jueves, 26 de mayo de 2011

CARTA DE DESAMOR A ESPAÑA


España... cariño... amada mía... hija de la gran puta:

¿Qué coño está pasando entre nosotros? Me has fallado. O te fallé yo a ti, o yo qué coño sé.

Me has engañado.

Joder... Los dos sabíamos que las cosas entre nosotros no estaban en su mejor momento. Nuestra relación estaba haciendo aguas, sí. Hacía muchos meses, quizá años, que estábamos en crisis. Yo ya lo daba todo por perdido, en serio.

Ahí estábamos los dos, resignándonos a soportarnos mutuamente sin mover un dedo, sin hacer nada para cambiar la situación. Dicen que todas las parejas tienden a sucumbir a esas inercias, ¿no?

Y entonces me pillaste por sorpresa. Yo estaba a punto de tirar la toalla y de pronto cambiaste. Y me cambiaste a mí.

¡No te reconocía, en serio! Tan bienintencionada, tan hermosa, tan dispuesta a mirar nuestros problemas cara a cara, en lugar de fingir que no existían o que no nos incumbían a nosotros.

Me contagiaste, coño. Si alguna vez lo nuestro tuvo magia, tú la resucitaste. Tú lograste desempolvarla y ponerla otra vez en movimiento.

Tuvo que ser en mayo. Ese mes nos trae tan buenos recuerdos. Casi un aniversario. Un eco de cuando éramos más jóvenes, de cuando los sueños aún no habían aprendido a escocer tanto.

Los dos pusimos de nuestra parte. Tú detectaste en seguida los tres o cuatro problemones que estaban cargándose lo nuestro y los pusiste sobre la mesa, pa que les diera la luz. Y yo me propuse estar junto a ti todos los días, al pie del cañón, volviéndome a enamorar de ti muy poco a poco, comprometiéndome a no beber cerveza cuando venían tus padres, por aquello de no causar mala impresión.

¡Y cuánta gente nos apoyó, mi amor! Todos esos amigos que en otros tiempos solían criticarnos por la espalda porque daban lo nuestro por perdido... sólo necesitaron ver esa luz que chisporroteaba en nuestros ojos para volver a brindarnos su más sincero apoyo.

Era todo tan hermoso... Me confié, bajé la guardia. Una parte de mí quiso olvidarse de todos los fracasos, de todas las decepciones del pasado. Es lo habitual cuando uno intenta resucitar estos amores frustrados. La puta ceguera. Mentirnos a nosotros mismos para hacernos creer que va a funcionar por la simple razón de que si no lo hiciese, se nos destrozaría el último pedazo de corazón intacto que nos queda.

Y al principio todo fue sobre ruedas. Regresaron los latidos al galope y las mariposas del estómago. No podía dejar de mirarte. Volvías a ser la de antes.

Los primeros días siempre son fáciles, ¿verdad? Luego viene el desgaste. Luego llegan el deterioro, y la fragmentación, y el egoísmo.

Y de repente ya no somos nosotros, sino solamente .

Y de repente empiezas a restregarme por la cara problemillas intrascendentes. Espera, vale, me he pasado un poco con lo de "intrascendentes" No, cariño, no pongas esa cara, entiéndeme. Esas cosas que me restriegas también son importantes, lo admito. Pero no ahora. Si queremos salvar nuestra relación, primero tenemos que aclarar las tres o cuatros razones básicas que hacen que ya no nos queramos como antes; los motivos esenciales de que vivir juntos, más que vivir, sea sobrevivir a duras penas.

Ya discutiremos en otro momento si yo debería acordarme de tapar el bote de espuma de afeitar, o si tenemos que comprar un detergente más perfumado para lavar la ropa.

Es más: ¿Cómo quieres que te tome en serio si me pides no beber delante de tus padres cuando luego tú sí que bebes y que fumas delante de los míos? ¿Cómo quieres que te tome en serio si me mandas callar cada vez que intento decir cualquier cosa que tú no quieres huir? ¿Cómo quieres que te tome en serio si decides sin consultarme el color de las cortinas, si todos los muebles que tú traigas a casa han de quedarse pero no me dejas a mí traer ninguno mío?

Joder, España, cariño... te juro que cuando te vi tan dispuesta a arreglar lo nuestro, incluso vi con buenos ojos acudir a algún especialista. Yo qué sé... algún psicólogo, un puto asesor sentimental... exponer nuestros problemas a alguien que pudiese orientarnos sabiendo de qué coño habla.

Pero no... Tú prefieres escuchar sólo a los menos objetivos. A aquéllos que suenan a palabras más sencillas porque prefieren que nos vayamos con ellos de juerga; aquéllos que quieren que nuestra vida sea una fiesta en lugar de pararse a meditar qué será lo más conveniente para nosotros en un momento tan delicado.

¡Ya habrá tiempo para fiestas cuando hayamos resuelto todo esto!

Pero qué coño digo. Si tú en realidad no tienes auténtico interés en resolverlo, o no tienes cojones... o quizá simplemente no estamos hechos el uno para el otro y ha llegado el momento de admitirlo sin vaselina y sin tapujos.

Así que me volveré a cruzar de brazos y me regodearé viendo cómo tus decisiones te van sepultando poco a poco en toda esa mierda que te has ganado a pulso.

Pero qué coño digo... Sé que no voy a ser capaz de quedarme de brazos cruzados. Eres una zorra de mierda y, aunque no te lo merezcas, TE QUIERO DEMASIADO.

Ya sabes... Soy gilipollas. Estoy enamorado.

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5 comentarios:

Me salen alas (si me paras los pies...) dijo...

Buenisimo....

Juanjo Ramírez dijo...

Gracias, Natalia! Preferiría no haber tenido razones para escribirlo ;P

yo soy aquél dijo...

Es un placer poder seguir leyendo tus comidas de coco, grandes o pequeñas, de vez en cuando, my friend. No sé si te has pasao por mi nuevo (no tan nuevo) blog. Ya sabes que estás más que invitado.
un saludo.

Me salen alas (si me paras los pies...) dijo...

Hola!! ¡¡He actualizado!! y me he acordado de ti haciendo este dibujo... GENIAL la peli.
Reponen El Padrino en Los Verdi... yo es que soy muy de mafia...y como es una peli que me hubiera encantado ver en el Cine... ¡¡¡allá que voy!! proximo dibu (me encanta esa palabra me recuerda a Roger Rabit) yo en el cine viendo El Padrino.. :D

eva- scort madrid dijo...

Así es, pese a que me hace daño esta España de mierda, la quiero y la quiero porque no conozco otra cosa, porque si no, otro gallo cantaría.Yo también había tirado la toalla, pero talvez es que nunca la tuve en mis manos(la toalla) segura estoy ahora que jamás me comprometí lo suficiente para con ella y me siento culpable de lo que pasa, por mi desidia, por mi pasotismo, por mi individualismo, por mi.... tantas cosas que ahora veo claras y creo que aun estoy a tiempo de curar o por lo menos ponerle un vendaje para que no se infecte más. Quiero quedarme dentro de España, pero se que no va ha ser lo mismo de antes, pero ahora ya se que no me voy a quedar callada como antes, que voy a moverme con todos ellos.