
¡Vaya! Parece que la "ley Sinde" vuelve a estar "en el candelabro". Es como Rasputín, o como Robert De Niro en El cabo del miedo. Te crees que está muerta y de repente... ¡¡zas!!
Ya dije en su día todo lo que me apetecía decir sobre ese tema.
Esta mini-entrada (pretendo que sea corta) podría considerarse una especie de epílogo de la anterior.
Hoy me he vuelto a tropezar con ese reportaje en el que nos explican que los dueños de "Series Yonkis" facturan un pastón en publicidad. Para mí, ésa es la demostración de que en internet se puede hacer negocio.
En mi anterior entrada sobre el tema intenté defender el argumento de que la gente estaría dispuesta a pagar por los contenidos en internet si:
a) Hiciésemos un lavado de cara al audiovisual de nuestro país.
b) Las descargas legales tuviesen precios razonables y acceder a ellas fuese más fácil que acceder a la alternativa ilegal.
Pero ejemplos como el de Series Yonkis sugieren que se podría ir incluso más lejos. Que al menos parte del audiovisual podría sostenerse sin necesidad de pagar por ello.
Imaginadlo: Un "Series Yonkis" legal, en el que los ingresos publicitarios sirviesen para pagar a los autores de los contenidos, etc.
Entonces, ¿por qué se ponen tantas trabas a esa clase de iniciativas?
Sé que conozco pocos datos sobre el tema y se me pueden escapar un millón de factores, pero a veces tengo la sensación de que la mayoría de los que manejan el audiovisual tienen miedo de admitir que se puede ganar dinero en internet. Prefieren fomentar esa imagen de la red como templo de la anarquía, la delincuencia, el pirateo. Una versión virtual del Los Ángeles 2013 de John Carpenter.
Porque cuando nos demos cuenta de que el audiovisual en internet es sostenible, incluso lucrativo... descubriremos también que los intermediarios sobran. Distribuidoras, exhibidoras, cadenas de televisión... Todos ellos empiezan a oler a chatarra obsoleta. A cadáver de dinosaurio. O mutan o mueren. Llevan varios años viviendo de prestado.
Recuerda a eso que cuentan sobre las grandes compañías petroleras, que sabotean lo de las energías renovables para que no les arruinen el chiringuito.
Pero amigos... todo parece indicar que se está terminando el petróleo.