armonía con los instrumentos de música, con el resto de los personajes...

Las obras de Verdi y de Puccini se empezarían a clasificar según sus exigencias sexuales. Según exijan coito o cunnilingus, por ejemplo.

¡Si hay alguna feminista leyendo esto, que no se ofenda, por favor! ¡Ante todo, igualdad! También existirán tenores masculinos con las mismas peculiaridades fisiológicas. Sólo necesitarán una buena mamada.

lunes, 24 de enero de 2011

PERFORMANCE BÉLICA






Este vídeo es una demo de uno de tantos videojuegos bélicos. Estos juegos han proliferado en los últimos años. Se juegan en red. Cada uno entra en ese campo de batalla virtual desde su ordenador y se dedica a matar a otros jugadores del bando contrario.

Además de caminar y correr, puedes usar cualquier vehículo que encuentres: Motos, coches, tanques... También aviones y helicópteros.


El concepto absurdo de hoy es algo que siempre he querido intentar hacer en uno de esos juegos.

Una performance.

Imaginad que muchos jugadores - decenas de ellos - se ponen de acuerdo. Entran todos a la vez en ese mundo virtual, corren todos hacia una explanada y se colocan de una manera determinada. Cada uno de ellos en el sitio pactado. Ni más a la derecha ni más a la izquierda.

Los jugadores que en esos momentos estén volando con aviones y helicópteros descubrirían desde lo alto la razón por la que todos esos soldados se han detenido y se han colocado de esa manera concreta: Al hacerlo están formando cuatro palabras grandotas que sólo pueden verse desde el cielo:

"NO A LA GUERRA".

Acto seguido, todos esos soldados podrían ametrallarse entre sí. Durante unas décimas de segundo, las letras de "No a la guerra" estarían formadas por cadáveres ensangrentados.

domingo, 23 de enero de 2011

LOS RIESGOS DE UNA RELACIÓN INVERTIDA


El concepto absurdo de hoy es bastante estúpido, y trata sobre las relaciones homosexuales.

¡No quiero decir con eso que las relaciones homosexuales me parezcan estúpidas! ¡Dios me libre! No os enfadéis, gays del mundo, que yo os respeto y todo eso.

Pero... convendréis conmigo en que las relaciones gays entrañan un riesgo importante.

No me refiero a la chorrada ésa del sida, sino a algo realmente inquietante:

Si lo haces con gente de tu mismo sexo, puede darse el caso de que... ¡Tu pareja se llame igual que tú!

¿No se os hace raro? Imaginad que os llamáis, por ejemplo, Pedro. Y de repente os sentís atraídos por un tío que también se llama Pedro. ¿No sería sórdido? Me refiero a eso de estar en plena faena: "¡Oh, sí Pedro, me gusta como me lo haces, oh, Pedro, dale caña!"

¡Debe llegar un momento en que no sabes si se lo estás diciendo a tu pareja o a ti mismo! ¡Y si tú no lo tienes claro, imagínate el otro Pedro! Te escucharía y no sabría si le estás halagando a él o si estás usando tus palabras para reafirmarte como persona.

¡Y los sms! Imaginad a Pedro recibiendo mensajitos de amor de parte de Pedro. ¡Acabaría volviéndose loco! "¡No recuerdo haberme mandado un mensaje!" Enseguida interpretaría los acontecimientos de la manera lógica, pero antes de eso habría una décima de segundo de verdadero horror metafísico.

Y ése, amigos gays, es un riesgo que no existe en el mundo de las relaciones heterosexuales, salvo que seas la actriz Jose Toledo.

Si Jose Toledo lee este blog (cosa que considero bastante probable) la invito a compartir sus experiencias sexuales con tipos que se llamen "Jose".

Y esto me lleva a una última pregunta: ¿Cómo se sentiría la actriz Jose Toledo... si se follase a un Seat Toledo?