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jueves, 16 de julio de 2009

LOS PUTOS NOMBRES


Aprovecho las vacaciones para desarrollar un proyecto propio, poco a poco y sin presiones.

Lo tengo casi todo en la cabeza, y sin embargo estoy bloqueado por la misma razón de siempre:

¡¡Los putos nombres de los personajes!!

Todavía no saben como quieren llamarse, los cabrones. No me gusta bautizarlos con un nombre cualquiera. Tengo un chip snob en la cabeza que me impide llamarlos Paco, Isabel, Miguel, Manolo, Rafa... a no ser que haya un poderoso motivo para ello.

Por otra parte, normalmente no te puedes permitir nombres excesivamente exóticos. Si no encajan con el tono o el universo de lo que estás creando, un nombre excesivamente "guay" resulta grotesco. Pura caricatura.

Y uno siente algo de cariño hacia sus personajes y no quiere que los demás niños se burlen de ellos en la escuela por (en un afan de ser original) les has encasquenado un nombre gilipollas.

Necesito que el nombre de un personaje signifique algo. Porque sea un símbolo de no sé qué, o porque su sonoridad recuerde a algo relacionado con el personaje, o porque se llame igual que alguien conocido que hizo o dejó de hacer lo que sea. ¡O porque el dichoso nombre tenga que ver con algún chiste interno que nadie podría pillar excepto yo! (los cantautores lo hacen en sus canciones, ¿no?)

Ah, si al menos pudiese ir pensando en el personaje con los ojos cerrados y de repente me atropellase una furgoneta. Yo abriría los ojos en el suelo y mi visión borrosa repararía en el cartel de la furgoneta: Pescadería Bonifacio. Entonces yo suspiraría y mascullaría: "Bonifacio... Ya tengo el maldito nombre, por fin...

Mi reino por una camarera del Fosters dispuesta a inspirarme como lo hacían antaño.

Putos nombres putos nombres putos nombres...