
Esto es un blog "personal", así que hoy toca desahogo personal. Si no os apetece leer esa clase de mierda, volved otro día: Intentaré que la próxima entrada hable de asuntos medianamente interesantes.
Hoy, sin embargo, me cuesta encontrarle el interés a cualquier cosa. Miro a mi alrededor y todo lo que veo me apaga la ilusión:
Veo a buenos amigos dejándose la piel por algo en lo que creen. La clase de gente que tomas como referente, como modelo a seguir. Gente que te devuelve la fe, que resucita tus ganas de luchar... pero que, de repente, se cansa, tira la toalla. Notas que el mundo les ha pasado por encima a ellos también, que se les han gastado las pilas en el intento de avanzar contracorriente.
Veo a buenos amigos que llevan AÑOS luchando por sacar adelante sus proyectos, y veo a productores que juegan con ellos a base de promesas... para luego, de repente, cerrarles una puerta en las narices, obligarles a retroceder diez pasos de golpe, dejándoles con esa sensación desoladora de haber malgastado el tiempo y la energía en callejones sin salida.
Veo a buenos amigos que, a pesar de tener un talento increíble, no consiguen salir adelante en los suyo. Hay otros suplantándoles en este juego absurdo. Otros que, a pesar de no saber hacer la "O" con un canuto, consiguen medrar con artimañas sucias. Ya sabéis a qué clase de sabandijas me refiero: Ésas que en lugar de invertir el tiempo y el esfuerzo en hacer las cosas bien, lo invierten en chupar pollas y en poner zancadillas, y así de bien les va.
Veo que el mundo se esfuerza por minar precisamente la autoestima de la gente que más talento tiene.
No todo es negro. También veo a buenos amigos recibir buenas - y merecidas - noticias. Eso alimenta mi fe en el buen funcionamiento del mundo, al menos durante algunos instantes. Pero se trata de casos aislados, y no puedo evitar recordar que algunos de los que me animaron con sus buenas nuevas en el pasado son los mismos que hoy lloran tras el batacazo de la decepción.
Al final tienes la sensación de que todos los proyectos, todas las iniciativas... son como tortugas recién nacidas en la playa, arrastrándose hacia el mar. La gran mayoría se convierten en comida para gaviotas. Poquísimas de ellas llegan hasta la orilla. Al final uno se pregunta: ¿de verdad merece la pena tanto jaleo para obtener una puta tortuga? ¿Cuántos huevos hay que poner para que una de esas hijas de puta llegue hasta el agua? ¿Habrá que concebir todas esas tortuguitas sin volcar en ellas ningún tipo de apego, ningún tipo de cariño, para que cuando las destrocen las gaviotas no nos duela? Y por otra parte, ¿merece la pena hacer las cosas así, sin cariño? ¿Era ésa nuestra idea cuando decidimos dedicarnos a la cría de tortugas?
Estoy harto de que actores con un talentazo increíble me escriban preguntando si me he enterado de algún posible curro, de algún posible casting... y tener que decirles que no, que no me entero de una mierda. Que nadie se entera de una mierda.
Estoy harto de cadenas de televisión que obtienen más beneficios que el año anterior y lo celebran cancelando series y despidiendo a gente.
Estoy harto de mirar a mi alrededor buscando razones para seguir adelante y darme cuenta de que el paisaje que me rodea es como el campo pedregoso de War Horse, donde ninguna de las semillas que siembres va a darte frutos.
Normalmente intento ser yo uno de los que animan a otros. Intento dedicarme a esa agotadora labor de buscar flores en las alcantarillas, de proponer diez ventanas ante cada puerta que se cierra. Pero cuando piensas "contracorriente" la corriente te erosiona los pensamientos. Y he de reconocer que mi situación personal no rima demasiado bien con eso de poner buena cara y sonreír: Proyectos ilusionantes que se posponen porque "la cosa está muy mal", trabajos en los que te contratan y te despiden y te vuelven a contratar constantemente para ahorrarse unos euros, sueldos tan bajos que, si me doy de alta en autónomos el mes inadecuado, corro el riesgo de perder dinero. Alquilar mi mente gratis a otras personas para guiones en los que intento confiar, pero en los que cuesta hacerlo tras tantas tortuguitas acribilladas en el desembarco de Normandía.
Supongo que en el fondo todos nos labramos nuestra propia situación. Con nuestras decisiones, y nuestras torpezas o nuestras desidias o nuestra negativa a pasar por ciertos aros. También supongo que si conociéramos de cerca las historias de algunos de esos tipos que dan la impresión de haber conseguido el éxito con tanta facilidad nos daríamos cuenta de que en realidad no les resultó tan fácil como parece visto desde fuera.
Pero volviendo al tema: Si somos tantos los que "no estamos pasando por nuestro mejor momento", lo suyo sería que uniésemos fuerzas, que nos apoyáramos los unos en los otros para salir del agujero. Pero no. A veces tengo la sensación de que nos comportamos más bien como los ahogados: Todos intentando agarrando al de al lado y tirando de él hacia abajo para no hundirnos solos.
Si dices "soñar", siempre hay cien voces que responden "mierda". Si exclamas "peliculón", ellos gritan "bazofia". Si dices "voy a hacer algo", ellos responden "saldrá mal".
Y aquí estoy, vomitando todo este sinsentido mientras escucho la banda sonora de Mary Poppins y finjo que me la creo.
Mi visión del mundo empieza a ser igual de negra que la de la gente que me rodea. Hace un rato navegaba por internet, por ejemplo. Veía todos esos enlaces a Megaupload que ya no funcionan, y se me antojaban los trozos de un cadáver gigantesco desparramados por toda la red. Me imaginé a ese cadáver pudriéndose poco a poco e infectando al resto de la red. Todo internet apestando a podrido y corrompiéndose.
Luego pensé que un cadáver tan grande se puede utilizar también como abono para cultivar algo nuevo, y me alegró ese atisbo de pensamiento positivo entre tanto Mordor.
Así que he decidido seguir levantándome de la cama cada mañana (o cada tarde) y seguir avanzando todo lo contracorriente que pueda. Después de vomitar aquí todo este alquitrán me considero preparado para continuar, igual que John Rambo: "Day by day. Day by day."
¿Veis? Lo único que necesitaba para sentirme mejor era escribir. No permitamos que nos hagan olvidar eso.
El caso es que me vendría muy bien que todos vosotros también pusiérais un poquito de vuestra parte. Seamos todos positivos, o la puta al río. Intentemos no ahogarnos los unos a los otros con nuestras mierdas.
¡Chim pón!